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LENGUAJE DIRECTO


“Mi enhorabuena sobre el artículo. Se que eres extremadamente sensible y no te gusta señalar a ningún culpable, en concreto. No obstante, yo hubiese señalado al origen de todo este mal que, como bien sabes, es el neoliberalismo económico”. Gracias, Juan. Con gestos de sus manos, ayudando al contenido de su mensaje, Francisco tiene un lenguaje directo, duro y penetrante; lo dice muy claro: “el dios dinero”. Y hablando de los comportamientos de sacerdotes afirma que la gente lo que no les perdonan es el afán de poder y de riqueza. Pobreza, Riqueza y Esperanza son palabras con significado diferente, pero cogidas de la mano. Son realidades que están llamadas a dar frutos en beneficio del bien común.

La pobreza es hija de un presente injusto, producto de un neoliberalismo destructor de lo humano. El cerco cada vez se aproxima más por arriba y por abajo; unos cuantos cada vez más ricos y muchísimos cada vez más pobres; hasta llegar a destruir la dignidad de las personas. La destrucción de lo humano es la meta de un sistema global caduco; que ha dejado de tener sentido social e incluso económico Gran número de personas están siendo victimas de la mal llamada crisis, perdiendo no sólo sus puestos de trabajo, sino también sus viviendas. Se ha pasado de la inseguridad a la precariedad y a la pobreza, cercana a la miseria.

La precariedad está afectando a toda la sociedad, pero de una manera muy especial a quienes menos tienen, a las personas más desprotegidas. La inseguridad se cierne en quienes han perdido su empleo y no se resignan a vivir de subsidios. Citemos algunos casos: Mujeres abandonadas por sus parejas y con cargas familiares, intentan sobrevivir a duras penas, si permanecen fieles a su dignidad de personas. Jóvenes con preparación y cualificación excelente tienen que soportar la humillación de sueldos indignos, o buscar sin rumbo en otros países lo que se les niega en el propio. España deja escapar parte de lo mejor de su juventud, sin saber encauzar una riqueza acumulada durante largos períodos educativos. La inversión en educación hay que rentabilizarla.

Es indignante que gobiernos para salvar el “sistema financiero global” les hayan inyectado grandes cantidades de dinero. Con sólo un uno por ciento de ese dinero entregado a los bancos se podría resolver el desastre de millones de personas que son víctimas de la hambruna. Pero hay que pagar la recompensa para mantenerse en el poder establecido… La crisis no es casual. Es la consecuencia de una economía centrada en la acumulación, en la especulación sin importar los daños personales y medioambientales. Se ha creado una situación injusta, para hoy y para el futuro.

Hay que atreverse a decir que es imprescindible hacer propuestas, atajando las causas que han generado la situación actual, desterrando las operaciones de maquillaje, yendo a la raíz de las causas de la pobreza. Es urgente salir de la crisis, pero sin olvidar que el problema central es cómo resolver los problemas injustos que están destrozando a la humanidad. Por ello, con muchas dosis de esperanza, las soluciones han de tener presente lo concreto, sin olvidar al conjunto de la humanidad, desde una visión del bien común, de las personas de hoy y del futuro


En este mundo convulsivo, hay que ser personas capaces de crear momentos de Esperanza. Como ciudadanos, tenemos la obligación de exigir y aportar soluciones globales con actuaciones concretas. Es fundamental, por tanto, tomar conciencia de nuestro protagonismo y concebir la participación ciudadana como un derecho irrenunciable. Hay que proclamar que la gestión económica en democracia no puede ser responsabilidad exclusiva de las instituciones públicas ni de los políticos. Todos tenemos un papel que desempeñar y hay que insistir en la participación ciudadana en las distintas organizaciones sociales. La salida de la crisis pasa por lo comunitario, lo social y la cooperación. De lo contrario, por no hablar un lenguaje directo, estaremos apuntalando un sistema injusto y favoreciendo su repetición continua. Finalmente hay que afirmar que la pobreza se erradicará con la justicia, en la esperanza de que otro mundo es posible

Juan de Dios Regordán Domínguez
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ME GUSTARÍA ESCRIBIR OTRAS COSAS…


Me decía Juan Vinuesa hace dos días que estaba esperando poder subir al blog algún artículo mío. También, uno de mis hijos me ha dicho que debo escribir narrando algo de la experiencia de mi lucha contra el cáncer. Pero, hoy me gustaría escribir sobre las flores y los animales pequeños, sobre la belleza, pero en el fondo, en mi interior, percibo que esto sería una evasión. Porque me preocupan los “nuevos pobres”, intento comprenderlos y ponerme en el lugar de aquellas personas que, habiendo tenido un puesto de trabajo, ya no lo tienen y han venido “a menos”. De una situación de trabajo digno y suficiente, han quedado en paro. Difícilmente se puede aceptar y afrontar con éxito la nueva situación. Nadie nos ha preparado para llegar a ser pobres ni a pensar que algún día podríamos perder la seguridad de la que se gozaba. Mucho menos estamos preparados para escuchar que, mientras muchísimos jóvenes verían satisfechas sus aspiraciones con un puesto básico de trabajo, otras personas por haber gozado del privilegio de una muy buena situación política, ahora disfruten de una pensión de 10,000 euros mensuales hasta cumplir los 65 años.

Con pensiones blindadas para los que dominan o disfrutan de situaciones injustas podrían comer muchas familias de las que ahora no tienen para poder dar una comida suficiente a sus hijos. Bastantes jóvenes están siendo sensibles ante el hambre de niños que han dejado de asistir a clase, por vacaciones, y encuentran cerrados los comedores escolares. Algunos jóvenes plantean ofrecer soluciones pero encuentran dificultades por la burocracia y limitaciones administrativas. Nos estamos encontrando con que ni el sistema educativo ni la sociedad en general ha favorecido el espíritu de lucha y superación. Con sistemas educativos anteriores, por desgracia, se ha extendido demasiado la cultura del mínimo esfuerzo. No hacía falta estar muy preparado para encontrar trabajo. Aquello de “yo trabajo de lo que sea” ha hecho que muchos hayan abandonado el colegio sin haber conseguido una cualificación académica que, ahora les capacite para poder afrontar los retos que se plantean en los momentos actuales Además, no hacía falta ahorrar para acceder a los bienes de consumo. Tener una nómina, aunque fuese temporal, abría las puertas de una hipoteca. Todo se podía financiar. Nuestro presente se ha construido sobre la base de la deuda.

Podríamos distinguir dos grandes grupos de entre los nuevos pobres. Por una parte, trabajadores por cuenta ajena. Su tipificación podría ser un matrimonio con dos o tres hijos y en el que el padre y la madre trabajaban. La crisis del “ladrillo” ha mandado al paro a muchos. Familias con ingresos entre 1.500 y 1.800 euros mensuales, ahora en paro o en amenaza de quedar en paro, tienen que empezar a pedir alimentos para poder hacer frente a los pagos mensuales de la hipoteca. No son personas en situación de pobreza todavía, pero sí en riesgo si no resuelven pronto sus problemas hipotecarios. Me decía una familia hace unos días: “Si pagamos no comemos… no podemos dejar a nuestros hijos sin comer”

Por otra parte, los autónomos, arrastrando sus antiguos problemas, entran más profundamente en situación de riesgo. Pongamos un ejemplo clarificador. Una pareja regentaba un Bar y cotizaron como autónomos durante ocho años. A partir de 2007 su situación económica fue empeorando y ya en 2009 no pudieron hacer frente a los gastos fijos del bar ni a la cotización a la Seguridad Social. El cambio de bar lo único que llevaba consigo era la ocultación momentánea de la deuda. Y aquella exclamación, salida de lo más profundo “nosotros lo que queremos es trabajar” recibía el eco de una negativa. De ciudad a ciudad, de servicio social a otro, sin recibir respuesta. En ese trasiego de caminar en busca de lo que no encuentran, surge otra triste exclamación: “siempre pasa lo mismo:” como no estamos empadronados no nos pueden atender”. Y terminan acudiendo a Cáritas. Mientras tanto muchos políticos miran hacia otros grandes problemas: “subir impuestos” y “mantenerse o conquistar el poder”. Pero la realidad es que nos están naciendo otros “nuevos pobres”.

Juan de Dios Regordán Domínguez
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ALGO MÁS QUE MÁSCARAS


Caminar cada día hacia adelante, intentando vivir intensamente, es apasionante tarea. Pero tenemos el peligro de padecer algo de ceguera y ver a las personas como árboles que se mueven a nuestro alrededor. Y es verdad... muchas veces a la gente la vemos como árboles sin fisonomía, máscaras extravagantes que unas ríen y otras lloran. Son como bosques de máscaras que grotescamente danzan a nuestro alrededor sin que captemos la realidad de su interior profundo. Las vemos junto a nosotros, pero sin alma, sin vida, sin personalidad, unas veces gritan y molestan y otras nos hacen silencio. Hemos aprendido a distinguir a las personas por su forma de vestir, por el espiral de humo de sus cigarrillos o por la primera impresión que nos inspiran. Pero el interior queda lejos.
Detrás de la sonrisa del rostro de cada chica o chico, que nos atiende en un supermercado o tienda, hay un ser humano cargado de preocupaciones y de vida, de ilusiones y, a veces, de aspiraciones truncadas. El mundo laboral ha cambiado mucho. Para analizar la nueva realidad del mundo laboral nada mejor que mostrar la vida y la experiencia de personas concretas. En sus rostros no se reflejan sus sentimientos, sus deseos y desengaños. Pero su interior habla de lo que se vive en los ambientes de trabajo, de los avances tecnológicos y de los retrocesos humanos, de la precariedad en el empleo, del paro, de todo lo relacionado con sus vidas.

Dentro del sector Servicio, las Grandes Superficies Comerciales están empleando a gran número de personas. No obstante, hay que mostrar la realidad de lo que hay detrás de esas cifras de empleos..La palabra trabajador/trabajadora se difumina con eufemismos como “fuerza humana de la empresa”, aunque, en realidad, es una constante para controlar los gastos y su expresión más suave “reducción de gastos laborales”, Pero, ¿cómo se consigue reducir gastos? A través de la precariedad en el empleo y la subcontratación. Y esta realidad está encarnada en personas concretas, en su mayor parte mujeres jóvenes. Son esas chicas que nos sonríen olvidando, por momentos, su preocupación. Es el nuevo rostro de los sectores más débiles del mundo obrero.

Más de la mitad de este personal tiene contrato eventual. Y muchos de estos se hacen para fechas concretas, incluso a través de empresas de trabajo temporal para fines de semana o a horas puntuales. Los contratos sólo se suelen renovar para cubrir vacantes o bajas. Una persona, con contrato eventual, puede llegar a acumular un año de trabajo, pero, como la contratación es para períodos muy cortos, para acumularlo tienen que pasar varios años al estar siendo constantemente contratadas y despedidas. Empresas de este tipo sólo hacen fija cada año a una o a dos personas. Pero alcanzar la categoría de “fijo” es algo extraordinario ya que no favorecen las jornadas partidas, horarios semanales diferentes, se trabajan más o menos horas y siempre a disposición de las necesidades del servicio.

Otros son contratados por las propias distribuidoras para reponer sus productos; trabajadores externos sin derecho a usar los espacios de servicios. Por otra parte, los externos, padecen todavía una mayor precariedad y son fácilmente identificables en los centros de trabajo .No llevan uniforme, pero sí una tarjeta para fichar y un peto bien llamativo que les distinguen claramente.

La situación de estas personas dista mucho del concepto humano del trabajo, que dignifique a quiénes lo realicen y les aporte salario suficiente para atender justamente las necesidades de las familias, paso previo hacia la participación en los beneficios y en la gestión de la misma empresa.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

NADIE CONVENCE A NADIE



Cada vez veo más claro lo difícil que es la comunicación humana y lo que cuesta entender lo que la otra persona dice o nos quiere comunicar. Desde este momento, en el que escribo, te digo que respeto tus puntos de vista porque también estoy convencido de que “nadie convence a nadie”. Pienso que a cada persona hay que acercarse con el máximo respeto. Y hemos de acercarnos humildemente a todo lo que hay dentro del ser humano. Las personas no son “como árboles que se mueven a nuestro alrededor”, sino seres humanos llamados a ser libres, cargados de riqueza interior, casi siempre desconocida. ¿Quién soy yo para atreverme a pretender convencer a alguien?

En los momentos actuales, en los que se suele vivir un fuerte individualismo, los argumentos lógicos y artificiales, no valen para convencer a nadie. Pero sí solemos decir que las palabras mueven y los ejemplos arrastran. Por ello, hoy más que nunca, se necesitan testigos vivientes de carne y hueso, para que la gente se comunique de corazón a corazón. Habrá que cambiar muchas cosas, pero los cambios necesarios nunca vendrán desde el poder ni desde la imposición, sino desde los compromisos personales comprometidos desde la base, desde la realidad. Por eso, la tarea de toda persona inquieta, debería consistir en presentar, con valentía, nuevos planteamientos con un compromiso humilde, pero audaz.

.En cada momento hemos de examinar nuestros comportamientos para que, al menos, la gente que se comunica con nosotros tenga motivos para que, de manera sencilla, pueda comprobar que conformamos nuestra existencia con lo que decimos y defendemos. Hemos de reflexionar, meditando en aquellos aspectos que nos puedan ayudar a ser cada día más libres en la búsqueda del Infinito, que siempre estará muy cerca de nosotros, aunque muchas veces nos cueste encontrarlo. Es necesario despojarse de toda actitud de superioridad para, dentro de los niveles de la simple humildad, hacernos sujetos capaces de abrir ampliamente las puertas de nuestros sentimientos y dejarnos empapar de la justicia, la bondad y la verdad.

En el deseo de compartir reflexiones y sentimientos que otros me han regalado, o que yo, a través de la experiencia de mi vida, he asumido o elaborado personalmente sobre la vivencia religiosa, manifiesto que la fe es una energía que mueve la vida hacia grandes derroteros; guía nuestra vida no sólo ofreciendo puntos de luz, sino sobre todo tocando en el corazón, en lo más profundo. Comprobamos que la razón necesita muchas evidencias para arriesgarse y el corazón sólo necesita un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes, que la vida nos regala, no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con la humildad de una persona sincera. Es entonces cuando comprendemos lo que es dar cuando no tenemos, aún cuando nosotros mismos necesitemos.





En cualquier área de la vida, los fracasos entristecen, pero más triste aún es permanecer en los lamentos. A pesar de todos los problemas y dificultades, hay que mirar positivamente hacia delante. Hay que hacer del hoy un fundamento del mañana y tratar de vivirlo de tal manera que, cuando sea parte del pasado, pueda verlo como un grato recuerdo. Hay que arriesgarlo todo a cambio de un sueño, de un ideal; confiar en las personas, buscar en lo imposible. Aprender a sonreír porque una sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien. “nadie convence a nadie”, pero sí podemos crear un ambiente propicio para que cada uno actúe libremente para madurar su propia decisión. Podemos cambiar el mundo desde nuestra propia experiencia.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

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LAS UTOPIAS SON NECESARIAS

Profundizar en el sentido de la vida constituye uno de los retos de nuestro tiempo. Se necesita un pensamiento abierto y atmósfera de búsqueda de certeza basada en la verdad de la razón y de la fe. Junto con el deseo de encontrar el sentido de la vida se encuentran la necesidad de luchar por un mundo mejor, más solidario y justo. Aunque haya quiénes consideren las utopías como algo irrealizable, existe una estrecha relación entre la justicia y las utopías. Ya Platón puso de manifiesto que un mundo ideal en el que todos sus miembros viviesen felices y satisfechos sólo era posible si ese mundo fuera un mundo justo, pues un Estado ideal (constituye una utopía) si en él reina la justicia.
El anhelo de mundos ideales y perfectos es tan antiguo como el ser humano. No obstante, hasta el siglo XVI no se acuñó el nombre de Utopía a ese tipo de ciudades ideales perfectas a las que se aspira. Tomás Moro bautizó el término “Utopía”: una isla perdida en medio del Océano cuyos habitantes habían logrado, caracterizado por la convivencia pacífica, el bienestar físico y moral de sus habitantes, y el disfrute común de los bienes. Muchos pensadores interpretan que el mismo Moro admite que, por muy deseable que fuese un Estado de este tipo, Utopía es un sueño imaginario e irrealizable. Desde entonces suele considerarse utópico lo que, además de perfecto y modélico, es imposible de encontrar o construir.
Se puede decir que “Utopía” es un Estado imaginario que reúne todas las perfecciones y hace posible una existencia feliz por reinar en él la justicia y la paz. En las utopías hay un importante componente ideal. Surge del desacuerdo con los defectos de la sociedad y se basa en las posibilidades de cambio y de transformación que esta tiene en cada momento. Uno de los peligros más graves a lo que está expuesta nuestra época es el divorcio entre economía y moral; entre las posibilidades que ofrece un mercado provisto de cualquier novedad tecnológica y las normas éticas elementales de la naturaleza humana, cada vez más arrinconada. Por ello, es necesario reiterar la oposición firme a cualquier atentado directo a la vida.
Todas las “utopías” tienen en común describir sociedades fuera del mundo real y cerradas, sin contaminación exterior, inmóviles y férreamente ordenadas. La pretensión que las distingue a todas es la de dibujar las condiciones necesarias para conseguir lo que las sociedades reales jamás muestran: la afirmación rotunda de que todos los hombres son iguales y que lo lleven a su defensa. Sin utopías viviríamos atrapados por un proceso preocupante: a fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo; a fuerza de soportarlo todo, se termina aceptándolo todo; a fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo. Dejarse llevar por la corriente del bienestar fácil puede hacer estragos en nuestra sociedad por disociar la economía de toda ética, rindiéndole culto al “dinero”.

Las “Utopías”, más que nunca, son necesarias porque desempeñan funciones orientadoras al abrir la dirección que deben tomar las reformas políticas en un Estado concreto. Desempeñan una función valorativa ya que no sirven tanto para construir mundos ideales como para comprender mejor el mundo en el que vivimos. Es evidente que la Utopía desempeña una función crítica al comparar el Estado ideal con el real, suponiendo una sutil y eficaz crítica contra las injusticias y desigualdades. Y finalmente hay que proclamar la función esperanzadora. El ser humano, al estar llamado a ser libre, es utópico y, aunque el entorno sea desolador, siempre será posible soñar un mundo mejor.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com










EL DIÁLOGO ABRE PUERTAS CERRADAS


Siento tristeza y rabia cuando escucho a políticos que parece que no tienen otro mensaje y cometido que atacar e intentar descalificar a los demás. Pero hay que reconocer que, además de la mediocridad política, los conflictos de la sociedad española obedecen en el fondo a actitudes de prepotencia y de dominio que impiden la implantación de un orden verdaderamente justo y solidario. En la vida política nadie debe descalificar a los demás tratando de presentarse como único representante de la legitimidad democrática, de la libertad o de la justicia. Es necesario evitar los procesos de radicalización que conceden valor absoluto a las propias ideas o intereses y conducen, poco a poco, a la negación de las razones o derechos de los demás hasta llegar a la justificación irracional de los enfrentamientos y mutua destrucción.

La situación amenazadora y desestabilizadora exige un cambio y éste es responsabilidad de todos. La paz no es simplemente la ausencia de guerras o violencias. Más aún, la violencia surge, de una manera o de otra, si no existe el empeño generalizado de buscar el consenso y construir la paz positivamente, como fruto de un tejido de relaciones justas y solidarias que vayan desde el nivel de las relaciones interpersonales hasta las más complicadas construcciones jurídicas y políticas. Hemos de reconocer que la paz se ha convertido en una condición indispensable para la subsistencia de la humanidad; en un punto de partida necesario para poder superar los graves problemas del hambre y de la pobreza en el mundo y avanzar en el establecimiento de una vida libre, pacífica y digna para todos los hombres de la tierra.

Es un derecho de todos contar con los medios para su promoción sin verse obligado a abandonar su familia y su tierra. Poder emigrar para superarse, para mejorar, es un derecho; tener que emigrar para poder vivir es un mal que la solidaridad debe remediar. En la construcción de la paz por la justicia tienen gran importancia los hombres y mujeres del trabajo, de los sindicatos y de las asociaciones profesionales y empresariales. Dentro de este vasto campo se juega, en gran medida, la afirmación o la negación de la justicia. En las relaciones laborales y económicas debe observarse siempre el sentido de la justicia en sus diversos aspectos, como la dignidad y respeto a las personas, el reconocimiento del trabajo, la justa distribución de los beneficios, las cualidades y esfuerzos personales y el interés por el bien común.

Es necesario derrumbar barreras, cambiar mentalidades agresivas y, sobre todo, convencimiento profundo de que todos los problemas, por muy graves que sean, tienen solución. El diálogo puede y debe abrir puertas cerradas. El diálogo es un buen medio con el que las personas se comunican y manifiestan mutuamente y descubren las esperanzas de bienestar común y las aspiraciones de paz que, con demasiada frecuencia, están ocultas en lo más profundo. El verdadero diálogo va más allá de las ideologías y las personas se encuentran unas con otras en la realidad de la vida. El diálogo rompe los prejuicios y las barreras artificiales. El diálogo lleva a los seres humanos a un contacto mutuo y enriquecedor como miembros de la familia humana con todas las riquezas de su diversidad cultural e histórica. El diálogo favorece la justicia y ésta lleva a la paz.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


CON SERIEDAD Y VALENTÍA

Me decía un amigo que, aunque estaba de acuerdo con las ideas fundamentales de mi último artículo, le parecía difícil ponerlo en práctica porque hay demasiados intereses creados y el poder lo ahoga todo. No sólo es él quien piensa de esa manera. No es extraño que hombres y mujeres se dejen llevar por el desencanto y lleguen a la conclusión de que la situación actual es inevitable. Las actuales circunstancias provocan en muchos la sensación de que no hay posibilidad de rectificar y sienten la tentación de abandonar el camino hacia una sociedad nueva, más justa y solidaria, en la que las relaciones entre las personas estén impregnadas de sentimientos de solidaridad en vez de inspirarse en la rivalidad y la competencia desleal.
En un clima de injusticia y de violencia, en el que la vida de las personas vale poco; las palabras “paz”,”justicia”, “solidaridad” quedan adulteradas y vacías de contenido real. Aunque sea triste tenerlo que reconocer, estamos viviendo una crisis muy profunda de “seriedad”, “verdad” de “confianza en sí mismo” e incluso de “sentido de la vida”. La progresiva concentración de poderes en aquellos pocos que ostentan ese poder, hace cada vez más difícil la participación responsable de los ciudadanos en las grandes decisiones sociales y políticas. La democracia se ha revestido de “traje de gala” para usarla en las grandes fiestas en las que se maquilla la verdad de la vida y unos cuantos consiguen su objetivo: seguir en el poder.
No menos sangrante es la situación de los jóvenes, a quienes ha cogido de lleno un futuro incierto y lleno de dificultades. Los jóvenes, en general, se ven angustiados por un futuro cargado de dificultades ante el cual no saben a qué atenerse. Este estado de ánimo suele provocar en bastantes jóvenes reacciones agresivas; y a otros los lleva a actitudes pasivas muy fácilmente aprovechadas por grupos que aspiran a dominar y manipular la vida de la gente y la sociedad. Son los jóvenes, tal vez, los más afectados por la injusticia, viéndose obligados a aceptar puestos de trabajo indignos de las verdaderas aspiraciones de unos jóvenes muy preparados intelectualmente y profesionalmente, sin poder demostrar su valía por no encontrar su primer empleo.
La injusticia social mantiene en la pobreza real a varios millones de españoles; algunos de ellos en franca miseria y abandono. Sin olvidar que esta pobreza está afectando también a niños, a pesar de que el Ministro de Hacienda quiera corregir y negar la cruda realidad de la pobreza infantil en España. Otro factor que está influyendo negativamente es la pérdida de ideales y valores éticos socialmente compartidos. Se está llegando al convencimiento generalizado de que para triunfar en la vida hay que actuar de espaldas a la honradez, a la justicia, a la verdad. La pobreza y la falta de oportunidades sociales injustamente sufridas empujan hacia el odio y la venganza, en estratos cada vez más extensos que engrosan la pobreza.
Entre nosotros también existen bolsas de pobreza que exigen enérgicas medidas sociales y políticas inspiradas en la solidaridad y el respeto efectivo de los derechos de las personas y de los grupos humanos que viven de hecho en la marginación. Sin caer en el catastrofismo, pero al mismo tiempo con sumo realismo, los españoles debemos enfrentarnos con estos problemas de manera seria y enérgica. Hay que llegar a poder conseguir verdaderamente una convivencia reconciliadora que permita superar definitivamente las desigualdades y contribuir, desde nuestra cambiable sociedad, y según nuestras posibilidades. ¿Cómo hacerlo? Afrontando con seriedad y valentía todas las circunstancias de la realidad que vivimos.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
FRANCISCO

Una de las preguntas que más me han hecho durante estos últimos días ha sido mi opinión sobre el nuevo Papa. Los comentarios han sido muy positivos por parte de gente, que precisamente parece que antes no les importaban los temas religiosos. Su método de trabajo, lento pero firme, ha atraído la atención de mucha gente, al observar que sus gestos responden a la manifestación exterior de unos convencimientos profundos de su nuevo papel en el mundo actual. Según Lombardi, el Papa, con su mensaje, ha dado un gran impulso y camina con una iglesia que busca su misión hoy en el mundo por el bien de todos.
Francisco es conocido y reconocido mundialmente como un soplo de aire fresco de renovación. Su mensaje cala, principalmente porque su lenguaje es claro, cercano y atrayente; va al grano. Desde el primero momento, además de conectar perfectamente, ha dado muestras de saber escuchar. Saber escuchar es fundamental para encontrarnos con nosotros mismos. Nadie hay más cercano a nosotros que nosotros mismos y, a veces no nos conocemos. Francisco nos ha dicho que estar atentos no es simplemente un oír superficial para encontrarnos con nosotros mismos. Se hace necesario estar atentos y estar atentos no es simplemente un oír superficial, sino una escucha basada en la atención, en la acogida. Hay que evitar oír las palabras sin escucharlas. Nos enseña escuchar los hechos, los acontecimientos de la vida; a observar la realidad concreta de la vida, sin quedarnos en la superficie de las cosas, va a lo profundo para comprender el significado de cada acontecimiento y de cada palabra. Nos enseña, sin cátedra, a prestar atención a las personas, sin protección de las cercanías; ha desterrado el miedo de su alrededor. Sabe indicarnos que podemos encontrar las suficientes señales para descubrir nuestro camino.
Francisco ha pretendido desterrar el miedo de la Iglesia, acercarse a la periferia, con decisión. Tomar decisiones es difícil, y, a menudo solemos aplazarlas, dejando que otros decidan en nuestro lugar. Con su lenguaje sencillo nos dice, incluyéndose él, que preferimos dejarnos arrastrar por las situaciones de moda del momento. ¿Quién no entiende que a veces aunque sabemos qué es lo qué debemos hacer, no tenemos el valor de ir contracorriente? Nos lanza a la acción, sin posponer la actuación. En los momentos actuales, si los preferidos son los pobres, hay que gritar fuerte contra las causas de la pobreza. El mundo es único y la acción social entra de lleno en los compromisos del nuevo Papa y de su iglesia.
Nos advierte Francisco que a veces nos detenemos en la escucha y en la reflexión de lo que debemos hacer y, aunque tengamos clara la decisión que debemos tomar, sin embargo no damos paso a la acción. Y sobre todo no nos involucramos “rápidamente” para ofrecer nuestra ayuda a los demás, colaborando con nuestra acción en la construcción de un mundo más justo y humano. Por supuesto que los compromisos del nuevo Papa no deben quedar en una simple admiración por nuestra parte, sino en una corresponsabilidad comprometida.
Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd@hotmail.com



LUCHANDO POR UNA NUEVA IGLESIA

El día 12 de Marzo de 2013 escribí un artículo titulado “Un Papa para una nueva Iglesia” Al día siguiente, 13 de Marzo, era elegido Francisco Obispo de Roma. Decía yo entonces lo siguiente: “La historia deja huellas. Sabemos que ni todo es totalmente bueno ni totalmente malo. Comprender, aceptar y asumir la realidad tiene que ser un buen punto de partida para preparar el presente para el futuro. La Iglesia tiene unos retos a los que hacer frente. Benedicto XVI ha abierto un próximo futuro planteando su dimisión plenamente consciente de la responsabilidad libremente ejercida. Sus fuerzas físicas y psicológicas, con los años se han deteriorado como él mismo ha reconocido y antes de ser tarde ha dimitido para que otro coja el testigo y caminar con energía renovada para hacer frente a los problemas que vive la Comunidad Cristiana en medio de un mundo en continua evolución.
Los ciento quince miembros del Colegio Cardenalicio que tienen la misión de elegir al mejor se han tomado unos días para conocerse y convivir. La responsabilidad de elegir un nuevo Papa es tarea muy difícil si se hace desde una visión profunda, humana y religiosa, sin olvidar lo que está exigiendo y necesita la sociedad actual. En principio, a pesar de las “famosas quinielas” y las apuestas, deseos o pareceres, nadie se presenta aún como líder carismático. La verdad es que bajo la perspectiva de la fe, el Líder Carismático tiene que seguir siendo el mismo, Jesús de Nazaret, convertido en Cristo. Los tiempos han cambiado y la Iglesia hoy tiene grandes retos; uno de ellos, es saber presentar el Mensaje de manera que llegue al hombre actual.
La humanidad busca seguridad y certeza en su caminar de un modo diferente. ¿Ante el relativismo que hoy reina será capaz la Iglesia de presentarse como depositaria de una autoridad con fundamentos y sabiendo conectar con el mundo moderno? Si el Cónclave elige a un Papa para seguir con lo de siempre, la Iglesia no saldrá de la crisis. Sin una necesaria renovación correrá el peligro de convertirse en un grupo cada vez más irrelevante y en decadencia. Todos los problemas deben discutirse abiertamente antes de encerrarse en Cónclave y sin que nadie amordace a los cardenales.”

Hasta aquí parte de mi articulo. Un amigo suele repetir que un bosque tarda años en crecer y se puede quemar en un instante. El Papa Francisco sigue su línea de sinceridad y sencillez, respondiendo a muchos de los retos como planteé en mi artículo del 12 de Marzo de 2013. Pero, parece que había manos preparadas para rasgarse las vestiduras. Y las palabras de Fernando Sebastián Aguilar, de 84 años, ha sido la chispa al decir que la homosexualidad es “una deficiente sexualidad que se puede normalizar con tratamiento”. Las palabras del Cardenal no parece que hagan referencia a las que se han gritado en la puerta de la Catedral de Málaga: “ la homosexualidad es deseo, una opción y una conducta natural , legítima y libre”
Han surgido protestas y mirando al Papa Francisco por haber nombrado Cardenal a Fernando Sebastián. Le conocí y puedo afirmar que fue referencia a nivel teológico y pastoral juvenil. La historia deja huellas y a Sebastián hay quiénes no le perdonan su pronunciamiento en el conflicto de las provincias. Tal vez el Papa conozca en profundidad todo el sufrimiento padecido con caricaturas ofensivas hacia su persona. Y, al no defenderse en lo personal, ultrajaron los sentimientos religiosos de los cristianos y de los que acudían a las fiestas, sin respetar creencias
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com



ENCUENTRO SACRAMENTAL

Preparaba la Pascua. Era una reunión de amigos, y con lenguaje muy sencillo, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, en video, nos invitaba. Con música suave fue calando el mensaje. Quien, en pocos días se convertiría en Papa Francisco, lo sentimos cercano, “oliendo a oveja” Entre él y la comunidad había perfecta sintonía. Dialogaban sobre cómo debían ser los comportamientos con los pecadores. “El primer pecador soy yo”, fue su primer mensaje, en lenguaje directo, introduciéndonos en el camino del perdón y el amor.
Sin palabras bonitas, bebiendo en las aguas claras del siempre nuevo mensaje, en una parroquia de Algeciras se anunciaba una Celebración Penitencial que consideré “ENCUENTRO SACRAMENTAL”. Era una celebración de amigos y con garantía de la visión del nuevo Papa. Con respeto y recogimiento, analizamos las actitudes de Jesús ante las personas necesitadas de perdón. La Palabra iluminaba con claridad:.
- Cuando el hijo pródigo volvió, el padre “salió corriendo, se le echó al cuello y le cubrió de besos” (Lucas 15, 21). Cuando el hijo harapiento empezó a decir: “he pecado contra el cielo y contra ti, no merezco llamarme hijo tuyo”, el padre le interrumpió devolviéndole la dignidad de hijo, poniéndole el anillo, la túnica las sandalias, organiza una comida por todo lo alto. Manda matar el ternero cebado y convoca una gran fiesta.. No hay preguntas sobre lo que hizo ni cuantas veces lo hizo y mucho menos le pregunta con quién malgastó su dinero. Del padre recibe besos, abrazos y festejo “porque ha vuelto a vivir”. No le pide confesión sino que acepta, lleno de alegría, la actitud de arrepentimiento y conversión.
- A la adúltera no le pide explicación del pecado ni expresión de arrepentimiento y pregunta “¿Dónde están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado?... Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más” (Jn. 8, 10). Frente al pecado nunca exige acusaciones, nunca hiere la sensibilidad personal, sino que perdona, libera, motiva y orienta
A Zaqueo tampoco le pide la confesión de culpas. Bastó la curiosidad, un mínimo acercamiento, para que Jesús tomara la iniciativa: “Baja que hoy me hospedaré en tu casa” (Lc. 19, 5). No le pidió un examen de conciencia. En lo alto del sicómoro le miró y le sintió digno de ser su anfitrión. No le juzgó ni le humilló, confió en él. Ante esa actitud positiva surgió lo mejor del estafador: “La mitad de mis bienes se la doy a los pobres y, si a alguien he defraudado, le devolveré cuatro veces más” (Lc. 19, 8).
En la primera y última confesión del "buen ladrón" no hay propósito de enmienda; ya no hay tiempo, ni expresión de arrepentimiento, ni petición de perdón. Tan sólo la intuición de que aquel condenado era distinto y un ruego egoísta: “Acuérdate de mí cuando estés en tu reino” (Lc. 23, 42). Y la respuesta inefable: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Una vez más Jesús se sitúa en lo positivo del ser humano. Ante la apostasía de Pedro, sin juicio, lleva a Pedro a lo más profundo: “¿Me quieres más que éstos?” (Jn. 21, 15). La respuesta, sin expresión de arrepentimiento, le sale del corazón con encuentro personal: “Sí Señor, Tú sabes que te quiero”.
“A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos” (Jn. 20, 23) Jesús quiere que el pecador se convierta y viva. El revela una actitud de servicio, acogida y libertad. ¡A quienes liberéis quedarán liberados!. Es un envío a perdonar, a curar, a ayudar. Nace el sacramento del encuentro sacramental, del perdón y la alegría.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

POR UNA FE SUBVERSIVA


Hay quiénes consideran que el mundo de la fe es ajeno a la vivencia privada. Se dice “La fe, “un don de Dios”. Tal vez nos hayamos acostumbrados a reflexionar sobre unas verdades estáticas, unas verdades, unas normas. Sin embargo, se trata de un conocer dinámico. Y conocer significa una entrega personal a otro. No pongamos el énfasis de la fe en creer en tantas declaraciones dogmáticas ininteligible que tanta sangre y persecuciones han ocasionado, con los que se creía que negaban la fe verdadera, que es el amor en servicio de la vida. Por tanto, donde se rompa o falte el amor, no hay fe, como decía Pablo: "Aunque lo dijeran los ángeles - o la iglesia - si no hay amor, esa fe de nada sirve, pues tal fe ya no sabe dar respuesta a los problemas de las personas que sufren o al menos acompañarlas en su dolor. Jesús jamás proclamó un dogma, sino que se preocupó únicamente del hombre y de su felicidad, aunque no pudiera lograrla para cada uno de ellos.

La fe es subversiva, es una experiencia de Dios, el gran desconocido, a quién no podemos ver. No conocemos a otro hombre que lo buscara, lo encontrara, lo revelara tan cercano a nosotros como Jesús. La fe es subversiva por ser tan cercana, pues nos une al hombre, con todos los demás que combaten con rebeldía todas las injusticias, estén donde estén.. La fe es compromiso, no un narcótico que adormece. La fe es más que una utopía, que nos hace vivir siempre en tensión moral y crítica para alcanzar el Reino de Dios. Si Jesús nos lo propuso debe ser realizable, aunque nos llamen locos. La fe es el lugar del encuentro, de todos los que creemos en el Dios de Jesús, que no está encerrado en los muros de la Iglesia. Y también de los que no creen, pues en ellos está la imagen de Dios. Abramos los brazos a toda la humanidad... sin discriminaciones en el amor

El amor se manifiesta en las obras. No basta con amar de palabras; es necesario amar con hechos. Por eso, el que ama de verdad, cumple todos los mandamientos. Los discípulos de Jesús no se distinguen por señales externas, la verdadera señal es el amor. Los que se aman están dispuestos a ayudarse, a compartir sus cosas, a unirse en comunidad. El que ama: No cierra los ojos ante el necesitado: es generoso. No escurre el hombro: es servicial. No cierra sus puertas: es acogedor. No mira por encima del hombro: es sencillo. No se tapa los oídos: es abierto. No levanta la voz: es atento. Es tolerante. No mira las faltas, es comprensivo.

" En esto conocerán que sois mis discípulos: en que os amáis unos a otros" Mt. 5,43-48; 1ª Carta Corintios cap.13. Pero sobre todo, recordemos que la fe profunda es creer al otro. San Agustín en continua búsqueda dice (Fecisti nos ad Te et inquietum est cor nostrum donec requiescat in Te"¿Dónde estás, Señor? Nunca llegamos a encontrar al Gran Desconocido .Otra vez lo añoramos, Me hago, eco y asumo las siguientes frases y palabras… sin cambiar de camino Y, al creerlo, por fin alcanzado, de nuevo se ha ido. Dónde, desconocido, estás, deseado y perdido? ¿Has buscado en los hombres que en la vida han sido marginados, despreciados, heridos...?
¡En ellos estoy; sólo en ellos vivo! Si me quieres hallar No hay otro camino. Con la fe subversiva es como se puede penetrar en este mundo de riesgo la vivencia de la fe.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


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LA MUJER EN EL 2014


Acaba de terminar un año que, para muchos, ha sido un período lleno de dificultades. Y no sólo por los efectos negativos de la crisis, sino también por otros tipos de aspectos, como enfermedades de alto riesgo. Pero, más que nunca, habrá que echar una mirada profunda a la mujer que siempre es capaz de dulcificar lo amargo de la vida. Ante las dificultades se hace fuerte y contagia su alrededor...Ella, suavemente, se convierte en fuerte columna cuando parecía que estaban faltando las fuerzas en el ambiente familiar. Nos equivocamos cuando hemos afirmado que el mundo estaba muy unificado económicamente y técnicamente. Faltaba reconocer el engranaje que aporta la mujer. Aunque el mundo aparezca como muy plural en culturas, épocas históricas e ideas. Necesita descubrir el insustituible papel de la mujer

Hemos ido perdiendo los fundamentos absolutos para la convivencia. Con el peligro de que, al faltar el fundamento absoluto cada cual conciba la convivencia a su manera. Un mundo con clara conciencia de libertad y de su mayoría de edad. Y, por ello, busca formas de control del poder. Y donde los esfuerzos por la plena liberación e igualdad del hombre y la mujer como una de las más claras señales del progreso verdadero. Pero, el mundo sigue plagado por la injusticia que puede llevar a fuertes reacciones de los desesperados, que irán desde migraciones masivas imparables hasta acciones violentas. Un mundo donde todo se comercializa y donde hasta lo más sagrado es simple material de mercado. Cansado de palabras e incrédulo frente a todos los grandes sistemas explicativos globales, necesita sencillamente la suavidad de lo femenino.
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El pesimismo impregna a un mundo profundamente escéptico sobre sus propias posibilidades y donde el rebrote positivo de movimientos de solidaridad choca muchas veces con una profunda sensación de impotencia. No todos están dotados de suficiente discreción y mesura para ver en los tiempos modernos algo más que prevaricación, corrupción y la ruina. En realidad, hay quiénes van diciendo que nuestra edad ha empeorado respecto a las edades pasadas, y se comportan como quienes nada tienen que aprender de la historia, la cual sigue siendo maestra de la vida. Todo deja huellas. Por eso, hay que sentirse obligados a disentir de esos profetas de calamidades, que anuncian acontecimientos siempre infaustos, como si nos acechase el fin del mundo n cualquier momento". Esa "discreción y mesura", esa serenidad falta de miedo, y esa capacidad para aprender de la historia, las necesitamos todos.
Estas consideraciones pueden llevarnos a la aceptación serena de la pregunta ¿Qué pasa hoy? ¿Qué es lo que se nos pide? Luchar por los Derechos Humanos exige el compromiso de transformar las estructuras que los que niegan o no los subscriben. El Año 2014 debería convertirse en la profundización del reconocimiento de la importancia de la mujer, no sólo en la familia, sino también como eje central de equilibrio de la humanidad y del mundo en general. Bastantes años hace que la mujer recibió, en teoría, el reconocimiento por parte de la comunidad cristiana. El mensaje del Concilio resonó como aire fresco que ahora hay que actualizar.
“Las mujeres sois la mitad de la inmensa familia humana. Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumpla en plenitud, la hora en que la mujer adquiera en el mundo influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Mujeres habéis dado a los hombres la fuerza para luchar hasta el fin. Vosotras sabéis hacer la verdad dulce, tierna, accesible...Mujeres del universo a vosotras toca salvar la paz del mundo



Juan de Dios Regordán Domínguez
D.N.I. 31.158.044J Algeciras


UNA NAVIDAD DISTINTA



¿Habría muerto de pobreza la familia de Alcalá de Guadaira si siempre fuese Navidad? Este no es un caso aislado. La pobreza está tan presente que tenemos el peligro de acostumbrarnos a que otros sean pobres. Unos, cada vez más ricos; y otros, cada vez más pobres. Navidad debería celebrarse junto con la Justicia. Si cada uno no tiene lo necesario para vivir con dignidad nuestro mundo está fallando.. Es la misma sociedad responsable de que unos malgasten lo que le corresponde a otros para simplemente vivir Somos protagonistas de nuestra propia historia y la Navidad puede ser un buen momento para pararnos a reflexionar sobre cómo va transcurriendo la película de nuestra vida y si responde todo al guión fijado para completar un argumento que merezca la pena.

En las escenas nos encontramos con el grito sordo de todos los explotados: ancianos marginados, jóvenes sin voz y sin trabajo, mujeres cargadas de hijos y abandonadas, niños que no llegan a nacer, presos, drogadictos ... y otros tantos gritos que se levantan pidiendo que unos hombres no exploten a otros. Cuando el hambre se adueña de muchas vidas de poco sirven organismos oficiales, llamados a solucionar las necesidades básicas. La raíz es más profunda. Es cuestión de un planteamiento en el que las administraciones tomen conciencia de cuál debe ser su papel, partiendo de una concepción de estricta justicia, favoreciendo que cada individuo y familia puedan vivir dignamente.

La verdad es que las fiestas de Navidad suelen tener un "tinte agridulce," porque solemos mezclar la alegría con la evocación de aquellos seres que sabemos que están en la calle, que pasan hambre y mueren abandonados. Pero hay que seguir mirando, a nuestro alrededor y valorar a los que siguen luchando en la vida para que todo el año sea Navidad, Nuestra sociedad tiene mucho que aportar, no dejando sólo pensar en la justicia para fechas destacadas. Antes que solidaridad esporádica, hay que buscar actitudes que favorezcan la justicia y cada uno pueda recibir lo suyo. Nuestro planeta tiene capacidad de recursos alimenticios para más de treinta veces la población.

Una nueva Navidad distinta podría empezar por unos padres que sean espejos para sus hijos enseñando a compartir. Unos padres que sacrifiquen, con alegría, sus vidas luchando por dejar a sus hijos un mundo más justo, más humano y más solidario; jóvenes, limpios de corazón, capaces de construir un mundo justo. Mucho tienen que decir los que saben ofrecer cuanto poseen: dinero, riqueza y su propia vida, convencidos de que en cada persona que sufre o les necesitan se debe celebrar Navidad. Ayuda a celebrar una auténtica Navidad los que hacen de la acción política un servicio al pueblo y no un medio para enriquecerse ellos y sus familias


Hay quiénes celebran la Navidad con alegría y toman fuerzas para luchar para que todo el año sea Navidad. La semilla está sembrada, ya está presente porque son ya muchos los que están colaborando en su realización y, al mismo tiempo, como algo futuro porque aún no se ha alcanzado su objetivo final: " el bienestar y plenitud en felicidad del ser humano". Pero, sólo los pequeños, las gentes sencillas serán capaces de entenderlo. Este mensaje rompe los esquemas mentales egoístas No se trata de "mensajes piadosos", sino de una cruda realidad: Y" El que tiene dos túnicas, dé una al que no tiene, y el que tiene alimentos haga lo mismo". La celebración de la Navidad una vez al año puede ser una llamada a la reflexión para seguir peregrinando por el camino recto hacia la felicidad.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LA HORA PRESENTE



Cada momento tiene sus propias connotaciones y hay que estar muy atento para aprovecharlo lo mejor posible. Evidentemente no siempre ni se tienen las mismas fuerzas físicas ni el ánimo está por las nubes. Mentiría si afirmara lo contrario. La verdad es que se valora la propia realidad personal, familiar y de todas las personas con las que de alguna manera nos relacionamos. En muchas ocasiones he dicho que todos necesitamos caricias. Cuando pasamos por momentos difíciles, tal vez, se le de mayor importancia al cariño que nos tienen los demás. Por ello, hoy, quiero dedicar mi artículo dentro de un contexto de agradecimiento hacia todos los que, de una manera u otra, han sintonizado con mis sentimientos y preocupaciones. Se puede ser fuerte cuando se siente uno arropado y querido. Gracias.

Recuerdo que hace años, en una llamada telefónica, me decían “Si ahora me dejaran elegir empezar a vivir, no lo firmaría”. Me sorprendió el comienzo de la charla porque era buena persona que luchaba por su familia y por los demás. En aquellos momentos él estaba bajo forma, pero reaccionó pronto cuando le dije que había que “saber encontrar una oreja que nos escuchara para compartir sentimientos”. La verdad es que ante los graves y, a veces absurdos acontecimientos, cuesta trabajo saber analizar la raíz profunda de los hechos que cada día suceden y, que de alguna forma, nos afectan y repercuten en nuestro interior. Se vive en un mundo de rápidas noticias que nos bombardean a cada instante. Las distancias apenas cuentan; todo nos lo presentan cercano y como nuestro.

Nada nos está siendo ajeno porque la información penetra hasta lo más íntimo de nuestro ser. ¿Cómo vamos a quedar impasible ante la mirada de un niño, sacudido por la guerra y el hambre? ¿Cómo no pensar en los culpables...? ¿Cómo no vamos a ser tocados en la parte que nos corresponde por la insolidaridad…? Se sigue hablando de globalización, pero en realidad falta el reconocimiento de los distintos mundos como pueblos, culturas, religiones, dentro de un solo mundo humano, sin distinciones de primero, tercero ni cuarto mundo. Ese reconocimiento reclama la descentralización de las instancias de planificación y decisión para que la justicia llegue hasta el último confín de la tierra. Entonces será hará posible la participación efectiva de los distintos pueblos y estamentos.

Las nuevas prepotencias, las dictaduras de grupos, los fundamentalismos, las radicalizaciones…siguen siendo un grave desafío que pone en peligro a la misma vida humana. Pero, simultáneamente, surge la madurez humana y la toma de conciencia de la responsabilidad individual y colectiva. Por ello, se nos impone, como un don, como un desafío conquistar el diálogo de pensamiento, de palabras y de corazones ya que la simple tolerancia se parece demasiado a la guerra fría. Es necesario potenciar la convivencia cálida, la acogida, la complementariedad. La hora actual reclama de todos nosotros, cristianos o no, una fuerte espiritualidad, una mística de vida ante los derechos sociales y laborales, ante los derechos de las migraciones y los derechos ecológicos.



Tenemos obligación de implicarnos, aportando nuestras ideas y nuestro esfuerzo, y también tenemos derecho a recordar a los organismos internacionales, tanto a la ONU como a los demás organismos mundiales, incluida la Santa Sede, su responsabilidad ante los graves problemas. Es tarea común desatar las cadenas injustas, dejar libres a los oprimidos, repartir el pan con el hambriento, dar vivienda a los sin techo, vestir al desnudo y no escabullirte ante el que es tu propia carne. Entonces surgirá la luz como la aurora y se curarán las heridas.


Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com





Y DECÍA AYER…




No es una frase original mía, pero la he meditado muchas veces durante mi vida. Considero que todo ser humano es “un proyecto inacabado” La expresión “Decía ayer” es un nuevo eslabón de un proceso hacia delante. Los días comprendidos entre el 18 de Noviembre y 5 de Diciembre, atendido en nuestro Hospital Punta Europa de Algeciras me han ayudado a comprender aún mejor la valía de unos profesionales de la sanidad que no han dudado continuar su labor, sin límites de horario oficial, luchando por salvar situaciones conflictivas de una complicada intervención. Ellos no recortan su trabajo bien hecho aunque, a veces, nadie se lo reconozca. La vida de los enfermos de Punta Europa tiene sus Ángeles de la Guardia, siempre pendientes para decirte la verdad, con suma delicadeza. Dulcifican decirte que la operación de tu cáncer se complicó como decirte, con naturalidad, que ya llegó el resultado de que, al final hay muy buenas esperanzas de una recuperación eficaz..

El trato humano, la comunicación sincera directa en momentos difíciles favorecen que el ser humano prosiga madurando su “propio proyecto inacabado” sin necesitad de planteamientos de desgarro innecesario. La vida de cada persona es única y tiene su razón de ser en avanzar durante toda la existencia tomando conciencia de nuestra responsabilidad. Ningún momento es tiempo perdido y entra de lleno nuestra propia existencia compartiendo las alegrías, las penas, las grandes aspiraciones y las pequeñas cosas que se nos ofrece constantemente. Entre el Ayer y el Hoy han pasado unos días, cargados de su propia dimensión y sentido que también ha habido necesidad de incorporarlos a la propia existencia, con su sentido dentro de ese proyecto inacabado. En la búsqueda del desarrollo integral es imprescindible cultivar la dimensión espiritual con plena libertad. Y ello lleva consigo poder manifestar las propias convicciones..

Hoy por hoy, las aspiraciones reales de la gente es verse libres de la miseria, hallar con más seguridad la propia existencia, la salud, una ocupación estable; participar más en las responsabilidades fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad. En una palabra, hacer, conocer y ser más persona que madura y avanza, estando atento a todos los acontecimientos que, de una manera u otra nos influyen e influimos en todos los momentos.. Nos hacemos más personas libres relacionándonos con los demás de toda clase y condición. También en los momentos difíciles hay que seguir la misma línea de actuación, aunque se sangre en silencio Aquello de “otro mundo es posible” se palpa cuando te sientes apoyado y querido en momentos de extrema necesidad. Gracias a todos los que habéis demostrado cariño y dedicación destacando en primer lugar a mi esposa, hijos y familia.




Como “decía ayer” la vida continúa para dar un paso importante y abatir con decisión las barreras del individualismo, del encerrarse en sí mismos, de la esclavitud de la ganancia a toda costa, y esto, no sólo en las relaciones humanas, sino también en la economía financiera global. En la medida que cada uno se considere como un “proyecto inacabado”, pero importante para todos y que deben seguir aprendiendo y madurando, se irán marcando líneas que deben asentarse en el corazón de los seres humanos un replanteamiento de nuestro modelo de desarrollo y de acción en todos los ámbitos, para que nuestro mundo sea un mundo mejor. Hay que denunciar que muchos mueren de hambre. Pero esta sociedad, dividida, debe apostar por la cultura de la vida, aceptando a las personas y sus valores Y admitir que todos somos proyectos inacabados y que nos necesitamos
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
APRENDIENDO A SER SOCIAL



Acabo de leer un titular que dice: “El PSOE señala que la crisis impide ahora construir el Materno Infantil”. “La Junta ha priorizado las políticas sociales a la obra pública” “En el contexto económico actual hace “inviable” que se pueda impulsar ahora el proyecto de construcción del Hospital Materno Infantil”. “El presupuesto de la Junta de Andalucía de 2014 se ha confeccionado priorizando las políticas sociales y primando estas a una mayor inversión en obra pública”. La pregunta que interiormente me hago es: Pero, ¿qué es una política social? ¿No es social un Materno Infantil en Algeciras? ¿A quién va dirigido el mensaje? Y en seguida me vino a la mente la organización de las abejas y las hormigas. Ellas no darían una rueda de prensa así ni dejarían sin construir su hospital

Me ha encantado observar por espacios de tiempo el funcionamiento de hormigueros. Recuerdo también que cuando era pequeño mi padre me enseñó cómo poderse acercar a una colmena sin que piquen las abejas. Hay que acercarse con serenidad, sin miedo, despacio y sin soliviantarlas. Pasé bastantes ratos contemplando su actividad y su maravillosa organización. Volaban cerca, rodeando mi cuerpo. Unas entraban a la colmena cargadas de polen y otras sacaban deshechos y a zánganos holgazanes. En la colmena el trabajo está perfectamente establecido, sin gente en el paro ni acumulación de cargos. Si alguna persona o animal se acerca para molestar, pronto se comunicará la orden de defensa por la supervivencia entre ellas y atacarán.

Como las hormigas, las abejas son sociales, no tienen una existencia aislada y necesitan vivir en colonias. Una colonia fuertemente organizada siempre compuesta de obreras, zánganos y una sola reina. Las obreras son exclusivamente abejas hembras y suelen oscilar entre 30.000 y 70.000 abejas en una colmena. Trabajan sin tregua y se encargan de todas las tareas necesarias para el funcionamiento de la colmena. Pero, al contrario de las hormigas que tiene asignada una sola tarea específica para toda su vida, las abejas pasan por el desempeño de todas las tareas, durante una vida que, por término medio dura unas semanas, unos cuarenta y cinco días. Tienen garantizada una buena infancia, una experiencia de trabajo, no hay paro, ni enchufes, asegurada la pensión con una tercera edad bien forjada.

Durante los cuatro primeros días de su vida, la obrera limpia la colmena y los alvéolos. Del día 5 al 11, es nodriza y ceba de jalea real las larvas de los alvéolos reales. Del 11 al 13, se convierte en almacenera: su papel consiste en almacenar el polen y el néctar en los alvéolos y en ventilar la colmena, agitando muy rápidamente sus alas para mantener la temperatura y humedad ideal. Del día 14 al 17 las glándulas productoras de cera de su abdomen ya desarrolladas, se vuelve cererera y edifica los panales. Del día 18 al día 21 es centinela y está de guardia a la entrada de la colmena para rechazar a los intrusos, avispas, mariposas e incluso a los zánganos. A partir del día 22 y hasta su muerte irá de flor en flor a cosechar néctar, polen: se vuelve libadora y trae la comida a la colmena.






Cosas sencillas ayudan a aprender comportamientos sociales y, por tanto, humanos. ¿No necesitan niños campogibraltareños el Materno Infantil? Los políticos deben abandonar los aspavientos. Los ciudadanos les exigimos buena administración de recursos, acercarse a la verdad con respeto, no jugar con las palabras. Pensar que se puede engañar a la gente es grave error. Si no tiene algo que decir, no hable. Calladitos se está mejor

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com.


CAMINANDO HACIA LO HUMANO


Cuando hablamos o escuchamos hablar de “justicia” podemos tener el peligro de pensar en algo etéreo, en un concepto abstracto, como si realmente estuviéramos volando sobre nubes, alejados del mundo concreto en el que vivimos; un mundo del que somos responsables y por el que hemos de comprometernos. Pero, es difícil comprender la palabra justicia en su verdadero sentido. ¿Nos paramos a profundizar y sacar conclusiones? Tal vez sea en la serenidad y en el silencio en donde la “justicia” haga una llamada al mundo entero para que llegue a significar y satisfacer el conjunto de derechos y deberes de todas las personas, a lo que también denominamos “bien común”,

Otra palabra que, para algunos, está de moda es “ciudadanía”, en vez de ciudadanos, como si de una masa domesticable se tratara. Sin embargo, si decimos “fraternidad”, como fundamento de solidaridad y opción por los más pobres y vulnerables de la sociedad, parece que suena a algo añejo. Pero, fraternidad, solidaridad, bien común, opción por los pobres, son palabras llenas de contenido, a veces oculto en el lenguaje, pero que se transmiten en la auténtica comunicación humana. Las palabras fuertes, preñadas de comunicación directa, hay que revestirlas de formas sencillas para ayudarnos a comprender lo humano.

Hacia la justicia hemos de acercarnos a través de manifestaciones que, en conjunto, describen la plenitud de lo que es la verdadera justicia. Sabemos que lo justo, lo bueno y lo verdadero son una misma cosa. No obstante, hemos de acercarnos con humildad y sencillez si de verdad queremos movernos en esos ámbitos. En consonancia con lo anterior, hay que llamar “justicia conmutativa” a la igualdad del valor entre los bienes y servicios y lo que se recibe en su intercambio.

Pero ambas partes no gozan de las mismas capacidades de negociación Esta justicia hay que completarla con otras dimensiones. Hay que hablar entonces de la justicia “contributiva”. Nuestra Constitución española lo trata en el artículo treinta y uno. Esta parte de la justicia determina las prestaciones, generalmente en forma de impuestos, que cada individuo personal o legal debe hacer a la sociedad en orden al bien común. Evidentemente cuando se pagan y exigen impuestos lleva aparejado la obligación de distribuirlos adecuadamente para que se cumplan los fines por los que se exigen y pagan.

Evidentemente quiénes evaden capitales o los depositan en “paraísos fiscales” provocan que los ciudadanos que cumplen con la justicia contributiva tengan que soportar cargas mayores por lo que los paraísos fiscales deberían ser considerados delitos en el derecho internacional. La justicia “distributiva” determina lo que la sociedad ha de proporcionar a cada individuo por razón de su dignidad humana y para poder atender a las propias y esenciales obligaciones y necesidades. Nos introducimos de lleno en la faceta denominada “justicia social”.




La justicia social está exigiendo un orden global único y solidario donde los derechos y deberes entre diferentes Estados o entre territorios dentro de un mismo Estado se vayan nivelando de forma que la dignidad humana quede por encima de otros condicionamientos e intereses. En nuestra sociedad estamos acostumbrados a movernos con conceptos que, muchas veces, los empleamos sin darnos cuenta de que nos apartamos de la realidad. Lo abstracto se suele convertir en una esfera alejada que nos ayuda a desentendernos de los problemas concretos que son los que hay que solucionar, pero que también son los que más duelen a la hora de la verdad. No es lo mismo hablar de “pobreza” que encontrarnos con un “pobre” que cuestiona nuestros comportamientos. Si él es pobre es porque falta, falla la justicia.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
MENSAJES OCULTOS

Al comenzar este fin de semana nos han presentado imágenes de la salida del Congreso de los Diputados, como si de colegiales nerviosos se tratara. Los comentarios proliferan y no siempre a favor de las prisas, después de tratar un tema tan importante como Las Pensiones. Parece que se está creando una corriente de opinión con mensajes subliminares. A pesar de que la lucha contra la corrupción está en la mente de muchos y en la misma esencia de la democracia, debería estarlo también, de manera especial, en la estructura y funcionamiento de los partidos políticos. Sin embargo, sería interminable enumerar los casos, sobre todo de concejales, apropiándose impunemente de un acta por intereses personales sin tener en cuenta de qué manera fue votada y por qué.

De nada sirven acuerdos contra transfuguismo si después, el hecho de haber ido en la lista de un partido, aunque ya no se pertenezca a él, capacita para apropiarse del acta de concejal. Esto denigra la naturaleza de la limpieza democrática y mina decisiones justas. Estos comportamientos llevan a que bastante gente se plantee no votar en las próximas elecciones. Pero, esto también se aprovecha por quiénes están atentos a sacar provecho de cualquier circunstancia e incluso de fallos humanos y estructurales para crear de manera sutil corriente de opinión: “Castiguemos no votando”. No votar para castigar, sería favorecer a los astutos que votarán porque así lo establecieron sus ideólogos.

Habría que buscar un equilibrio entre derecho personal y derecho del partido que presenta al candidato. La compra de voluntades está al orden del día y habría que exigir una pronta solución con una reforma electoral con listas abiertas. Sabríamos a quién votamos y por qué le votamos. Además, resulta ridículo ver las intervenciones de partidos, con lecciones aprendidas sin aportar ideas para solucionar el paro, dar salidas a una juventud preparada y asfixiada en su cantidad de títulos académicos que de nada le sirven para acceder a un puesto de trabajo. Una sociedad democrática avanzada pide a sus Diputados un compromiso de aportar ideas claras para solucionar problemas.

Palabras como “presuntamente” “previsiblemente” habría que darles su lugar verdadero con el uso adecuado para no ser expresiones cobardes de quiénes tienen miedo a nombrar las cosas por su nombre. Regodearse entablando discusiones desagradables y pretender centrar el interés de los ciudadanos en temas como la “corrupción”, dejando las cosas como están, es convertirse en charlatanes interesados, devaluando la noble función política. . ¿Cómo se puede contradecir y denunciar hoy lo que se defendió ayer? ¿Ya no vale lo que se dijo sobre las pensiones? ¿Peligran ahora porque es otro partido el que gobierna? ¿No había un pacto para garantizar el valor adquisitivo?.

. Los partidos políticos tienen su razón de ser en garantizar la gobernabilidad y favorecer el bienestar social. Por ello, cuando se convierten sólo en defensores de intereses partidistas derrochando energías en el desprestigio y ataques hacia otros partidos y poniendo obstáculos a quiénes gobiernan, pierden el rumbo de su esencia, convirtiéndose en parásitos para la sociedad civil. Además hay que estar atentos para descubrir qué se pretende cuando se proclama que no se vote, que peligran las pensiones, que todos los políticos son iguales.
. Si admitimos como axiomas estos postulados, estaremos poniendo realmente en peligro la misma convivencia humana. Habrá que llegar hasta las últimas consecuencias en las investigaciones y dejar de tirar cohetes al aire; actuar con contundencia, pero sin extender la mancha de la corrupción a la generalidad porque no todos los políticos abandonan sus escaños antes de escuchar los resultados de una votación.


Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
UN PROYECTO INACABADO



Todo ser humano es un “proyecto inacabado”.Es avanzar madurando toda la vida. Con nuestros comportamientos influimos y, al mismo tiempo, recibimos influencias. Todos dejamos huellas. Cada vez veo más claro lo difícil que es la comunicación humana.. Se ven “medias verdades” en lo que otro simplemente ha intentado expresar su opinión. Algunos se atreven a interpretar “intenciones” que, muchas veces, no coinciden con lo que realmente otros dijeron. Nadie es poseedor de la verdad completa y todos estamos llamados a escuchar y relacionarnos con los demás. Nadie debe convertirse en “Etiquetero”, encasillando a otras personas sin respetar lo que cada cual dice y de lo que es responsable

En el “proyecto inacabado” de nuestra vida hay que ir incorporando el diálogo, la escucha, la paciencia, el respeto a la otra persona, la sinceridad y también la disponibilidad a plantearse la propia opinión y cambiarla si es necesario. A la pregunta de “qué debo hacer” ayuda la legislación positiva y a “qué debo ser” nos la proporciona la profundidad del espíritu. En la búsqueda del desarrollo integral, caminando como “proyectos inacabados” para muchos es imprescindible cultivar la dimensión espiritual con plena libertad. Y ello lleva consigo poder manifestar las propias convicciones, sin amago de ser “etiquetado de retrógrado”.

La historia confirma la falacia de que “progreso” implica acción moral. En nombre del progreso no todo puede quedar justificado. Hoy por hoy, las aspiraciones reales de la gente es verse libres de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación estable; participar más en las responsabilidades fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad. En una palabra, hacer, conocer y ser más persona que madura y avanza cada momento. No obstante, no nos podemos quedar en “ser más”, si olvidamos que nos hacemos más personas libres relacionándonos con los demás.
Quedarse en una actitud pasiva, resignándose en aceptar que esta sociedad se ha quedado obsoleta, a nadie conviene. Aquello de “otro mundo es posible” en el que ha crecido y se ha formado nuestra generación debe seguir vigente. Pero todavía estamos lejos de que todos puedan vivir con dignidad. Sin embargo, bastaría eliminar los derroches y desperdicios para reducir el número de hambrientos. Añadir también que un paso importante sería abatir con decisión las barreras del individualismo, del encerrarse en sí mismos, de la esclavitud de la ganancia a toda costa, y esto, no sólo en las relaciones humanas, sino también en la economía financiera global.
Es necesario, hoy más que nunca, educar en la solidaridad, redescubrir el valor y el significado de esta palabra tan incómoda, y muy frecuentemente dejada de lado, y hacer que se convierta en actitud de fondo en las decisiones en el plano político, económico y financiero, en las relaciones entre las personas, entre los pueblos y entre las naciones. Aunque pueda parecer que el pesimismo se haya apoderado del horizonte, no podemos aceptar que somos una generación perdida ya que se están dando iniciativas sencillas y grandes gestos.

En la medida que cada uno se considere como un “proyecto inacabado” que debe seguir aprendiendo y madurando, se irán marcando líneas que deben asentarse en el corazón de los seres humanos un replanteamiento de nuestro modelo de desarrollo y de acción en todos los ámbitos, para que nuestro mundo sea un mundo mejor. Hay que denunciar que muchos mueren de hambre. Pero esta sociedad, dividida, debe apostar por la cultura de la acogida, aceptando a las personas y sus valores. Y admitir y defender que todos somos proyectos inacabados y que nos necesitamos
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
TARDÍOS SALVADORES PATRIOS



“Para que España tenga un Estado Laico es necesario sacar la Religión de las escuelas”. Así se manifestaba hace unos días uno de los promotores de la denominada “Plataforma política para sacar a España del pozo ciego”. Esta “Convocatoria Cívica” nace con el objetivo de aglutinar todas las sensibilidades progresistas para plantear una alternativa que saque a España del “pozo ciego” en que se encuentra. Manifiestan tener clara voluntad de cambiar las cosas y llamar “al poder” y a la “movilización social” para construir una alternativa política a favor de una reforma fiscal y electoral que logre una “auténtica democracia” y ponga fin a los “escándalos de corrupción”.

Como están las cosas, es comprensible que un grupo de personas que, en épocas pasadas, desempeñaron cargos de gran responsabilidad, ahora se hayan planteado promover esta Plataforma Cívica, aprovechando que hay mucha gente harta de lo que sucede. Una parte de la sociedad puede escuchar con agrado este tipo de mensajes. Pero hay que recordar quiénes son los promotores. Uno ocupó el segundo lugar en la lista socialista por Madrid y pronto dimitió; otro rechazó implicarse en Centro Democrático y Social, prefiriendo la UNESCO. Quienes conocen sus trayectorias pueden pensar que ahora llegan tarde y llamarles “Tardíos Salvadores Patrios”

Además la propuesta nace plasmada de exclusión, convocando sólo a “progresistas”, removiendo cenizas de luchas pasadas. Parece fuerte que se afirme que hay que sacar la religión de las escuelas. Se ignora o se olvida que la enseñanza de la religión está vigente normalmente en la mayoría de los países. Sin embargo, es verdad que existe el debate y en algunos casos han surgido normativas civiles, que tienden a reemplazar por una enseñanza del hecho religioso, de naturaleza multiconfesional o por una enseñanza ética y cultura religiosa, incluso en contra de las elecciones y la orientación educativa que los padres y la Iglesia quieren dar a la formación de las nuevas generaciones.

Otra corriente defiende que la enseñanza de la religión en la escuela es una exigencia de la concepción antropológica abierta a la dimensión trascendente del ser humano. Sin la materia de religión los alumnos estarían privados de un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal, que les ayude a alcanzar una armonía vital entre fe y cultura. En una sociedad pluralista, el derecho a la libertad religiosa exige la enseñanza de la religión y la garantía de que tal enseñanza sea conforme a las convicciones de los padres. El artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos dice “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá que dar a sus hijos”

Sin embargo, la marginación de la religión en la escuela equivale, al menos en la práctica, a asumir una posición ideológica que pueda inducir al error o producir un daño a los alumnos. Se podría también crear confusión o engendrar relativismo o indiferentismo religioso si la enseñanza de la religión quedara limitada a una exposición de las distintas religiones, en un modo comparativo y neutral. Tal vez convenga recodar que no siempre “personajes famosos” tengan ideas claras sobre la importancia de la libertad para favorecer la positiva colaboración entre Estado –Iglesia.
En este contexto hay que entender la laicidad como el mutuo respeto entre la Iglesia y el Estado fundamentado en la autonomía de cada parte
Muy distinto es el “Laicismo”, entendido como hostilidad o indiferencia contra la religión católica. Pero, la laicidad del Estado debe considerarse compatible con la colaboración con todas las confesiones religiosas dentro de los principios de libertad religiosa y neutralidad del Estado.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
( Nota importante )El administrador de esta página NO NECESARIAMENTE a de estar de acuerdo con este artículo,pues al publicarlo,intenta RESPETAR la opinión PARTICULAR DEL AUTOR.Es el lector el que ha de juzgar,según su criterio la conformidad o no sobre lo expuesto en este artículo,como en cualquier otro y ponerse en contacto con el autor.
PROMESAS Y EVASIONES CONTROLADAS

En las primeras décadas de la democracia, al abrir los periódicos veíamos cómo los políticos citaban cifras,(otros las criticaban). Grandes cantidades se iban a invertir en “próximas grandes obras sin futuro”. Se programarían actuaciones que se prometían como ciertas. Incluso se daban cantidades presupuestadas y establecían las fechas de ejecución. Aunque fuera a largo plazo, no importaba; había que decirlo para conectar y entusiasmar a los ciudadanos. Había que salir a la prensa aunque fuera por pedir una entrevista. Firmar un convenio era algo llamativo que sonaba bien aunque hubiera que esperar a un personaje importante. Tal vez algún día se podría tener oportunidad de…. Por prometer que no quedara...
En el fondo esto respondía al deseo de captar la atención del mayor número de ciudadanos, de prometer más que los demás, figurar más que los demás, dominar sobre los demás. Era importante afianzarse sobre parcelas de poder, procurar que nadie le arrebatara lo que se poseía o lo que se creía tener. Era cuestión de prestigio o posición social, sobre todo, en política. En democracia ya se habían desviado corrientes de mucho aparentar, prometer y poco cumplir. Nuestro Hospital Infantil es una muestra clara de ello. Todo este trasfondo, también ahora suele salir de una manera especial, cuando se avecinan unas elecciones y alguien tiene que hacer méritos para ir en una lista electoral
Ya en los años noventa, mucha gente había descubierto que la acción política y la democracia no podían quedarse en cambiar los nombres de las calles. También se preguntaban el sentido de los pactos políticos y los intereses que llevaban en las negociaciones ¿Cómo dar nuestro voto a unas ideas, a unos programas, a unos proyectos que después, por decisiones de sólo unos pocos, harían todo lo contrario? “¿Cómo apoyan ahora lo que muy duramente criticaron antes?” Se decía entonces: “¿Hasta cuando hay que esperar para que no nos engañen más?” Se cumple una vez más el refrán: “¡Una cosa es predicar y otra dar trigo!” “¡Las mentiras tiene las patas muy cortas y al final todo se sabe!”
Han pasado los años y todos seguimos teniendo iguales derechos y obligaciones. Pero las respuestas personales serán distintas ante los retos que se nos presentan.. Cuando se ejerce la autoridad con justicia y sin deseos de aparentar, sin afán de dominar sobre los demás, sin perseguir ventajas para sí o para los suyos: esa persona está prestando un servicio a la comunidad. Pero cuando se utiliza la política en beneficio propio y de los suyos se está prostituyendo la noble acción de servicio que es lo que esperábamos que trajera la democracia.. Cada época tiene sus luces y sus sombras. Y se puede caer en el peligro de ver más luces que sombras o al contrario.
Si en el 2013 abrimos los periódicos, encendemos televisión o escuchamos radio, podremos constatar que poco se promete por el miedo a no caer en el ridículo de que nadie les crea. Son otras las noticias que acaparan el núcleo central de la información. Son las corruptelas de algún político (con nombre y apellidos) falsificación o pérdida de documentos que los jueces deben poder actuar por el bien de los ciudadanos, y que éstos esperan que se devuelva lo robado. Se pide seriedad y libertad para que la justicia actúe contra los corruptos. Otra noticia que martillea son los asesinatos de jóvenes, también con nombres y apellidos y que los presuntamente acusados como responsables estén dando datos engañosos, costando mucho dinero esas excavaciones de búsqueda. Mucha gente se pregunta ¿No se podría actuar con más contundencia?
Juan de Dios Regordán Domínguez



SENCILLO PERO GRAN GESTO



Hay personas que tienen la sensación de ser una generación perdida. Carencias de su infancia le llevaron a luchar para que a sus hijos nada les faltara. Ahora se revelan contra la situación que padecen muchos jóvenes, entre ellos sus hijos. Saben que toda persona debe contar con medios para promocionarse, sin verse obligados a abandonar su tierra. Pero se le está negando a muchos jóvenes españoles. A pesar de su formación, se están viendo obligados a buscar cualquier trabajo sea donde sea, sin poder exigir condiciones. Emigrar para mejorar, para superarse, es también un derecho, pero tener que emigrar para sobrevivir es un mal que en justicia hay que remediar.

La integración en Europa no ha debido quedarse sólo en cuestión de mercados y prestaciones económicas. Ser europeos con todos los derechos y obligaciones obligan a derrumbar barreras, cambiar mentalidades y llegar al convencimiento profundo de que todos los problemas tienen solución. El diálogo puede y debe abrir puertas cerradas; es un medio con el que las personas se comunican y descubren las esperanzas del bien y las aspiraciones que con frecuencia están ocultas en lo más profundo. No podemos olvidar que estos jóvenes que hoy tienen esa asignatura pendiente de encontrar un puesto de trabajo son hijos de una época de bonanza en España hasta hace poco.

Han crecido en una sociedad consumista y mercantilizada que exige experiencia a los jóvenes a quiénes no les da el primer empleo. La democracia, conquistada por generaciones anteriores, se ha ido diluyendo en actitudes individualistas contrarias al bien común. La indiferencia ha calado en una sociedad cómoda y la crisis se presenta en lo económico, social, ético etc. Se vislumbran horizontes que hacen pensar en un verdadero cambio de época. Ya nada es igual. El Neoliberalismo, con sus falacias, intenta convencer de que ofrece igualdad de oportunidades a todos. Acusa al pobre y le culpa de su situación, pero en realidad es el sistema quien se alimenta de víctimas para funcionar.

Ya cansa hablar del descrédito de la clase política. A pesar de los nuevos medios y tecnologías que podrían facilitar dinámicas participativas y consultivas, parece que esta implicación directa del pueblo en las decisiones que les afectan no les interesa a muchos gobernantes. Además, éstos se han visto dominados por intereses de mercados que manipulan los centros de decisión. El criterio predominante a la hora de valorar las personas, las relaciones, los proyectos y las maneras de vivir ha sido la rentabilidad económica. ¿En qué puesto de trabajo puede ubicarse un hombre de 48 años que pierda el suyo? ¿Cómo puede adquirir experiencia un joven de 26 años bien preparado a quien no le abren puertas?








Las grandes palabras despiertan ironías. Pero “otro mundo es posible”.Con “sencillo pero gran gesto” unos recién casados lo manifiestan así: “Para nosotros es todo BONITO en este día y está lleno de FELICIDAD. Hoy todo parece poco, maravilloso derroche para un día tan importante en nuestras vidas. Pero no podemos, ni debemos, dejar de tener los pies en la Tierra; es fácil en los tiempos que vivimos encontrar grandes problemas en personas cada vez mas cercanas a nosotros. No vamos a ser inconscientes y dar la espalda a esta realidad, incluso en este día. Hemos querido aportar nuestro granito de arena y destinar el dinero, previsto para el regalo de nuestra boda a cada uno de vosotros, a aliviar a los que un día como hoy no tienen qué comer. Gracias por permitírnoslo”. El dinero ha sido donado a Cáritas Algeciras. Comedor Social “Padre Ceuceyra” Gracias Paola y Dani.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
DEFINIR Y CONCRETAR

En mi último artículo afirmaba que “la pérdida de ideales y valores éticos está llegando al convencimiento generalizado de que para triunfar en la vida hay que actuar de espaldas a la honradez, a la justicia, a la verdad. Sin caer en actitudes catastrofistas, pero al mismo tiempo con sumo realismo, los españoles debemos enfrentarnos con estos problemas de manera seria y enérgica”. Un amigo hacía el siguiente comentario: “sería bueno definir y concretar, si no las definimos, se corre el peligro de que se queden en palabras bonitas”. Dije que todo se andará…Pienso que hay tantas cosas que hay que definir y concretar que es prácticamente imposible hacerlo. Recuerdo a un profesor que nos decía que los melones para saborearlos bien había que comerlos a “tajaditas” y también decía que el sabor no es igual para todos. Cuando definimos una realidad concreta también se tiene el peligro de dejar fuera matices importantes.
Si estamos viviendo unos momentos difíciles en los que habla más de lo negativo y noticias de falta de honradez, avaricia, pobreza, desigualdades, tendremos que reafirmar verdades que se ocultan porque a unos cuantos les interesa mantenerlas olvidadas. Una verdad que duele concretar es que si nuestro planeta tiene recursos para alimentar a más de treinta veces la población actual mundial ¿quiénes están robando a tantos millones que están pasando hambre? Tal vez esto pueda parecer algo mus abstracto y lejano, pero quienes mueren de hambre son personas concretas y que algunos, a lo mejor, nadie los reconoce por su nombre. Concretando la situación más cercana, hemos de decir que los conflictos de la sociedad española, en concreto, obedecen, en el fondo, a actitudes de prepotencia y de dominio que impiden la implantación de un orden verdaderamente justo y solidario.
Además, hay que decir también que no pueden “irse de rositas” aquellos que, a nuestro alrededor, roban y exigen pasar página, buscando el refugio de aforado, legal pero injusto cuando se pretende la liberación de una condena acorde con los robos cometidos. Nadie puede en concreto realmente tranquilizar su conciencia si no se devuelve lo robado. Por higiene mental, en la vida política nadie debe descalificar a los demás tratando de presentarse como único representante de la legitimidad democrática, de la libertad si actúa de espaldas a la justicia. Es necesario evitar los procesos de radicalización que conceden valor absoluto a las propias ideas o intereses y conducen, poco a poco, a la negación de las razones o derechos de los demás hasta llegar a la justificación irracional de los enfrentamientos y mutua destrucción. Ante la situación amenazadora se exige un cambio y éste es responsabilidad de todos.
La violencia surge, de una manera o de otra, si no existe el empeño generalizado de colaborar para crear un ambiente que favorezca la paz positivamente como fruto de un tejido de relaciones justas y solidarias que vayan desde el nivel de las relaciones interpersonales hasta las más complicadas construcciones jurídicas y políticas. Hemos de reconocer y recordar que la paz se ha convertido en una condición indispensable para la subsistencia de la humanidad, en un punto de partida necesario para poder superar los graves problemas del hambre y de la pobreza en el mundo y avanzar en el establecimiento de una vida libre, pacífica y digna para todos los habitantes de la Tierra. El diálogo rompe los prejuicios y las barreras artificiales. El diálogo lleva al contacto mutuo y enriquecedor como miembros de la familia humana con la riqueza de la diversidad cultural e histórica. El diálogo favorece la justicia y ésta la paz.

Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd@hotmail.com
DESDE LA REALIDAD A UNA CONVIVENCIA RECONCILIADORA


Me lo dice un amigo: “La palabra democracia es demasiado elástica…con los actuales mimbres poca solución tiene la cosa…”. En los últimos días he leído y escuchado expresiones dignas de un estudio profundo. Se mira desde dentro la realidad de nuestra democracia y los comportamientos de aprovechamiento personal de políticos y se tiende a generalizar. “Habría que quitarlos a todos y empezar de nuevo, pero ¿quién los quita?”. Otros dicen: “Tal como están las cosas es mejor callarse porque ellos se protegen y cuando ven la cosa mal…se busca ser “aforado” y huir rápido de la quema…” También se habla de “responsabilidades políticas…”. ¿No sería más correcto decir simplemente “exigir responsabilidades” sin tener que acudir a terminologías vagas que parece que se emplean en plan defensivo para eludir precisamente responsabilidades?

Como gran titular informativo he leído: “Con el nuevo Gobierno Andaluz se rompe con los ERE”. Desde Inglaterra se dice: “Gibraltar ha sido británico durante 300 años. Mantengámoslo así”. Con borrachera de poder, alguien ha creído dominar hasta el mismo infierno”. Antes de repetir la muletilla: “Se helará antes el infierno…” habría que tratar de dar solución a los graves problemas que hacen que muchas personas vivan un “infierno constante”. Puede ser grave que haya quiénes se atrevan a hablar de “preguerra” desde su desorbitada soberbia. ¿Se olvida que la guerra es la explosión de la injusticia?. En un clima de injusticia y de violencia, las grandes palabras: “paz” “justicia”, “solidaridad” quedan adulteradas y vacías de contenido. Aunque sea triste reconocerlo, se está viviendo una crisis de “verdad”, “confianza”, “sentido de la vida”

La progresiva concentración de poderes en unos pocos hace cada vez más difícil la participación responsable de los ciudadanos en las grandes decisiones sociales y políticas. Por ello, no es extraño que muchos se dejen llevar por el desencanto y lleguen a la conclusión de que la situación es irreversible. Los problemas actuales provocan en muchos la sensación de que no hay posibilidad de rectificar y sienten el deseo de abandonar el camino hacia una sociedad nueva, más justa y solidaria, en la que las relaciones entre personas estén dirigidas por sentimientos de solidaridad, en vez de inspirarse en la rivalidad y la competencia desleal. Especialmente los jóvenes se ven angustiados por un futuro cargado de dificultades ante el cuál no saben qué pueden o qué deben hacer.

Este estado de ánimo provoca reacciones agresivas y actitudes pasivas, muy fácilmente aprovechadas por grupos que aspiran a dominar y manipular la vida de la gente. La injusticia social mantiene en pobreza real a varios millones de españoles; algunos de ellos en franca miseria y abandono. La falta de oportunidades sociales y el paro alcanzan cifras intolerables y están ahí con sus consecuencias deshumanizante. Los conflictos de la sociedad española obedecen, en el fondo, a actitudes de prepotencia y de dominio que impiden la implantación de un orden verdaderamente justo y solidario. La injusticia, las tensiones, las ideologías intolerantes, la violencia misma, tienen caracteres singulares y especificas entre nosotros.


La pérdida de ideales y valores éticos está llegando al convencimiento generalizado de que para triunfar en la vida hay que actuar de espaldas a la honradez, a la justicia, a la verdad. Sin caer en actitudes catastrofistas, pero al mismo tiempo con sumo realismo, los españoles debemos enfrentarnos con estos problemas de manera seria y enérgica para llegar a una convivencia verdaderamente reconciliadora que nos permita superar definitivamente los enfrentamientos y desigualdades y contribuir a la justicia y a la paz desde nuestra realidad cambiable y con arreglo a nuestras posibilidades

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


LA VIDA EN LA VERDAD Y LA VERDAD EN LA VIDA



Un político, que ha vivido una gran experiencia, me decía que en mis artículos veía ideas bastante interesantes, pero que era muy difícil ponerlas hoy en práctica. “Los aparatos de los partidos políticos no siempre están por la labor de salir de la situación actual de pesimismo”. También un economista me comentaba que no se encuentran mecanismos para despertar ilusión. ¿Cómo salir de esta apatía y pesimismo? Esta es una pregunta que se hace mucha gente y pocos saben enfilar cauces de soluciones a los problemas que más preocupan a los ciudadanos. La verdad es que estamos inmersos en cierta indolencia política y social que es precisamente todo lo contrario a la libertad de llamar las cosas por su nombre. Bajo el anonimato hay quiénes atacan cualquier idea que no concuerde con su pasividad.

En política, muchas veces, las grandes apuestas del ser humano, como la concepción de la vida, la familia, el trabajo, la precariedad social, no suelen ser objeto de una reflexión a fondo, sino que son engullidos por una neutralidad apática en la que todas las opiniones adquieren el mismo valor. Y ello se debe a que estamos viviendo un sistema de pensamiento que no da prioridad al conocimiento, sino que confunde fortaleza y verdad con “consenso de masas”. Pero la suma de opiniones no siempre engendra certeza y verdad. Hace falta reclamar racionalidad y no sólo consenso, verdad objetiva y no sólo opiniones. Para resolver los problemas de las instituciones y de las personas hay que acudir a la verdad como norma social y moral.

La verdad es fuente de convivencia, cuando las personas no se apoderan ni la domestican, sino que la buscan no como arma contra el otro, sino como sendero hacia la fuente y futuro común. Pero, cuando esa verdad se cree tener en exclusividad y no es buscada con humildad, reina un pluralismo salvaje y un viciado consenso político y social, cortado a la medida de los que tienen el poder en sus múltiples formas. Quiénes mandan, entonces, son los intereses dominantes y el egoísmo de grupos o individuos que buscan preferentemente su enriquecimiento personal y familiar. Pero hay que recordar que las disfunciones no se deben al sistema político, sino al comportamiento desleal de ciertas personas.

Echar la culpa de los males a la democracia no es correcto. La democracia es un marco apto y válido para una sociedad creadora, pero hay que llenarla de contenidos de participación real. La democracia es necesaria, pero no suficiente para una vida humana sensata, solidaria y participativa. Por comportamientos erróneos, también en democracia puede darse la dictadura de los votos y los “consensos interesados”. Existen depredadores de consenso, de democracia y de verdad que, mirando sólo sus propios intereses, están despojando a los demás ciudadanos del derecho que les asiste de participar en las decisiones que, de alguna manera, les afectan y preocupan.





Por las necesidades que están sufriendo muchas personas y familias, hoy la verdad real y la solidaridad comunitaria son las dos instancias normativas de las personas y los dos desafíos supremos de la sociedad actual. De la respuesta adecuada a ellos depende nuestro futuro democrático, el porvenir moral y la misma dignidad del ser humano. Salir de la pasividad, del miedo y de la apatía pueden ser los primeros escalones que haya que subir para encontrarnos con nosotros mismos y que nos ayuden a tomar conciencia de que “la verdad hace libres” y por ello hay que “vivir la vida en la verdad y la verdad en la vida.”

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LIBERTAD Y “CONSENSOS INTERESADOS”

Hace días escuché a un político de la Junta de Andalucía que decía: “Hay que dejar las discusiones”, “los ERES y las eras…” “Pongámonos de acuerdo y sigamos adelante. Para eso nos votaron… para actuar libremente” ¿Cómo se puede proclamar la intención de buscar consenso para cometer ilegalidades o para ir en contra de la verdad de los hechos o acontecimientos? ¿Puede confundirse “consenso” con la suma de votos, preñados de intereses egoístas, situado fuera de toda norma y ajeno del mismo sentido común? ¿Se puede pretender crear estado de opinión en contra de unos ciudadanos porque en sus alegaciones citan también argumentos jurídicos? ¿Puede alguien, en aras de la libertad, decir y además creérselo, que sumando ideas e intereses puede construir una verdad objetiva? ¿Para los demás sólo el silencio…?
Es cierto que los problemas humanos más interesantes y debatidos en los momentos actuales se relacionan con la libertad. Que cada vez se tenga mayor conciencia de la libertad y de la dignidad humana es bueno. Actuar según el propio criterio y hacer uso de una libertad responsable, no movido por coacción, sino guiado por la conciencia del deber también es bueno. Sin embargo, no se puede exaltar la libertad hasta el extremo de considerarla como si fuera la única fuente de los valores. Actuar, cegados por la propia libertad, pude ser irracional. Al presupuesto de seguir la propia conciencia, hay quiénes han añadido indebidamente la afirmación de que un juicio moral es verdadero por el solo hecho de que provenga de la conciencia. Pero, prescindir de la verdad objetiva para favorecer el criterio de sinceridad, de acuerdos pactados, lleva a una concepción radicalmente subjetiva de juicio moral y así surge la crisis de la verdad y de la racionalidad.
Ahora, para personajes “influyentes”, cegados por sus propios intereses, prevalece la primacía del pragmatismo, la soberanía absoluta del poder y la oportunidad del aprovechamiento personal como criterio de comportamiento. Si se abandona la idea de una verdad universal sobre el bien, cambia también la concepción misma de la conciencia. La inteligencia humana que debe aplicar el conocimiento universal del bien en una determinada situación y expresar un juicio sobre la conducta recta, que hay que elegir en cada momento, más bien se orienta a conceder a la conciencia el privilegio de fijar, de modo autónomo, los criterios del bien y del mal. En esta crisis de valores, cualquiera puede darse cuenta de que su libertad está inclinada a traicionar la apertura a lo verdadero y al bien. Se erige en principio absoluto de sus actos y prefiere, de hecho, escoger bienes contingentes, limitados y efímeros.

A pesar de todo, sabemos que ni la riqueza, ni el poder, son capaces de satisfacer las preguntas por el sentido de la vida y el camino para conseguir la verdadera felicidad. La persona humana, en lo más profundo de su ser, sabe que se dignifica no por su poder o el placer, sino por su verdad real. Y esta verdad trasciende las meras opiniones particulares porque ha de pasar por el crisol de la verdad objetiva. El individualismo, también el de masa domesticado, llevado a las extremas consecuencias, desemboca en la negación de la misma persona humana. La conciencia tiene unos derechos y unos deberes. La conciencia no es fuente autónoma y exclusiva para decidir lo que es bueno o malo; al contrario, en ella está grabado profundamente un principio de obediencia a la norma objetiva, que fundamenta y condiciona la congruencia de sus decisiones con los preceptos y prohibiciones en los que se basa el comportamiento humano.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
EL CAMPO DE GIBRALTAR DE NUEVO ES NOTICIA

Se habla mucho del Campo de Gibraltar y ahora de Gibraltar. Por unas cosas u otras siempre somos noticia. En estos momentos, después de mucho aguante y diálogo, parece que ha llegado el momento de decir “hasta aquí hemos llegado”. Hay que tomar conciencia de que El Campo de Gibraltar es una Unidad desde el punto de vista geográfico muy distinto del resto de la provincia. La designación territorial “Campo de Gibraltar” aparece por primera vez en 1.502, muy anterior a 1.799 en que Carlos IV crea la provincia de Cádiz. La caída de Gibraltar en 1.704 marcó el destino de los municipios aledaños. Los sucesivos intentos de tomar la Colonia Británica le dieron una Administración Especial que emanaba de la figura del Gobernador Militar.
En 1.815 El Campo de Gibraltar lo componían: Tarifa, San Roque, Los Barrios, Algeciras, Jimena de la Frontera, Castellar y Alcalá de Los Gazules, muy vinculada entonces a las actividades económicas de la Comarca. La Línea empezaría a existir en 1.875. El Gobierno Militar en 1904 amplió su territorio con: Ronda, Arriate, Montejaque, Benaoján, Cortes, Gaucín, Jimena, Castellar, Los Barrios, San Roque, La Línea, Algeciras, Tarifa, Vejer y Alcalá de los Gazules. Esta Administración era muy parecida a la que en 1.810 se había propuesto como Subprefectura del Campo de Gibraltar. Proyecto que pretendía introducir importantes modificaciones en la Provincia de Cádiz, pasando a llamarse nuestro territorio “Distrito del Guadalete”, con capital en Jerez; y Sanlúcar de Barrameda como capital de una nueva provincia.
Tres años después de la Guerra Civil, el Campo de Gibraltar queda conformado por: Ronda, Arriate, Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar, Cortes, Gaucín, Casares, Manilva, Vejer, Alcalá de los Gazules, Conil y los siete Municipios actuales del Campo de Gibraltar. En Noviembre de 1.948 queda compuesto por: Algeciras, Tarifa, Los Barrios, San Roque y la Línea., incorporándose más tarde los municipios de Castellar y Jimena..La desvinculación del aparato militar y el administrativo no aparece clara. Este hecho viene dado por el carácter eminentemente estratégico que ha tenido y tiene la zona: punto de contacto entre dos Continentes, eslabón entre dos Mares y situado ante las puertas de una Colonia Británica. Esta peculiaridad le ha proporcionado al Campo de Gibraltar una unidad específica, pero al mismo tiempo la ha vinculado excesivamente a la concepción de ordenación territorial del Ejército.
Han sido varios los intentos de descentralización. El Estatuto elaborado por Primo de Rivera en 1.925 reconocía el derecho a la Mancomunidad aunque sin poder modificar los límites provinciales. Leyes posteriores coartaron esta idea. Las leyes de 1.957 y 1.958 convertían a la Provincia en delegaciones del Estado. Mucho puede hablar el Profesor y Doctor Manuel Natera del Plan de Desarrollo de la Comarca. Pero, la Constitución considera la Provincia como célula territorial básica en la formación de las comunidades, supeditadas a las Diputaciones Provinciales. El Estatuto Andaluz incrementa el poder provincial, omitiendo otras unidades administrativas que podrían ser de gran ayuda para los servicios que demanda el ciudadano.


Con la Mancomunidad parecía que se iban a conseguir mejores servicios y coordinación de acciones de las administraciones; tendrá que demostrarlo.. La Subdelegación de la Junta ha asumido también competencias. El Gobierno Central coloca su Coordinador de Administración Central. Pero, el sentido de competencias comarcales siguió ausente. Un impulso importante lo lanzó el exalcalde, Patricio González, con su “Novena Provincia”. Y ahora, conviene destacar la actitud valiente del actual Alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, con ideas claras en defensa de los intereses comarcales y españoles, contra las pretensiones provocadoras de la Colonia del Peñón

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com





CORRUPCIÓN Y DELINCUENCIA



Continúa el baile de descalificaciones y aumenta el desprestigio de la clase política. La expresión “yo no he sido” “y tú más” ya no dice nada a los ciudadanos. Tampoco hacen gracias los chistes sobre comportamientos políticos. Los ciudadanos no quieren que se pase página y se exige seriedad, exigencia de devolución de lo robado y solución de problemas. Se hace necesario que se tome conciencia de que somos españoles y a todos nos están afectando las orientaciones y exigencias que nos llegan del extranjero. Las diferencias entre los partidos políticos deben quedarse al margen y aunar esfuerzos en una lucha común por los intereses que nos están afectando. Sin olvidar la apertura y colaboración a nivel europeo y a nivel mundial, hemos de saber exigir los derechos propios como nación.

“La crítica por la crítica” no es aliciente para la gente razonable. Se necesitan personas que sean referentes objetivos, normas justas, despojadas de intereses partidistas, que sean una especie de aldabonazo para que las conciencias vuelvan al camino de la rectitud y la justicia En nuestra sociedad actual hace falta la denuncia profética, la que tiene fuerza para descubrir y luchar contra la corrupción. La corrupción nunca puede verse como un hecho normal, ni se pueden admitir niveles ni tampoco buscar acuerdos para pasar página. Desde una genuina interpretación política no se puede aceptar, de ninguna de las maneras, la existencia de la corrupción, sin una lucha contundente contra ella. Lo he dicho muchas veces: “la lucha contra la corrupción está en la misma naturaleza de los partidos políticos democráticos y en la misma naturaleza humana.”

La delincuencia, a través de la historia, ha pasado de formas de una criminalidad primitiva, basada en la violencia muscular, a las formas de una criminalidad evolutiva, cerebral y astuta, a medida que la sociedad se desarrolla con sus intereses. A veces se suaviza con la palabra “corrupción” lo que realmente es delincuencia. La delincuencia real desborda ampliamente la corrupción conocida ya que se cometen delitos de los que ni siquiera se tiene noticia, y otros no llegan a considerarse como tales por falta de pruebas, por intervenir personas privilegiadas o influyentes, por motivos políticos etc. Es lo que se ha venido a llamar “criminalidad de cuello duro”. La raíz está en que se actúa muchas veces bordeando la legalidad en asuntos rentables, saltándose la justicia..

La corrupción, el robo, el fraude y el engaño, la opresión y la pobreza son realidades concretas, encarnados en responsables concretos. El silencio, la ocultación, el olvido, las amnistías desconsideradas... constituyen una burla a la verdad, a la justicia y a la ética. El ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad, en cuanto tal, como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien -concebido dinámicamente -según el orden jurídico establecido. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados, en conciencia, a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes.



Pero cuando la autoridad pública daña gravemente a los ciudadanos, éstos no deben rehuir exigirle los objetivos del bien común. Es lícito, entonces, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad, guardando los límites que señala la ley natural. La acción política debe tender siempre a formar hombres cultos, pacíficos respecto de los demás para provecho de toda la humanidad. Hay que alabar y estimular la labor de quiénes consagran su vida a la cosa pública y aceptan este oficio en actitud de servicio por el bien común.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
EXCLUIDOS A LA FUERZA

“Los excluidos a la fuerza” es algo que impresiona. El Observatorio de la Infancia – dependiente del Ministerio de Sanidad – indica que el año 2011, más de cuarenta mil menores en España fueron separados de sus familias biológicas. Los servicios sociales asumieron la tutela, al entenderlos en situación de riesgo. Su destino, un internado o una familia de acogida, temporal o permanente, en cuyo caso son dados en adopción, normalmente a la misma familia de acogida. Destacó Cataluña en 2011 abriendo7.440 expedientes de desamparo. Sabemos también, por algunas licitaciones que en Cataluña, cada niño internado supone unos 4.000 euros al mes que se embolsa el establecimiento. Detrás de estos centros hay algunas fundaciones que han sido investigadas.
La fundación RESILIS se hizo con la concesión para explotar 13 plazas para menores tutelados en un centro de Rubí (Barcelona) durante 2013 por unos 600.000 Euros al año. Esto supone mucho dinero, mientras familias pierden a sus hijos precisamente por no tenerlo. Una señora con tres hijos menores, después de perder el empleo y no encontrar otro, recibió la dura propuesta siguiente: “Si no tienes nada para darles de comer a tus tres hijos, te los vamos a quitar”. La reacción brusca y primaria es lanzar con dureza: “La pobreza nunca puede ser motivo para quitarle los hijos a sus padres”. Además de la justicia que debe imperar para todos, existe también la solidaridad.
En casos de desahucios, las administraciones se apresuran a enviar a asistentes sociales para interesarse por el destino de los menores. Así ha sucedido en recientes desahucios en Cataluña en los que los Servicios Sociales se llevaron a los menores. Esto destroza a esas familias. La Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA) de la Generalitat catalana es una de las instituciones de menores que recibe críticas. Así lo atestigua Ana María Pascual en su artículo: “Pobres hasta para tener hijos”.en el que también afirma que aumentan las denuncias de familias a las que la Administración retira la custodia por penurias económicas.
Son niños excluidos a la fuerza. Hijos arrancados de sus familias porque la Administración los considera en riesgo por acudir a solicitar sus padres ayuda a los Servicios Sociales por motivos económicos. Mientras, los Centros que acogen a esos menores reciben de las Comunidades Autonómicas unos 4000 Euros al mes por cada niño. No parece la mejor manera de ayudar a los menores. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España a indemnizar a una madre española con 30.000 Euros a la que los Servicios Sociales Andaluces arrebataron a su hija de tres años, en 2005, después de que la mujer acudiera a ellos para pedir ayuda económica.
“El Gobierno español debió barajar otras medidas menos radicales para recabar la tutela de la menor” indica la sentencia, que recuerda que los Servicios Sociales deben ayudar a las personas en dificultades, todo lo contrario de lo que hicieron con esta madre que aún no ha recuperado a su hija, sin que al parecer, existiera motivo para que la niña fuera separada de su madre. ¿No se podría entregar a la familia afectada esos 4.000 Euros mensuales? No sólo solucionaría la atención al niño sino a la totalidad de la familia. El desarraigo que la persona sufre en estos internados, además de destrozar a familias normales, dejarán huellas para el futuro en aquellos niños maltratados por la Administración. El derecho natural de ser padre y madre debe ser potenciado por la sociedad y por las administraciones huyendo de la búsqueda de intereses económicos favoreciendo a organizaciones creadas al efecto.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LO QUE AHORA ESTÁ PASANDO NO ES NUEVO

Lo que está pasando ahora no es nuevo. Ya en Agosto de 1990 alguien me decía: “Hoy por hoy, en política, quien no se aproveche y chupe todo lo que pueda, hace miserablemente – el primo-.” Puso claros ejemplos de políticos “listos” y de cómo se estaban aprovechando. Lo veía normal y casi lo aplaudía. Mi respuesta fue respetuosa, pero contundente: La política la entendía y vivía- entonces- como un servicio al ciudadano.“No la necesito para vivir. Tengo mi profesión”. Han pasado los años y no se me oculta que existía y existe una opinión muy generalizada de desprestigio de la clase política. Hay quiénes han entendido la política como una inversión o una manera fácil de ganar dinero y escalar lugares privilegiados para dominar situaciones económicas.
Era evidente que había que inventar una palabra “mágica” para enturbiar y nadar ocultando robos e inconfesables actuaciones. El paraguas adecuado ha sido “la crisis económica” para generar fenómenos de egoísmo colectivos. Como consecuencia en Andalucía ha coexistido, en un escandaloso maridaje, la riqueza fácil y ostentosa, la acumulación de súbitas y oscuras fortunas personales, con el aumento de las desigualdades y de la marginación económica y social. Han surgido nuevos ricos, pero también más pobres mucho más pobres que antes, confinados en bolsas de pobreza y de marginación ante las que nadie puede ni debe quedar indiferente. En nuestras calles es frecuente la presencia de pobres necesitados de recurrir a la caridad para subsistir.
La cruda realidad es que la mendicidad ha crecido de manera espectacular. Nuestra Andalucía arroja un saldo grande de transeúntes carentes de los más elementales recursos para subsistir. Y, aunque esto es muy grave, hay que hacer constar que muchas familias han caído en la pobreza, después de bordear la angustia de perder sus puestos de trabajo. Son familias que ahora se encuentran en la indigencia aunque muchas de ellas creían gozar de estabilidad económica. Cierres de empresas, industrias, talleres, mercados y demás creadores de riqueza han dado al traste con muchísimas de las ilusiones de los ciudadanos. Todo tiene su origen y sus responsables. No hay que caer en la simpleza de que son 127 políticos imputados los únicos responsables.
Querer vivir todos de la “olla grande” y hacer una Administración capaz de absorber familiares y enchufados repartiendo a los demás migajas atractivas como “cheque bebé”, “ordenador para cada alumno”, etc. ha llevado a políticos y gestores a subir los impuestos asfixiando la economía personal, familiar y social. Y, ahora en los momentos actuales, pretender pasar página y que no se tire de la manta para descubrir ladrones y defraudadores deja en mal lugar al sistema democrático actual. Pero, no es la democracia la que ha originado el caos, sino precisamente la falta del desarrollo democrático. Cuando se gobierna a espaldas y contra el pueblo se pierde toda legitimidad para hablar en nombre del pueblo ni representar al pueblo.
La libertad e independencia de los poderes públicos es fundamental en el sistema democrático. Tal vez, aquello de que el poder reside en el Parlamento no se haya entendido bien y se ha repartido entre los partidos políticos poder designar a los representantes de la Justicia en todos sus estamentos. Será en estos momentos en los que se debe ver con claridad la libertad del poder judicial y se ponga encima de la mesa judicial la verdad de los hechos, la exigencia y cumplimiento de las justas sentencias. No se trata de un juego de niños ni de pensar que el pueblo puede seguir siendo engañado y explotado.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
A ESE LE PEGO YO…



Me sorprendió escuchar a una mujer dando voces diciendo:” A ese le pego yo”. La escena se desarrolló en el Hospital Punta Europa de Algeciras. Se insultaba a un gran cirujano. Después a cuantos profesionales de la sanidad estaban cerca de la habitación en la que aquella familia quería escamar a un familiar. Pasados los primeros tensos momentos se aclararía, en parte la situación. Ni el Doctor era culpable de nada de las acusaciones vertidas ni tenía por qué aguantar las ofensas y amenazas de familiares de una posterior usuaria de sus servicios. No obstante, después todavía aquella mujer se atrevió a decir que “a esta gente hay que cantarle las cuarenta para que se pongan suaves”. Eché en falta una intervención rápida del servicio de seguridad.

Por otra parte, hay que reconocer que la excesiva espera para que se le pueda adjudicar una cama a un enfermo puede dar origen a una incomprensión por parte de algunos familiares de enfermos. Lo cierto es que situaciones violentas a nadie beneficia y a todos dañan. Una operación quirúrgica es un servicio que se debe realizar con el máximo equilibrio emocional y dentro de la profesionalidad de la que son capaces los cirujanos de nuestro Hospital. ¿Favorece en algo una bronca inmerecida a una persona que va a tener en sus manos, a través de una operación, la vida de una enferma? ¿Por qué tiene que presenciar una situación violenta quien ya llevaba cuatro días en la habitación que quería ser invadida a la fuerza?

Este hecho de agresividad puede ser un motivo más del desencanto que sufren bastantes profesionales de la sanidad. Se detecta escasa educación sanitaria, que a veces se asocia a la cívica, entre usuarios del sistema público, en la atención sanitaria. Ello repercute en la calidad y afecta al que la precisa. Citemos, además, algunos motivos del desencanto: Inestabilidad de plantillas, el sistema de contratación, descuento en nóminas mensuales, consolidar vacaciones con horas extras de trabajo; ampliación de la jornada laboral, Se comenta que se trabaja más y se cobra menos. Los problemas de sanidad necesitan una solución urgente. Hay que exigir que las distintas administraciones, sobre todo los responsables directos, luchen para conseguir los recursos necesarios para prestar servicios tal como requiere una sanidad de calidad que pretenden prestar los profesionales sanitarios.

De ninguna de las maneras se pueden permitir recortes en servicios que velan por nuestra propia existencia. Recordemos los compromisos contraídos en el Plan de Modernización y Potenciación de los servicios sanitarios en el Campo de Gibraltar no pueden quedar en el olvido. El Materno Infantil sigue siendo una necesidad imperiosa y hay que exigir que los compromisos se cumplan. Tampoco podemos conformarnos con que nos digan que ahora, con la crisis, no hay dinero. El Materno Infantil de Algeciras tiene proyecto y presupuesto desde 2005 ¿Dónde está el dinero? Es la administración la que tiene que ponerse las pilas para valorar, en su justa medida, la preparación, dedicación y trabajo bien hecho de los profesionales del Hospital Punta Europa.




Recordemos también la formación en MIR. En Medicina de Familia han salido varias promociones. Se van ofertando otras especialidades: Farmacia, Psiquiatría, Ginecología, Medicina Interna, Oftalmología, UCI, Cirugía, Formación en Enfermería, concretamente en matronas. A pesar de circunstancias adversas, como no sustituciones en caso de enfermedad, sobrecarga de trabajo y falta de medios etc, como ciudadanos hemos de denunciar, en su justa medida, las disfunciones que puedan darse y saber valorar la preparación, dedicación y aguante emocional del que son capaces los profesionales del Hospital Punta Europa de Algeciras..

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


LA FUERZA DE LAS PENSIONES



No podemos ni debemos olvidar que la paga de las pensiones responde a un derecho adquirido y que ningún partido político, que entre a gobernar, puede quitar. Es un derecho sudado a través de los años de trabajo y forma parte de la misma esencia de la dignidad humana. No obstante, se pueden tener motivos de cierto miedo y preocupación cuando se habla tanto de la reforma de pensiones. Se observa que actualmente las cosas suceden y cambian con demasiada rapidez y que responsables políticos han despilfarrado los recursos económicos que deberían haber servido para garantizar una economía saneada y equitativa, basada en un trabajo digno y pensiones suficientes para cubrir las necesidades básicas de las personas mayores.

A pesar de las tan cacareadas subidas de las pensiones que la mayoría de los partidos políticos han llevado, a bombo y platillo, en sus programas electorales, muchas personas mayores han tenido que depender del ambiente familiar para poder subsistir. Aún ahora las condiciones de habitabilidad que tienen que soportar un considerable número de personas ancianas en sus viviendas son bastante deficientes. Corte de agua corriente, cortes de luz, dificultad para pagar el IBI o el alquiler. Ni las administraciones tienen en cuenta, de una manera real, las condiciones desfavorables de muchas de estas personas ni la sociedad está mentalizada para exigir pensiones dignas y evitar que, de alguna manera, se piense en que la situación de crisis tenga la raíz en las pensiones.

Tocar las pensiones en los momentos actuales para devaluarlas sería un grave error. La experiencia nos está demostrando que, a pesar de las dificultades y carencias, muchas de las personas mayores, con sus pensiones, tienen la capacidad de ser conscientes de que, hoy por hoy, su papel es garantizar su autosuficiencia económica, seguida de la atención a su realidad familiar de unos hijos y nietos que están dependiendo de las pensiones de los mayores. Si antes se les buscaba residencias y asilos a los mayores, ahora a muchos se les saca para poder vivir familias enteras. No dudan en compartir con sus hijos y nietos sus pensiones para ayudarles a subsistir a esa familia que les necesitan ahora,

Pero, el anciano no se puede convertir en un simple receptor de prestaciones económicas y técnicas, sino que es un ciudadano activo llamado a participar, según sus posibilidades, incluso en el desarrollo del bienestar de la Comunidad. En estos momentos muchos lo están demostrando siendo una especie de protector familiar y freno del desastre que se podría provocar si las familias no recibieran su apoyo económico y la entereza de su experiencia. Por ello, cuando se habla de reformas de pensiones hay que mirar en cómo satisfacer las necesidades básicas de alojamiento, alimentación, sanidad, cultura y ocio de nuestros mayores. Desarrollar sus capacidades personales, potenciando su autonomía personal en el logro de una creciente calidad de vida.





Desde esta perspectiva es necesario propugnar ahora medidas como pensiones y/o prestaciones económicas adecuadas para poder satisfacer las necesidades básicas de alojamiento, alimentación, sanidad. Es en esta edad en la que se necesita una atención integral: preventiva, asistencial y rehabilitadora, para que cada persona mayor pueda disfrutar su salud. Para aprovechar la experiencia y conocimientos de los jubilados sería interesante fomentar la presencia de ancianos, en régimen de trabajo voluntario, en empresas y administraciones en tareas de asesoramiento y adiestramiento de jóvenes en formación. La fuerza de las pensiones es rentable. Los mayores contribuyen con su experiencia al bienestar de la comunidad y así lo desean porque pueden y quieren ser útiles a aquellos que lo necesitan.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
RESPONSABILIDAD DE LOS “APOLÍTICOS ANÓNIMOS”



Con frecuencia se escucha:“yo no soy político”, “como no soy político puedo hablar con libertad…”. La verdad es que muchos ciudadanos, con satisfacción, se manifiestan como “independientes” y no se dan cuenta de que con esa actitud y falta de compromiso concreto político y social, hacen flaco favor a la democracia, permitiendo que perdure la situación que ellos mismos critican. Además, podemos afirmar que una sociedad que rehúya la vertebración social se convierte, o es ya, una sociedad amorfa y sujeta al abuso y esclavitud en manos de quién ostenta el poder. Una sociedad así se limita a jugar a la ruleta de la suerte buscando un premio cada cuatro años. Es verdad que esa ruleta permite poder cambiar de equipo de gobierno en la próxima legislatura, pero que, sin apostar a nada, deja la aguja en el mismo sitio.

No son pocos los políticos que invitan a los ciudadanos con inquietud a que hagan juego cuando haya unas elecciones y dejen de molestar desde un compromiso social. Por otra parte, muchos de los “apolíticos anónimos” tienen miedo a jugar fuerte, tal vez, por un equivocado convencimiento de que “todos los políticos son iguales”. No es bueno para nadie adoptar una resignación ante los problemas sin buscar soluciones. Se generaliza, de manera excesiva, que la actual clase política, con sus actuaciones están desprestigiando el compromiso en una acción política organizada. También es verdad que personas preparadas, honradas y con prestigio reconocido, por falta de rigor y compromiso, están permitiendo la misma situación que ellos denuncian

Las redes sociales son utilizadas por bastantes de los “apolíticos” convertidos también en “anónimos”. Desde esa atalaya gratuita hay quiénes se permiten constituirse en duros críticos de lo que otros digan o hagan. “Apolíticos anónimos” dispensadores de agrias críticas como si ellos fuesen depositarios de verdades absolutas. Envueltos en su anonimato y ocultismo se creen capacitados para juzgar y enjuiciar a todos. Olvidan que en una organización democrática del poder, desde el escalafón más próximo al más remoto, se responsabiliza al ciudadano en la resolución de sus propias necesidades, de tal manera que participación lleva consigo responsabilidad. Lo mismo que el elegido por el pueblo ha de responder ante el resto de ciudadanos, también la colectividad, en cuanto sujeto titular del poder es la responsable de sus aciertos y sus errores.

En democracia, el poder se ejerce por unos a instancias de otros y bajo la responsabilidad de todos. Por ello, cada vez se está haciendo más necesario que los ciudadanos estén presentes y actúen organizadamente en todas las esferas de la vida social y política. No conviene olvidar que en los sistemas autoritarios la participación es escasa, y cuando existe es instrumentalizada mediante cauces de obligatoria incorporación al partido único y al sindicato oficial, de manera que la participación pierde su connotación de valor privado propio de la libertad para quedar únicamente configurado como un valor social, al servicio del propio sistema político. Si observamos con detenimiento tendremos que afirmar que en ocasiones mantenemos este régimen.




Hay que recordar a los “apolíticos anónimos” que, en democracia, la participación sin perder su valor social, se entiende principalmente como un valor privado inherente a la libertad de la persona. Decir también que la democracia se fundamenta, en la existencia de una sociedad civil, fuertemente articulada, que interviene libremente en las decisiones políticas mediante fórmulas múltiples de participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Estamos reivindicando supresión de duplicidad de administraciones, pero ahora el absolutismo de los partidos no quiere perder el “chollo”

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
SIEMPRE AL ACECHO



.Estamos viviendo momentos en los que cada vez, en ciertos ámbitos, se hace más difícil la convivencia. Desde niño recuerdo una frase que aún tiene vigor: “El Mal actúa como león rugiente aguardando a quién devorar”. Ahora se vuelve a poner de moda la expresión, “no te puedes fiar ni de tu misma sombra”. Lo estamos tomando ya como un axioma. Cada uno va a lo suyo. Tal vez sea en el mundo de la política en el que se está más “al acecho”. Falta lealtad, a veces, incluso dentro del mismo partido. La experiencia nos demuestra que, una vez celebradas unas elecciones, lo primero que se hace es medir las fuerzas y negociar pactos para mandar a otros a la oposición. Los que quedan en la oposición en seguida piensan que su misión es no sólo fiscalizar sino estar al acecho para descubrir o inventar fallos y denuncias para derribar al gobernante.

Si abrimos los periódicos nos encontramos con titulares como: “denuncia por corrupción,” “se sospecha que hay enchufismo”, “parlamentarios que se suben. 2000 euros de dieta mientras muchas familias pasan hambre”; “se prohíbe dar información sobre las actas del parlamento”, “la justicia debería actuar siendo libre e independiente”. Se generaliza la opinión de que quien puede pagar una fianza millonaria debería demostrar de dónde coge ese dinero para saldar esa fianza. La confusión, el trastrueque de valores sociales, políticos, éticos y espirituales se manifiestan en nuestra sociedad en forma de indefinición ética, escepticismo; y surge la psicosis del miedo. Miedo provocado por la experiencia de deslealtad por parte de quiénes estando al “acecho” incitan para coger su presa en la ingenuidad.

El miedo a afrontar los problemas con realismo y libertad puede llevar a tener miedo a uno mismo. Tal puede ser la inseguridad personal que nos convenzamos de que el miedo supera la gravedad de la crisis económica. El miedo de la inseguridad pone en crisis sus propios principios. Muchos actúan sin tener en cuenta los principios sociales y morales en todos los órdenes. La corrupción política está minando a las instituciones, a las familias e impactando de una manera especial a las generaciones más jóvenes. La influencia que reciben los jóvenes les está, de alguna manera, derivando al callejón del botellón y del sexo fácil de alto riesgo, porque se les cierran horizontes serios de futuro. El joven busca y exige su puesto.

También aprovechando esta situación nos podemos encontrar a personajes que están siempre al acecho para ofrecer la invasión desbordante de la corrupción moral. La exaltación desmesurada de las soluciones al son de gritos ofensivos, al mismo tiempo que intentan anular y restar méritos a las acciones y salidas humanas, ayudan a que la gente caiga en la apatía y el desánimo. Los modelos que ahora se suelen presentar como líderes salvadores no son los más adecuados para ahuyentar el desencanto y la desesperanza. La devaluación de la honradez, unido a la ironía, a la burla hacia los sentimientos altruistas y espirituales, está haciendo flaco favor a la educación y a la estima de los auténticos valores




Hoy, tal vez más que nunca, el ser humano debe valorar su propia existencia y tener y emplear los mecanismos suficientes para luchar contra el miedo. Para ello se necesita una educación de calidad Y esta educación integral debe tener el objetivo irrenunciable de que todo individuo adquiera los conocimientos que, junto a sus capacidades individuales, sus intereses e ideales, den como resultado una persona inteligente, hábil, prudente, justa, buena, verdadera y , en definitiva altruista y libre ante los envites del acecho.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LA CONSTITUCIÓN Y SU DESARROLLO


Hace días en televisión vimos imágenes de un simulacro de “toma y apropiación” de unas fincas andaluzas. Digo “simulacro” porque se veía que algunos o no podían con las banderas o no sabían andar por el campo. En otras imágenes, alguien pedía reformar la Constitución. Me cuesta entender que políticos se atrevan a pedir la reforma de la Constitución, tal vez sin haberla leído. ¿Actúan sólo dirigidos por consignas e intereses partidistas? Antes de reformar nuestra Carta Magna habrá que poner en práctica su cumplimiento. Derecho al trabajo, a una vivienda digna, igualdad de oportunidades, educación y sanidad de calidad, ejercicio de justicia libre e independiente son realidades a garantizar para todos los españoles. Podemos continuar desgranando los artículos de la Constitución Española y veremos que muchos de ellos están esperando su desarrollo.

Tal vez falte valentía para afrontar el cumplimiento de muchos de los artículos de la Constitución. ¿Se inventan propuestas novedosas para distraer? Algunas de las cosas que se dicen son ajenas a la búsqueda del bien común y a la participación. No obstante, a pesar de las dificultades hay que seguir avanzando en la consecución de más logros en la línea de bienestar social. Existen espacios legales para llegar a cotas de mayor participación en una justa redistribución de la riqueza y de los medios de producción. Con sólo conseguir que quiénes se han apropiado de grandes fortunas devolvieran lo robado, se aliviarían muchas familias que han sido expoliadas y arrojadas a la pobreza por intereses económicos injustos.

Antes de hablar de reformar las pensiones, - que en los momentos actuales son el soporte para que muchas familias puedan comer- habrá que denunciar sueldos y retiros blindados que han recibido privilegiados y que se quedan con lo que pertenecía a todos. ¿Qué papel y con qué autoridad va actuar un pequeño grupo denominado “expertos” para informar sobre la reforma de las pensiones? Tocar las pensiones puede ser el mayor peligro para la estabilidad social. Habrá que tenerse en cuenta las raíces verdaderas de la actual situación económica y social de las familias españolas.

El concepto de “soberano”-súbdito” debe desaparecer. Se dan pasos lentos en cuanto a la participación ciudadana. Bastantes políticos están abiertos a escuchar, a trabajar en equipo priorizando propuestas y soluciones. Se avanza en la conciencia ciudadana de que los bienes deben llegar a todos bajo el prisma de la justicia, sean las que sean las formas de propiedad. La misma propiedad privada tiene, por su misma naturaleza, una dimensión social, cuyo fundamento reside en el destino común de los bienes.

Hay muchas familias sin aportación económica alguna y sin alojamiento decente. Viven muchos en inseguridad, sin tener ocasión de actuar libre y responsablemente; muchos menos de promover su nivel de vida y de participar en la vida social y política. Por ello, habrá que plantear seriamente el desarrollo de la Constitución; desarrollar las reformas que tengan por fin el incremento de las remuneraciones, la mejora de las condiciones laborales, el aumento de la seguridad en el empleo, el estímulo para la iniciativa en el trabajo, participación en la gestión y en los beneficios; más todavía, el reparto de propiedades insuficientemente cultivadas a favor de quiénes sean capaces de hacerlas valer.
Las fotos de simulacros sobran. La participación, conforme al artículo 129, va más allá de la mera función consultiva, informativa y de control, se trata de abrir la participación a las esferas de organización, planificación y decisión a través de la llamada coparticipación en la administración o cogestión de la empresa, un terreno todavía virgen en nuestros sistemas.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¿POR QUÉ MOLESTA EL DIFERENTE…?


Cuando en España se hacía el servicio militar, en algunos pueblos los que en su día hicieron la “mili” le decían al futuro recluta: “Tú no seas de los primeros ni de los últimos”. Las razones eran múltiples, pero casi siempre lo fundamental era,, pasar desapercibido, no complicarse la vida, dejar pasar el tiempo y esperar mejores momentos en el futuro, cuando se terminara aquella etapa. Parecía que existía en la sociedad cierto convencimiento de que había que ser “normal”.Según aquellos consejos había que pensar, sentir, vestir e incluso vivir como los demás. Si alguien se salía de la “norma” tenía el peligro de quedarse solo y excluido.

Al trasladarnos al momento actual, en el que se ha generalizado más de lo conveniente la corrupción, el engaño, la falsedad, el aprovechamiento personal egoísta la confusión del sentido de los valores, convendría reflexionar y. preguntarnos “¿Por qué molesta el diferente?”. Cuando nos encontramos con alguna persona que sobresale por su trabajo bien hecho, su honradez, su bondad y su actitud de servicio, lo normal es experimentar una sensación interior de admiración y, al mismo tiempo, de inquietud y hasta, en el fondo, de envidia. Con rapidez se les suelen buscar fallos para equilibrar las diferencias.

En nuestra sociedad actual, ¿qué papel desempeña el diferente y por qué molesta? Su misma actitud abierta y clara pone en entredicho los comportamientos malsanos.. Hasta las razones internas en las que se pretende fundamentar esas actitudes personales interesadas quedan patentes. Por tanto, la presencia social del “diferente” es molesta para muchos. Para otros su misma figura se le convierte como una molesta piedra en el zapato y por eso la tendencia es quitarlo de en medio cuanto antes. En épocas antiguas se les mandaba a la hoguera; hoy se le calumnia y sus pequeños fallos se publican con medias verdades preñadas de maldad.

Esas actitudes suelen tener una explicación profunda: la sola presencia del “diferente” desestabiliza y pone en peligro los comportamientos no auténticos. De ahí nace la necesidad urgente de defenderse de él. En definitiva se le tiene miedo y una manera de defenderse del diferente es condenarlo a la exclusión. Sucede esto porque es el miedo el que realmente defiende de la angustia que provoca poner en entredicho la propia identidad. La verdad es que el comportamiento recto de “los diferentes” interroga e inquietan. Por eso, se les tiene miedo, se les juzga, se les margina y se les condena.

Ellos son los malos, no se les perdona su honradez ni su valía. El miedo lo suelen utilizar muy bien los manipuladores sociales y algunos políticos. No es extraño, incluso, que se llegue a recurrir a sus creencias religiosas para descalificar al “diferente” como inmoral y perverso Así nace la intolerancia. Y la intolerancia no es más que la angustia de no tener razón. Por ello, tener miedo al “diferente” es una patología. Quiénes la padecen deben buscar solución a sus propios conflictos. Hay que afirmar con rotundidad que respetar y aceptar al “diferente” es signo de equilibrio psíquico y madurez social

En la vida se nos presentan situaciones en las que hay que optar por imitar lo que hacen los demás o por ser coherente con la propia singularidad y tomar decisiones comprometidas y muchas veces incomprendidas


No son palabras bonitas sino el riesgo de ser diferente.. Se puede afirmar que a veces la suprema libertad puede llevar a la extrema soledad. Pero, ¿por qué no dejarnos cuestionar, enriqueciéndonos con la verdad de todos y cada uno de los que nos rodean aunque sean “diferentes” ?

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¿ DEMOCRACIA ?

Hay mucha gente harta. Hace unos días recibí un correo electrónico que expresa ese malestar, a su modo. Dice así: “Me parece que la palabra grosería es débil, no alcanza a expresar  lo criminal que es la falta  de consideración a los ciudadanos, la falta de equidad y justicia. Que se llame democracia a un sistema de privilegios tan indignante y vergonzoso, no  es sólo grosería, es un verdadero atentado a la racionalidad de los ciudadanos, es un crimen contra toda la ciudadanía. Es un sistema feudal (donde los políticos son los nuevos señores feudales, que además gozan de impunidad) en el que cometen  arbitrariedades y abusos  consentidos y aceptados  por todos.”. Hasta aquí el escrito cuyo contenido me sugiere y anima a reflexionar..
Hace muchos años unos sabios e ingenuos atenienses buscaron e inventaron una manera muy especial de gobernarse y pusieron sus pilares básicos: “.Un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. A eso le llamaron “democracia”. Pero, el mal uso de las palabras suele desgastarlas de tal manera que pierde el significado genuino de las cosas. Algunos personajes, para justificar sus intereses personales hablan de democracia sin vivirla. Los partidos políticos acusan a los demás partidos de no ser democráticos. La mayoría de los países se atreven a exigir que todos los países sean democráticos. Pero, ¿el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia es efectivamente democrático?
Es peligroso confundir democracia con votar cada cuatro años. Cabe preguntar:¿se tiene en cuenta el voto de los ciudadanos, emitido por un programa o ideología concreta? La realidad evidencia que algunos partidos necesitan mayoría absoluta para poder gobernar porque otras opciones se alían sumando mayorías y les dejan en la oposición. Alguien podrá decir que hubo necesidad de conformar gobierno y que para ello se canjearon los votos. ¿Puede quedar la participación y la democracia en votar cada cuatro años y que jueguen y negocien con el voto de los ciudadanos?
La experiencia nos está demostrando que la palabra “democracia” se está utilizando en muchos casos en provecho de unos cuantos. Da pena y rabia ver un parlamento andaluz vacío, apenas una docena de asistentes, pero con la noticia de la subida de dos mil euros mensuales para algunos de ellos. También la experiencia demuestra que los “llamados aparatos de partido” tienen miedo a las listas abiertas. Tal vez porque muchos de los ahora “instalados” no serían votados ni por sus propias familias. Nuestros gobiernos, esos que elegimos, y por ello también nosotros somos responsables, se van convirtiendo en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión de producir las leyes que convengan a ese poder, para después introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas.

Sin embargo, aunque sea una evidencia irrefutable la situación catastrófica en que se encuentra el sistema democrático, habrá que volver a los orígenes para que el pueblo sea realmente el protagonista y no del que otros se aprovechen. Será precisamente en el marco del sistema democrático en donde tendremos más probabilidades de llegar a la consecución plena de la participación, y por tanto, de la democracia. A pesar de las dificultades y de los desprecios que se le hacen a la auténtica participación democrática, habrá que mantener viva la esperanza de que la participación real algún día será posible. Pero hay que hacerla creíble aquí y ahora a través de la actuación de “personas libres y democráticas”. ¿Tendremos que volver a la “ingenuidad ateniense” para que el tiempo y la historia devuelvan la democracia? Esperemos y actuemos.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail,com






REFLEXIÓN SOBRE ASOCIACIONES


Tal vez sea conveniente hacer una reflexión sobre el papel que desempeñan las asociaciones en general y las asociaciones de vecinos en particular. En primer lugar, hay que afirmar que el derecho de asociación es reconocido por todas las sociedades democráticas como un derecho natural de la persona; derecho que de ninguna de las maneras debe ser manipulado para intereses personales o partidistas. Nuestra Constitución lo consagra al declarar que “se reconoce el derecho de libre asociación para fines lícitos, de acuerdo con lo establecido en las leyes”. No obstante, la libertad de asociación, hasta el 22 de Marzo del 2002, se estaba rigiendo por la ley de 24 de diciembre de 1964. Y no todas las asociaciones han actualizado sus Estatutos a la nueva normativa ni se ha favorecido la integración al sistema democrático.

La participación de los ciudadanos en la gestión de aquellos asuntos, que les afectan de una manera directa, es un fenómeno íntimamente ligado al proceso de profundización democrática activa de las instituciones. Para ello, es necesario consolidar un fluido diálogo entre concejales elegidos, equipo de gobierno y resto de miembros de la corporación, con la vertebración ciudadana a través de movimientos asociativos y ciudadanos en general. Conviene hacer una matización porque asociarse es un derecho, nunca una obligación, También debe quedar claro que, desde la ley de asociaciones de 22 de marzo de 2002 se pueden crear tantas asociaciones como grupos de personas quieran asociarse con fines y objetivos determinados. Existe una gran diferencia entre Corporación Municipal, elegida para gobernar la ciudad y movimientos asociativos que tienen unos fines según sus Estatutos y abiertos a la colaboración.

Es necesario reafirmar que las asociaciones no son patrimonio de ningún partido político aunque algunos miembros de Juntas Directivas pertenezcan a partidos concretos. Pero se equivocan quiénes juegan a convertirse en candidatos en próximas elecciones municipales y tampoco aciertan los partidos cuando pretenden aprovecharse descaradamente y manipular a las asociaciones. Las Asociaciones deben nacer del seno de la sociedad con el fin primordial de defender y promover la mejora de la vida de los ciudadanos. Han de ser una respuesta ciudadana solidaria, respaldando a los ciudadanos y facilitándoles la información justa y necesaria. El Consistorio, con los recursos que obtiene precisamente de la contribución de todos los conciudadanos, debe dar unos servicios y desarrollar unas actividades en las mejores condiciones y con el mayor grado de equidad posible.

Cada día se necesita más una sociedad vertebrada y sectorizada, de grupos de interés concretos que dé a estos mismos intereses una gran importancia en sus decisiones políticas. Hay que desarrollar una política del movimiento asociativo en los siguientes términos:
Impulsar el desarrollo normativo preciso que permita dinamizar y vitalizar el movimiento asociativo.
Propiciar el desarrollo y promoción de las asociaciones de vecinos y similares.
Establecer los cauces necesarios para dar una mayor información y transparencia.
Defender la igualdad de trato a todos los grupos y colectivos que deseen utilizar la vía participativa en defensa de sus propios intereses.
Propiciar el apoyo material y técnico que permita a las asociaciones su desenvolvimiento y asumir el papel de protagonismo en la legítima defensa de sus intereses, respetando a su vez su autonomía e independencia.
Decir, finalmente, que para vertebrar la sociedad hay que pasar por dar protagonismo a las asociaciones y no atenderlas sólo en la medida que proporcionen votos en unas elecciones.
Quien quiera gobernar democráticamente ha de contar con las asociaciones para priorizar las necesidades, de manera objetiva, y dar soluciones a los problemas concretos de la ciudad.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


LIBERTAD SECUESTRADA



Uno de los grandes retos que las instituciones democráticas deben afrontar es que sean capaces de reconocer que las decisiones no las pueden tomar sólo los grupos dirigentes sino que tienen que contar con los ciudadanos movilizados a través de los movimientos sociales. Al mismo tiempo los movimientos sociales han de reconocer la necesidad de contar con instituciones para generar transformación social. Sería muy peligroso pensar que podemos construir una nueva sociedad democrática de futuro olvidando y rechazando todo lo positivo del presente y del pasado.

El grave problema de la sociedad actual y de las instituciones democráticas es que vivimos bajo una libertad secuestrada por el dominio de los mercados y el neoliberalismo. Este secuestro se efectúa a través de la hegemonía cultural que fomenta y dirige el consumismo, el individualismo y una mentalidad radical economicista. Las redes están magistralmente invadiendo todos los espacios en los que nos desenvolvemos e impiden la creación de mecanismos de cooperación y de poder encontrar el equilibrio necesario para concebir un mundo con criterios justos y libres.

A veces la experiencia diaria, al observar que bastante gente se divierte como si no le afectara la crisis ni a ellos ni a nadie, podríamos pensar que nuestra democracia es débil en una sociedad fragmentada. Funcionan adecuadamente pocas estructuras que articulen y favorezcan la acción colectiva. Por ello, aumenta la distancia entre la participación ciudadana y los pequeños grupos que organizan la vida social. Por consiguiente es absolutamente necesario enfocar los esfuerzos para reconquistar el poder de decisión a diferentes niveles de las estructuras sociales.

Es necesario repetir una y otra vez que hay que buscar que el mayor número de personas consideren necesario el compromiso para conseguir el cambio social que se desea. Surgen inmediatamente las preguntas ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué intereses subyacen?. Pero, responder a esas preguntas no basta. Es necesario analizar las dinámicas globales de las estructuras y de las instituciones que dan lugar a la crisis del sistema democrático y también identificar qué personas o grupos está contribuyendo a profundizar en esta crisis o aspiran y luchan para superarlas.

Hay que reconocer que existe un gran desprestigio de la clase política y la mayoría de los ciudadanos piensan que las instituciones, tal como funcionan, no les representan. Las políticas se están llevando a cabo al dictado de los “mercados” que están imponiendo objetivos macroeconómicos para reducir el déficit y para que se tomen medidas asfixiantes concretas de recortes y más recortes para que se consigan los objetivos impuestos. Todo esto pone de manifiesto la impotencia de nuestras instituciones democráticas. No se tienen mecanismos para controlar al capitalismo financiero.




Cuando no todos tienen la posibilidad de trabajar hay que afirmar que estamos en una sociedad injusta. De ello se desprende que hay que exigir a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo. El trabajo es fundamental para la dignidad humana. Entre la subida de impuestos y reducir gastos hay que preferir lo segundo ya que se está demostrando que la subida de impuestos no sirve para incrementar los ingresos y siempre recaen las cargas sobre los mismos.

La situación de los parados, a causa de una concepción de “libertad secuestrada” de la sociedad obligada a saldar deudas obligatoriamente con beneficios egoístas más allá de los parámetros de la justicia social, está exigiendo en primer lugar acometer una reforma radical de las administraciones públicas. Hay que reducir los gastos del sector público para que llegue el dinero a familias y empresarios para sacar a España de la crisis creando puestos de trabajo.


Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
EL KIRI Y EL VOLUNTARIO



Momentos muy difíciles se están viviendo. Ponerse en lugar del otro cuesta cada vez más. ¿Cómo comprender a quiénes ahora se presentan exigiendo y, a veces ofendiendo, a los que dedican su vida, como voluntarios en Cáritas? Los problemas aumentan y hay personas que no saben distinguir las responsabilidades de las administraciones y el trabajo de los voluntarios. La verdad es que no ven qué salidas pueden tener sus angustiosos problemas. A veces estas situaciones se presentan como áridos desiertos en los que no aparecen ni raíces ni horizontes de esperanza. Ante esa perspectiva cualquiera puede pensar que su problema es el más grande del mundo y se que se le cierran todas las puertas. Dar vueltas y nadar en la angustia no es el camino. Hay que buscar todos los puntos de luz que abran, al menos, pequeños jalones de esperanza.

Partiendo de la realidad y acariciándola suavemente y con cariño, descubriremos lo positivo. El desierto se ve oscuro y pocas son las esperanzas de salir victorioso. Me ha venido a la mente aquel árbol del que se dice que podría salvar el mundo. Se le denomina “Kiri” Es un árbol capaz de crecer en tierras en las que ninguna otra especie puede sobrevivir. Esta planta tan excepcional, conocida también como “Emperatriz” es capaz no sólo de crecer en terrenos desérticos sino de aportar toda clase de nutrientes que van transformándola en suelo fértil. La vida hay que verla en todas sus dimensiones. Lo que en un principio pudo verse simplemente sin valor, como simple ornato, una vez analizado en todas sus vertientes, podremos sacarle sus posibilidades a lo que en principio se creía algo inútil o sin importancia.

Algo parecido nos enseña el Kiri. Al principio se le consideró como una planta débil y como simple adorno, pero su realidad es muy profunda. Es capaz de contagiar y convertir lo árido en fértil. El árbol, además de beneficiarse a sí mismo alcanzando hasta más de 27 metros, ofrece grandes y frondosas hojas y vistosas flores. En este momento, cuando estoy escribiendo este artículo, me acaba de saludar un hombre con graves problemas. Le escucho y , entre otras cosas, me dice que hoy al menos, reluce un sol de primavera y que hay que seguir buscando. Me reafirmo en que el Kiri nos puede servir para hacer una reflexión partiendo de la cruda realidad.

Al principio como planta ornamental en el lejano Japón, desde donde se extendió a Europa en el siglo XIX, también nos puede servir para que comprendamos que, a pesar de las dificultades, podemos seguir adelante. Entre sus características destaca la capacidad para resistir agresiones externas, como el mismo fuego, ya que puede regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida,. Por ello, suele utilizarse como planta pionera en suelos poco fértiles ya que sus hojas, ricas en nitrógeno, aportan nutrientes al suelo al descomponerse, mientras sus raíces previenen la erosión.








Además, entre sus cualidades positivas, hay que decir que absorbe diez veces más de carbono que cualquier otro árbol y emite grandes cantidades de oxígeno; lo que le convierte en un aliado con potencial para luchar contra el cambio climático. Con estas credenciales, en 2008 se inició en Texas un proyecto con el objetivo de plantar un millón de estos árboles para purificar el contaminado suelo de este estado norteamericano y lograr que vuelva a ser apto para el crecimiento de especies vegetales.
Si la experiencia prospera, el árbol más resistente del mundo podría ayudar a recuperar muchos rincones de nuestro cada vez más deteriorado planeta.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
CRUDA REALIDAD



A veces se tiene una sensación extraña al encender la Televisión. Nos estamos acostumbrando a tener como primeras noticias asuntos desagradables. En un solo día se nos dice que unos ancianos serán desalojados de “su rincón” de toda la vida. Quien compró hace diez años aquel patio con viviendas, ahora en ruina porque se les ha prohibido a sus habitantes de siempre conservarlas, “en justicia” exige, como propietario, el solar libre para poder construir. No es nada agradable sintonizar con la angustia reflejada en los rostros de estas personas. Repugna el titular que dice:“Un padre mata a dos hijos de cinco y catorce años y a su suegra”.

No son casos aislados. Es evidente que existen problemas estructurales de desorientación y de baja autoestima personal y social. Las plataformas, en las que sube cualquiera, no siempre son vehículos de convivencia y de participación pacífica. Aparece en los medios lo siguiente: “Convocantes del asedio al Congreso el 25A facilitan tácticas de guerrilla urbana”. “La plataforma de las hipotecas necesita abogados y psicólogos”. “Enfrentados en Sevilla sobre quién apoya más al ferrocarril hasta Algeciras” “Bruselas dice que la recesión en España se puede prolongar hasta 2014.” El Ministro de Economía acaba de decir esta noche, día 12, que no subirán los impuestos”.

La situación se convierte en delicada. Son muchas las personas que perdieron su trabajo y bastantes familias se encuentran en situación angustiosa; otras, en riesgo de aumentar la lista del paro. Los comentarios de los ciudadanos no tienen desperdicio. El pueblo, soberano del poder democrático, piensa, habla y está harto de soportar luchas y palabrería sin sentido entre políticos que no afrontan realmente la solución del problema del desempleo, de la vivienda, de la subida de impuestos etc. Las disputas entre políticos aburren e irritan a los ciudadanos responsables. Se ve con claridad que, dependiendo de si gobiernan o no, mantienen un posicionamiento u otro.

A la hora de hablar de recortes, sacrificios y cambios de algunas partes de la Constitución hay que ser honrados y no partidistas. Es necesario ver realmente lo que todavía no se ha puesto en práctica y hay que hacerlo, por ejemplo: la participación ciudadana en los asuntos públicos que se contempla en quince artículos de la Constitución. A los políticos que hablan de cambios y reformas de los artículos 0ctavo, sesenta y dos, y sesenta y cinco, uno, todavía no los he escuchado hablar de la reforma de los artículos sesenta y seis y siguientes y de manera especial el artículo setenta y uno, apartado cuatro que dice: “Los Diputados y Senadores percibirán una asignación que será fijada por las respectivas Cámaras”. ¿Se fija esta asignación teniendo en cuenta la situación de recortes?







Tal vez no sobren funcionarios, pero parecen excesivos los Asesores, los Defensores del Pueblo, 1.206 Parlamentarios Autonómicos, 1031 Diputados Provinciales, 54 Eurodiputados, 265 Senadores y 350 Diputados Nacionales. Según los datos del Congreso, cada Diputado tiene una asignación básica anual de 41.801,52 Euros sin contar pagas extras, dietas y demás prebendas. Esto supone 3.483,46 Euros mensuales, a años luz del salario interprofesional. Es urgente suprimir las duplicidades de funciones administrativas. ¿Qué pinta una Comunidad Autónoma teniendo “embajadas en el extranjero”? ¿Cómo se atreven a “subvencionar” a oscuras entidades extranjeras con dinero público?

Me dicen economistas que los gastos anteriores suponen más de 100.000 millones de Euros. Simplificando y suprimiendo entes superfluos se terminaría la injusticia social. Evidentemente hay que dignificar la clase política, pero el que diga que entra en política para servir al pueblo que tenga la oportunidad de demostrarlo trabajando y habiendo entrado por Listas Abiertas


Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com.
EMPLEO PARA EL DESARROLLO



Hay palabras que se pronuncian con respeto reverencial. ¿Se tiene miedo a mentir? La sensación de hacer el ridículo y el convencimiento de que nadie le cree cuando se prometen cosas, a sabiendas de que no se harán o no lo podrán hacer, deja indefensos a quiénes actúan de buena fe. La sociedad se está convirtiendo peligrosamente incrédula ante cualquier afirmación que se hace a nivel político. Se llega a dudar incluso de las personas que nos rodean. Esto ya es muy peligroso. Las relaciones interpersonales se deterioran y, en casos, se contagian de desconfianza

Hace tiempo se hablaba de crecimiento económico y se incrementaban los puestos de trabajo. Sin embargo, quedaba aún lejos el mandato constitucional del art.35,1:"Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo". Ahora se habla más de desempleo y de lo mal que lo están pasando muchas familias en las que todos sus componentes están en paro sin recibir algún tipo de prestación. La situación es alarmante y se está convirtiendo en insostenible. Volver al subdesarrollo sería muy peligroso. Pero, tampoco tranquiliza el hecho de que esté afectando a casi todos los países.

Hay datos reveladores de esta dramática situación: desempleo y pérdida de vivienda. Si el desempleo aparece de modo alarmante en los países en vía de desarrollo, en los países de gran desarrollo económico también se contraen las fuentes de trabajo, y las posibilidades de empleo; en vez de aumentar, disminuyen. Aparece un triste fenómeno, con sus secuelas negativas a nivel individual, familiar y social, desde la degradación hasta la pérdida del respeto que todo hombre y mujer se debe a sí mismo. Habrá que analizar y preguntarnos seriamente sobre el tipo de desarrollo que se persiguió y a quiénes ha beneficiado realmente.

Si el progreso benefició sólo a unos cuantos, hay que denunciar la vulneración de derechos fundamentales de la persona humana. El progreso, en justicia, ha de llegar de manera directa al sujeto del trabajo, que es el hombre. El trabajo humano, autónomo o dirigido, procede directamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. El trabajo humano es superior a todos los restantes elementos de la vida económica ya que estos últimos no tienen otro papel que el de instrumento.

De la crisis de la vivienda, se habla menos como si fuese un problema de segunda categoría. Se construyó mucho, pero se olvidó una vez más el mandato constitucional expresado en el art. 47:" Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos".




Hay en el mundo millones de seres humanos carentes de una vivienda adecuada o hasta sin techo alguno. También a nuestro alrededor se da esta carencia. Son muchos los que buscan y no encuentran... Habría que despertar la conciencia de los gobernantes en la solución de este grave problema que comporta muchas consecuencias negativas a nivel individual, familiar y social. En la compra de una vivienda, muchos hipotecaron toda su vida y las de sus hijos. ¿Cómo poder hacer frente a la situación actual si falta el empleo? Por ello, es evidente que para hablar de desarrollo hay que empezar hablando de invertir en proyectos tendentes al bien común y que fomenten empleo.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

DERECHOS Y DEBERES HUMANOS



Hasta hace poco tiempo parece que estaba de moda hablar mucho sobre “Derechos Humanos”. Pero, las palabras de mucho usarlas tienen el peligro de perder fuerza; se resbalan como signos carentes de valor. Al escuchar o hablar de grandes conceptos se puede navegar erróneamente sobre lo abstracto, sin aterrizar en el mundo de lo concreto. Hoy, bajo el anonimato se escriben datos, mensajes, engañosos algunos de ellos e incluso calumniosos. La cobardía encuentra hueco… Conviene recordar y afirmar que los derechos humanos son derechos de individuos concretos. La individualidad es el valor central de la persona humana; con derechos y deberes.

El límite de la libertad de un individuo no es la sociedad, sino la libertad y los derechos de otros individuos. Si admitimos esto así, no es la institución lo que hay que proteger en primer lugar, sino los derechos y la libertad real de todos los individuos. Los “saquitos de insultos” son propios de niños mal educados y rebeldes que no llegan a conseguir inconfesables propósitos que pretenden alcanzar, a costa de hablar mal y calumniar a quiénes ellos les tienen envidia. Son los derechos de los demás los que ponen límite a la libertad. Deberíamos tener claridad de ideas cuando reflexionamos y meditamos sobre los Derechos Humanos y en particular cuando queremos actuar a favor de ellos.

Por otra parte, al hablar de “reconciliación” hay que ver la relación del individuo con los demás. El término "reconciliación" implica la idea de recomponer pedazos rotos y volver a construir la "unidad destrozada". Y aunque restaurar es mirar hacia atrás, sin embargo somos personas humanas que para ser individuos, para construirnos una identidad como personas, necesitamos la presencia y la relación con otros. Somos profunda y esencialmente sociales. Pero, organizar una sociedad democrática sólo es posible si quienes quieren asociarse en comunidad se tratan mutuamente como iguales, tienen derechos y obligaciones iguales; si son libres y se respetan como tales, si no se olvida a nadie ni se le excluye, y si todos y todas se sienten responsables y les son reconocidos sus derechos, también el de disentir de los demás. Este aspecto es particularmente importante.

Para un grupo, compuesto por individuos libres que se unen voluntariamente para compartir un proyecto, los conflictos, surgidos por los diferentes pareceres, son de suma importancia. Un conflicto significa compartir lo mismo desde un punto de vista diferente y, a través del compartir, los adversarios se relacionan y pueden llegar a ser buenos socios. Estoy hablando de conflictos donde los involucrados comprenden que disentir es una forma privilegiada de comunicación y de unión, y no ven la solución de la contienda en la aniquilación del contrincante. Aniquilación que puede ser exclusión u ostracismo y, en casos extremos de totalitarismo y fascismo, la destrucción emocional o física del otro. Se necesitan muchas dosis de tolerancia para afrontar lo anterior. Se necesitan estructuras bastante diferentes a las que estamos acostumbrados.






Todavía hay mucha gente que valora más la institución, las estructuras, los reglamentos que a las personas, sin embargo la dignidad humana está por encima de los entes abstractos. Para pretender la reconciliación, para recomponer la unidad hay que valorar y poner cada uno de los pedazos en su sitio; hay que saber mimar a cada persona humana. Estoy convencido de que se va a ir cambiando. Las cosas tienen que cambiar. Y van a cambiar porque las condiciones generales de la vida van transformándose tremendamente y de forma rápida. Y no se pueden cerrar los ojos a la realidad y hay que abrirse libre y responsablemente a nuevos horizontes

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmailc.om















EMPLEO PARA EL DESARROLLO



Hay palabras que se pronuncian con respeto reverencial. ¿Se tiene miedo a mentir? La sensación de hacer el ridículo y el convencimiento de que nadie le cree cuando se prometen cosas, a sabiendas de que no se harán o no lo podrán hacer, deja indefensos a quiénes actúan de buena fe. La sociedad se está convirtiendo peligrosamente incrédula ante cualquier afirmación que se hace a nivel político. Se llega a dudar incluso de las personas que nos rodean. Esto ya es muy peligroso. Las relaciones interpersonales se deterioran y, en casos, se contagian de desconfianza

Hace tiempo se hablaba de crecimiento económico y se incrementaban los puestos de trabajo. Sin embargo, quedaba aún lejos el mandato constitucional del art.35,1:"Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo". Ahora se habla más de desempleo y de lo mal que lo están pasando muchas familias en las que todos sus componentes están en paro sin recibir algún tipo de prestación. La situación es alarmante y se está convirtiendo en insostenible. Volver al subdesarrollo sería muy peligroso. Pero, tampoco tranquiliza el hecho de que esté afectando a casi todos los países.

Hay datos reveladores de esta dramática situación: desempleo y pérdida de vivienda. Si el desempleo aparece de modo alarmante en los países en vía de desarrollo, en los países de gran desarrollo económico también se contraen las fuentes de trabajo, y las posibilidades de empleo; en vez de aumentar, disminuyen. Aparece un triste fenómeno, con sus secuelas negativas a nivel individual, familiar y social, desde la degradación hasta la pérdida del respeto que todo hombre y mujer se debe a sí mismo. Habrá que analizar y preguntarnos seriamente sobre el tipo de desarrollo que se persiguió y a quiénes ha beneficiado realmente.

Si el progreso benefició sólo a unos cuantos, hay que denunciar la vulneración de derechos fundamentales de la persona humana. El progreso, en justicia, ha de llegar de manera directa al sujeto del trabajo, que es el hombre. El trabajo humano, autónomo o dirigido, procede directamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. El trabajo humano es superior a todos los restantes elementos de la vida económica ya que estos últimos no tienen otro papel que el de instrumento.

De la crisis de la vivienda, se habla menos como si fuese un problema de segunda categoría. Se construyó mucho, pero se olvidó una vez más el mandato constitucional expresado en el art. 47:" Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos".




Hay en el mundo millones de seres humanos carentes de una vivienda adecuada o hasta sin techo alguno. También a nuestro alrededor se da esta carencia. Son muchos los que buscan y no encuentran... Habría que despertar la conciencia de los gobernantes en la solución de este grave problema que comporta muchas consecuencias negativas a nivel individual, familiar y social. En la compra de una vivienda, muchos hipotecaron toda su vida y las de sus hijos. ¿Cómo poder hacer frente a la situación actual si falta el empleo? Por ello, es evidente que para hablar de desarrollo hay que empezar hablando de invertir en proyectos tendentes al bien común y que fomenten empleo.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

¿PERO POR QUÉ NOS DECIAS QUE NO ERAS CREYENTE?

¿Y yo soy ateo? Creo que no soy ateo y por eso afirmo que soy creyente. ¿Qué les importa a los demás lo que yo crea o piense? Me decías hace unos días que envidiabas a aquellas personas que viven afianzados en su Fe. Me discutías y afirmabas que no tenías fe. Hoy me has ayudado para reflexionar sobre una realidad que muchas veces pasamos de puntillas. Respeto tus puntos de vista porque nadie convence a nadie. Y hemos de acercarnos humildemente a todo lo que hay dentro del ser humano; es mucho y casi siempre desconocido. Me impresiona saber que cerca de mil millones de personas se declaran ateos en el mundo.
Al definir la Fe siempre se escaparán contenidos de los límites concretos de los conceptos. Las manifestaciones de fe se visualizan en tantos aspectos como situaciones y circunstancias tiene cada una de nuestras vidas. En este sentido, me cuesta mucho trabajo no ver tu fe en tus comportamientos y en tus actitudes. Amigo mío, perdona que te lo diga, yo creo que tú tienes una Fe más grande que la copa de un pino. Lo demuestran tu inquietud y tus vivencias por derramar mensajes de solidaridad y cooperación en muchos campos.
Se necesitan testigos de carne y hueso, para que la gente se comunique de corazón a corazón. Habrá que cambiar muchas cosas. Pero, los cambios necesarios nunca vendrán desde el poder constituido, sino desde los comprometidos. No obstante, porque nadie está confirmado en la FE, hemos de reflexionar y meditar en aquellos aspectos que nos puedan ayudar a ser cada día más libres en la búsqueda del Infinito que llevamos dentro.
Tener fe es creer cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Es la energía que mueve la vida hacia grandes ideales. Tener fe es guiar nuestra vida con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas que la vida nos regala sólo se pueden acariciar con el espíritu. La fe siempre saca algo valioso. Hace brillar el tesoro de la generosidad, al dar cuando nosotros mismos necesitemos. Tienes fe cuando te comprometes.
. Tener fe es mirar positivamente hacia adelante. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte del pasado, pueda verlo como un grato recuerdo. Tener fe es arriesgar todo a cambio de un sueño, de un ideal, de un amor Tener fe es confiar en las personas. Tener fe es buscar en lo imposible. Tener fe es saber que tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien. ¡En tu sonrisa abierta y constante se facilita el camino hacia el encuentro!
Tener fe es adentrarse por los caminos de la vida como un niño cuando toma la mano de su padre mirándole a los ojos. Fe es abandonarse en el Misterio y si ya no podemos más, suplicar con humildad su fuerza para seguir amando cada vez más. Tener fe para mí, amigo ateo, agnóstico, es tener la posibilidad de pedirte que me ayudes a vivir tu Fe profunda. Creo sinceramente que en tu vida hay suficiente fe para afrontar las situaciones difíciles y la suficiente humildad para aceptar lo que no puedes cambiar.
Pero, en el AMOR compartido, podremos. ¿Por qué me dices que no tienes FE? Tener fe es ser SOCIAL y al mismo tiempo HUMANO en la búsqueda de lo DIVINO. Gracias por tu testimonio de fe comprometida y sincera.
juandediosrd@hotmail.com
Juan de Dios Regordán Domínguez
EL CRISTIANO Y LA POLÍTICA

La convicción de que es imposible ser “honrado” como político está cada vez más extendida y también aquella otra de que “ser cristiano” es garantía de altura moral. Ambas convicciones llevan consigo cierto grado considerable de probabilidad interna. No obstante, ninguna de las dos puede tomarse de modo absoluto. La actividad política no tiene por qué llevar a la corrupción. Y no siempre una conciencia y actividad cristiana están cualificadas por una elevada ética. Pero, a pesar de las dificultades, ha de quedar abierto un camino para la actuación política sobre la base de motivos cristianos.

El poder hay que entenderlo como la potencialidad que capacita para ejercer de una manera eficaz un servicio. No se puede confundir el “poder” con la “fuerza”. El ciudadano necesita ver lo positivo y bueno de todo aquello que ordene quien gobierne, entonces puede decirse que este es buen gobernante. Pero siempre, al gobernar para todos, habrá algunos ciudadanos que pretenderán no aceptar lo propuesto. Hay que recordar que justicia no está reñida con bondad; todo lo contrario, nadie puede ser bueno si no se es justo.

En los momentos actuales están saliendo tantos personajes que han aprovechado la política para enriquecerse que se tiene el peligro de dudar ya de todo y de todos. Es cierto que existe peligro de aprovechar la política para intereses personales, Hay que estar convencido de que, en el ámbito político, el valor más importante, entre todos los valores, es la persona humana, su dignidad y su integridad. Todo esfuerzo político ha de estar ordenado a favorecer las condiciones para que a todos les sea posible protegerse y desarrollarse como persona libre.

De aquí se desprende que el esfuerzo del político ha de ser fomentar un ambiente que favorezca el despliegue del desarrollo personal del individuo. Si en nuestros días es amenazador el peligro de la destrucción del individuo, habrá que dejar claro los límites entre individuo y comunidad social. Por ello, el político ha de poner todo su empeño en proteger la intangibilidad del derecho y la libertad de su dispensación. En democracia es donde es realizable esta posibilidad.

La situación del político cristiano es problemática y difícil. Por una parte, ciertos principios cristianos entran en escena rodeados de extraña penumbra. Y por otra, como político, sólo puede pretender lo universalmente válido, que es lo único que puede ser impuesto a través del cumplimiento de la norma. Comunidad política e Iglesia son independientes, cada una en su terreno, pero buscando el bien común Ambas, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, cuanto más sana y mejor sea la cooperación.

Sería absurdo plantearse, en los momentos actuales, poner límites al compromiso político y a la actividad cristiana, desempeñados al mismo tiempo. No tendría sentido cuando el Concilio Vaticano II "alaba y estima la labor de quiénes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública y aceptan las cargas de este oficio." Quienes son capaces de ejercer el arte tan difícil y tan noble que es la política, tienen que prepararse y procurar ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia banal.

La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común. El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección.
Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd|hotmail.com






UN PAPA PARA UNA NUEVA IGLESIA

La historia deja huellas. Sabemos que ni todo es totalmente bueno ni totalmente malo. Comprender, aceptar y asumir la realidad tiene que ser un buen punto de partida: preparar el presente para el futuro La Iglesia tiene unos retos a los que hacer frente. Benedicto XVI ha abierto un próximo futuro planteando su dimisión plenamente consciente de la responsabilidad libremente ejercida. Sus fuerzas físicas y psicológicas, con los años se han deteriorado como él mismo ha reconocido y antes de ser tarde ha dimitido para que otro coja el testigo y caminar con energía renovada para hacer frente a los problemas que vive la Comunidad Cristiana en medio de un mundo en continua evolución.
Los ciento quince miembros del Colegio Cardenalicio que tienen la misión de elegir al mejor se han tomado unos días para conocerse y convivir. La responsabilidad de elegir un nuevo Papa es tarea muy difícil si se hace desde una visión profunda, humana y religiosa, sin olvidar lo que está exigiendo y necesita la sociedad actual. En principio, a pesar de las “famosas quinielas” y las apuestas, deseos o pareceres, nadie se presenta aún como líder carismático. La verdad es que bajo la perspectiva de la fe, el Líder Carismático tiene que seguir siendo el mismo, Jesús de Nazaret, convertido en Cristo. Los tiempos han cambiado y la Iglesia hoy tiene grandes retos; uno de ellos, es saber presentar el Mensaje de manera que llegue al hombre actual.
La humanidad busca seguridad y certeza en su caminar de un modo diferente. ¿Ante el relativismo que hoy reina será capaz la Iglesia de presentarse como depositaria de una autoridad con fundamentos y sabiendo conectar con el mundo moderno? Las normas ya no son suficientes. Urge que haya una respuesta que llene las exigencias que todo individuo reclama hoy. En este sentido hay que difundir, familiarizar y universalizar el Mensaje. Si el Cónclave elige a un Papa para seguir con lo de siempre, la Iglesia no saldrá de la crisis. Sin una necesaria renovación correrá el peligro de convertirse en un grupo cada vez más irrelevante y en decadencia. Todos los problemas deben discutirse abiertamente antes de encerrarse en Cónclave y sin que nadie amordace a los cardenales.
Los Cardenales tienen la gran responsabilidad de afrontar la cruda realidad y abrir los ojos hacia el presente y futuro de la Iglesia. La escasez de sacerdotes es una realidad y al mismo tiempo son muchos a los que se obligó dejar de ejercer el ministerio por haber contraído matrimonio. No obstante, una reciente encuesta revela que el 85% de los católicos son partidarios de que los sacerdotes se casen y el 75% de que las mujeres se puedan ordenar. Esta realidad está pidiendo que el nuevo Papa defienda la libertad de la Iglesia con hechos y palabras y el cumplimiento de los derechos humanos dentro de la misma Iglesia.
Si la Iglesia es Católica, Universal, hay que desterrar el planteamiento de la procedencia del nuevo Papa. El Colegio Cardenalicio debe elegir el mejor. El nuevo Papa debe asumir la diversidad de carismas dentro de la Iglesia y comprender las culturas que enriquecen a toda la humanidad. Por ello, no debe obligar a obedecer una línea oficialista sino descubrir todo lo válido del ser humano y sus diferentes culturas y nuevos planteamientos. Y como la Barca de Pedro lleva consigo una carga comunitaria, de toda la Iglesia, tal vez el nuevo Papa, en su primer discurso como Papa debería empezar por anunciar la celebración de un Concilio para renovar, empezando por la Curia.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

RATZINGER Y LA VERDAD OBJETIVA



Ya en 1998 en la Sorbona, Ratzinger, en su constante búsqueda de la verdad, afirmó que la crisis del cristianismo era un aspecto de una crisis más profunda: la crisis de la verdad objetiva. El diagnóstico era acertado. Hasta entonces el ser humano pensaba que podía pisar firme en el pensamiento, en religión, en la ciencia. Creía conocerse a sí mismo, conocer y poseer la verdad e incluso poderla manejar; en definitiva, ser dueño de la verdad. Pero, se tambalearon los pilares básicos de sus seguridades, al irrumpir las corrientes de una nueva época. Quebrada aquella seguridad y convicción de la propia verdad, surge el pragmatismo, la soberanía absoluta del poder y la oportunidad diaria como criterio de comportamiento.

Pero el hombre, en el fondo, sabe que se mide y dignifica no por su gusto o poder, sino por la verdad real. Frente a la superstición, la política, la riqueza o un pluralismo vago y falso, para Ratzinger la verdad es la fuente de la convivencia, cuando los hombres no se enseñorean de ella y la buscan no como arma contra el prójimo, sino como sendero hacia la fuente y futuro común. Cuando esa verdad no es buscada, surgen un pluralismo salvaje y un consenso político, cortados a la medida de los que tienen el poder en sus múltiples formas. No se resuelven los problemas de las instituciones y de las personas, ni en la sociedad ni en la Iglesia, sin el retorno a la pregunta de la verdad.

Poco antes de ser elegido Papa, Ratzinger, denunció con valentía diciendo: “cuánta suciedad y cuánta soberbia hay en la Iglesia y entre los que por su sacerdocio deberían estar entregados al Redentor”. Demostró que su lema como Obispo y Cardenal era”Colaborador de la Verdad”. Al convertirse en Benedicto XVI comenzó la limpieza de esa suciedad, teniendo que tomar duras y silenciosas decisiones. Con sus viajes, y al contacto con la realidad universal, abrió puertas a la “verdad” de culturas diversas y situaciones sangrantes, creadas por dictaduras de “verdades parciales impuestas”. Ha sabido establecer conexión entre la verdad, nacida de la realidad analizada, y el bien, acreditado en la vida personal.





Su ministerio, como Papa de la Iglesia, le ha exigido contrastar pareceres. Según sus palabras, “apacentar” quiere decir amar, y amar es estar dispuesto a sufrir. A sus 85 años, al hablar de los momentos más difíciles de su trabajo lo comparó con la barca que llevaba a San Pedro y a los apóstoles en el mar de Galilea: "El Señor nos dio muchos días de sol y brisa ligera, días en los que la pesca fue abundante; también hubo momentos en los que teníamos un mar agitado y viento en contra, como ha sido en la historia de la Iglesia, cuando el Señor parecía estar dormido".

Pero, ha dicho que un papa no está solo en la barca de Pedro. A la hora de anunciar su renuncia ha dicho: “He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad, pero con una profunda serenidad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre en cuenta el bien de la Iglesia y no el personal”. Se ha despedido de nosotros así: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme: os suplico que os acordéis de mí y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del Apóstol”.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

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QUE NADIE NOS MARQUE EL PASO


Dar consejos resulta fácil. Aceptarlos será responsabilidad de quiénes los pongan en práctica. La experiencia vivida servirá para formar criterio de cómo se debe actuar en el presente hacia el futuro. Todo aquello, que puesto en práctica, resultó un fracaso, es absurdo tomarlo como modelo. Imitar por imitar no parece lo más prudente. Esta introducción la hago porque en España hemos sido muy dados a poner en marcha experiencias educativas y laborales que ya fracasaron en otros países. Reafirmo que nadie tiene derecho a imponernos un tipo de educación ni marcarnos caminos obligatorios para salir del desempleo.

La propuesta de Alemania para salir del desempleo juvenil nos puede servir para analizarla y ver si en algo puede ser válida para la juventud española. Pero nunca nos la pueden presentar como panacea. Es verdad que Alemania vivió la primavera pasada un “milagro económico” en plena crisis. Pero, su propuesta consiste en dividir un empleo en pequeñas porciones del mismo. Esto supondría tener jornadas laborales más cortas y sueldos irrisorios. Como positivo, que sería una fórmula para compaginar trabajo y estudios.

Con facilidad nos familiarizamos con términos y vocabularios importados, como si fueran nuestros de siempre. Ahora se habla de “el “Minijob” como propuesta favorita de Alemania para los jóvenes españoles, con salarios de apenas 400 euros. En estos términos ¿puede una persona joven pensar en labrarse su futuro y formar una familia? Partiendo de nuestra propia realidad habrá que analizar, con plena libertad, otras propuestas. Francia ante el desempleo juvenil presentó hace poco un plan de empleo subvencionado para jóvenes procedentes de barrios marginales. ¿Y los jóvenes que han conseguido una buena preparación y siguen sin conseguir un empleo…?
El Gobierno Francés plantea ganar la batalla del desempleo atacando al corazón del desempleo juvenil. El Plan cuenta con una suma de 2.300 millones para las empresas a través de la firma de 150.000 “empleos de futuro”, de los que 100.000 deberían firmarse ya en 2013 y el resto antes de finalizar el 2014. Pero no parece muy lógico programarlo todo para los jóvenes sin formación y de procedencia marginal. Aquí en España una reforma a la francesa parece improbable ya que han desaparecido las bonificaciones. Ahora se habla de algunos beneficios, pero sólo para los menores de treinta años. ¿Y los jóvenes mayores de treinta?



España, con bastantes jóvenes bien preparados y cualificados que no encuentran trabajo y tienen que emigrar, buscando presente y futuro, tiene un gran reto al que debe dar solución, al paro en general y de manera muy especial abrir caminos de solución al paro juvenil. No podemos olvidar que la evolución social está considerando joven también a los mayores de treinta años. Por ello, hay que pensar en todos aquellos jóvenes, sin límites de edad, que se lanzan al compromiso de trabajar creando su propia empresa. Ya se cansaron de repartir currículum y ahora se encuentran con muy pocas facilidades y muchas dificultades para poner en práctica sus cualidades y sus estudios.

Dejo para otra ocasión la llamada “iniciativa de la garantía juvenil española” hasta ver el resultado del trabajo conjunto de los ministerios de Educación y Empleo y Seguridad Social que elaboran un documento que permitirá cambiar la formación para que esté más vinculada a la empresa. Pero, hoy terminaré diciendo que tenemos un potencial humano de gente joven que ya terminaron sus estudios y que quieren trabajar y seguir desarrollándose como personas. Para ello, necesitan cauces que les faciliten crear sus empresas sin cargas excesivas de impuestos. Facilitar al joven crear su propia empresa es crear riqueza.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com



MARCAR SIGNOS DE ESPERANZA




Es muy preocupante que el desempleo juvenil sea uno de los principales problemas de España y de Europa. La misma Comisión Europea, en varias ocasiones, ha repetido que la altísima tasa de paro juvenil es insostenible. Los jóvenes son el futuro y deben empezar a trabajar en el presente Ha llegado el momento de que las administraciones y la iniciativa privada aborden verdaderas estrategias para el empleo juvenil. A la hora de concretar estrategias, habrá que buscar y exigir que predomine la dignidad y calidad de vida laboral del joven y favorecer a las empresas que se sientan motivadas en la promoción social. Compaginar estos dos elementos serán las bases de la creación de empleo.

A Alemania se le mira, con cierta añoranza y esperanza cuando se habla de la salida del desempleo de la juventud. Pero, a pesar de sus éxitos, el país germano ahora sufre parecida carencia que España. Faltan jóvenes aprendices que se conviertan en futuros especialistas. En dos mil nueve quedaron sin cubrir diez mil puestos de formación en oficios. Este hecho tiene una explicación y es que los jóvenes prefieren estudiar carreras universitarias, aunque en algunas como las técnicas tengan que pasar un período de aprendizaje. Ante este hecho, Alemania está tratando de captar aprendices en otros países, entre ellos España.

Por ley, todas las empresas alemanas deben tener aprendices. Así se hace efectivo que los jóvenes que terminan sus estudios a los dieciséis a los diecinueve años puedan decantarse por la Formación Profesional o la Universidad. En algunos estudios superiores es obligatorio haber superado un período de experiencia laboral como aprendiz aunque en este caso el contrato equivale al de prácticas. Ser aprendiz en Alemania no supone que estos jóvenes puedan ser “explotados” laboralmente, como los sindicatos temen que pueda ocurrir en España. Los empresarios están obligados a pagar las cuotas de la Seguridad Social, de paro y jubilación. El salario de aprendiz se incrementa según va adquiriendo conocimientos.







No todas las estrategias, que se dicen para crear empleo juvenil, llevan propuestas totalmente válidas. Estas son algunas de las propuestas a nivel europeo: En España, la iniciativa del último gobierno socialista pretendía prorrogar hasta el infinito el llamado contrato temporal, lo que abarcaría el llamado “en prácticas” o de formación para jóvenes. Si la medida se hubiera llevado a término, la precariedad laboral carecería de límites de edad, y las posibilidades de asentarse de toda una generación serían muy escasas. Pero, desde la Comisión Europea se aboga por instaurar la llamada “garantía juvenil”. Ya en Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia aseguran una coordinación de los servicios públicos de empleo junto con las universidades y las empresas privadas para garantizar que un joven no pueda pasar mas de cuatro meses sin que se le presente una oferta laboral o formación de calidad.

Hace unos días el Vicepresidente de la Comisión Europea se hacía la siguiente pregunta: ¿Qué es mejor, tener un trabajo mediocre o no tenerlo? Habrá que responder que eso es resignarse a repartir precariedad como caminar hacia la miseria. Esos planteamientos no son los esperados de aquellas personas que hemos considerado preparadas para gobernar. Sin engañabobos, el pueblo en donde reside el poder espera que, al menos, se hable de llevar a cabo una estrategia de emprendimiento y empleo joven, que sirva de instrumento para que las administraciones públicas y la iniciativa privada puedan abordar juntos la situación del desempleo juvenil en nuestro país y, a base de un diálogo serio con los interlocutores sociales y con recursos del Fondo Social Europeo, poder marcar signos de pronta esperanza

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
BUENOS CIUDADANOS: TOLERANTES Y LIBRES



En la sesión de inauguración de unas Jornadas Educativas, los dos primeros ponentes se presentaron diciendo que se habían sentado al revés de como los clasificaban la gente. Dijeron: “nos hemos sentado a derecha e izquierda”, queriendo dejar claro el mensaje de que, como inspectores de Educación, no debemos presentarnos con ideas partidistas de “derecha o izquierda”. Continuaron su intervención afirmando que el contenido de las jornadas tenían un eje central: “La educación como medio para formar buenos ciudadanos”. “Y para ello hemos de ayudar a que cada niño empiece por aprender a ponerse bien los zapatos, aprender a ser tolerantes y en ese proceso, a través de la vida, conseguir ser personas libres”.


La politización de la educación nunca ha traído beneficios ni buenas consecuencias. Desde una orientación doctrinaria de todas las materias hasta una grave falta de presupuestos económicos para desarrollar una educación de calidad ha sido lo predominante en bastantes de los sistemas y reformas educativas que se han intentado implantar en España. Casi siempre se ha buscado una ruptura total con la etapa anterior, rechazándose todos los avances en cuanto a renovación de métodos pedagógicos y mejora del nivel intelectual de la enseñanza. Parece que se mantiene la tendencia a pretender borrar todo lo que pueda oler a lo que se hacía antes. El progresismo es muy distinto a cambiar el nombre de las calles.


A través de las reformas educativas españolas, se han quedado muchos valores en la cuneta. No se ha educado en una valoración de lo positivo a través de nuestra propia historia. Así podemos afirmar que uno de los errores del postfranquismo ha sido pretender borrar todo lo que recordara, de alguna manera, al dictador. Además de destruir lo malo se arrasó también de lo bueno. Pueden ser ilustrativos algunos ejemplos: Se denostó y truncó una política hidráulica y de trasvase iniciada en la II República, y que Franco continuó para atenuar los déficits de agua en el país. Como algunos creyeron que el hacer pantanos era propio de la dictadura, no había que preocuparse del grave problema del agua.





En nombre del ecologismo progresista se suspendieron los programas forestales también iniciados en la República. Expertos e ingenieros de monte no se atrevieron tampoco a protestar no fuera que los asimilaran al antiguo régimen y ahora tenemos que apagar incendios. Otro valor desechado fue el sistema de estudiantes que formó millares de magníficos técnicos para distintas industrias y actividades. Los creadores y primeros instructores de las Escuelas de Aprendices eran profesionales represaliados por el franquismo y a quiénes se les prohibió ejercer sus titulaciones en la construcción de buques. Gracias a ellos los alumnos de Bazán en Cádiz, Ferrol o Cartagena pudieron llegar a ser muy buenos técnicos cotizados en empresas de toda España y Europa durante los años de emigración.

La figura del “aprendiz” está resurgiendo entre las posibilidades de futuro inmediato, aunque existan ciertas reticencias por tener origen en épocas anteriores. Pero la realidad es que El Metal de Asturias necesita y quiere recuperar la figura del aprendiz. En no más de cinco años habrá que cubrir unas dos mil plazas para atender la demanda del relevo generacional de aquellos que se formaron en las antiguas escuelas de aprendices. Se habla mucho y parece que el modelo alemán se presenta como éxito en el sentido en que los alumnos pasan más tiempo en las empresas como aprendices que en las aulas mediante un sistema que está señalado como uno de los pilares del éxito del mercado laboral germano. Pero España debe recordar su historia.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
REFORMAS EDUCATIVAS



Las reformas educativas deberían hacerse para mejorar. Las que se hacen para “domesticar” fracasan. Me gustaría recordar de nuevo dos grandes leyes de Educación en la historia de España: Ley Moyano de 1857 y la Ley Villar Palasí de 1970. La primera ley educativa en España fue la Ley de Instrucción Pública de 1857, conocida como Ley Moyano. Intentó solucionar el grave problema de España, el analfabetismo debido en gran parte, a que la sociedad se encontraba con una gran inestabilidad provocada por las guerras carlistas con el reinado de Isabel II. El espíritu de la Ley Moyano, de una manera u otra, porque era buena para la formación de las personas, siguió influyendo, a pesar de los vaivenes políticos hasta llegar a enlazar con la LGE de 1970.

José Luis Villar Palasí fue el padre de la Ley General de Educación y Finananciamiento de la Reforma Educativa (LGE), norma que supuso una enorme modernización del Sistema Educativo en España. La Ley 1970 implantó la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria hasta los 14 años, desde los 6 a 14 años en Educación General Básica (EGB). Villar Palasí fue también el padre de la UNED. En el año 2008 admitió Villar Palasí lo difícil que fue el “parto” de su ley Educativa, cuyo proyecto presentó a la semana de asumir la Cartera de Educación, cogiendo de improviso al mismo Consejo de Ministros que estaba en contra de la educación que quería implantar en España. Por ello no fue hasta el período 1975-77 cuando se puso en marcha, sin ser él ya ministro.

Esta Reforma Educativa, además de establecer la EGB, creó el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y la Formación Profesional (FP). La nueva norma establecía que en las regiones en las que además del español se utilizara otra lengua se estudiaría obligatoriamente una asignatura de esta lengua, y en BUP, una asignatura de literatura de esa lengua. Al Bachillerato se le denominó “polivalente” porque se quería englobar en él los estudios secundarios posteriores a la EGB. Después se realizaba el Curso de Orientación Universitaria (COU), como paso antes de comenzar los estudios universitarios. En el COU el alumno podía elegir entre dos ramas de ciencias (opción Biosanitaria y Técnica) y dos de letras (Ciencias Sociales y Humanidades).



Cuando se publica la EGB todavía tenían vigencias aquellas Escuelas Sindicales que impartían formación educativa y formación técnica como carpintería, electricidad, mecánica etc. La Ley del 70, con la denominación EATP (Enseñanzas y Actividades Téncico-Profesionales) contemplaba la posibilidad de que cada centro ofertara una asignatura del decálogo de la EATP: electricidad, diseño, teatro, informática, segundo idioma extranjero, labores del hogar, fotografía, astronomía etc. Además, los alumnos debían escoger entre dos opciones, ciencias y letras, eligiendo tres de las cuatro asignaturas que se ofertaban en cada opción, que complementaban a las asignaturas obligatorias, comunes para ambas ramas. Las asignaturas que se ofertaban en cada rama eran: opción de Ciencias: Física y Química, Biología y Geología, Matemáticas y Literatura y en la opción de Letras: Literatura, Latín, Griego y Matemáticas.

Este sistema educativo inspirado en el gran espíritu aperturista de Villar Palasí no llegó a implantarse plenamente dejando en la cuneta valores y servicios imprescindibles para una formación integral. Fue derogado y sustituido progresivamente por la LOGSE de 1990, que buscó borrar la pervivencia de la Ley de Villar Palasí. Los seis primeros cursos de EGB corresponden a la Educación Primaria Obligatoria. La principal diferencia entre esta ley y la LOGSE es que los alumnos pasan a cursar la Educación Secundaria cuando cumplen 12 años, dos años antes que en el sistema anterior.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juanddiosrd@hotmail.com
LAS COSAS NO OCURREN POR CASUALIDAD



Después de leer mi artículo: “Recuperar a los jóvenes para salir de la crisis”, un amigo me decía “las cosas no ocurren por casualidad. Para que aquí haya seis millones de parados, la mayoría jóvenes, se ha trabajado intensamente para conseguirlo” “ ¿Qué pasó con los aprendices? ¿Dónde y cómo se aprende un oficio?¡Ojo! en Alemania existen los aprendices…que si lo desean pueden desviarse hacia la universidad, claro está, con un examen de aptitud”. “En España somos “diferentes” a todos…: un joven de 18 años, que no sabe nada de nada de ningún oficio, debe ganar como un empleado según el convenio colectivo”. “ ¿Qué pasó con la tarima donde se situaba la mesa del maestro o profesor…? ¿Hacía superior al maestro? ¿El desorden en las aulas tiene algo que ver con ese “igualar al profe”? “Las reválidas eran molestas…en vez de hacer que los alumnos estén preparados para superarlas…con calidad…se suprimen”.

Continúa diciendo: “Cada maestro, profesor y universidad…evalúa su propio trabajo…que no es ni más ni menos el nivel de conocimientos y educación de sus alumnos…”juez y parte…” “¿Cuántos libros ha leído un joven español al entrar en la universidad…?” En el nuevo sistema japonés han de leer 52 libros al año. En China, como siempre, intentan emular y superar a los japoneses, seguramente más y a ellos se enfrentan nuestros jóvenes”. Alardeamos: “Tenemos, al menos, un Campus Universitario por provincia .…claro, que a cambio y en justa correspondencia ninguna universidad española aparece entre las primeras trescientas del mundo. Hay jóvenes bien preparados, pero son proporcionalmente pocos pues con 1-2-3-4 es muy difícil conseguir la excelencia”.

Los sistemas educativos han cambiado según los gobernantes. Dejando para otra ocasión analizar la evolución de la educación en España, sólo voy a citar dos grandes leyes que han marcado épocas: Ley Moyano de 1857 y La Ley General de Educación de 1970. La ley Moyano fue el fundamento del ordenamiento legislativo en el sistema educativo español durante más de cien años. Con ella se mejoró la deplorable condición de la educación en España, uno de los países europeos con mayor analfabetismo. Las líneas fundamentales de la ley Moyano pervivieron hasta la Ley General de Educación de 1970. Al terminar EGB el alumno accedía al Bachillerato Unificado Polivalente o la Formación Profesional, Graduado Escolar y Certificado de Escolaridad..

Es preciso modificar el concepto de la Formación Profesional. Mientras las empresas españolas demandan jóvenes titulados de FP, las familias han intentado enfocar a sus hijos, con Graduado Escolar, hacia el Bachillerato. Se impone, pues, acabar con esta disociación, hasta convertir la tendencia, de modo que se llegue a una mayor demanda para cursar FP. Si faltan por ejemplo, especialistas soldadores ¿habrá que recurrir de nuevo a los aprendices? La EGB, sin llegar a su pleno desarrollo, recibió modificaciones hasta derogarla. No todo fue mejor. La promoción automática indiscriminada está reñida con la calidad. Las pruebas y calificaciones sirven como criterios para indicar la aptitud del alumno en cada nivel de la enseñanza.

La formación de los alumnos entre los trece y los dieciocho años centra los esfuerzos reformadores en el campo de la educación de los países desarrollados. Sin embargo, han sido incapaces de responder a los retos de cara al desarrollo científico-técnico del presente y futuro. Hay que asegurar la adquisición de contenidos culturales básicos, tanto humanísticos como científico y técnico y dotar de un suficiente bagaje ocupacional o técnico a quiénes abandonan el sistema educativo, con objeto de que puedan encontrar oportunidades reales de integración en el sistema laboral, aunque sea en un nivel de aprendizaje.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
RECUPERAR A LOS JÓVENES PARA SALIR DE LA CRISIS



Una mayoría de jóvenes españoles, bien preparados, tienen como única salida emigrar. Esto tiene su historia. En primer lugar no se contó con ellos. Ya en 1.990 se decía que la Política Juvenil había fracasado. Más de millón y medio de jóvenes estaba en paro. Un 40% de la juventud española vivía en condiciones de marginalidad. Más del 50% ni quería votar. Existía una descoordinación entre los niveles de la administración. Se daba duplicidad de esfuerzos y pérdida de recursos. Cada Ministerio defendía sus propias competencias sin plantear una coordinación. A pesar de las promesas electorales de 1982 y 1986 no se aprobó un Plan de Igualdad de oportunidades para la juventud. Tampoco se pensó en una política juvenil a medio y largo plazo, predominando la improvisación.


Sin embargo, el artículo 48 de la Constitución daba pautas claras: “Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre, eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”. De ahí debía haber emanado un Plan Global con una estrategia dinámica para insertar socio- profesionalmente a los jóvenes de nuestro país. Una Política Global de Juventud tenía que haberse considerado como una Política de Estado, capaz de coordinar el conjunto de departamentos en la acción de promoción juvenil, propiciando además el apoyo de los agentes sociales y de la sociedad civil organizada. La política juvenil de empleo no debería separarse de la Política de Empleo Global.


La precariedad en el empleo, la economía sumergida, alcanzó sus cuotas más preocupantes en la población juvenil. El nivel de protección social sigue siendo insuficiente. No se ha conseguido la contratación indefinida entre los jóvenes. El desempleo juvenil se enmarca en la problemática de los efectos de la crisis económica y en los desequilibrios del mercado de trabajo. Los últimos datos del INE nos dicen que el 22% de las personas está en situación de pobreza y el 25% de la población activa en el paro. Las desigualdades entre ricos y pobres es cada vez más grande, dándose una progresiva desaparición de la clase media.





El neoliberalismo nos presenta la gran falacia de que vivimos en una sociedad que ofrece igualdad de oportunidades mientras que los Mercados se han ido apoderando de los centros de decisión convirtiéndose en mentores de las débiles democracias. Hijos de una época de mayor bonanza económica, se ha crecido en una sociedad progresivamente mercantilizada, en la cual ha tomado protagonismo el acto de consumir y se ha confiado en la técnica como la solución de los problemas. La democracia, conquistada por las generaciones anteriores, ha dejado poco espacio a los jóvenes, obstaculizando toda esperanza de futuro juvenil.


No se ha sabido qué modelo de sociedad se quería. Se ha llegado a una polarización ideológica en la cual el diálogo es cada vez más difícil y el consenso una quimera. España debe valorar el potencial de su juventud dándole facilidades para obtener empleo y adquirir experiencia; menor coste de impuestos a jóvenes empresarios. Contratos de prácticas que enseñen un oficio que conste en su curriculum En el extranjero saben utilizar a jóvenes españoles con buenos expedientes, ofreciéndoles futuro. Aprovechan sus conocimientos adquiridos y pagados por España a cambio de terminar de formarlos profesionalmente. España gasta mucho dinero en los estudios de los jóvenes pero luego no sabe recuperar el potencial de los jóvenes. Ayudaría para salir de la crisis actual contar y recuperar a nuestros jóvenes, facilitando poder emprender sus propios negocios, dejando períodos de carencia los primeros años, eliminando todas las trabas y proporcionando ayudas económicas hasta remontar.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

NAVIDAD CONTRA LA CRISIS



Esta Navidad es distinta. Me atrevo a decir que está siendo la Navidad contra la crisis. Existe una sensibilidad social que está tocando lo más íntimo del corazón. Son las personas concretas, las familias, grupos de obreros, empleados, pequeñas empresas y, también, quiénes tienen un puesto de trabajo o una pensión los que están aportando los pilares para salir de la crisis. No se trata sólo de los días de Navidad, sino que se plantea el compromiso de continuar colaborando y compartiendo con quiénes lo pasan mal por pertenecer a la esclavitud de la pobreza o están en el camino por haber agotado los recursos que la administración ha dado tarde y mal.


En el reparto injusto de papeles en la sociedad nos encontramos con el grito sordo de todos los explotados: ancianos marginados, jóvenes sin voz y sin trabajo, mujeres cargadas de hijos y abandonadas, otras incluso maltratadas, niños que no llegan a nacer y otros tantos gritos que se levantan pidiendo que unos hombres no exploten a otros. La otra parte de la moneda ha querido quedarse con el total de los recursos. Han creído que atesorar egoístamente era su misión, equivocando el sentido del bienestar convirtiendo su esfuerzo e interés sólo en beneficio propio. La culpa de su injusticia está surgiendo poco a poco y pronto quedarán al descubierto por ser protagonistas de la injusticia.


La palabra crisis, al llegar esta Navidad, está perdiendo vigencia. No habría que tenerle miedo. El sincero combate contra la injusticia se convierte en el umbral del camino del bienestar común. Se hace actualidad aquello que se dijo con energía ya en el siglo cuarto: “lo que le das a un pobre no le das de lo que te sobra sino de lo que le has robado”. Que un noventa por ciento de individuos vivan en la pobreza o con escasez de recursos, mientras casi menos del diez por ciento no sepan ni cuánto tienen ni a quiénes se lo han robado, es la mayor injusticia de nuestro tiempo. Es algo que no puede continuar. Robar, de una manera u otra, es la madre de la crisis






Sin engaños ni falsas promesas, envueltas en palabras que ya nadie cree, está levantándose la acción solidaria de mucha gente que de verdad sabe compartir. La revolución y el cambio está partiendo desde la base ciudadana, desde el corazón y no desde la macroeconomía y la burocracia administrativa. Desde lo sencillo se hacen las grandes cosas y nacen los grandes proyectos. Nada de discursos, nada de promesas incumplidas, la gente se sensibiliza con hechos contagiosos de solidaridad que llevan al compromiso y al amor, compartiendo lo que son y lo que tienen. Estamos celebrando la Navidad contra la Crisis. La celebran los que saben ofrecer cuanto poseen, dinero, riqueza y vida para dedicarlo todo a los demás porque están convencidos de que en cada persona que sufre o les necesitan se celebra Navidad

En Navidad celebramos el nacimiento de Aquel que recorrió los pueblos de Palestina predicando un cambio profundo de las personas. Habló de un reino de justicia, bienestar, plenitud y felicidad del ser humano. Sólo los pequeños y las gentes sencillas fueron capaces de entenderlo. Este mensaje rompe los esquemas mentales egoístas y cómodos de entonces y ahora. No se trata de "mensajes piadosos", sino de cruda realidad: “No se puede servir a Dios y a las riquezas". A la pregunta qué hemos de hacer, sigue la misma respuesta: “ Quién tenga dos túnicas, dé una al que no tiene, y el que tiene alimentos haga lo mismo".

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com












PONERSE EN LUGAR DEL OTRO




“En lugar del otro” es una expresión que está cargada de contenidos, intenciones y sentimientos. Hay quiénes, al mirar y experimentar la situación económica, buscan “ocupar” uno de esos puestos de los que se dice que se nada en la abundancia. Pero esos puestos difícilmente están abiertos a ser disfrutados por “otros”, Están reservados por un tipo de personas a los que les cuesta ponerse en lugar del otro. Dicen que hasta la madre de los hijos de Zebedeo pidió una recomendación para sus hijos. Tal vez se excedió, quería que uno se pudiera sentar a la derecha y el otro a la izquierda; más o menos ministros del interior y de asuntos exteriores.

En estos días, ante la noticia de la donación de veinte millones de euros a Cáritas española, se han levantado voces afirmando que no debían haberse aceptado. Es difícil acertar cada vez que en la vida se toman decisiones, sobre todo cuando habría que “ponerse en lugar del otro”. La escena de contemplar a los ricos echando limosnas en el templo y aquella pobre viuda que dio todo lo que tenía y que recibió la aprobación del Maestro, nos puede ayudar a tener una visión equilibrada. Echó más la que se quedó sin nada, pero los otros no recibieron una reprobación tajante. Se hizo una comparación entre dos actitudes, quien echó todo lo que tenía y quiénes echaban lo que les sobraba.

“Ponerse en lugar del otro” es muy difícil. El mundo interior de las personas es tan rico como complicado. Desde fuera podemos recordar aquello de que “cuando des limosna que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”, que “no atesoréis para vosotros tesoros en la tierra”. “No juzguéis para que no seáis juzgados porque seréis juzgados como juzguéis vosotros y la medida que uséis, la usarán con vosotros”. Y hay preguntas que hacen tambalear nuestras seguridades. “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?”. Podíamos incluso comentar algún que otro chiste. Aquel que exigía que su vecino repartiera sus tierras pero él no prestaba a nadie su bicicleta.


Desde luego las donaciones pueden llevar unos mensajes claros y otros ocultos y su aceptación deben llevar también procesos legales y éticos no sólo para la transparencia, sino también para no mancharse con sangre de explotación. No obstante, a nadie se le debe prohibir que pueda restituir lo robado ni que cambie de actitudes y vaya por vías de compartir de lo suyo. Posturas “farisaicas” se prodigan más de la cuenta. Nos podemos llevar sorpresas. Escuchar el día de la huelga general del catorce de noviembre del dos mil doce una afirmación rotunda:“Nosotros somos los buenos” sonó muy mal. En una sociedad democrática avanzada no cabe discriminación entre unos y otros.

Lo mismo que con cinco panes y dos peces se nos dice que se les dio de comer a más de cinco mil hombres, sin contar a mujeres y niños, también hoy se podría repetir un milagro parecido si fuésemos capaces de aportar cada uno algo de lo nuestro y compartirlo con esos millones de personas que lo están pasando muy mal. ¿Cómo podríamos ponernos en lugar “del otro”, si todavía no hemos experimentado “no tener adónde ir ni nadie que nos escuche”? ¿Seremos capaces realmente de ser como el otro” cuando alguien muy cercano nos dice que no tiene nada que darle de comer a sus tres hijos? ¿Compartimos su problema? ¿Podremos conseguir “ponernos en lugar del otro”?

Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd@hotmail.com
EL POTENCIAL DE LOS JÓVENES

Hace unos días me decían unos chicos que, aunque todavía quedan algunos “NINIS ”, (aquellos que ni estudian ni trabajan), la realidad es muy distinta ahora. Son muchos los jóvenes que quieren seguir estudiando y se lo impide, entre otros, el coste de las matrículas o quieren encontrar un trabajo, con sus estudios terminados, y no lo consiguen. Las estadísticas suelen ser frías y, a veces insensibles; pero se convierten en hirientes cuando detrás de ellas aparecen seres humanos, con ilusiones truncadas y sin pautas ciertas por las que caminar en la vida. El paro juvenil es una tremenda ofensa a la dignidad humana y mata las aspiraciones a las que tienen derecho las nuevas generaciones.

Es difícil evitar la crítica a la actuación del Gobierno y de la Junta de Andalucía cuando los recursos públicos, dedicados a educación, también son víctimas de los recortes. Nuestra educación recoge ahora frutos negativos. Sigue teniendo graves problemas por resolver si se prepara a nuestros jóvenes para abrirse camino dentro de un mundo que necesita y espera afrontar la realidad de manera seria. Existen múltiples retos, el de la calidad y la adecuación de los planes de enseñanza, el de la actualización de los conocimientos, el dotar adecuadamente nuestras universidades, conectándolas con el empleo y la empresa.

Hasta ahora parece que se ha educado para un “pasado perfecto”, en el que era más o menos fácil encontrar un puesto, sobre todo en las administraciones. Pero, no se ha preparado para un presente y futuro inciertos. Con ello se ha conseguido una juventud preparada en conocimientos teóricos, pero sin experiencia en la investigación y la empresa. No ha existido un verdadero Programa Nacional de educación. Hay que diversificar y modernizar los estudios para preparar a la juventud para el presente y para el futuro. ¿Cómo pedir experiencia a los jóvenes si no se les facilitan los medios en una relación Universidad- Empresas?

El artículo 48 de la Constitución dice:” Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”. Pero, gran parte de la juventud se siente marginada, a pesar de sus años de estudios. El desánimo y la falta de salidas laborales favorecen la creación de una especie de subcultura. Con el ofrecimiento de lugares, acotados para el botellón, sin ofrecer alternativas de sano ocio y cultura adecuada no se cubren las aspiraciones de una juventud que piensa.

Numerosas políticas parciales han fracasado; el parcheo y los continuos cambios de sistemas educativos partidistas han dado resultados negativos. Estudios serios sitúan a los jóvenes españoles casi a la cola. No obstante, y a pesar de los sistemas educativos, muchos han conseguido forjarse un presente y un futuro prometedor. Pero, lo consiguen fuera del país. Constatamos, por tanto, que “el gran potencial de nuestros jóvenes” no lo está aprovechando España. Es necesario poner límites a la ineficacia y al despilfarro de los gobernantes que se amparan en supuestas demandas sociales.

El problema que suscita hoy el Estado de Bienestar es ante todo político y no se debe reducir a la mera dimensión financiera. Se plantea la búsqueda de un nuevo consenso para conseguir una educación que sirva de motor de cambio social. Para ello, nada mejor que encontrar caminos que permitan y favorezcan la formación integral de individuos libres y buenos ciudadanos. Otra vertiente, absolutamente necesaria, será arbitrar los mecanismos para que el capital, invertido en la formación de los jóvenes españoles emigrados, encuentre alicientes para ofrecer en su patria el potencial humano del que disponen.


Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com




LOS MIL QUINIENTOS EUROS


Esta semana me decía un “Séneca algecireño”, conocedor jubilado de la pequeña y mediana empresa, que en España si todas las personas, capacitadas para trabajar, ganaran 1500 Euros mensuales se acabaría la crisis. Con sencillez y filosofía humana decía: “Es intolerable que haya más de cinco millones de parados y gente que cobra millones”. “Vivir con mil quinientos Euros, sería un alivio para los que sólo perciben 641 como salario base, 420 de ayuda o ninguna prestación. Los acostumbrados a vivir en la abundancia, aprenderían a vivir dignamente para que otros simplemente puedan vivir. ¿Por qué no aprender de Islandia cómo afrontar la crisis”? “Acaso se ha comentado en los Medios de Comunicación o en Tertulias Políticas Radiofónicas lo sucedido en Islandia?”
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Lo de Islandia es una crónica silenciada. En 2008 se nacionaliza el principal banco del país. La moneda se desploma. La bolsa suspende su actividad, el país en bancarrota. 2009 Las protestas ciudadanas logran elecciones y provoca la dimisión del Primer Ministro y todo su gobierno. Mediante una Ley se propone devolver la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, que pagarían las familias islandesas mensualmente durante 15 años al 5,5% de interés. 2010 La gente se echa a la calle y solicita someter la Ley a Referéndum. Enero 2010 el Presidente se niega a ratificarla y anuncia consulta popular. En Marzo se celebra el Referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. A todo esto, el Gobierno inicia una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos.

En este contexto se elige una asamblea para redactar una nueva Constitución que recoja las lecciones aprendidas y que sustituya a la actual. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se habían presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La Asamblea Constitucional comienza su trabajo en Febrero de 2011 para presentar un proyecto de Carta Magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebran por todo el país. Esta Constitución debe ser aprobada por el actual parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones.



Islandia se ha convertido en la envidia de Europa. Se ha negado a responder por los errores de sus bancos. El estado de bienestar se ha puesto por encima de todo. El FMI en su última revisión sobre el estado de Islandia dice que su economía crecerá un 2,4% con un consumo privado sobre el 3% y compensando la caída de la inversión pública, fruto de las medidas de austeridad. Sin embargo, la austeridad aplicada en España ha frenado en seco el crecimiento. Se pronostica una caída del 0,50% para el PIB de la zona euro.

Alemania y Francia crecerán a 0,3% y 0,2%, mientras que España se contrae a una tasa del 1,7%, según las estimaciones realizadas por el FMI. Los planes de austeridad para salir de la crisis no están funcionando. Es lo que le está pasando a España. No obstante, el castigo a España viene de fuera de Europa. Europa y el CBE elogian las medidas adoptadas, pero no convencen a las exigencias de los inversores. ¿Llevará razón nuestro Séneca algecireño con “los mil quinientos euros” para, entre todos, sacar a España de la crisis, potenciando el bienestar social y el crecimiento de la pequeña y mediana empresa?

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

¿RECORTES NECESARIOS?

Fue el último año de mi etapa profesional. Apareció en el BOJA mi nombramiento como componente titular del Tribunal de Oposiciones de Pedagogía Terapéutica. Ni lo esperaba ni lo deseaba. No obstante, aceptar esa obligación llevaba consigo emprender una nueva experiencia. Lo más lógico era empezar por estudiar y profundizar el título de cada uno de los temas y tener una idea de conjunto de lo que se pediría para ser un buen funcionario de la Enseñanza. Creí lo más oportuno, para no recibir influencias externas, no mirar el desarrollo de los temas elaborados por academias. Dejé campo abierto para la creatividad y sentido común de los concursantes.
Desde el primer día los componentes del Tribunal llegamos al acuerdo de actuar con respeto y justicia para cada uno de los aspirantes a un puesto de “funcionario”. En un gesto de honradez nos prometimos ayudarnos a ser sinceros y justos para que aprobaran los mejores, a pesar de que la normativa no era clara al premiar más la antigüedad de interinos que a la brillantez en la exposición, redacción y expresión de los contenidos del resto de concursantes. Tal vez convenga recordar que la proporción de plaza a cubrir y aspirantes era de 6 plazas y 256 aspirantes. Sin embargo, desde el primer momento, en el primer ejercicio ya un buen grupo sólo estampó su firma y esperó a poder salir de la sala.

Aquello de hacer un examen de oposiciones no iba con algunos de ellos. Me sorprendió la sinceridad de una chica que me dijo que a ella no le interesa aprobar las oposiciones porque en su ciudad tenía asegurada plaza de interina y que si aprobaba las oposiciones tendría que irse de la ciudad si la destinaban fuera. Ser funcionaria le traería consigo, según ella, más inconvenientes que ventajas. En definitiva, pensaba que no le convenía realizar el examen y renunciar a una cierta seguridad que tenía garantizada por el mismo sistema. Esta circunstancia y planteamiento era una nueva experiencia que introducía mecanismos a la hora de valorar esfuerzo del resto de aspirantes.

Corregir todos y cada uno de los ejercicios y por cada miembro del tribunal supuso también un esfuerzo para buscar la objetividad en la valoración de los trabajos. Para la segunda prueba, ya más específica, habían quedado las dos terceras partes. No sirvió de mucho haber pasado un poco la mano en el primer ejercicio porque algunos, muy mediatizados por las academias, no superaron el segundo ejercicio con éxito. No sólo influyó el calor del verano sino que esa aspiración de conseguir una plaza de funcionario pesaba mucho en el estado de ánimo de la gran mayoría de los maestros que aspiraban a una de estas escasas plazas.

No estaba en nuestras manos aumentar el número de plazas y sí el saber valorar objetivamente la preparación de una gran mayoría que podían desempeñar su función de manera eficaz. En mi interior me hacía una pregunta de difícil respuesta en la legislación ¿Cómo se podía permitir que un maestro que suspendía la oposición tuviera más o menos segura una plaza de interino? ¿Si no superaban los ejercicios para acceder a funcionario ¿cómo se contaba con ellos para dar clase un año y otro? ¿Estarían los padres y la Comunidad educativa de acuerdo en ese proceder?

En estos momentos recuerdo a los seis que sacaron su plaza de funcionario. Adquirieron derechos y estabilidad que creyeron para siempre.
¿Para qué han servido las oposiciones de funcionarios si no se respetan sus derechos? ¿Cómo se le puede bajar su sueldo aunque se le llame “recorte necesario”?

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


BUSCANDO BUENAS NOTICIAS

No hay que buscarlos lejos. Dos millones doscientos mil niños muy cercanos a nosotros padecen hambre. Sólo habrá que abrir los ojos a la realidad y veremos que son muchas las familias las que se encuentran en situación de nueva extrema pobreza y con muchas dificultades para poder atender mínimamente a sus hijos. El hambre no depende tanto a la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional.

Buena noticia será establecer un sistema de instituciones económicas capaces, tanto en asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de la crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional o internacional.

Es también buena noticia que el problema de la inseguridad alimentaria sea planteado también en una perspectiva a largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo están provocando y promoviendo el desarrollo agrícola de las zonas más pobres, mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas.

Una buena noticia es tener un concepto correcto del desarrollo en el que se tenga en cuenta en primer lugar la dignidad humana. Por ello las técnicas que se empleen debe ser capaz de utilizar del mejor modo los recursos humanos naturales y socioeconómicos, que se pueda obtener preferiblemente en el propio lugar, para asegurar así también su sostenibilidad a largo plazo.

No podemos olvidar que el derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, teniendo muy presente como prioritario el derecho a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, si distinciones ni discriminaciones.

Como buena noticia hay que destacar que la vida solidaria hacia el desarrollo de las zonas o países más pobres puede ser un proyecto de solución de la crisis global actual, como lo han intuido ya políticos y responsables de instituciones nacionales e internacionales. La dignidad de la persona humana y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar las desigualdades.

Cada vez hay más inquietud para abrir caminos buscando como objetivo prioritario el acceso al trabajo para todos y mantenerlo los que ya lo tienen. Una situación de inseguridad estructural da origen a actitudes antiproductivas y al derroche de recursos humanos, en cuanto que el trabajador tiende a adaptarse pasivamente a los mecanismos automáticos, en vez de dar espacio a la creatividad. Los costes humanos son siempre costes económicos y las disfunciones económicas comparten igualmente costes humanos.

Aunque el progreso social sigue siendo aún un problema no resuelto, que se ha hecho más agudo por la crisis, hemos de pensar que el pesimismo y la desesperación no son buenos indicadores para orientar caminos de solución de los problemas actuales. La filosofía de los mercados facilitan el baile de dos pasos adelante y diez para detrás.. Pero parece que empiezan a sonar gritos portadores de esperanza para salir de la crisis. No todo tiene que venir en son de “recortes” que están hiriendo más de lo necesario porque se golpea a los más débiles y saneados de la sociedad.

Sería una buena noticia que todos los políticos dejaran de gobernar a espaldas de los ciudadanos y que ninguno perdiese su legitimidad gobernando contra los ciudadanos

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LEY ESCRITA EN LOS CORAZONES.


Empiezo afirmando que las personas estamos más cerca unas de otras de lo que creemos. Tal vez el ruido y las preocupaciones que nos buscamos estén obstaculizando la comunicación de sentimientos y verdades fundamentales que vertebran lo que llamamos “humanidad”. ¿Nos olvidamos de lo verdaderamente humano? Sería pretencioso exponer en un artículo lo que da de sí una vida en relación con gran cantidad de personas de antes, de ahora y del futuro. Las preguntas y las respuestas se suceden y siempre parecen nuevas. Razón y Fe van cogidas de la mano ¿por qué se las pretende separar…?

Se equivocan los momentos históricos cuando pretenden excluir lo religioso del ámbito público también los fundamentalismos religiosos impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso. Cuando la vida pública se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo, se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento transcendente, bien porque no se reconozca la libertad personal. En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa.

Mirar desde lejos y con desconfianza favorece la ruptura del diálogo entre fe y razón llevando consigo un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad. Hablar con libertad facilita que se puedan manifestar creencias en la vivencia diaria. Los creyentes podremos manifestar que el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad sino de un proyecto maravilloso de Dios. De ahí nace el deber de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes para que nuestro mundo responda al proyecto divino: vivir como una gran familia.

Fe y Razón se complementan. La razón necesita ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que nunca debe creerse omnipotente. Y la religión tiene también necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano. Rostro humano que, en los momentos actuales, se encuentra maltratado por la gravísima crisis que zarandea incluso los fundamentos de la convivencia. Recordemos que, en el campo económico, la ayuda principal que necesitan los países en desarrollo o endeudados es permitir y favorecer el ingreso de sus productos en los mercados internacionales, posibilitando así su plena participación en la vida internacional.

Un comercio internacional justo y equilibrado puede reportar beneficios a todos. Por tanto, es necesario ayudar a esos países a mejorar sus productos y adaptarlos mejor a la demanda. Y las sociedades que están en crecimiento deben permanecer fieles a lo que hay de humano en sus tradiciones, evitando que superpongan automáticamente a ellas las formas de la civilización tecnológica globalizada. Pero el ser humano no se desenvuelve sólo en el ámbito económico. En todas las culturas se dan singulares y múltiples convergencias éticas, expresiones de una misma naturaleza humana, que la sabiduría ética de la humanidad llama Ley Natural.

La Ley Moral Natural Universal es fundamento sólido de todo diálogo cultural, religioso y político, ayudando al pluralismo multiforme de las diversas culturas a que no se alejen de la búsqueda común de la verdad, del bien y de Dios. Por tanto, la adhesión a esa ley escrita en los corazones es la base de toda colaboración social constructiva. La búsqueda de las soluciones para la crisis económica actual, la ayuda al desarrollo de los países pobres deben considerarse unos verdaderos instrumentos de creación de riqueza para todos.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
VIVIR DE LA OLLA GRANDE



La expresión: “Vivir de la olla grande” ha significado conseguir un puesto fijo en un organismo oficial y vivir con seguridad a través de unas oposiciones o de un “enchufe”. Las oposiciones han sido cada vez más difíciles, no sólo por el número de opositores para muy pocas plazas, sino porque los temarios solían tratar de cosas, a veces, sin relación para lo que después se iba a desempeñar. Pero, se ha llegado meter tanta gente en la “olla” que faltan recursos para pagar nóminas.

Quiénes dicen que ayuntamientos, mancomunidades, diputaciones, comunidades autónomas y demás organismos oficiales se han convertido en “grandes empresas ruinosas”, hablan de política de austeridad. Dicen que la Administración crece de una manera desorbitada y la sociedad se resiente al soportar una carga excesiva de impuestos para pagar nóminas y que la maquinaria administrativa ahoga las iniciativas ciudadanas.

Cuando en una familia los gastos superan con creces los ingresos, se necesita salir de esa situación, acudiendo a la racionalización de los gastos y administrando los ingresos de manera eficiente. En lo público hay que actuar igual. De lo contrario, tendrían sentido aquellas expresiones “disparar con pólvora ajena” y “el dinero público no es de nadie”. Muy al contario, el dinero público es de todos y quiénes roban lo público, roban a todos.

Una conciencia humana recta no quedará tranquila hasta no devolver lo robado.¿Quién puede comprender que a alguien, acusado de apropiarse de dinero público, se le deje en libertad por pagar una fianza con parte del mismo dinero que se le cuestiona? Don dinero no debe constituirse en tapadera y defensor de la injusticia. Tampoco se debía admitir especies de axiomas, como “el poder corrompe” ya que favorece que la sociedad vea como normal que quien “anda con miel se chupa los dedos”.

Hay quiénes piensan que, por austeridad, habrá que recortar empleos en el sector público. Afirmar esto podría ser una falacia. Si comparamos España con Suecia en cuanto al porcentaje de empleo público en sanidad, educación, servicios sociales, ayuda a la dependencia, escuelas de infancia, vivienda social, inspectores de hacienda etc. España tiene un 9% y Suecia un 25% de empleo público. Con ese porcentaje España debería crear cinco millones de puestos de trabajo público. Precisamente los cinco millones de parados que existen.

Alguien me puede preguntar de dónde sacar el dinero. Suecia obtiene los 200.000 millones de Euros para esos cinco millones de puestos de trabajo de su sistema fiscal. En España el fraude se calcula entre 40.000 y 80.000 millones de Euros. Además una gran fortuna española tributa el 20% de lo que paga una fortuna sueca. Las grandes empresas españolas sólo pagan el 10% de sus beneficios y los multimillonarios que gestionan sus ingresos mediante las SICAV (sociedad de inversión de capital variable) sólo pagan el 1%.

España era uno de los países que creaba más empleo y con la crisis el que más ha crecido en tasa de paro. El déficit se cifraba primero en 15.000 millones y después en torno a 40.000 millones de Euros. Se habla de “ayudar a la pequeña y mediana empresa” porque genera más empleo pero necesitan créditos y los bancos están para eso. No obstante, el 87% de las PYMES en 2011reconocían tener dificultades para obtener créditos.

El 20% de la población mundial disfrutaba del 80% de la riqueza. Ahora se dice que el 1% se apropia de la riqueza mundial. En España el 0,0035 por ciento de la población controla recursos por valor del 80,5 % del PIB. Unos buenos servicios necesitan una adecuada justicia social.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
ARITMÉTICA Y DEMOCRACIA


Después de unas elecciones se suele iniciar un período de análisis de resultados. Prácticamente todos los partidos dicen que ganaron. Por el bien ciudadano, según dicen, hay que recordar la utilidad de la Aritmética. Para conseguir mayorías absolutas, se olvida a los ciudadanos y lo que éstos votaron. Surge de nuevo la casta de privilegiados. Pocos se acuerdan ya de pedir la devolución de lo robado o de exigir responsabilidades. Por el afán de poder y ocupar puestos, se traban programas dejando en el olvido lo que se prometió. Gobernar o dejar gobernar en minorías no es usual.

Si se prostituyen compromisos, sin respetar lo que el ciudadano votó y para qué voto, flaco favor se estará haciendo al sistema democrático. A pesar de la crisis y sus consecuencias, algunos siguen pensando que un cargo público sigue siendo la única vía para recibir un suculento ingreso económico. El respeto a los ciudadanos y facilitar su participación no les entra en su engranaje democrático. Por ello, para consolidar la democracia es necesario encontrar un cierto equilibrio entre la participación de los ciudadanos y la capacidad de decisión de gobierno. De ese equilibrio dependerá la gobernabilidad y que la responsabilidad política se entienda como servicio.

La relación entre administración pública y el ciudadano ha cambiado. El ciudadano ha perdido la condición de súbdito que tenía hasta hace poco, para pasar a ser una especie de cliente que demanda más y mejores servicios de su gobierno, un desempeño más eficiente de funcionarios, porque dice pagar impuestos, y es consciente de los derechos que le protegen. La “participación” ha ido cobrando nuevas connotaciones. Convertidos en “ciudadanos”, los antiguos súbditos exigen ahora no sólo una mejor atención a sus necesidades, expectativas y aspiraciones comunes, sino una influencia más amplia en la dirección de los asuntos públicos.

En una democracia moderna cada vez se gobierna menos en función de procedimientos burocráticos, y más en busca de las mejores respuestas posibles a las demandas públicas. Se trata de una transformación que está afectando a muchas de las viejas rutinas burocráticas y que están obligando a entender con mayor flexibilidad las fronteras que separan las áreas de competencia entre los gobiernos nacional, autonómico y local. Si hay varias administraciones con influencia sobre un mismo ciudadano es lógico que esas relaciones se simplifiquen para que las distintas administraciones se conviertan en servicio y no en obstáculo y asfixia para el ciudadano.

Para gobernar democráticamente no son necesarias las matemáticas, sino la apertura, el diálogo y el consenso para encarar los problemas. A partir de una visión participativa cada problema necesita un estudio y solución propia y cauces para hacer posible la participación ciudadana. La escasez de recursos y la creciente complejidad de la sociedad en estos momentos de crisis, hacen cada vez más necesaria la búsqueda de soluciones flexibles y el apoyo recíproco entre las distintas unidades de gobierno, y de estas con la sociedad. Un gobierno democrático no debe tener miedo a los ciudadanos ni cargarlos de impuestos, sino un gobierno responsable logrando establecer y utilizar cauces de participación para asegurar la responsabilidad de gobernar.

La representación política y la participación ciudadana suponen una doble obligación: de los gobiernos hacia la sociedad que les ha otorgado el poder y de los ciudadanos hacia los valores sobre los que descansa la democracia, hacia los cimientos de su propia convivencia civilizada. La participación ciudadana es esencial, de un lado, para garantizar las respuestas flexibles que supone la democracia cotidiana y, por otro, para mantener estrecha vigilancia sobre el uso de la autoridad concedida a los gobernantes.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
ECONOMÍA Y CREMATÍSTICA


En mi artículo anterior preguntaba si era necesaria una reforma laboral. Una sociedad progresista tiene que ir avanzando sin tener miedo a tomar decisiones ante los conflictos. Hace años se legisló la paridad entre hombres y mujeres en los cargos públicos. Habrá que dar un paso más y consolidar: “a igual trabajo igual salario”. Es urgente reducir las desigualdades entre los millones que ganan algunos banqueros y las paupérrimas ayudas que perciben algunos parados. ¿No es inhumano que una empresa imponga a algunos obreros diez horas de trabajo y además con horas extraordinarias obligatorias, mientras el gerente gana más de lo que reciben todos los obreros juntos?

Hoy titulado el artículo: “Economía y Crematística”. Aristóteles hacía una clara distinción. Para él Economía era sinónimo de “administración de la casa” y la definía como “el arte de gestionar lo que hay y lo que se puede producir” Y “Crematística” como “el arte de enriquecerse como sea”. ¿Pueden quedar inmunes y sin devolver lo robado todos los culpables de la crisis? Pasar página sin exigir responsabilidades ¿lo puede permitir una sociedad progresista sumergida en esta grave crisis? La posibilidad de nuevo futuro, está cada vez más interrelacionado con otros aspectos que se implican recíprocamente y requieren nuevos esfuerzos de comprensión unitaria y a la vez de una nueva síntesis humanística.

La crisis está obligando a revisar caminos, a dar nuevas reglas, a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas, rechazando las negativas. Conviene afrontar las dificultades del presente de manera confiada más que resignada. Las políticas de balance, con los recortes al gasto social, con frecuencia promovidos por instituciones financieras internacionales, pueden dejar a los ciudadanos desprotegidos ante riesgos antiguos y nuevos. Habría que preguntarse, ¿los cambios sociales y económicos están dificultando que organizaciones sindicales puedan desarrollar su tarea como representantes de los intereses de los trabajadores?

La movilidad laboral tiene que ser un fenómeno a clarificar. Por una parte, tiene aspectos positivos porque estimula la producción de nueva riqueza con el intercambio entre culturas diferentes. Sin embargo, cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo se hace endémica a causa de la movilidad, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido el del matrimonio. Por otra, estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales.

La dignidad de la persona exige que las opciones económicas no hagan aumentar las desigualdades. Hay que seguir buscando, como prioridad, el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia económica. La solidaridad llama a que todos se sientan responsables de todos. Se requiere, por tanto, un mercado en el cual puedan operar libremente, con igualdad de oportunidades, empresas que persiguen fines institucionales diversos.

La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales, ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios. El gran desafío, agravado por la crisis económico-financiera actual, es mostrar la transparencia, la honestidad y la responsabilidad en las relaciones mercantiles. Esto es una exigencia del hombre, pero también de la razón económica misma. Economía es diferente a “Crematística”.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
HUELGA Y PIQUETES INFORMATIVOS


Me decía un obrero que en la última huelga su experiencia no fue agradable. Un piquete no le dejó entrar al trabajo. Pidió respeto, pero recibió amenazas. Ante una huelga hay que recordar qué es, por qué se convoca y todo aquello que se genera a su alrededor; preocupación, objetivos que se pretenden, medir las fuerzas sindicales para preveer el seguimiento, consecuencias económicas para los que la secunden, tensiones entre los mismos obreros con opiniones distintas, desgaste para el gobierno de turno, qué pasará el día después de la huelga, consecuencias futuras…

Suelo repetir que “nadie convence a nadie”; cada uno es libre de convencerse. Pretender cambiar a los demás a la fuerza sería imposición o manipulación. Nuestra Constitución dice que toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Garantiza la libertad ideológica. Reconoce el derecho de información, de reunión pacífica y el derecho a huelga.

A pesar del paro actual, sigue en vigor el mandato constitucional de que todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a recibir una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de sus familiares, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. Los obreros tienen como derecho fundamental fundar libremente asociaciones que representen auténticamente al trabajador y puedan colaborar en la recta ordenación de la vida económica, así como también el derecho de participar libremente en las actividades de las asociaciones sin riesgo de represalias.

Es verdad que todos tienen derecho a sindicarse libremente, pero nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato y secundar sus directrices. Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad. La ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios así como la fuerza vinculante de los convenios. En caso de conflictos económico-sociales hay que esforzarse por encontrar soluciones pacíficas. Los sindicatos deben informar y contar con sus afiliados para tomar decisiones que les afectarán en sus intereses.

También la Constitución contempla que en caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas, ni al Derecho electoral general. El Gobierno, por encima de intereses y tendencias políticas, debe regir los intereses generales sin confundirlos parcialmente con intereses partidistas ni con sectarios intereses laborales ni empresariales. Es necesario intensificar la protección contra el desempleo y asimismo la represión contra el fraude, considerando fundamental la presencia de sindicatos y patronal en este campo.

En la solución de los conflictos habrá que potenciar los medios negociadores autónomos. En una sociedad democrática avanzada, la huelga es la última basa que se tiene sobre la mesa para llegar a acuerdos. En caso de que no se consigan acuerdos, habría que aplicar este derecho con unas normas esenciales que proporcionen al máximo los procedimientos administrativos para evitar la dualidad jurisdiccional contencioso-administrativa y social, de un lado, y la prioridad de los procedimientos voluntarios extrajudiciales, que exoneren a los órganos judiciales de lo social del exceso de litigios
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com




















PREGUNTAS Y COMENTARIOS ANTE LA CRISIS


Son muchas preguntas las que se hacen bastantes ciudadanos en estos momentos. Hay quiénes dicen que la crisis no les está afectando a aquellos que han dejado de ser ministros, pero siguen cobrando buenos sueldos. Tampoco les afecta a los que blindaron su retiro. Ingenuamente algunos se preguntan por qué no se empezaron los recortes por los “padres de la patria”. Normalmente un buen padre se sacrificaría y le daría de comer a sus hijos, antes de llevarse bocado a su boca. Es un escándalo y un robo ganar mensualmente un importe con el que podrían alimentarse más de veinte familias de las que tienen todos sus miembros en paro.

Ante estos comentarios y la realidad ¿se puede escurrir el bulto? ¿Llevan razón los que dicen que hay que llenar las cárceles de ladrones de guante blanco? El dinero público está revestido de algo especial que agranda la gravedad; es dinero de todos y, por tanto, a todos se les está robando. Se siguen haciendo preguntas. ¿Cómo salir de la crisis? ¿Habrá que exigir cuentas claras y devolución de lo robado o de lo mal gestionado? Se coincide en que hay ir marcando pautas que miren a una misma dirección: pedir responsabilidades a los malos gestores del dinero público y su devolución en su caso.

La persona humana debe ser el eje fundamental para la salida de la crisis; con todo lo que tiene de dignidad, necesidades básicas cubiertas, derechos adquiridos y obligaciones asumidas. Para ello, hay que abrir caminos para el empleo, avanzar en la consecución de mayores cotas de bienestar, compartir responsabilidades en la producción y en los beneficios. Habrá que echar una mirada serena al conjunto de los ciudadanos y ver las diferentes funciones que desempeñan como persona y a nivel organizativo. La sociedad más avanzada y madura es la que más organizados tiene a sus ciudadanos, teniendo definidos sus derechos y sus obligaciones.

No se puede justificar la desesperación, ni el pesimismo ni la pasividad. Tampoco se puede permitir que por afán de ganancia exagerada o por mantenerse en el poder se deje de actuar. El temor y la indecisión, en el fondo, es pura cobardía. Todos estamos llamados, más aún obligados a afrontar el tremendo desafío del empleo. Debe quedar claro que un desarrollo solamente económico no nos sacará de la crisis, al contrario, ahogaría aún más. La participación ciudadana es fundamental para que la sociedad se estructure con reparto de funciones. Ante el anuncio de una huelga general, es imprescindible diferenciar entre intereses laborales e intereses políticos.
Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales deben contribuir a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios Los intereses políticos son propios de los partidos políticos. Sindicatos y Partidos Políticos deben situarse en ámbitos suficientemente diferenciables. Además es necesario distinguir entre política partidista e ideológica. La independencia política sindical debe respetar la ideología de sus afiliados. También daña a la Democracia que partidos políticos pretendan tener “sus sindicatos filiales”.

No es suficiente la autonomía sindical si, en la práctica diaria y en las resoluciones de sus órganos de decisión, no se ajusta a la voluntad real de sus afiliados. Las estructuras internas de participación y decisión de los sindicatos han de permitir que los afiliados sean los protagonistas en la vida interna y en las decisiones que adopte el sindicato, El sindicalismo autónomo, independiente de los partidos políticos, de los empresarios y del Estado debe recuperar el prestigio ante los ciudadanos puesto que las subvenciones que dicen que reciben minan su credibilidad.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com





DERECHA E IZQUIERDAS



Tengo la impresión de que desde un tiempo para acá se ha empezado a hablar de nuevo de derecha-izquierdas. Parecía que estos conceptos habían quedado un poco olvidados y superados. Ya se pensaba más en estudiar los problemas, las necesidades sociales y cómo hacerles frente. Lo que importaba era que se afrontaran los problemas y no quiénes los solucionaban. Pero al resucitarse de nuevo el concepto de “lateralidad”, como ataque al otro, puede convenir recordar interpretaciones que se suelen hacer. Hay quiénes dicen que la “derecha” defiende la total libertad en economía y acepta el control del poder político y cultural. Y desde la izquierda se reclama el control del poder público en lo socioeconómico junto a una gran libertad en lo político y cultural.

Sin embargo, izquierdas y derecha se necesitan y deben dialogar si de verdad quieren buscar soluciones a la crisis que afecta a todos los ciudadanos y sobre todo a los más débiles de una manera especial. Volver al enfrentamiento sería entrar en polémicas absurdas que lo dejarían todo igual o peor de lo que estaba antes de la crisis. Conceptos como tolerancia, igualdad, libertad, justicia, solidaridad no tienen padres ni madres exclusivas; transcienden a todo tipo de ideologías. Quererse apropiar de ellos sería engañarse a sí mismos. Si la tierra tiene capacidad para producir y sustentar a más de doce mil millones de personas ¿por qué no nos ponemos de acuerdo para nadie de los seis mil millones actuales pase hambre?

¿No ha llegado la hora de decir las cosas por su nombre? Más de la mitad de los habitantes de la Tierra están desnutridos, millones mueren de hambre cada año y también millones de niños y mujeres son esclavos laboral o sexualmente. Todo ello, a pesar de que hay recursos suficientes. ¿No tendremos que darnos cuenta de que se pierde el tiempo en disputas absurdas que a nadie beneficia? Hablar de igualdad de derechos si no se habla al mismo tiempo de poner los medios económicos suficientes para posibilitar esa libertad es entretenerse en teorías vacías de contenido. En economía, el fin nunca puede justificar los medios. Pero, la verdad es que todavía no ha llegado el momento de preferir lo bueno a lo útil.




Si la Tierra es nuestra casa común, hay que empezar a conjugar la productividad con reparto equitativo. Y todo ello si no queremos que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. No puede haber libertad en un mundo en el que se discute mucho por parte de políticos pero siguen aumentando las grandes diferencias entre los que tienen más y entre los cada vez tienen menos. Ya estamos casi convencidos de que esta crisis es tan grande a nivel mundial que puede que hasta estemos deseando poder volver a lo que éramos. Habremos fracasado rotundamente en los planteamientos si esta crisis no lleva al crecimiento. Ya no puede ser todo como antes.

La Declaración de los derechos humanos de 1948 (n 23) nos recuerda que todo ser humano tiene derecho a un trabajo digno. Por tanto, si los sistemas económicos actuales no son capaces de favorecer que se pueda cumplir este derecho de tener un trabajo digno, habrá que decir con contundencia que estos sistemas son totalmente injustos. Ello nos lleva a considerar si realmente las promesas electorales son reales o se plantean más bien como un regalo y no como un derecho. Un sistema económico, basado exclusivamente sobre la competividad, llevaría a la guerra de todos contra todos, convirtiendo al hombre en un “lobo para el hombre”.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

LA CRISIS EXIGE UNA REORGANIZACIÓN MUNDIAL.


Iniciar un fuego es fácil, pero apagarlo cuando está en todo su apogeo es muy difícil. Por ello, a la hora de emprender reformas con “recortes” a los más débiles y dar mensajes reivindicativos en contra, es necesario antes sopesar las consecuencias. Para que las cosas sean creíbles, hay que empezar primero por dar ejemplo de sacrificios por los más pudientes. De todas las maneras, a pesar de los elementos negativos que ha traído la crisis, hay que descubrir y valorar lo que se ha originado de positivo.

La Crisis está sometiendo a los sistemas económicos y productivos a una dura prueba a nivel mundial. Precisamente por eso, hemos de vivir esta situación, sin violencias, con confianza y esperanza porque da la oportunidad de revisar los modelos de desarrollo. Se puede y debe llegar a una nueva organización del mundo de las finanzas. Es, por tanto, el momento oportuno para una profunda reflexión y poner a la persona humana en el centro de la economía y de las finanzas.

Ha llegado el momento de crear y potenciar ordenamientos jurídicos y políticos internacionales con poder para que la política, como acción noble al servicio de los ciudadanos, no esté subordinada a los mecanismos financieros. Así se podría conseguir más eficazmente el bien común que se verá reflejado en el aumento de empleo juvenil, la seguridad en los puestos de trabajo de todos los trabajadores y mantener en el mercado a la propia empresa como “comunidad de personas” que produce bienes y servicios, dejando de tener como único fin el provecho propio.

Importa ahora vencer la mentalidad individualista y materialista que sugiere eliminar las inversiones de la economía real para privilegiar los propios capitales en los mercados financieros, obteniendo rendimientos más fáciles y rápidos, pero volviendo a sistemas anteriores de esclavitud. No se trata de volver a lo de antes, a reconducir a los mismos niveles de injusticia. Hay que establecer redes conectando con otras realidades sociales, invertir en investigación. No practicar una competencia injusta entre empresas, no olvidar los propios deberes sociales e incentivar una productividad de calidad para responder a las necesidades reales de la gente.

La empresa producirá riqueza social si los empresarios y los dirigentes son previsores y prefieren la inversión a largo plazo al provecho especulativo rápido. El empresario preocupado por el bien común, está llamado a ver la propia actividad siempre en el marco de un todo plural. Esta actitud, mediante la dedicación personal y comunitaria vivida concretamente en las decisiones económicas y financieras, genera un mercado más competitivo y humano.

Construir una sociedad solidaria y justa es tarea de todos los que quieran ponerse en lugar del que sufre, del que tiene hambre y sed, del que es forastero, está enfermo o encarcelado. Al menos, es cuestión de estar atento a cada persona para ayudar, de modo concreto, a todos los que tienen necesidad. Si en nuestro tiempo la globalización nos hace más dependientes unos de otros, habrá que hacer que esa unidad se vea reflejada en la familia humana, no impuesta desde fuera, ni por intereses ideológicos o económicos,

La injusticia genera violencia y la violencia muerte. El amor es el camino de la justicia. Caminamos por las calles del mundo, llevando dentro de nosotros la firme certeza de que el amor ha de ser más fuerte que el mal. Estamos llamados a la colaboración para preparar para todos los seres humanos una tierra nueva, donde reine la justicia, la paz y, en esa fe y esperanza, entrever el mundo nuevo, que será nuestra verdadera patria.
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Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com





ENCRUCIJADAS Y RETOS DE LA CRISIS


El 2011 se despidió dejando una herencia llena de encrucijadas en lo social, económico, político a nivel nacional, europeo e internacional. Los primeros meses de 2012 se van presentando con interrogantes y situaciones difíciles pero que están obligando a plantear, discernir y resolver. En medio de todas estas dificultades ha surgido un elemento cobarde, acuñado como “sentido común” que se reviste de una gran dosis de resignación como si se pretendiera convencer de que no hay otras formas de salir del difícil momento en que nos encontramos.

Mientras, constatamos que una parte importante de la sociedad está cargando injustamente con la pesada carga de la crisis, configurando así un escenario de mayor pobreza y aumentando la desigualdad social. No obstante, a pesar de la situación, hay que destacar algunos signos de esperanza que se están produciendo. Cada vez hay más personas que plantean buscar nuevas formas de organización social, política y económica que sean democrática, participativas y respetuosas con el medio ambiente.

La experiencia diaria está diciendo que se está incrementando el número de personas y familias que ya están viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Cada vez más familias tienen a todos sus miembros en el paro y más de trescientas mil han sido víctimas de desahucios. Tampoco podemos olvidar que aumenta el número de personas que malviven en la calle. Esta realidad se agrava por la presión que reciben los gobiernos para reducir el déficit y parte de la deuda. Ello conduce a una encrucijada difícil de resolver.
¿Qué pueden y deben hacer las instituciones ante el deterioro de la realidad social? ¿Se puede permitir un modelo social que maltrate y expulse a una parte de su población por no poder seguir el ritmo pautado por los poderes económicos? Hay quiénes se resignan diciendo que la crisis es una buena oportunidad para poner de relieve la ineficiencia que existe en el sistema. Pero habría que reaccionar y avanzar sin deterioro de la calidad a base de recortes indiscriminados.

Otros defienden la austeridad y es verdad que sería necesaria una mayor sobriedad, superando el consumismo desenfrenado, pero evitando, que en nombre de austeridad, se recorten servicios públicos básicos que garantizan derechos sociales. Hay que evitar pasar de una cultura de derechos ciudadanos a una cultura de beneficencia asistencial, teniendo que recurrir a la caridad porque no haya justicia.
La crisis ha tocado gravemente a la acción política, poniendo de relieve el distanciamiento entre la sociedad y las instituciones políticas tradicionales. Partidos políticos y sindicatos han perdido prestigio y fuerza.
La democracia representativa es cuestionada por la percepción social de su incapacidad para defender los intereses de la mayoría. El poder político está sometido al poder económico y a los mercados.

Mientras el poder financiero se ha globalizado, los estados no han logrado consolidar instituciones supranacionales, capaces de poner firmes a los fondos de inversión y los principales bancos. Los agentes políticos se encuentran cada vez más a expensas de lo estipulado por los fondos de inversión o las agencias de calificación.

La crisis tambalea los cimientos de la UE. Peligra la unión para afrontar soluciones comunes y fortalecer el proyecto europeo. Los gobiernos buscan salidas a sus propios intereses. Sin embargo, países como Brasil, Rusia, India y China crecen económicamente configurando un nuevo escenario internacional en el que ya no sólo EEUU y menos EU son los únicos actores con capacidad de establecer las reglas de juego. Este mundo multicolor es en sí mismo una buena noticia, pero al mismo tiempo la hambruna queda eclipsada por la crisis económica internacional.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
A LA BÚSQUEDA DE UN EMPLEO


Cada época tiene su historia. El día 13 de Octubre de 1990 publicaba yo un artículo titulado “A la búsqueda del empleo fijo”. Decía entonces que la administración solía salir a la opinión pública diciendo que había descendido el paro. Habría sido una gran noticia si no “fuese sólo un reclamo para distraer la atención y encauzar la línea del voto porque parecía que, con el gobierno de entonces, en España se estaba en continua campaña electoral”. En aquellas fechas más del 25 por ciento de la población andaluza estaba en paro. Esto se traducía en que 630.770 andaluces no tenían un trabajo que les permitiera atender sus necesidades personales y familiares, con justicia.

Ante aquellas circunstancias era imperioso desarrollar una política económica que tuviera como uno de sus objetivos prioritarios la creación de empleo. Era verdad que en España y en la región andaluza el paro había disminuido, pero un de los precios pagados había sido la “precariedad” de los puestos de trabajo fijo. La media de nuestros empleos temporales se situaba en torno al 30 por ciento, el triple de la media europea. Y Andalucía, para no ser menos, en 1990 ocupaba el primer lugar en empleo temporal, con un 32,5 por ciento. Esta precariedad en el empleo afectaba sobre todo al sector servicio, construcción e industria y, por colectivos, a los jóvenes menores de 25 años y a las mujeres.

Se fue creando una mentalidad que valoraba, de una manera excesiva, el “tener derecho al paro” ya que se veía casi imposible acceder a “tener derecho al trabajo fijo”. La alta tasa de desempleo en el sector de jóvenes que se incorporaban a la población activa y el alto grado de precariedad de las colocaciones que se ofrecían (el 76,4 por ciento de los contratos en práctica tenían una duración inferior a seis meses), exigía un atención especial para los jóvenes demandantes de primer empleo, a quiénes se debía facilitarles el acceso al mercado de trabajo en condiciones que le permitieran consolidar un puesto fijo de trabajo y de adquirir la experiencia necesaria en las empresas para que les permitieran mejorar su competitividad en el mundo del trabajo.

Han pasado 22 años y el desempleo ha llegado a ser uno de los enemigos más fuertes de nuestra sociedad. Por ello, el fomento de empleo requiere actuar en otras líneas básicas que podemos concretar en:
1.- Capacitación y cualificación profesional de la población en la edad de trabajar. Junto a ello, la Reforma del Sistema Educativo debe contemplar de forma realista y eficaz la Formación Profesional y atender de manera especial la educación prelaboral para facilitar su incorporación total o parcial al mundo del trabajo como medio de desarrollo personal al que tienen derecho por el solo hecho de ser persona.

2.- Es urgente elaborar, conjuntamente con organizaciones empresariales y sindicales un plan de inserción laboral y profesional, que atienda a las exigencias y demandas más inmediatas del mercado laboral.

3.- Programar y desarrollar programas de empleo para realizar actividades de contenido social y el fomento de la economía social, el autoempleo, las cooperativas y sociedades laborales.

4.- Es preciso racionalizar los incentivos a empresas y trabajadores para evitar que el objetivo de creación de empleo estable sirva de vehículo a la estéril o fraudulenta utilización de recursos públicos.

5.- Se necesita realizar un estudio global de los recursos reales que tienen nuestros campos, costas y ciudades en agricultura, ganadería, turismo, pesca, medioambiente, infraestructuras necesarias y aplicar soluciones con sentido común, para poder sacar el máximo provecho de todas nuestras riquezas
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
VERDAD DE LA BARRIADA DEL SALADILLO

Escuché decir a un gran profesional de la Comunicación que el día que más gozó en su trabajo fue aquel en que no tenía noticia desagradable alguna con la que empezar un titular. Se refería a que no habían sucedido desgracias, accidentes, crímenes ni cosas desagradables importantes. Pero, reaccionó y afirmó que realmente cuando más disfrutó de verdad fue cuando descubrió que “las cosas buenas también eran noticia”. Dando rienda suelta a sus sentimientos enumeró, en pocos momentos, una serie inmensa de noticias agradables y buenas. Son muchas las cosas buenas dignas de ser conocidas.

Tanto la búsqueda como la difusión de las noticias son útiles y la mayoría de las veces necesarias para el progreso y el equilibrio de la sociedad humana. La comunicación pública y puntual de las realidades y acontecimientos ofrece a las personas un conocimiento amplio y continuo de cómo pueden, en cada momento, actuar y contribuir eficazmente al bien común. Nada ni nadie debe ni puede arrebatar a la sociedad el derecho a la verdadera información sobre aquellas cosas que afectan y convienen a los ciudadanos. El recto uso de este derecho exige que la información sea siempre verdadera, justa e íntegra y, al mismo tiempo, sea conveniente y que respete los legítimos derechos y dignidad de las personas, tanto en la obtención de la noticia como en su difusión.

Sería muy fácil decir todo lo negativo del programa televisivo emitido por “Callejeros” sobre la Barriada del Saladillo, pero con decir que esa no es una Barriada de Algeciras sería suficiente. Ha sido simplemente un triste montaje ridiculizado, incluso por los mismos protagonistas que miraban a las cámaras con indiferencia o desafío. No aparecen aquellas facetas de superación de la misma gente, a quiénes parece que se ha intentado manipular, ni los valores de convivencia que demuestran que las diferencias de clases sociales no existen, aunque se den algunos “trapicheos menudos” como suceden también otros “trapicheos de guante blanco” en altas esferas sociales.

Realmente los Medios de Comunicación han abierto nuevos caminos para comunicar, con extraordinaria facilidad, hechos, acontecimientos, noticias, ideas, opiniones, etc. Pero, es totalmente necesario que quiénes utilicen estos medios conozcan y lleven a la práctica, al menos, las mínimas normas de orden moral que exige la convivencia humana. Para ello hay que tener en cuenta el fin, las personas, el lugar, el tiempo y demás elementos con que se lleva a cabo la comunicación, y que, en definitiva, pueden cambiar o modificar sustancialmente su bondad.
Pretender distraer a la gente con muchos “chismes y cotilleos” es pensar y querer una sociedad que no piense, que no evolucione, que no progrese ni quiera progresar. Pero hay que reconocer que los sujetos activos de la información son protagonistas excepcionales en la formación de una recta opinión. Quisiera terminar este artículo con un canto de admiración y respeto a todos los que se dedican a ser testigos de la verdad, portadores de la verdad, servidores de la verdad a través de los medios de comunicación. La verdad ni se compra ni se vende.

La verdad no se monopoliza; trasciende de las ambiciones personales. La verdad se impone por sí misma y deja al descubierto a los manipuladores. La verdad no es esclava de nada ni de nadie: todos hemos de ser servidores de la verdad y ella nos hará cada vez más libres. La verdad es como la cima, la meta, a la que cada uno se acerca más en la medida en que dude de su “propia verdad particular” La verdad del Saladillo es punto de encuentro.

Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd@hotmail.com


POR LA JUSTICIA A LO HUMANO

Cuando hablamos o escuchamos hablar de “justicia” podemos tener el peligro de pensar en algo etéreo, como si realmente estuviéramos volando sobre nubes, alejados del mundo concreto en el que vivimos. ¿Es difícil comprender la palabra justicia? ¿Nos paramos a profundizar y sacar conclusiones? Tal Vez sea en la serenidad y en el silencio en donde la “justicia” haga una llamada al mundo entero para que llegue a significar y satisfacer el conjunto de derechos y deberes de todas las personas, a lo que también denominamos “bien común”, la fraternidad como fundamento de la solidaridad y la opción por los más pobres, que son los más vulnerables de la sociedad.

Fraternidad, solidaridad, bien común, opción por los pobres, son también palabras llenas de contenido, a veces oculto en el lenguaje, pero que también se transmiten en el silencio de la auténtica comunicación humana. Las palabras fuertes, las preñadas de comunicación directa, se revisten de formas sencillas para ayudarnos a comprender lo humano. Así, continuando con la “justicia” hemos de acercarnos a ella a través de varias manifestaciones que en conjunto nos hablan y describen la plenitud de lo que es justamente la verdadera buena justicia. Sabemos que lo justo, lo bueno y lo verdadero son una misma cosa. No obstante, hemos de acercarnos con humildad y sencillez si de verdad queremos movernos en esos ámbitos.

En consonancia con lo anterior, llamamos “justicia conmutativa a la igualdad del valor entre los bienes y servicios y lo que se recibe en su intercambio. Pero dado que ambas partes no gozan, a menudo, de las mismas capacidades y condiciones de negociación, esta justicia hay que completarla con otras dimensiones. Hay que hablar entonces de la justicia “contributiva”. Nuestra Constitución española lo trata en el artículo treinta y uno. Esta parte de la justicia determina las prestaciones, generalmente en forma de impuestos, que cada individuo personal o legal debe hacer a la sociedad en orden al bien común. Evidentemente cuando se pagan y exigen impuestos lleva aparejado la obligación de distribuirlos adecuadamente para cumplir los fines por los que se exigen y pagan esos impuestos. Evidentemente quiénes malgastan capitales o los depositan en “paraísos fiscales” provocan que los ciudadanos que cumplen con la justicia contributiva tengan que soportar cargas mayores por lo que los paraísos fiscales deberían ser considerados “delito” en el derecho internacional.
La justicia “distributiva” determina lo que la sociedad debe proporcionar a cada individuo por razón de su dignidad humana y para poder atender a las propias y esenciales obligaciones. Nos introducimos de lleno en la faceta denominada “justicia social” que está exigiendo un orden global único y solidario donde los derechos y deberes entre diferentes Estados o entre territorios dentro de un mismo Estado se vayan nivelando de forma que la dignidad humana quede por encima de otros condicionamientos.

Me gustaría terminar este artículo con unas palabras de Jesús Renau sj. en su reflexión “Humanizar la Economía” cuando cita a Benedicto XVI: “…hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación de un mundo que necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor. La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada más que resignada”

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
FISCALIDAD Y DISTRIBUCIÓN SOLIDARIA



En nuestro tiempo se susurra cierto clamor temeroso y sigiloso que todos desearían decir y gritar, pero que pocos se atreven a denunciar con valentía y navegar contra corriente. Se siguen acumulando riquezas en manos de pocos, a costa de las carencias de otros muchos. A unos se les facilitan grandes sueldos o ganancias fáciles y a la mayoría no les llega un salario justo para satisfacer las necesidades familiares básicas. Como terriblemente grave hay que denunciar a quiénes manejan los hilos de la acumulación de riqueza. Sin embargo, estos suelen ser meros custodios y administradores de una riqueza en depósito que manejan a su voluntad. Los verdaderos dueños de capitales y responsables de la injusticia permanecen ocultos aunque se sepa su paradero. ¿Por qué siguen funcionando los llamados injustamente “Paraísos” con el peyorativo “Fiscales”?

Quiénes tienen la propiedad del dinero en sus manos, se apoderan también de las finanzas, filtran los créditos y administran hasta la misma sangre de la que se nutre la economía. Nada se mueve sin ellos. Nadie puede respirar sin su consentimiento. La acumulación de poder y recursos parece que es la característica principal de la economía contemporánea. Es fruto de la limitada libertad de los competidores, de la que sólo sobreviven los poderosos, Es tanto como señalar a los desprovistos de conciencia y cargados de violencia con guante blanco. Fuertes resonarían el 15 de Mayo de 1.931 estas palabras de Pio XI: “La libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz”.

Valiente fue entonces esa denuncia en medio de una recesión económica que por aquellas fechas asolaba todo el mundo capitalista. Hoy también se constata cómo familias se encuentran en situaciones muy difíciles y perdiendo sus viviendas por hipotecas que no pueden pagar. La denuncia se hace cada vez más necesaria en nuestra sociedad actual. Los préstamos con elevados intereses solapan la cruda realidad de la usura. Como consecuencia, la gente más sencilla ha tenido el peligro y, muchas veces, la necesidad de entrar en la ruleta del consumismo que termina esclavizando la libertad de las personas. La usura no sólo es contraria a la doctrina social cristiana sino que en la misma Biblia se considera “pecado grave cobrar intereses entre aquellos que formaban parte del mismo pueblo”.


Es verdad que a partir del capitalismo liberal se ha considerado legítimo una justa compensación por la buena marcha de las empresas, pero de ninguna de las maneras se puede permitir que con la escusa de la “crisis” se esté llegando a grandes abusos de mirar desde lejos la situación de angustia de mucha gente, olvidándose que “el sólo beneficio no es la finalidad de las empresas”. La finalidad fundamental de la producción no es el beneficio, sino el servicio de la persona humana. Las empresas y los mercados, en su conjunto, no sólo realizan su misión fundamental al servicio de las personas mediante unos sueldos justos y la posibilidad de participar en los beneficios, sino también mediante la calidad de los productos, un trato digno a los trabajadores y clientes y también una fiscalidad adecuada y justa..

Los ingresos fiscales y el gasto público tienen una importancia crucial para los ciudadanos. Hay que lograr una financiación pública capaz de ser instrumento de desarrollo y de solidaridad. El fundamento de la fiscalidad y la distribución solidaria de impuestos y beneficios, de cara al bien común, radica en la justicia.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¿ ÉTICA DEL “DEBER” O ÉTICA DE “NECESIDAD”?


De vez en cuando se suceden discusiones, a veces absurdas, a la hora de interpretar leyes o decretos, queriéndose buscar lecturas interesadas en lo que realmente no dicen los textos. Se establece un circo de acusaciones que en realidad a nadie interesa ni divierte, pero que la mayoría de las veces perjudica a muchos intereses ciudadanos. Unas veces porque las discusiones entorpecen la comunicación y otras porque las directrices partidistas no van enfocadas al bien común.

Pretender aplicar a raja tabla la letra de las leyes, por el simple hecho de ir en contra de otros grupos, desvirtúa a las mismas leyes porque matan el espíritu por el que se dictaron. El problema de fondo es saber si los valores que van a defender y dar estabilidad a la sociedad son los valores que nacen de la ética del “deber”, o los valores que brotan de la ética de la “necesidad”. ¿Hay que entender los valores en función del bien y del mal o en función del deber y la necesidad? El peligro que tiene el criterio del bien y del mal es que es subjetivo. Objetivamente matar a una persona es malo, pero que en nombre “del bien” se han matado y se sigue matando a mucha gente. Lo demuestran las masacres criminales de las guerras.

La ética del bien y del mal lleva con frecuencia a muchos a vivir esclavizados por la ley, a exigir el cumplimiento de la ley a otros, a juzgar, condenar, denunciar a quien, según ellos, no está haciendo lo que creen que debería hacer. En cuanto a la familia, para unos el bien será defender a ultranza la familia tradicional, para otros será defender la familia estándar, mientras que para otros será ir dando pasos hacia la pareja estable, sea cualquiera que fuere. En definitiva la ética del deber es la ética del bien y del mal: “tienes que hacer lo establecido, tienes que evitar lo prohibido”, siendo con frecuencia lo prohibido algo que va a depender del legislador, de la mentalidad o cultura de un tiempo determinado, de la simple valoración subjetiva que cada uno tenga o le convenga hacer.

Para el Maestro, Jesús de Nazaret, las necesidades de las personas fueron siempre más importantes y determinantes que sus propios deberes. Él siempre actuó de tal manera que por aliviar necesidades, penas y sufrimientos, no dudó en quebrantar los mismos deberes religiosos (curaciones en sábado, amistad con pecadores y prostitutas, samaritanos, no observancia de ayunos, ritos purificatorios y otras normas religiosas…) Ante los emisarios de Juan Bautista proclamó abiertamente que lo que realmente le interesa es atender a las necesidades de unos y otros. Por hacer siempre el bien, irritó a los representantes de la ética del deber por curar enfermos, acoger a pecadores, tener buena relación con las gentes a las que la religión rechazaba. Se jugó la vida por anteponer la ética de la necesidad del otro a la ética del deber…

En el transcurso de la vida, ante la duda, hay que optar por una ética pensada, desarrollada y vivida a partir de ir por la vida satisfaciendo las necesidades de las personas. Hay que responder a las necesidades más profundamente humanas. La pregunta clave no es hasta dónde estoy cumpliendo lo oficialmente establecido, sino cómo me estoy situando ante la incomprensión, la intolerancia, la soledad, el sufrimiento, la falta de respeto para con los que nos rodean…cómo me sitúo ante estas realidades sangrantes que hay en el mundo. Siguiendo la ética de las necesidades no hay riesgo de equivocarse…
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LA PAREJA Y LA CUCAÑA

Todavía recuerdo con alegría cómo en la feria de mi pueblo uno de los actos que más gente atraía era intentar ganar el premio de la “Cucaña”. Se le tenía un cariño especial a aquel palo fuerte, largo y resbaladizo por el que había que trepar para coger el premio atado al extremo superior. Se requería una buena destreza aunque aparentemente cualquiera podía pensar que era muy sencillo subir hasta arriba y convertirse en poseedor del sobre que contenía la cantidad de dinero o la notificación del anuncio del premio.

Los concursantes solían emplear diferentes técnicas para trepar por aquel palo embadurnado de material resbaladizo. Unos ponían en sus pies calcetines gruesos y otros untaban arena en sus manos con el deseo de poderse agarrar lo más posible e intentar conseguir el triunfo. Todo ayudaba, pero quiénes se paraban un momento para descansar caían rápidamente al suelo.

No había término medio ni posible descanso. O se continuaba subiendo sin parar o se deslizaba rápidamente al suelo. Esta imagen me ha servido para compararla con la vida de pareja.

Pero ¿qué se entiende hoy por pareja…? Podríamos decir que una pareja es una unidad basada en la comunicación emocional. Esta unidad puede darse entre casados, entre personas del mismo sexo o de diferente sexo. Puede durar toda la vida o el tiempo que dure la comunicación emocional. El día que eso se rompa se acabó la pareja. Si a esto añadimos el conflicto de generaciones tendremos más o menos descrita la situación en que viven muchas familias. Conviene recordar la juventud, protagonista principal de la sociedad actual y futura.

La familia ya no se sostiene en la unidad económica porque en teoría tanto hombre como mujer suelen tener una autonomía que les hace poder independizarse de su compañero/a en el momento en que lo desee.

Si las obligaciones jurídicas y la misma religión van perdiendo poder de influencia; si los convencionalismos familiares y sociales tienen cada día menos fuerza, cabría preguntarse: ¿Qué es lo que puede dar consistencia, salvaguardar y asegurar la estabilidad de la unidad familiar, se le llame matrimonio, pareja de hecho o como se le quiera llamar…?

Cuando la persona no cubre ni satisface la necesidad de dar y recibir cariño y amor, termina envenenada. Es un veneno que mata de alguna manera a la persona. Todos, unos más que otros, tenemos experiencia de ir por la vida disimulando algo del veneno que se lleva dentro. Algunos llevan tanto, que envenenan todo lo que está a su alrededor. Es importante insistir en los deberes ineludibles del matrimonio y de la familia; pero si olvidamos las necesidades, se comete un grave error. Tal vez nos hayamos preocupado demasiado en exigir y cumplir deberes y se haya olvidado estar atentos a satisfacer unas necesidades de comprensión, de respeto, de afecto, de ternura, de gozo y disfrute del cariño y del amor de uno y otro dentro de la pareja.
Nos guste o no, en los momentos actuales, existe un tipo de pareja, matrimonio o familia, a la que lo único que puede dar consistencia y estabilidad es la relación basada en la comunicación emocional. Las recompensas, fruto de esa comunicación emocional son la base para que la pareja progrese. No cabe pararse. O se sigue subiendo la “cucaña” o se cae. O se ama más o se ama menos. Por tanto, lo más importante para la pareja es captar, aceptar y satisfacer lo que la otra persona necesita, él o ella. El cariño, el amor progresivo es la necesidad específicamente humana que hace avanzar.

Juan de Dios Regordán Domínguez
Juandediosrd@hotmail.com
AYUNTAMIENTOS Y PACTO LOCAL


Tal vez donde más se ve la crisis es en los ayuntamientos. El pago de nóminas se está haciendo imposible para algunos de ellos. Los ingresos y los gastos no cuadran y el déficit aumenta. La maquinaria administrativa se ha aumentado de tal manera que aquello de “vivir de la olla grande” ya es insoportable. La administración local hace aguas, sobre todo por la cantidad de personal que hay que pagar. Simplificando el análisis podemos decir que existen administraciones del estado, autonomías y ayuntamientos. Estos son los más cercanos a los ciudadanos. Sin embargo, a pesar de que son los que más servicios tienen que afrontar, son los que más carecen de recursos económicos.

El Pacto Local debería haberse producido hace muchos años. Pero, sabemos que el fondo estatal para los ayuntamientos se redujo en los Presupuestos Generales del Estado para el 2009, como se había anunciado en el 2008. El entonces Ministro Solbes cerró el grifo a los ayuntamientos, en una tensa reunión, en la que se reduciría aún más el fondo estatal para los municipios. En ese año la situación económica de las corporaciones locales en general empeoró porque la crisis de la construcción repercutió en los ingresos de urbanismo, en las licencias municipales, en el impuesto de construcción e instalaciones y en la tributación local que, en buena medida nutre a las arcas municipales.

Ya desde 2008 bastantes ayuntamientos empezaron a encontrar dificultades para pagar las nóminas y algunos se plantearon presentar expediente de regulación de empleo. Pero fue imposible llevarlo a efecto porque los intereses personales y familiares entraban en conflicto para que no les afectara a quiénes entraron a formar parte por influencias, sin tenerse prefijada una plantilla suficiente, eficaz y con especificación del cuadro de personal necesario. Además de la crisis, también los Planes de Ordenación Territorial, que en Andalucía han sido varios, con su lentitud burocrática frenaron el urbanismo.

Una vez acordada la financiación autonómica, era de esperar que se siguiera con la negociación para llegar a acuerdos de financiación para los ayuntamientos, pero el Vicepresidente de Política Territorial declaró que esa financiación de los ayuntamientos se retrasaría hasta el año 2011. Pero, la petición para que el Sr Chaves compareciera ante el congreso fue rechazada en la Diputación Permanente por los votos de PSOE, CIU y CC

El Pacto Local es una asignatura pendiente desde años, desde el comienzo de la Democracia, y es debido a que las Comunidades Autónomas no han querido comprender que los recursos económicos son para prestar servicios a los ciudadanos y no para “fabricar administraciones burocráticas sobredimensionadas”. El momento es grave para los ayuntamientos y como contagio para el Estado porque, si ha habido acuerdo con las Comunidades Autónomas, se hace más urgente el acuerdo sobre la financiación local.

Ahora, de ninguna de las maneras se debe seguir permitiendo que las Autonomías negocien para conseguir ellas los recursos económicos y después ellas cierren el grifo a los ayuntamientos, limitándose a permitir o provocar que los ayuntamientos suban los impuestos a los ciudadanos como ocurrió en Algeciras con el Catastrazo. Y para que los recursos económicos lleguen con justicia a los ciudadanos se hace necesario establecer una mesa de negociación en la que entren en juego el Estado, las Comunidades Autonómicas y los Ayuntamientos.

El Pacto Local será sencillo si se transfiere a las corporaciones locales competencias y financiación suficiente del Estado y de las Comunidades Autónomas. Y no se trata sólo de financiar los servicios que se traspasen, sino de proporcionar recursos para que las corporaciones locales puedan desempeñar su autonomía constitucional.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¡ FELIZ NAVIDAD!...y “próspero…?


“Feliz Navidad”. Parece que hay quiénes no se atreven ni a mencionar aquello de “Próspero Año Nuevo”. “No mientes en tu felicitación eso de “próspero año 2012”. Así me lo comentaba un amigo: “No tengamos prisa a que llegue el Año Nuevo”. Sin embargo, no habría que tener miedo ante la espera de un nuevo año. Cada día y cada año tiene sus cosas buenas y también sus momentos difíciles. Pero es precisamente en las vivencias de todos los acontecimientos en donde hemos de serenarnos para sacar todo lo positivo que esos mismos hechos nos puedan proporcionar. Hay que analizar y contemplar los acontecimientos con ojos de esperanza

Estos días son propicios para entrar en la profundidad del misterio, para descubrir en lo hondo de nuestro corazón la gruta de Belén y contemplar allí el sentido de la vida en plenitud. El pobre pastor, al caer de rodillas en adoración nos invita a decir SÍ a la pobreza. ¿Y qué es pobreza?. Pobreza es vaciarse, es pisar la tierra de la humildad, sentir la ternura de Dios y abrazar a toda la tierra en un mensaje de Paz. Pero hay mucho ruido y la Navidad necesita silencio. El silencio enciende la llama del amor. En el amor, Dios sale a nuestro encuentro para revelarnos lo divino.

Navidad llama a la Unidad de los corazones que saben mirar con una mirada limpia la belleza del misterio de Belén. Cada uno debería reconocer su pequeñez y la grandeza de una creación (la mula y el buey) que da calor al Salvador, sentir los latidos del corazón de María que se emociona por tener entre sus brazos al mismo Dios y experimentar el silencio de José escogido y llamado para una misión en lo oculto de la vida. El silencio de José es una lección de entrega prudente para hacer y desempeñar el papel de padre de quien era su Dios.

Todo sucede en la periferia, en la marginación, porque para Él no hay posada, sólo su Madre y José le acompañan, junto con unos cuantos pastores. La alegría radiante se experimenta en unos ángeles cantan en las alturas. En la pobreza de Belén hay un Cielo que descubrir. Que no me digan ¿dónde está Dios? Porque Dios está llevando el cielo de su amor y de su salvación a los que le abren el corazón. Allí, en el silencio y la soledad, el Salvador viene a nacer. Hoy quiere nacer en el corazón más pobre, en el que nadie tiene, en quien busca un salvador.


En Navidad nadie estará solo si sabe mirar muy dentro, quizás en lo más oscuro de su vida, cómo nace el que es la Luz, el que trae la Paz, el que posee la Verdad. La luz que cualquier situación ilumina de quien esté pasando por muy difícil que sea queda iluminada. Si Él vive en mí ni nadie podrá quitarme la paz que me deja el Espíritu y la verdad de un Evangelio que si lo hago vida puede transformar el mundo. En el asilo, en el hospital, en la inseguridad del enfermo, en el parado, en el que muere de hambre, en el que vive la violencia o la guerra... en todos y en cada uno puedes sembrar semillas de Navidad. Compartir tus bienes y buscar la pobreza de Belén será tu verdadera Navidad.

Allí, donde no puedas llegar, tu oración pondrá semilla de Navidad, sin tener miedo a la venida del nuevo año.
2012 vendrá cargado de momentos difíciles, pero también lleno de esperanza de cosas buenas para todos.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com





PREPARANDO LA NAVIDAD DE 2011


Parece que se está dando una especie de contradicción entre la crisis real económica que existe y el comportamiento de muchas familias que acuden buscando el contacto con los Reyes Magos para que sus hijos también este año reciban la visita de sus majestades. Y es que lo mismo que el nacimiento de un hijo es un acontecimiento maravilloso, estar atento a las necesidades, a los deseos íntimos e ilusiones de los niños es también preocupación y atención por parte de los buenos padres. Todo ser humano necesita caricias y mucho más los niños para crecer en un adecuado equilibrio afectivo. Por ello, este comportamiento de muchos padres y madres en estos días es una manera de preparar la Navidad.

Es verdad que el nacimiento de un hijo es algo que trasciende a todas las demás actuaciones o preocupaciones del ser humano. La mente de los padres suele volar en el tiempo para hacerse muchas preguntas sobre el futuro de sus hijos. Todo es posible para una vida totalmente nueva. El mundo y el futuro les pertenecen a ellos. A los padres nos suele preocupar su aparente fragilidad cuando pequeños y los posibles tropezones en su juventud pero, al mismo tiempo, hemos de ser respetuosos ante su futuro que nos sobrepasa. Su mañana está por hacer y nosotros no somos su modelo. En el nacimiento de cada nuevo ser humano se rompe el molde.

Navidad de 2011 nos trae la imagen de todas aquellas personas que lo están pasando muy mal, Navidad no es el sueño de unas fiestas, es algo más profundo, sencillo y misterioso. Nos está marcando las tareas de un examen: hemos de aprender perfectamente conjugar el verbo compartir. El que comparte no lo hace desde lejos, sino que mira a los ojos al que lo recibe y penetra en el interior de la profundidad de los problemas que le llevaron a tener necesidad de ayuda. El que tiene dos túnicas de una al que no tiene, coma con el que tiene hambre, escuche y se comunique con el que tiene necesidad de ser oído.

Navidad de 2011 nos sitúa ante un mundo, en destrucción y desunido, que necesita del esfuerzo de todos para empezar a vivir un nuevo estilo creador. Estamos llamados a amar, a aspirar a la libertad de palabra, al derecho a la diferencia. Son valores que muchos reclaman y esperan, pero no están dispuestos a favorecer el compartir. Sin embargo, todos estamos llamados a luchar contra la hipocresía y contra el mal para erradicar la injusticia como causa del robo aparentemente justificado, pero nunca justo. Nacer pobre es haber sido hijo de una situación de injusticia.


Navidad 2011 nos plantea la necesidad de un análisis valiente del concepto de pobreza. La pobreza, como carencia de lo necesario para vivir dignamente como persona, es una verdadera injusticia y repugna a la misma dignidad de todo ser humano. Ya hace mucho tiempo se dijo que “lo que le das a un pobre no le das de lo que te sobra, sino de lo que le has robado”. La verdadera pobreza es muy difícil de definir y encontrar. Tal vez tengamos que aprender antes a conjugar, con mucha nulidad, el verbo “compartir” profundizando hasta que llegue al subconsciente la verdad de la primera persona “yo comparto”
Al solidarizarnos con los excluidos que la sociedad no cesa de fabricar, hemos de comprometernos por los caminos de la justicia, desde un plano de igualdad y procurando llegar a ponernos en lugar del otro; el otro que nos necesita y que también nosotros necesitamos.

Juan de Dios Regordán Domínguez




DESARROLLAR LAS LIBERTADES


Algunos se plantean si las libertades van a perder peso, pero mejor habría que preguntarse qué habría que hacer y cómo para robustecer su implantación y desarrollo en la sociedad española. Parece que hay quiénes se sienten menos libres por la sensación de ahogo que produce la influencia de la crisis en sectores de la vida social, económica y cultural y que han entrado en ese mundo contagiado por el pesimismo con soluciones oscuras a larga distancia.

En democracia cuando existe mayoría absoluta se puede tener el peligro de minimizar el equilibrio de poderes. En muchos casos sólo se puede limitar al poder a través de la denuncia, esto es, intentando influir en la opinión pública. Por eso, si se quiere robustecer la libertad, es esencial facilitar al máximo la tarea de control de los miembros de la oposición, y poner a su disposición la creación de Comisiones de Control, Información e investigación, que no puedan ser impedidas por la mayoría.

En una sociedad moderna el mecanismo para controlar el poder político es la Justicia, en su doble vertiente de poder judicial en sentido estricto, y la Justicia Constitucional. Será la libertad de los jueces frente a todo tipo de interferencias de quiénes ostenten el poder político, la que ha de constituir la piedra final del edificio del Estado Democrático de Derecho. Pero hay que garantizar la independencia de los jueces para amparar y tutelar efectivamente los derechos de los ciudadanos frente incluso a los aparatos de Poder.

Una de las prioridades de un Gobierno que pretenda realmente profundizar en el desarrollo de las libertades sería acometer una urgente reforma de la justicia en todas sus facetas y proporcionar recursos personales y económicos suficientes para que pueda funcionar adecuadamente.. En los últimos tiempos la designación de los responsables del poder judicial, a veces, se han conocido por filtraciones interesadas partidistas antes de que esas personas hubieran sido nombradas. El origen de esas manipulaciones puede ser debido a que el Poder político haya querido absorber absolutamente del resto de los poderes. Hasta tanto no se haga una reforma en la que se contemple claramente la independencia de la justicia, difícilmente podremos decir que tenemos democracia real.

Como tercer camino de control del Ejecutivo en defensa de las libertades está el Defensor del Pueblo, figura que debería gozar de un amplio margen de independencia para garantizar los derechos fundamentales frente al conjunto de las distintas administraciones. Habría que llegarse a un consenso para evitar que su nombramiento se haga bajo criterios partidistas. De ninguna de las maneras las funciones del Defensor del Pueblo deberían quedarse sólo informes anuales o en tramitar las denuncias que reciba a las distintas administraciones sin tener una eficacia clara.

En una sociedad moderna cada día toma mayor importancia el papel que juegan los Medios de Comunicación como garantía de las libertades, siempre que se les respete a los periodistas la libertad profesional tal como establece el artículo 20 en sus cinco apartados para que se pueda tener una información libre, plural y veraz. Hay que decir que sólo el miedo a la libertad y la soberbia e intereses de quiénes se sienten en posesión de la verdad, explican las descalificaciones, denuncias y despidos que, a veces se llevan a cabo contra los medios de comunicación desde los poderosos.

Otro elemento crucial para el desarrollo de las libertades es el grado de vertebración de la sociedad civil. Se ha llegado ya a decir que la salud de una sociedad democrática se mide por el número y la calidad de asociaciones a que pertenecen sus ciudadanos.

Juan de Dios Regordán Domínguez
ANTE LAS ELECCIONES DEL 20 N


Llevamos varios días de Campaña Electoral y varios años de precampaña. Se ha celebrado el “Debate”, como si de un combate decisivo se tratase. ¿Quién ganó el “debate”?; pregunta querida convertir en tema estrella. Pero el ciudadano es más maduro de lo que algunos creen. Su decisión no se va a tambalear por un “combate a dos”. Tal vez nuestra Democracia deba dar pasos importantes para consolidar lo que realmente es participación ciudadana y por tanto “democracia”. No se puede seguir con unos planteamientos que corresponden más a una lucha por el poder que a una actitud de servicio que es lo que debía ser “la noble tarea de la política”. Queda mucho para llegar a esa meta en la que quiénes se dediquen a la “política” lo hagan todos como servicio y no como medio de aprovechamiento particular y familiar.

No sería tan difícil conseguir la verdadera democracia si se fueran poniendo los cimientos, bien descritos en el artículo sexto de nuestra Constitución que dice: “los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos". Habría que acentuar eso de “su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley”. ¿Se respeta la voluntad popular?

Dados los hechos que desde las últimas elecciones generales se han ido sucediendo podemos hacernos muchas preguntas; algunas de ellas fuertes y de difícil y comprometida respuesta. ¿Qué se entiende por programa electoral? ¿Le llegan al pueblo los programas electorales? ¿Quién se acuerda ahora de lo que se prometió por cada uno de los partidos políticos que concurrieron? ¿Qué se ha hecho de lo que se prometió? ¿Qué justificación dan responsables políticos que prometieron y han hecho lo contrario? ¿Es necesario mentir diciendo que no se sabía nada de pactos, pero que hay que hacer esos pactos por voluntad popular? ¿Están todos los partidos políticos expresando el pluralismo y manifiestan, de verdad, la voluntad popular. ¿Qué es más importante, la voluntad popular expresada en las elecciones o la suma matemática para conseguir mayorías y dejar en la cuneta a quiénes fueron la lista más votada?
Podemos seguir haciéndonos preguntas :¿Se parece en algo lo que votaron los ciudadanos a lo que ahora presentan algunos Ayuntamientos? ¿Se respeta, como dice la Constitución, la libertad en la creación y el ejercicio de la actividad de todos y cada uno de los partidos políticos, grandes y pequeños? ¿Cuando algunos personajes hablan "en nombre de su partido" es realmente eso lo que dice ese partido al respecto o es más bien un punto de vista particular interesado? “Estoy a lo que quiera mi partido”, dicen algunos, siempre que le convenga... ¿Son democráticas las estructuras internas y el funcionamiento de todos los partidos políticos? ¿De qué manera están concurriendo a la formación y participación política de los ciudadanos estos hechos...?

Teniendo presente el concepto de participación, propugnado por la Constitución española, no existe razón alguna para que las grandes decisiones que afectan a la comunidad sean fraguadas, en la práctica política, entre oscuros bastidores por pequeños grupos, sin que en estas decisiones tengan algo que decir los ciudadanos. Lo repito muchas veces: “De nuestro marco legal constitucional es fácil deducir que existen sobrados medios técnicos para dar acceso a los ciudadanos tanto a la información como a la participación en la toma de decisiones.. “ ¡ Por el bien común votemos a los mejores.!”



Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com



¿QUÉ QUIEREN ESTOS “VIEJETES”?


Parece que a ciertas personas les cae mal que personas mayores tengan iniciativas y se comprometan socialmente en asuntos que repercuten en el bien común. Suelen decir o escribir comentarios como “ a esos “viejetes” qué les importan esas cosas...”? Pero, habría que preguntarles a ellos ¿quiénes sois vosotros para jubilar a la gente? ¡Se puede ser viejo a los veinte…!

Recordemos que las funciones físicas y mentales del ser humano van desarrollándose desde el comienzo de la vida hasta alcanzar un máximo de efectividad en la edad adulta. A partir de ahí se produce una declinación que es paralela, en la mayoría de los casos, a la disminución del peso del cerebro. Esto no quiere decir que todos empiecen a envejecer a una misma edad. Estudios realizados aseguran que la vejez actúa menos desfavorablemente en las personas que siguen desarrollándose alcanzando una cultura elevada y un equilibrio emocional más perfecto. Quererse bien, ayuda a vivir feliz.

Por otra parte, debido a las circunstancias ambientales, al progreso de la medicina y a una alimentación sana y equilibrada, la aparición del estado físico y psíquico de la vejez se va retrasando considerablemente. Los hábitos adquiridos en la vida, la experiencia, la capacidad de síntesis y la organización del trabajo de la persona mayor, pueden seguir dando grandes aportaciones y beneficios a la sociedad. Además conviene recordar que el ser humano no sólo transforma las cosas e influye en la sociedad, sino que al mismo tiempo se perfecciona a sí mismo, se supera y trasciende a través del trabajo. El futuro no está escrito. Cada persona puede labrar su futuro pisando firme y teniendo horizontes claros y metas bien definidas.

Toda persona sueña con ver cumplidas sus aspiraciones y disfrutar de una vejez tranquila y apacible. Es un derecho adquirido como culminación de los esfuerzos y trabajos realizados a lo largo de la vida. Cuando ya no esté en condiciones de rendir normalmente en la actividad que desempeñaba antes, puede sentirse útil enseñando y preparando a los que empiezan en su misma profesión Y más tarde, poder realizar sus aficiones favoritas que tal vez tuvo aparcadas y que pueden redundar en beneficio de la sociedad. Aunque pueda parecer una utopía, para favorecer el empleo para todos, podríamos establecer una especie de etapas


En una primera etapa, bajo la supervisión de expertos, los que empiecen a trabajar estarían un tiempo adquiriendo experiencia necesaria para el normal desenvolvimiento de la profesión o trabajo. Una segunda etapa abarcaría, según las técnicas y necesidades del trabajo, unos veinte años de pleno rendimiento. Vendría una tercera etapa propicia para dirigir, aportar experiencia, aconsejar y enseñar a los que empiezan en el mundo laboral o profesional. Durante esta etapa se iría preparando a los propios agentes a enfocar emocionalmente su jubilación hacia aquellas actividades que sin ser obligatorias para ellos, sin embargo son necesarias para la sociedad.

Este planteamiento tiene como prioridad la dignidad de la persona humana, como un proceso natural de la vida, un paso hacia una concepción del trabajo como medio del desarrollo integral del ser humano.

Al hablar de vejez y de anciano parece que se habla de personas de mucha edad. Pero la vejez se acerca poco a poco. Está llegando día tras días de una manera suave. Las últimas alegrías de la vida dicen que suelen ser profundas. Así quiero que vaya llegando mi vejez. He recibido el día de hoy para vivir, para sentirme dichoso y tomar conciencia de que doy un paso más en la responsabilidad de mi vida.


Juan de Dios Regordán Domínguez
D.N.I. 31,158.044J

INCONFORMISMO POSITIVO DE LOS JOVENES

¿Quién se puede atrever a hablar de la juventud actual? Parece que da miedo pararse a reflexionar no sólo sobre los comportamientos sino también sobre las causas del por qué los jóvenes son y actúan como lo están haciendo en los momentos actuales. La juventud ha pasado a primer plano. Su poder de influencia es mucho mayor de lo que la sociedad pensaba hasta hace poco. Los jóvenes constituyen un sector importante dentro de la comunidad social.

Si los jóvenes imponen sus formas de hablar, marcan modas y aficiones en la sociedad, también deberían dejarse notar abierta y fuertemente en la asunción de responsabilidades y marcar pautas en la solución de los problemas que, sobre todo, les afectan a ellos en el presente y en su futuro. No obstante, conviene anotar algunos factores que explican la misma actualidad de los jóvenes.

Por una parte, tenemos que los jóvenes son los principales consumidores de ciertos productos y su poder económico se ha hecho más manifiesto porque gastan el dinero en artículos muy llamativos y su consumo tiende a concretarse en determinados sectores del mercado. Las demandas de los jóvenes se han hecho notorias dentro de la sociedad y sus actuaciones son difundidas por los medios de comunicación, a veces como noticias principales de portada.

Como medios de comunicación de masas, la prensa, la radio y la TV tienden a crear “mitos” dentro del mundo de los jóvenes. Divulgan la imagen del “joven típico” y los que no se ajustan a ella empiezan a notar que es como si les faltase algo. No siempre ese joven tipo está cargado de valores. Pero hay que citar como un valor el “inconformismo positivo” ante lo mediocre, porque resulta incomparablemente mayor el número de chicos y chicas que acaban deslizándose por la pendiente de la mediocridad que por la vía de la lucha por un mundo justo y solidario.

Hay quiénes afirman que la mediocridad es una enfermedad sin dolores de cabeza y sin apenas síntomas visibles. Los mediocres parecen felices o, al menos, tranquilos. Suelen presumir de la sencilla filosofía con que se toman esta vida y les resulta difícil darse cuenta de que consumen totalmente su existencia. Pero no podemos mirar desde lejos porque todos podemos ser mediocres. Tenemos que hacer un esfuerzo para salir de la vulgaridad y para no regresar de nuevo a ella.

Tenemos que ir llenando constantemente nuestra vida de algo que le de sentido; apostar por una existencia que se convierta en útil para los demás y para nosotros mismos, apartándonos de una vida arrastrada y vulgar. Y como dice un refrán: “no hay quien mal su tiempo emplee y que el tiempo no le castigue”. La vida está llena de alternativas y opciones. Vivir es apostar y mantener la apuesta. Apostar y retirarse ante el primer contratiempo sería morir por adelantado.

Es verdad que mucho se ha hablado y profundizado sobre educación y el futuro de la juventud hasta llegar a afirmar que es necesario que la educación se conciba como la búsqueda del desarrollo integral y armónico de la maduración de la conciencia moral para discernir el bien y comportarse en consecuencia y como atención a la dimensión espiritual del que crece. Todos los aspectos de la educación deben estar unidos de tal manera que ayuden a “ser” más que a “tener”.

No obstante, las desastrosas consecuencias de la crisis están provocando que muchos jóvenes, al terminar sus carreras, cansados de la inútil búsqueda de empleo cercano, han descubierto un “inconformismo positivo” y han decidido, como salida, marchar a otros países.

Juan de Dios Regordán Domínguez
QUIJOTES PARA ESCRIBIR LA HISTORIA

Después de una guerra, los vencedores suelen tener prisa para quitar todos los símbolos que reflejen el poder anterior. Es difícil mantener el equilibrio para saber valorar las huellas de cada momento histórico. Cuesta respetar las acciones y decisiones que se hacían desde otras esferas ideológicas. No obstante, las cosas son ahora como son porque son hijas de unos acontecimientos que queramos o no han sucedido. Es difícil imaginar cómo sería el mundo actual, por ejemplo, sin la existencia del cristianismo, en lo negativo y en lo positivo que esta religión ha aportado.
¿El mundo sería distinto sin el cristianismo? No sería fácil imaginarlo. Pero es evidente que muchas de las culturas y literaturas no habrían llegado a nosotros. La Iglesia, a pesar de sus fallos y cismas, sigue viva aportando mucho positivo a la historia. Por ello, cuando se pretende relegar la religión a la esfera privada se perjudica a la sociedad, ya que muchas instituciones sociales y civiles se empobrecen cuando la legislación, al violar la libertad religiosa, favorecen y promueven la indiferencia religiosa, justificándolo con una comprensión errónea de la tolerancia y la libertad..
Por el contrario, cuando se valoran las tradiciones religiosas con las que muchas personas se identifican, los ciudadanos en general se benefician. El respeto de toda expresión religiosa es un medio eficaz para garantizar la identidad, la seguridad y la estabilidad en el ámbito familiar, en los pueblos y naciones en el siglo XXI. Es fácil dejarse llevar por la corriente y mirar a los lados sin comprometerse. Pero, con ello no se solucionan los problemas.
Vivir la vida a tope rompe moldes y ya hay quien tomó ese camino. Jesús de Nazaret rompió muchos tabúes de su tiempo y fue condenado a muerte de cruz por el simple pecado de haber provocado, con sus utopías libertarias, a los dos grandes poderes de su época: el religioso y el político. Se enfrentó a la “institución” y se convirtió en Cristo. Entonces y ahora, la institucionalización es miedo al riesgo, al viento contrario, miedo al fracaso, a perder privilegios, miedo a aceptar a los otros, miedo a la libertad y responsabilidad.
Hoy, al menos en ciertos ambientes, resulta difícil aceptar que Jesús, el rostro que nosotros podemos ver de Dios, es un hombre cualquiera, uno de tantos, cualquier figura humana. Quizá sea fácil verle haciendo milagros o andando por encima de las aguas del mar. Pero resulta difícil imaginarlo sudando por los caminos de Palestina, participando de la alegría de una boda o apasionado en la defensa de la justicia y en la denuncia de los abusos de los poderosos y el cinismo de los sumos sacerdotes. Se mostró firme y enérgico en ocasiones, débil y tierno en otras, sintiendo angustia ante la soledad y miedo ante la muerte, pero siempre dando un paso adelante. Pisó su miedo, hizo que venciera la fuerza del amor. Se mordió los labios para no gritar ante la incomprensión y gritó de dolor cuando lo clavaron en la cruz y enseguida perdonó a los que lo clavaron.
Él rompió moldes. En nuestra época, algunos, a quiénes tal vez les gustaría ocupar el puesto de Dios, procuran disimular que se hizo presente en el hombre y en el ser humano sigue presente. Para hacer un mundo nuevo hace falta mucha fe, mucho poder creativo, ilusión y ensueño No es cuestión de medallas sino de corazón y dolor en las entrañas. A pesar de las dificultades, no tiremos la toalla; hay que morir con las botas puestas. Se necesitan Quijotes para escribir la historia.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
EL VIAJE DEL PAPA Y EL CLAMOR DE LOS POBRES.

Hay opiniones para todos los gustos. También ante la visita del Papa a España están surgiendo gritos en contra e incluso se aluden a citas bíblicas. Hay quiénes dicen que con lo que cuesta este viaje se podrían solucionar bastantes problemas. Eso mismo se dijo cuando una mujer pecadora arrepentida derramó ungüento en los pies del Maestro. Pero la pobreza continúa y cada vez con más crudeza y no es debido a unos ungüentos derramados ni a unas visitas del “Jefe del Estado del Vaticano” como le denominan quiénes no ven la dimensión pastoral..
Con visita o sin visita es la Humanidad entera la que está  pidiendo renovación y transformación profunda en muchos aspectos. No se puede silenciar el clamor universal de pueblos empobrecidos y hambrientos anhelando y exigiendo un orden económico justo. Es urgente un cambio profundo en las estructuras que impone el capitalismo neoliberal, según el cual se ve normal que los ricos se vayan haciendo cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Los sin voz necesitan que alguien, con poder, libre e independiente, en actitud de humilde valentía pronuncie la denuncia profética a favor de los pobres.
En nombre de los países más pobres no podemos callar la penosa situación de injusticia, de pobreza, que tiene su manifestación lacerante en el peso intolerable de la Deuda Externa que les oprime. Frente a las reglas sucias del juego capitalista que sigue exigiendo los pagos a quienes se mueren de hambre, hay que hacer un llamamiento a la sensibilidad de los países ricos para que perdonen, parcialmente por lo menos, la Deuda Externa y reduzcan los intereses de la parte que les quede. Los poderosos se aprovechan de los más pobres e incluso en estos días estamos viendo cómo se les exige a los ayuntamientos, cercanos a los ciudadanos, que devuelvan lo que otros dilapidaron.
A veces se está  mezclando y metiendo en un mismo saco pobreza, inmigración y droga. Conviene analizar, profundizar y poner cada cosa en sitio. La prevención de la drogadicción y el control de la producción es responsabilidad primordial de cada país. El problema de la importación, juntamente con el negocio de la distribución y venta de la droga, es responsabilidad exclusiva de los países receptores. Son ellos quiénes deben cuidar que no llegue a los destinatarios que demandan y consumen las drogas. La droga de guante blanco parece que sigue su ruta.
No es lógico pretender solucionar este grave problema con la metodología simplista de presionar e invadir, en cierto modo, a los países pobres para erradicar los cultivos de campesinos que sobreviven vendiendo dicho producto. Es mucho más importante establecer un férreo control sobre el criminal negocio de la comercialización. Si no existiera este gran mercado universal se extinguiría o se reduciría al mínimo nivel la producción de drogas.
Hay que luchar para que se inicie un nuevo y justo orden internacional entre los países pobres y los países ricos, nuevos sistemas de solidaridad universal que pongan en acción los principios fundamentales de la justicia entre los hombres y derechos humanos universales proclamados hace más de cincuenta años en las Naciones Unidas.
Todavía falta un largo camino para consolidar los derechos humanos, pero por eso mismo hemos de sentirnos llamados a dar pasos hacia adelante en la búsqueda de la justicia y la solidaridad. Justicia y solidaridad para los más pobres del universo y también para los que están cerca. El día a día para cada uno de nosotros será el “marchamo” de nuestro compromiso con la justicia y la honradez.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
LAS NUEVAS PREPOTENCIAS Y EL HAMBRE.-
Juan de Dios Regordán Domínguez

El ser humano en el mismo momento de nacer tiene derechos y obligaciones que irá descubriendo en la medida que vaya encontrando un ambiente propicio para desarrollar sus potencialidades personales. No es el momento de plantearnos hasta qué punto influyen los genes, medio familiar y social o la educación que se le proporcione a cada una de las personas. La pregunta clave, tal vez la más difícil, sería qué papel ha de desempeñar cada ser humano en el mundo en que le haya tocado vivir y por qué.
Llama la atención que se hable y se escriba sobre descentralización, corresponsabilidad, diálogo responsable, dignidad de todas las personas, derecho a la libertad de expresión y opinión, pero se suelen hacer salvedades cuando una línea de pensamiento no coincide con el pensar “del grupo”, de quiénes suelen ver los fallos de los otros y encuentran dificultad de reconocer sus propias dictaduras.
Falta el reconocimiento de los distintos mundos como pueblos, culturas, religiones, dentro de un solo mundo humano, sin distinciones de primero, tercero ni cuarto mundo. Ese reconocimiento reclama, para que sea real y no simples escritos, la descentralización de las instancias de planificación y decisión para que la justicia llegue hasta el último confín de la tierra. Solamente la descentralización hará posible la participación efectiva y responsable de los distintos pueblos y estamentos.
Este tipo de actuación les debe ser recordado y exigido tanto a la ONU como a los demás organismos mundiales, incluida la Santa Sede. ¿Quién me puede prohibir recordar lo dicho por el profeta Isaías: “¿Sabéis cuál es el ayuno que agrada a Dios? Desatar las cadenas injustas, dejar libres a los oprimidos, romper todos los yugos, repartir tu pan con el hambriento, dar vivienda a los sin techo, vestir al desnudo y no escabullirte ante el que es tu propia carne. Entonces surgirá tu luz como la aurora y se curarán tus heridas”.
Las nuevas tecnologías también hay que saberlas utilizar. Por ello, habría que recomendar que nadie, bajo el anonimato convirtiera sus opiniones en dictaduras cobardes. Las nuevas prepotencias, las dictaduras individuales o de grupos, los fundamentalismos, las radicalizaciones…son un grave desafío que pone en peligro a la misma vida humana. Pero, hay que hablar de un diálogo de pensamiento, de palabras y de corazones ya que la simple tolerancia se parece demasiado a la guerra fría. Es necesario y urgente potenciar la convivencia cálida, la acogida, la complementariedad.
La hora actual reclama de todos nosotros, cristianos o no, una fuerte sensibilidad, una mística de vida ante los derechos sociales y laborales, ante los derechos de las migraciones y los derechos ecológicos.La inmigración forzosa o voluntaria hace patente la necesidad de hacer transformaciones solidarias en las instituciones El hambre no reconoce ni respeta fronteras.
El pragmatismo político internacional, desligado de las demandas de los hambrientos, desemboca en decisiones que benefician a unos pocos “afortunados”, mientras queda ignorado el sufrimiento de enormes sectores de la población humana. No podemos olvidar que existe una estrecha relación entre hambre y paz. Por ello, las decisiones y estrategias políticas y económicas deben estar guiadas por compromisos de solidaridad global y por el respeto de los derechos humanos fundamentales, entre los que ocupa lugar privilegiado el derecho a una alimentación adecuada.
Este mismo fin de semana se nos recuerda que millones de seres humanos están muriendo de hambre. La humanidad, en el inicio del tercer milenio, no puede permanecer sorda ante el creciente fenómeno de las migraciones y de los refugiados. Las súplicas de los que piden alimentos para poder sobrevivir deben ser escuchadas.
NI ROBO NI MATO: “YO SOY TRANSPARENTE”

Al leer algunas noticias me vienen a la mente recuerdos de mi infancia. Entonces no entendía bien cuando la gente decía: "Yo no robo ni mato". Después descubrí que lo decían para declararse “ buena gente". Con estas palabras se pretendía defender la honradez ante cualquier amago de duda hacia una persona. Era una especie de marchamo de honradez personal y de autodefensa social.
Ahora también hay quiénes dicen “yo soy transparente” y su transparencia se traduce en afirmar que su retribución fija en política es de sólo 75.000 Euros brutos anuales y .26.000 Euros en concepto de dietas. Sin embargo, a un profesor después de treinta y cinco años de servicios sólo se le permite una pensión única de no más de 32.000 Euros.
Además, ahora se roba y se mata de muchas maneras. A algunos crímenes se les llama “violencia de género”, en vez de decir “ha matado a su esposa o a su compañera”. También hay quiénes se asignan grandes sueldos porque nadie les controla. Por otra parte, en algunos concursos, se prometen grandes cantidades a cambio de hacer extravagantes piruetas o contar y expresar interioridades propias o ajenas. Parece que todo se centra en lo económico, en aspiraciones de grandeza o experimentar sensaciones momentáneas de placer. Se vende la propia imagen y la honra.
Hay que volver a los valores si no queremos prostituirnos en lo más íntimo. Robar es malo, pero venderse es mucho peor. Es poner precio a la misma dignidad humana. Poner precio a la propia dignidad es dejarse robar. El respeto de la dignidad humana exige: La práctica de la templanza, para moderar el apego a los bienes de este mundo; la justicia, para preservar los derechos del prójimo y darle lo que le es debido; la solidaridad, sabiendo compartir con los demás.
Se presentan una serie de comportamientos y de actos que se van considerando normales y, sin embargo, están en contraste con la dignidad humana: el robo, el fraude comercial, el enchufismo para adquirir un puesto fijo, bien blindado para que nadie le pueda descabalgar aunque se una flagrante injusticia. Hay que volver a la raíz, a la claridad de lo bueno y lo justo. Se nos recuerda: “No tendrás en tu bolso pesa grande y pesa chica” para emplearla según tu criterio egoísta e interesado. Tendrás pesas cabales y justas para que se alarguen tus días sobre la tierra”.
La explotación laboral, de propios e inmigrantes también es una grave violación de los derechos de las personas. No oprimas al pobre e indigente, ya sea uno de tus hermanos o sea uno de los extranjeros que han venido a tu ciudad. Sabemos de la penuria en la que se encuentra extranjeros que vinieron al bienestar anunciado y ahora se encuentran sin salidas ni dentro de nuestra comunidad ni en su país.
La sociedad de consumo, por la subida de los precios especulando sobre la ignorancia y las necesidades ajenas, es denunciada en (Amós 8,4-6: “Escuchad esto los que aplastáis al pobre y aniquiláis a los desgraciados del país, diciendo ¿Cuándo pasará el novilunio para que vendamos el trigo, y el sábado para que podamos abrir los graneros…, y falsear fraudulentamente las balanzas, comprar por dinero a los débiles, y a los pobres por un par de sandalias, y vender hasta las ahechaduras del trigo?, la apropiación y el uso privado de bienes sociales de una empresa, los trabajos mal realizados, los fraudes fiscales, la falsificación de cheques y facturas...
¿Acaso no sucede esto ahora...? ¿Es que se puede alardear de transparencia?

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
PARAÍSOS FISCALES ¿ HASTA CUÁNDO…?

Hay palabras que al pronunciarlas se suele mirar de reojo alrededor inconscientemente y casi siempre se pronuncian en voz baja. Sería difícil decir exactamente a qué se debe este comportamiento resbaladizo cuando se habla de “Paraísos Fiscales”.En el fondo podríamos decir que se da una mezcla de desconfianza, inseguridad y miedo porque cualquiera puede sentirse contaminado por la corrupción y el dinero fácil puesto en sitios seguros y rentables sin control. ¿Será uno de ellos nuestro interlocutor?

Quiénes saben de estas cuestiones afirman que los fondos depositados fraudulentamente en los llamados “paraísos fiscales” ascienden más o menos al Producto Interior Bruto (PIR) español. La mayor parte de estos recursos, que muchos de ellos provienen de las evasiones fiscales, se llevan a cabo y provienen de los países desarrollados y, a veces, desde quiénes dicen predicar la justicia y buscar el bien común. Llenar los graneras hasta arriba sigue siendo la misma tentación de siempre.

Por desgracia bastantes personas parecen atrapadas por la economía de tal manera que casi toda su vida personal y social está teñida de cierto espíritu economista tan grande que olvidan que, mientras muchas personas carecen de lo más estrictamente necesario, ellos se han acostumbrado a vivir en la opulencia o malgastan lo que les sobra. No saben compartir con los más pobres. Resulta escandaloso que no se corrijan las excesivas desigualdades económicas y sociales y el lujo pulule junto a la miseria.

También resulta injusto que mientras unos pocos disponen de poderes amplísimos para poder decidir y marcar directrices a su antojo, muchas personas vivan en condiciones indignas del ser humano. El poder de las tramas es tan grande que cuando algunos medios de comunicación han denunciado la colocación de grandes cantidades en paraísos fiscales, pronto se les silencia, se pasa página y nunca se sabe si se depuran responsabilidades. Las mismas autoridades judiciales se sienten impotentes a la hora de controlar los flujos de capital y los impuestos evadidos por la dificultad de control a escala nacional sobre transacciones que se realizan a escala global.

Si los estados ricos sufren graves problemas con la evasión de capitales y acusan los efectos de la competencia a la baja, el efecto en los países pobres es demoledor porque tienen una legislación laxa y una administración débil. El dinero fácil atrae a muchos, pero los paraísos fiscales ubicados en “pequeños estados y en ciertos “lugares típicos de grandes naciones” posibilitan que gobernantes y dictadores corruptos conserven, como propio, los capitales robados en sus países, o recibido en forma de comisiones de las empresas multinacionales favorecidas de forma fraudulenta.

Los paraísos fiscales, con las ventajas exageradas para unos y las consecuencias negativas para otros, además de contribuir a la crisis financiera, están teniendo un efecto devastador en la existencia de millones de familias empobrecidas. Las grandes fortunas encuentran la oportunidad de evitar el pago de sus impuestos. En este mismo sentido, las grandes multinacionales cuentan con capacidad para evadir capitales y en mejores condiciones para competir con las pequeñas y medianas empresas, a las que acaban poniéndolas en situación de ruina total y cierre.

Ante la escandalosa y desestabilizadora actuación de los “paraísos fiscales”, para luchar contra este tipo de criminalidad hay que potenciar y coordinar las iniciativas de justicia y crear urgentemente una autoridad única a nivel mundial con competencias suficientes para regular y controlar los flujos de capital y el tejido social. Y, como primera medida, el organismo internacional que se creara debería legislar una normativa eficaz para eliminar los paraísos fiscales porque para éstos no caben propuestas de reforma.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
VIVIR LA VERDAD EN LA VIDA


Hace unos días escribía un artículo bajo el título ¿Y QUÉ ES LA VERDAD?”. Hacía alusión al pensamiento del Papa Benedicto XVI sobre el tema de la verdad objetiva y la necesidad que tiene el ser humano de estar en continua búsqueda de la verdad. Alguien que leyó este artículo me dijo que le había gustado, pero que faltaba algo para completar esa aplicación y llevarla a la vida diaria. Lleva razón este amigo y hoy planteo lo siguiente ¿Cómo vivir la verdad en la vida en los momentos que nos ha tocado vivir?

Junto a Ratzinger, mente vigilante que nunca ha cesado en indagar la verdad, originalidad y coherencia del cristianismo, hay en la Iglesia otra cabeza privilegiada que ha servido de guía de la conciencia cristiana en Europa; se trata del Cardenal Martini. En sus homilías y pastorales como Arzobispo de Milán proponía a los cristianos reflexiones sobre política, a la que calificaba aquejada de abulia, indolencia e indiferencia ante los verdaderos problemas de fondo, que nublan y vulneran la conciencia humana.
Estas orientaciones de Martíni a sus feligreses y a la sociedad en general estaban motivadas porque estaba convencido de que a los cristianos no les es suficiente lo democráticamente válido y políticamente correcto. Afirmaba que la “indolencia política es todo lo contrario de lo que la tradición griega y el Nuevo Testamento llaman “libertad de llamar las cosas por su nombre”. Las grandes apuestas del ser humano, la idea de la vida misma, la sexualidad, la familia, el trabajo, la precariedad social, no son objeto de una reflexión a fondo por parte de la acción política.

Por el contrario, las grandes verdades son engullidas por una neutralidad apática en la que todas las opiniones adquieren el mismo valor y por un sistema de pensamiento que no da prioridad al conocimiento y al intelecto, y que confunde la fortaleza con el consenso de masas. Por ello, para Martini la política debe ser considerada como una de las acciones humanas de mayor dignidad ya que debe proponer realizar las condiciones que hagan efectivo el bien común y el progreso de todos. Clarifica que, aunque el horizonte de la fe es eterno y el de la política es histórico, sin embargo, tanto fe como política tienden al bien común y no debe haber contradicciones entre ellas.



Martíni invita a la moderación, pero una moderación que supere el modelo radicalmente individualista y libertario, sólo atento a los derechos individuales, a la perduración en el poder, a la supervivencia en el bienestar propio, olvidadizo de los seres humanos más pobres y de las graves cuestiones sociales. La característica de nuestra época no es el ateismo, sino un eclecticismo subjetivista que genera gran cantidad de opiniones y actitudes morales diversas. Al mismo tiempo se crea una sensación de miedo e inseguridad que impulsan a refugiarse dentro de las propias certezas, evitando el diálogo y el encuentro con la compleja realidad de la vida actual.

La verdad real y la solidaridad comunitaria son los dos desafíos supremos de la sociedad actual. Y tanto Rantzinger como Martini son coincidentes sobre la verdad y su eficiencia. Por ello, ambos defienden que la confesión de la fe y la práctica de la caridad son inseparables. Estos personajes son dos fuertes quicios en torno a los que han girado y giran las preocupaciones de los católicos más lúcidos. En resumen podemos decir que son el anverso y reverso de una realidad católica. Ratzinger invita a “vivir la vida en la verdad” y Martini a “vivir la verdad en la vida”.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com



¿ Y ..QUÉ ES LA VERDAD?



…¿Y qué es la verdad?” pregunta que sigue resonando desde que se enfrentó el Imperio con un Simple Carpintero que se atrevió a decir “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” . La búsqueda de la verdad es una de las grandes tareas del ser humano. Y, tal vez, una de las mayores incógnitas de cuándo se está en la verdad o cuándo creamos nuestras pequeñas verdades. No obstante, lo importante es ponernos en el camino con una actitud de humilde búsqueda.

Quien fue presidente de la Congregación de la Doctrina de la Fe se convirtió en Pastor Universal. Su ministerio le exige contar y contrastar pareceres. Apacentar quiere decir amar, y amar predispone a estar dispuesto a sufrir por los demás. El lema de Ratzinger, como Obispo y Cardenal “Colaborador de la verdad”, al convertirse en Benedicto XVI ha tenido que tomar una nueva dimensión. Con sus viajes y al contacto con la realidad universal debe abrirse a comprender la “verdad” de culturas diversas y situaciones sangrantes, creadas por dictaduras de “verdades parciales impuestas”.

En filosofía se dice que lo verdadero, lo justo y lo bueno son una misma cosa. Nadie puede ser bueno si no es justo y verdadero al mismo tiempo. Por ello, en los momentos actuales hay que mantener un equilibrio basado en la verdad, la justicia y la bondad. Y el cristiano está llamado a buscar ese equilibrio en medio de las dificultades de la sociedad. Ya en 1998, en la Sorbona, Ratzinger afirmó que la crisis del cristianismo es un aspecto de una crisis más profunda: la crisis de la verdad objetiva.

Hasta hace unos años el ser humano pensaba que podía pisar firme en el pensamiento, en religión, en la ciencia. Creía conocerse a sí mismo, saber de verdades sobre el conocimiento de Dios o negarlo, conocer y poseer la verdad; casi considerarse ser dueño de la verdadera justicia. Pero al tambalearse los pilares en los que basaba sus seguridades se contagia también de las corrientes de la época. Quebrada aquella seguridad y convicción de la propia verdad, surge el pragmatismo, la soberanía absoluta del poder y la oportunidad diaria como criterio de comportamiento.


Hoy, en el fondo, sabemos que el ser humano se mide y dignifica no por su gusto o poder, sino por la verdad real y por la capacidad de entrega y solidaridad en el compartir. El cristianismo ha sabido establecer la conexión entre la verdad, nacida de la realidad analizada, y el bien, acreditado en la vida personal. Verdad, Bien y Vida se reclaman y apoyan mutuamente para ser testigos del Cristo que se nos presenta en el rostro y las vivencias de los más pobres.

Frente a la superstición, la política, la riqueza o un pluralismo vago y falso, el cristianismo reclama las exigencias universales de la verdad, tal como los hombres las podemos descubrir y Dios nos la ha dado a conocer. La crisis del cristianismo en Europa es la crisis de la verdad y de la racionalidad. No se resuelven los problemas de las instituciones y de las personas, ni en la sociedad ni en la Iglesia, sin el retorno a la pregunta de la verdad. La verdad es la fuente de la convivencia, cuando los hombres no se enseñorean de ella y la buscan no como arma contra el prójimo, sino como sendero hacia la fuente y futuro común. Cuando esa verdad no es buscada, surgen un pluralismo salvaje y un consenso político, cortados a medida de los que tienen el poder en sus múltiples formas.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

MI VECINO DEJA DE SER VECINO


A veces pienso que nos estamos acostumbrando a encasillar en abreviaturas realidades tan importantes que nos da miedo pronunciarlas completas porque su contenido es muy fuerte. Me viene a la mente hoy una que quiénes, de alguna manera hacemos algo por los demás, la estamos utilizando al menos en los escritos e informes. Nos está casi siendo familiar hablar y escuchar la palabra “persona sin hogar”. Es más, incluso nos está siendo más fácil emplear la abreviatura PSH, y nos quedamos tan frescos.

No es bueno acostumbrarse a utilizar siglas si nos sirven sólo para despersonalizar y quitar la fisonomía sangrante de las situaciones de seres humanos a quiénes clasificamos para rellenar nuevos ficheros destinados al recuento y recuerdo silencioso de unas carpetas llenas de datos. Muchas veces estos datos quedarán en fríos despachos en los que no se llegó a demostrar algo de calor humano.

Mal trabajo realizaríamos si encerráramos y olvidáramos, bajo las tres letras PSH, a aquellas personas que no pueden acceder a un alojamiento adecuado, adaptado a su situación personal, permanente y que le proporcione un marco estable de convivencia. Tenemos la tentación de ver a nuestro alrededor a “hombres como árboles que se mueven”. Los convertimos en árboles sin fisonomía, sin rostro. Algunos se nos presentan como máscaras extravagantes, que unas veces ríen y otras lloran.

Tenemos el peligro de ver a nuestro alrededor un bosque de máscaras en el que cada uno marca su extraño ritmo y danzan grotescamente al mismo compás marcado por los que se consideran dueños de los recursos e imponen un grado de pobreza para cada cual. “Mi vecino deja de ser vecino” porque le han quitado su vivienda, pero tiene que seguir pagando “su hipoteca”. No sabía yo que a las personas se les podía distinguir por el color de sus corbatas o por la forma de fumar haciendo filigranas con el espiral del humo de sus cigarrillos.

Tampoco me había parado a pensar que a cada uno les hemos puesto un número en nuestros listados y así nos resulta más fácil y menos gravoso hablar de gente sin saber prácticamente nada de ellos, de sus vivencias y de sus problemas. Ni siquiera los años que tienen en realidad. Y es que es muy difícil saber la edad de las personas porque no tienen corteza como los árboles. Sin embargo, si tuviéramos ojos para ver profundamente veríamos sus almas cargadas de sufrimientos y alegrías. Veríamos el sufrimiento existencial de personas resignadas, aplastadas.
Profundizar en el por qué existen tantas personas en España sin hogar nos llevaría a tener que denunciar no sólo administraciones y entidades sino a muchas personas. La verdad es que son muchas las personas que ya sean por falta de recursos o por las dificultades personales o sociales las que no pueden llevar una vida autónoma y digna del ser humano. Las estadísticas que nos hablan de treinta mil, cuarenta mil están reflejando la dificultad de adentrarnos en una realidad que estamos mirando desde lejos.

A quiénes gozamos del disfrute de una vivienda digna difícilmente podremos comprender que otra persona, en situación de sin hogar, es una de las manifestaciones más inhumanas de la exclusión social. Tal vez también nos hayamos acostumbrado a que, porque son muchas, hemos pensado que es un producto de la sociedad y que nos podemos plantear acercarles un café por las noches o chocolate calentito para aliviar el frío del invierno. ¿Podemos quedarnos tranquilos cuando a nivel nacional se calculan al menos treinta mil personas en esta situación de “personas sin hogar”.?

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediord@hotmail.com
VIVIR MÁS QUE HABLAR DE VALORES

1.
Se suele decir que las palabras mueven y los ejemplos arrastran. Es verdad que estamos viviendo tiempos en los que se habla bastante de valores, pero no todas las concepciones son verdaderos valores objetivos. Hay que salir al paso y afirmar que la suma de opiniones, por sí sólo, no lleva a consolidar la realidad cierta de verdaderos valores. Por ello, es positivo que la sociedad se plantee el debate de la pérdida o de la necesidad de potenciar valores. De ese debate debería salir una clarificación de lo que realmente son valores o contravalores. La búsqueda de la verdad objetiva es fundamental para ponernos en camino del conocimiento y la defensa de los valores que necesita nuestra sociedad..
Existen grandes problemas en los que tenemos mucho que decir sobre la pobreza y la injusta distribución de los recursos. Debemos ser valientes para desvelar las injusticias con palabras de denuncia profética y, sobre todo, con el ejemplo de nuestras vidas adornado con la sencillez de un compromiso auténtico de servicio. De ahí nace lo que, desde una visión cristiana actual, consideramos valores. Tendrán fuerza para aportar a los demás una lógica diferente a la que se proclama como normal; cuando en realidad es otra cosa muy distinta. A veces alegremente se proponen en el escaparate televisivo desgarros de vidas destrozadas pero consideradas modelos a imitar por el rendimiento económico que les aporta a sus protagonistas.
Es triste tener que reconocer que nuestro ambiente cultural adolece de la profundización de temas en los que los valores se manifiesten de forma clara y estimulen el compromiso por una sociedad que afronte la necesidad que tiene cada ser humano de desarrollar una actitud basada en la relación de interdependencia entre todos los seres. Hemos de recordar que cada uno de nosotros deja huellas en sus relaciones con los demás y recibe también la impronta de los otros con quiénes nos relacionamos de alguna manera. Por ello, hemos de aprender a ser personas abiertas a los demás como un don gratuito. Los demás son seres libres y no simples objetos. En esta línea estaremos en el camino de aprender y asumir como propio todo aquello que los demás piensan, sienten o sufren.
No podemos olvidar que el resto de los seres de la creación, incluso los inertes, tienen una relación directa o indirecta con el ser humano. Y, aunque la toma de conciencia de esta interdependencia sólo el ser humano es capaz de conocerla, asumir esta responsabilidad nos sitúa en el núcleo como si fuéramos la conciencia del universo. De ahí la comprensión de aquellas palabras bíblicas de que” lo bueno, lo malo y lo regular” todo coopera al bien de lo que Dios ama. Esto se hará patente si somos capaces de vivir dando una respuesta de comprensión y amor hacia el resto de los seres, uniendo el destino común de todo dentro del universo.
Estamos llamados a prescindir de ruidos maliciosos y alejarnos de mensajes que hablan y llevan al desánimo. Mientras haya semillas de amor y esperanza que nos comprometan a la atención y cuidado de aquellos seres más débiles tendremos un campo abierto para desarrollar todas nuestras aptitudes no sólo en la defensa y servicio de los seres humanos sino también de lo que nos pide a gritos el mundo ecológico que es en realidad un grave problema de justicia de todo el universo. Hemos de ir sensibilizándonos y contagiando a las personas que son las únicas que pueden ir presionando a los “poderes” que se oponen a la humanización del planeta.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
NI PRIVILEGIOS NI EXCLUSIÓN


A veces nos encontramos con cristianos que manifiestan sus sentimientos de preocupación y comentan que estamos viviendo tiempos difíciles para compaginar fidelidad al Mensaje de Jesús y al mismo tiempo sintonizar con la sociedad actual. Parece que existe hasta cierto miedo a presentar la verdadera identidad cristiana ante una sociedad multicultural y que algunos pretenden que sea “laicista”. Por ello, a quiénes se afanan en prescindir o perseguir todo lo religioso, hay que decirles que la religión es un componente connatural de la sociedad que pone al ser humano en relación con Dios en la búsqueda del bien común, la justicia y la reconciliación con la verdad.

Hay que afirmar rotundamente que la libertad de conciencia es fundamental para construir una sociedad libre ya que esa libertad lleva calidad de vida social y democrática. Pero, si la conciencia se redujera al ámbito subjetivo y la religión y la moral se relegaran al ámbito privado, la crisis actual no tendrá remedio y se seguirá perdiendo terreno en la sociedad del bienestar. En cambio, si la conciencia vuelve a descubrirse como lugar de escucha de la verdad y del bien, entonces estaremos en el camino de esperanza de futuro.

A los que atacan a la religión y a los que se sienten pusilánimes ante la defensa de los auténticos valores, hay que recordarles que desde hace miles de años, las tradiciones religiosas siempre han tenido una ética que ha hecho progresar las sociedades. Y son precisamente los países europeos los que han de tomar conciencia de que su cultura y sus apreciaciones éticas no pueden prescindir de sus raíces cristianas. La misma naturaleza nos abre los ojos. Las ramas actuales de olivos milenarios no pueden prescindir de las raíces que las sustentan a través de gruesos troncos. El árbol es un todo que no ignora ninguna de sus partes ya que todas se necesitan para vivir.

No puede progresar la humanidad sin hacer referencia a las grandes tradiciones religiosas. Se haría un flaco favor a las nuevas generaciones si se les privara tanto del conocimiento del hecho religioso como de sus aportaciones éticas a la humanidad. No obstante, el cristianismo, en su actitud de servicio, no debe pedir ni gozar de privilegios por toda su aportación a la humanidad, pero tampoco puede ni debe renunciar a poder proclamar su voz portadora de valores imprescindibles para la sociedad actual. Por tanto, hemos de tener las ideas muy claras que no queremos privilegios, pero tampoco exclusión.
A los cristianos se nos abre un largo camino, se nos brinda el reto de ofrecer lo mucho valioso de conocimiento y vivencias de valores cristianos que tenemos y compartir con otros colectivos la lucha por un mundo nuevo, más humano y más justo. Nos afianzamos en la doctrina social de la Iglesia que sostiene que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, también dentro de la actividad económica. El sector económico, por ser una actividad humana, debe ser articulado e institucionalizado también éticamente.

El gran desafío, planteado por las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalización y por la crisis económico-financiera actual, es mostrar que no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sin olvidar en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y el don, como expresión de la fraternidad. Esto es una exigencia del ser humano en el momento actual, pero también de la razón económica y una exigencia de la caridad y verdad al mismo tiempo.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediord@hotmail.com
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SEMBRAR SEMILLAS DE ESPERANZA

La crisis terminará cuando los políticos dejen de mirarla desde lejos y sean capaces de hacer frente con valentía a las causas que la provocan y la mantienen. Por ahora, lo están pasando peor los más pobres. Las medidas que se proponen son parches que hieren más las economías más débiles o los que carecen de un simple puesto de trabajo.
Los gritos de los jóvenes, con toda verdad y crudeza, denuncian que mientras sus abuelos tienen que seguir trabajando hasta los sesenta y siete años, sus padres pierden puestos de trabajo y ellos, los jóvenes, no tienen salidas laborales.
Picotear en la miseria congelando pensiones, robar tantos por cientos de las pagas extraordinarias de funcionarios, dictar recortes en educación y sanidad es poner en mayor desequilibrio la justicia social. Con este tipo de medidas se abren zanjas cada vez más profundas que entierran la ilusión y la esperanza de quiénes luchan por una sociedad más justa y humana.
Conviene recordar cómo al principio de la transición española se hablaba de “poderes fácticos” que se localizaban en quiénes, aferrados al antiguo régimen, ponían o intentaban poner frenos en el camino de las libertades. Hoy, ni la Iglesia tiene espacio excesivo de influencia en la sociedad y el ejército tiene poder controlado. Son otros los que se han constituido en “poderes fácticos” y tienen nombres y apellidos.
Sin embargo, son pocos los que todavía se atreven a decir que esos poderes son los mercados y los bancos, a quienes sirven los que se prestan a ser “sus títeres”, obedeciendo directrices en nombre de “su” libertad que es la única que admiten esos “poderes fácticos.” En esta situación totalitaria de dictadura, se crea el caldo de cultivo propicio para ahogar el necesario desarrollo de una democracia avanzada.
La ventaja que tenemos en los momentos actuales es que ahora conocemos los rostros que se esconden detrás de las palabras mercados-bancos. Ya conocemos la crisis, ya conocemos la enfermedad y la aceptamos para erradicarla. Estamos en el mejor camino para seguir avanzando, arrancando raíces sembrando semillas de justicia social como base de un mundo mejor.
Los jóvenes, con su 15 M”, nos han dado un fuerte aldabonazo demostrando que no quieren seguir engañados ni van a permitir que les acoten espacios para botellones ni agradecer regalitos de “anticonceptivos”. Los jóvenes nos están diciendo que quieren una democracia real, cauces de participación, sin escaleras para subir a la corrupción. Tienen imaginación y ganas de ser ellos mismos.
Si conocemos los culpables, si el pueblo contagiado de los jóvenes está diciendo “Democracia YA” estamos en el mejor punto de partida para poner la inteligencia, los esfuerzos, y las estrategias de creyentes y no creyentes, de jóvenes y mayores están clamando, en silencio y con gritos, que queremos participar en la construcción de otra sociedad sin sistemas impuestos en beneficio de los títeres del capital y sus secuaces.
Con la palabra crisis el pueblo ha sido amedrentado y saqueado. Hasta los no creyentes han pensado que Dios les había abandonado. Como siempre, en lo momentos difíciles y las tragedias se le echan las culpas a Dios. ¿Dónde está? ¿Por qué lo permite? Se llega a la negación, a la indiferencia y hasta a la persecución de lo religioso. Pero Dios suscita profetas que claman: ¿quién ha estado ciego y sordo hasta ahora? El pueblo está reconociendo su ceguera y algo nuevo se está despertando en nuestra sociedad que desea salir de la esclavitud de los verdugos de la injusticia,
Los pareceres deben converger sembrando semillas de esperanza para construir una sociedad de bienestar.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

SALIR DEL DESENCANTO

Alguien me decía que mi último artículo debería haber terminado de forma más contundente. Me ponía el ejemplo del filósofo Stéphane Hessel, que a sus noventa y tres años ha sido capaz de dar un mensaje movilizador para animar a los jóvenes a ver su futuro con esperanza y reclamar su participación real en la sociedad; una sociedad adormecida en la que mucha gente experimenta que lo está pasando mal, pero que no se atreve a denunciar a los culpables.
Lleva razón quien me exige más. En la hora presente necesitamos emplear palabras “picudas” que no permitan espacios para la resignación, el desánimo o la apatía. No obstante, las aristas de esas palabras portadoras de duras verdades no deben provocar las chispas de la violencia ni herir más de lo necesario. Hay que abrir caminos al respeto y a la diversidad; aunar esfuerzos para participar en la vida pública porque a todos les afecta.
Ante las Elecciones se detecta hastío hacia políticos que injustamente se les aplica a todos, sin salvar a muchos que toman la función política como servicio a la sociedad. Pero, hemos de afirmar con rotundidad que parte del desencanto nace de la sensación bastante generalizada de que los políticos quieren gobernar al pueblo, sin el pueblo. Para mantenerse en el poder o para conquistarlo recurrirán a lo que puedan para conseguirlo. Y tampoco en política todo vale.
La corrupción nace como fruto del egoísmo y falta de control ciudadano. Por otra parte, lo que tendría que ser una verdadera vergüenza para los imputados, para una parte de la sociedad en vez de rechazo suscita envidia. Así, por un lado tenemos la idolatría del poder, con el que algunos cambian hasta el modo de andar; y, por otro, la idolatría de lo económico que en mutuo complot se sostienen y complementan.
Se dice que el poder corrompe, pero no todos los políticos son iguales y hay muchos con ética, profesionalidad y grandes deseos de servir. Ante unas elecciones es necesario decir que la alternancia y el cambio es signo de madurez de madurez democrática y el miedo es producto de dictaduras que amedrantan a sus súbditos para que no sean libres y dejen las cosas como a sus amos les interesa.
Implicarse en lo social y en lo político o simplemente poder elegir a los mejores no es cosa fácil ya que la práctica nos demuestra que con nuestros votos se mercadea y se respeta poco la dirección o la libertad del voto, prostituyéndose así la esencia de la democracia. Sin embargo la misma Biblia nos justifica el poder político en un sencillo programa en el Salmo 72,12-13: “salvará al indigente que lo implora y al pobre que no tiene quien le ayude. Tendrá piedad del débil y del menesteroso y salvará las vidas de los pobres” Este programa dista mucho de promesas incumplidas.
Una persona libre no debe dejarse influenciar por mensajes envenenados: “todos son iguales” ”más vale malo conocido que bueno por conocer” “este me ha prometido colocar a mi hijo…” Si queremos salir del desencanto y fortalecer la democracia, tendremos que huir del miedo y las amenazas de pérdidas de derechos del bienestar. Hay que exigir que los sacrificios no recaigan sobre los más débiles y obligación de ahondar en las desigualdades provocadas por reformas hechas a destiempo y mal, dejándose sin afrontar la educación, salidas laborales de la juventud, protección de la familia, cumplimiento del derecho al trabajo, fiscalización de sueldos abusivos de políticos y altos cargos. Abrir caminos para que la juventud se implique para salir del desencanto

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com.

PROPIEDAD PRIVADA DE LOS PRIVADOS DE PROPIEDAD


De nefasto se puede calificar el sistema capitalista liberal si se tiene en cuenta que considera el provecho como motor esencial del progreso, la competencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales. Hay que defender la propiedad privada, pero en primer lugar la propiedad privada para los privados de propiedad.
Precisamente suele suceder que quiénes más hablan y defienden el derecho a la propiedad privada son los que acaparan más riqueza, privando a las mayorías de la más mínima propiedad, incluso pagando salarios injustos y de hambre. Es de justicia reconocer que la propiedad privada no constituye para nadie un derecho privativo y absoluto. No existe razón alguna para preservar en uso exclusivo lo que supera la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario para subsistir.
Hablamos de un mundo mejor, de que otro mundo es posible, pero mientras es doloroso constatar cómo la tierra ofrece bondadosa todas sus riquezas y sus bienes a todos los seres humanos, aunque por desgracia esos bienes se quedan en manos de minorías que hacen a los demás cada día más pobres. Por consiguiente es urgente promover reformas de las estructuras económicas y de las políticas agrarias. El concepto compartir antes de caridad lleva la necesaria justicia. Tiene pleno sentido aquello de “que si por caridad se curan las heridas, por la justicia se evitan estas”.
A pesar de la sensibilidad que aparece ante las graves desgracias, no bastan las limosnas ni las obras sociales de carácter asistencia, sino que urgen transformaciones por parte de los estados porque con la sola iniciativa individual y el simple juego de la competencia no son suficientes para conseguir y asegurar el éxito del desarrollo. No hay que arriesgarse a permitir a los ricos que aumenten todavía más sus riquezas ni la potencia de los fuertes, tolerando así la miseria de los pobres.
No son juegos de palabras, sino realidades hirientes. La economía de mercado está concentrando el capital cada vez en menos manos, acrecentando así las desigualdades, los ricos cada vez más ricos y lo pobres cada vez más pobres. Y todavía es más grave que la política esté sometida a la economía y sea ésta la que marca el ritmo y el control de las naciones.
Aparece una nueva concepción de excluidos del sistema. Antes los excluidos eran un potencial laboral y social, a la vez que un peligro para el sistema.


Para el Neoliberalismo, los excluidos del sistema son un desecho; no hacen falta. No son productores ni consumidores con capacidad económica. El sistema sigue funcionando y creciendo excluyendo a continentes enteros. Se inoculan los valores del sistema: la competitividad, ser el número uno por encima de los otros. Surge así el síndrome del opositor. Como consecuencia se fomenta el individualismo y la insolidaridad. Al mismo tiempo aumenta la domesticación social: “ésto es lo que hay… lo tomas o lo dejas”
En el Neoliberalismo cuando se habla de libertad, de flexibilidad, de racionalidad de mercado, de la felicidad del consumo, del bienestar.., detrás de los eufemismos hay una realidad de opresión, de control, de manipulación, de fatalismo y de naturalización de la desigualdad social y de la exclusión. Se pretende llegar a que la gente piense que es normal que unos ganen y otros pierdan sin que exista responsabilidad ética ni política. Se nos presenta el desafío de desenmascarar su lenguaje mostrando los frutos reales que produce. Y apostar por un modelo social diferente aunque sea luchar contra muros.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¿ LA VENTA DE LA PIEL DEL ZORRO?


Para poner precio a la piel del zorro, primero hay que cazarlo, valorarlo y ofrecerlo a los mejores clientes. Los candidatos a las elecciones municipales parece que están dispuestos a escuchar a las asociaciones y a todo tipo de colectivos. Donde quiera que existe un grupo humano es un lugar propicio para mantener una reunión en la que cada candidato escucha, toma nota, lanza sus ideas y promete estudiar las propuestas ciudadanas. Las campañas preelectorales son buenos momentos para que se vayan creando expectativas para encarar la solución de los problemas que padecen las ciudades y que les afectan directamente a los ciudadanos.

¿Pero quién se acuerda ahora de lo que se prometió en las últimas elecciones municipales?¿Qué se ha hecho de lo que se comprometieron a realizar de lo que escucharon? ¿Cómo se justifica lo que no se ha hecho y lo que es más grave que se ha hecho lo contrario de lo que se dijo? Además, no se han molestado de dar alguna explicación de los motivos. ¿Se siguió tomando contacto con esas asociaciones o grupos humanos durante los cuatro años después de las elecciones? ¿No es verdad que para algunos candidatos se les está haciendo demasiado grande Algeciras cuando ahora la patean?

Ya se están haciendo declaraciones de posibles pactos o de con quién no se pactará de ninguna de las maneras. ¿Al hablar de pactos se ponen los programas encima de la mesa o se mira más el reparto de delegaciones y prebendas? ¿Qué papel desempeñan los pactos locales en referencia a ocupar la presidencia de la Diputación? Ofrecerse como futura Alcaldesa o Alcalde a cambio de Urbanismo en estas circunstancias hay que poner un poco de más peso en la negociación porque urbanismo ya no es lo que era. Habrá que poner otras delegaciones en las que se prevea algo de rentabilidad económica con mayor brillo.

No obstante, las risas y los halagos están haciendo poca gracia a muchos ciudadanos. Cuesta ya más seguir engañando a los ciudadanos porque a quiénes se les quiere englobar en el término de nuevo cuño “ciudadanía” no son ni tontos ni fáciles de volver a tropezar en la misma piedra. Los ciudadanos, muchos han dejado de ser súbditos y se han convertido en personas que piensan, razonan y han empezado a paladear la dulzura de la participación y corresponsabilidad en los asuntos públicos. No se entregan cheques en blanco a nadie. A lo que se delega se le hace un seguimiento ya que el éxito o fracaso de nuestros gobernantes es, al mismo tiempo, el éxito o fracaso de los representados, el pueblo.
Debemos pronunciarnos en el sentido de que la democracia no es la que falla, sino el funcionamiento de quiénes no desarrollan aquellos artículos de la Constitución que hablan de la participación ciudadana. El mimetismo de algunos políticos que, una vez elegidos para desempeñar un cargo de responsabilidad, han imaginado ser los dueños de un cortijo andaluz de los de antaño en los que todavía había “amos y servidores” , “dueños y personal prácticamente esclavos”.

Opulencia y pobreza, libertad absoluta y dependencia total del dueño era el trueque que hoy ya ni se debe admitir ni la mayoría de los ciudadanos están dispuestos a pasar por ello. Ni se puede vender la piel del zorro antes de cazarlo ni estamos dispuestos a que se despelleje a los demás políticos ni al resto de los ciudadanos con tal de adueñarse de un puesto desde el que se pueda vivir cómodamente y a espaldas de los problemas reales ciudadanos.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com


NO TODO ES NORMAL: “CORRUPCIÓN DE VALORES”

La capacidad de asumir sorpresas está llegando a sus límites. Intentar defender comportamientos diciendo que la forma de contratar asesores es “práctica habitual, es situarse en un ambiente de niños pequeños rebeldes y muy mal educados que se dicen unos a otros “y tú más”. De personas adultas se espera otro tipo de actitudes y comportamientos. Mucho más si se trata de personas que quieren convertirse en representantes de los ciudadanos para desempeñar cargos de gobierno en la noble tarea de la política.
Los políticos, según encuestas, se han convertido en la tercera preocupación más importante para los ciudadanos. La política se está proyectando a la sociedad como un espectáculo que, sin afrontar los problemas reales, sólo plantean discusiones y ofensas de unos contra otros pero que quedan la mayoría de las veces en brindis de amagos de denuncias de corrupción sin llegarlas a efecto. La crispación actual ciudadana es consecuencia de una política corrupta que desaparecería si los ayuntamientos dejasen de funcionar como “cortijos propios de unos cuantos” que tienen capacidad incontrolada de ponerse los sueldos y dietas a costa del resto de los ciudadanos por no tener regulada de forma transparente el control de poderes. Ello desemboca en acciones con tintes de corrupción forjándose acuerdos que sólo benefician a ellos.
La mayoría de los llamados “aparatos de partidos” no se atreven a plantear el cambio de la Ley Electoral para avanzar en una línea de democracia efectiva, proponiendo las “listas abiertas”. Los ciudadanos están pidiendo poder elegir a los mejores para desempeñar los cargos representativos. Sin embargo, los políticos profesionales tienen verdadero pánico a perder el control absoluto de los recursos Si el derecho de participación ciudadana estuviera regulado por una ley orgánica que afectara directamente al funcionamiento del Régimen Local de las Corporaciones ni se harían reglamentos de participación sin la participación ciudadana ni se engañarían ellos mismos diciendo que han conseguido lo que han dicho pero no han hecho.
Con razón los ciudadanos se escandalizan y pierden la confianza en los políticos por esos comportamientos que reflejan la politización de otros ámbitos de la democracia, sobre los que la política ejerce un control no reglado. Es muy grave, por ejemplo, que se sepa quién va a presidir el Consejo del Poder Judicial antes de que se elija a sus miembros porque así lo han pactado los principales partidos políticos. Lo verdadero normal sería elegir por los magistrados a los mejores profesionales solventes e independientes y que éstos decidan después quién los va a dirigir y cómo.

A pesar de las dificultades, todo tiene solución si exigimos y conseguimos ver como normal la justicia, la honradez, la sinceridad, el trabajo, el servicio y todo lo que son verdaderos valores. En definitiva, si se toma en serio la democracia. Para ello los partidos políticos deben ser canchas donde la gente pueda participar e intervenir y se cumplan en todos sus términos el artículo sexto de la Constitución. Y que los llamados consejos asesores y las agencias reguladoras sean en la práctica independientes y funcionen como tales debidamente.
Aunque el ideal de vida de las personas lo tiene que lograr cada uno, la política debe contribuir a construir una sociedad decente, justa, democrática y habitable en la que todos los ciudadanos puedan desarrollar todas sus posibilidades y encontrar cauces de participación para poder aportar todas las iniciativas que puedan servir al bien común. Una sociedad con igualdad de oportunidades y que los puestos de responsabilidad y trabajo se puedan ocupar por la capacidad de méritos, sin necesidad ni admisión de enchufismo.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com

VOLVER AL PASADO ES PELIGROSO

“Haz tú las leyes y déjame a mí hacer los reglamentos”. Es un juego de palabras que tiene mucha profundidad negativa. De ninguna de las maneras podemos permitir que se produzca un retroceso en la participación ciudadana porque nos iríamos separando del cumplimiento de la Constitución y por tanto se pondría en entredicho la misma Democracia. Hace falta repetir una y otra vez que democracia es sinónimo de participación del pueblo.

La Ley de Asociaciones de 24 de Diciembre de 1.964, que ha tenido vigencia hasta el 22 de Marzo del 2002, plasma un tímido reconocimiento del movimiento vecinal. Esta Ley es completada por el Decreto 1440/1965 de 20 de Mayo que la desarrolla. Pero este Decreto en lugar de dotarla de los medios y del reconocimiento necesario a nivel participativo en las instituciones estatales, autonómicas y municipales, donde se toman las decisiones que afectan a los ciudadanos, se limita más bien a poner las normas y exigencias administrativas necesarias con el fin de tener bajo control estos movimientos, como era normal esperar de una legislación emanada del régimen dictatorial
La Constitución del 27 de Diciembre de 1.978 reconoce el derecho de asociación de forma genérica en el artículo 22, adquiriendo, desde ese momento, el derecho de asociación, reconocimiento constitucional. Por otra parte, el artículo 9-2 de la Constitución dice: “corresponde a los poderes públicos facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural, social”, y más específicamente el artículo 105: “la Ley regulará la audiencia de los ciudadanos, directamente o a través de las organizaciones y asociaciones reconocidas por la Ley”.

La Ley de 2 de Abril 7/85 de Bases del Régimen Local desarrolla la participación ciudadana, dedicando, entre las disposiciones comunes a las Entidades Locales (Título V), un capítulo completo (cap. IV) a lo que denomina información y participación ciudadana, posteriormente desarrollado en el Real Decreto 2568/86, que aprueba el Reglamento de Organización, funcionamiento y régimen jurídico de las Corporaciones Locales. Pero la normativa anterior que mira al mandato constitucional, se limita a hacer tímido reconocimiento del movimiento vecinal por parte de las Entidades Municipales.


Podemos enumerar lo que la Administración considera avance democrático:

1) Efectuar una exposición ante el Pleno del Ayuntamiento con relación a algún tema o punto del orden del día previa petición y autorización.
2) Recibir las convocatorias y resoluciones del Pleno relacionadas con las entidades.
3) Recibir publicaciones.
4) Recibir subvenciones.
5) Analizar la participación de los vecinos en los Consejos Sectoriales, cuando esté previsto en los reglamentos, o acuerdos municipales que lo rijan.
6) Ser reconocido de “utilidad pública”

Esta normativa se limita a repetir lo antiguo y si se regula algo nuevo aparece en sentido negativo a la participación. Incluso en el aspecto informativo resucita el secretismo de las Comisiones de Gobierno. Esto favorece poco la participación, siendo más un medio de control del movimiento asociativo.
Hay que decir que la base legislativa del movimiento vecinal se reducía a la Ley de Asociaciones de 1.964 y a su Decreto de 1.965, aunque en el marco constitucional se reconoce el derecho de asociación en el artículo 22, pero la Ley de Bases de Régimen Local y en el Real Decreto que la desarrolla no convence al movimiento vecinal, al no ser medio de participación sino de control.
Por todo lo anterior, se hacía necesaria la elaboración y promulgación de la Ley General de Asociaciones que reconociera y desarrollara la participación del movimiento vecinal en beneficio de una mejor calidad de vida mediante la participación activa de estos movimientos en la gestión pública.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
CORPORACIÓN MUNICIPAL Y MOVI MIENTOS ASOCIATIVOS


Puede afirmarse que en el ámbito local la participación se encauza a través de la representación política por representantes populares elegidos directamente por los ciudadanos, pero no se agota ahí, sino que se fomenta también la participación ciudadana en las funciones administrativas a través de las asociaciones de vecinos y movimientos asociativos, como mecanismo idóneo para controlar las decisiones del poder y ofrecer cauces para orientar las demandas sociales que no siempre resulta posible ejercer con la sola representación electoral.
Textos legales como la ley de referéndum, la ley de bases de régimen local y la ley de iniciativa legislativa popular contribuyen a incorporar técnicas de participación política directa de los ciudadanos en los ámbitos regional y local y para cuestiones de naturaleza político-administrativa.
El Reglamento de Organización y funcionamiento de las Corporaciones Locales, aunque tiene su origen legal, sin embargo las formas y la aplicación concreta se aprueban y modifican por las mismas corporaciones locales, con peligro de enrocarse en la autodefensa y obviar la participación ciudadana. Por desgracia para la participación ciudadana, se suelen introducir artículos que se distancian mucho de una apertura participativa y una tendencia a defenderse de los ciudadanos.
Teniendo presente el concepto genuino de participación, propugnado por la Constitución española, como aparece de modo explícito en los artículos: (9,2; 22.1; 23,1; 29.1; 34; 87.3; 105 y 129.1 que están aún vírgenes en cuanto a su cumplimiento) no existe razón alguna para que las grandes decisiones que afectan a la comunidad sean fraguadas por pequeños grupos, sin que en estas tomas de decisiones tengan algo que decir el movimiento asociativo ni los ciudadanos en general.
De nuestro marco legal constitucional es fácil deducir que existen sobrados medios técnicos para dar acceso a los ciudadanos tanto no sólo a la información como a la participación en la toma de decisiones. Compaginar gobierno y participación sigue siendo una asignatura pendiente.
El ejercicio de la autoridad en las instituciones representativas debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral procurando el bien común. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados a obedecer en conciencia. Pero, cuando la autoridad, rebasando su competencia abusa del poder actuando a espaldas de los ciudadanos, y, a veces, en su contra, éstos no sólo pueden actuar lícitamente, sino también tienen obligación moral de defender sus propios derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de esa autoridad.
Conforme a la Ley 57/2003, que pretende la modernización del gobierno local, hay que arbitrar mecanismos de control de la Administración por parte de los ciudadanos para evitar la excesiva intervención de los ayuntamientos que tratan de dirigir y dominar casi todo y silenciar todo, como consecuencia de una postura de los dirigentes públicos que parece basarse en que les preocupa todo lo que no controlan. El miedo a perder poder lleva algunos políticos a encerrarse en sí mismos, a echar cerrojos, situarse a la defensiva y a mirar al movimiento asociativo como enemigo
Para consolidar la Democracia sigue siendo necesario y urgente un cierto equilibrio entre participación ciudadana y la capacidad de decisión del gobierno. El exceso de intervención por parte de la Administración puede convertir a los ciudadanos en súbditos. Por ello, sólo una sociedad libre e independiente, a la que la Administración sirva y apoye, será capaz de mejorar el presente y preparar el futuro.
Es necesario y urgente defender que no hace falta una Administración que lo regule todo para dominarlo todo, sino una Administración que reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, iniciativas que surjan de las fuerzas sociales.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com
¡ FELIZ NAVIDAD!...y “próspero…?


“Feliz Navidad”. Parece que hay quiénes no se atreven ni a mencionar aquello de “Próspero Año Nuevo”. “No mientes en tu felicitación eso de “próspero año 2012”. Así me lo comentaba un amigo: “No tengamos prisa a que llegue el Año Nuevo”. Sin embargo, no habría que tener miedo ante la espera de un nuevo año. Cada día y cada año tiene sus cosas buenas y también sus momentos difíciles. Pero es precisamente en las vivencias de todos los acontecimientos en donde hemos de serenarnos para sacar todo lo positivo que esos mismos hechos nos puedan proporcionar. Hay que analizar y contemplar los acontecimientos con ojos de esperanza

Estos días son propicios para entrar en la profundidad del misterio, para descubrir en lo hondo de nuestro corazón la gruta de Belén y contemplar allí el sentido de la vida en plenitud. El pobre pastor, al caer de rodillas en adoración nos invita a decir SÍ a la pobreza. ¿Y qué es pobreza?. Pobreza es vaciarse, es pisar la tierra de la humildad, sentir la ternura de Dios y abrazar a toda la tierra en un mensaje de Paz. Pero hay mucho ruido y la Navidad necesita silencio. El silencio enciende la llama del amor. En el amor, Dios sale a nuestro encuentro para revelarnos lo divino.

Navidad llama a la Unidad de los corazones que saben mirar con una mirada limpia la belleza del misterio de Belén. Cada uno debería reconocer su pequeñez y la grandeza de una creación (la mula y el buey) que da calor al Salvador, sentir los latidos del corazón de María que se emociona por tener entre sus brazos al mismo Dios y experimentar el silencio de José escogido y llamado para una misión en lo oculto de la vida. El silencio de José es una lección de entrega prudente para hacer y desempeñar el papel de padre de quien era su Dios.

Todo sucede en la periferia, en la marginación, porque para Él no hay posada, sólo su Madre y José le acompañan, junto con unos cuantos pastores. La alegría radiante se experimenta en unos ángeles cantan en las alturas. En la pobreza de Belén hay un Cielo que descubrir. Que no me digan ¿dónde está Dios? Porque Dios está llevando el cielo de su amor y de su salvación a los que le abren el corazón. Allí, en el silencio y la soledad, el Salvador viene a nacer. Hoy quiere nacer en el corazón más pobre, en el que nadie tiene, en quien busca un salvador.


En Navidad nadie estará solo si sabe mirar muy dentro, quizás en lo más oscuro de su vida, cómo nace el que es la Luz, el que trae la Paz, el que posee la Verdad. La luz que cualquier situación ilumina de quien esté pasando por muy difícil que sea queda iluminada. Si Él vive en mí ni nadie podrá quitarme la paz que me deja el Espíritu y la verdad de un Evangelio que si lo hago vida puede transformar el mundo. En el asilo, en el hospital, en la inseguridad del enfermo, en el parado, en el que muere de hambre, en el que vive la violencia o la guerra... en todos y en cada uno puedes sembrar semillas de Navidad. Compartir tus bienes y buscar la pobreza de Belén será tu verdadera Navidad.

Allí, donde no puedas llegar, tu oración pondrá semilla de Navidad, sin tener miedo a la venida del nuevo año.
2012 vendrá cargado de momentos difíciles, pero también lleno de esperanza de cosas buenas para todos.

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com