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Aunque se trata de un asunto muy serio,de vez en cuando quizá nos convenga provocar un poco las sonrisas ante tal espectáculo.
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Nota informativa
9 de junio de 2008
El GOB reclama que no se celebren más campeonatos de pesca submarina en aguas de Baleares
El próximo fin de semana tendrá lugar el campeonato de España en Formentor
Los próximos días 14 y 15 de junio, apenas una semana después del Dia Mundial de los Océanos, en el que se insta a nivel global a extremar la imaginación por respetar los mares, está previsto celebrar en Formentor el 52º Campeonato de España de pesca submarina. La competición ha sido organizada por la Federación Balear de Actividades Subacuáticas (FBDAS) con la colaboración de la Federación Española (FEDAS) y el apoyo, entre otras, de la Conselleria de Deportes del Gobierno Balear y del Departamento de Deportes del Consell de Mallorca.
Desde el GOB deseamos expresar nuestro respeto por los deportistas que practican esta actividad como experiencia individual, recreativa, respetando la normativa vigente de tallas mínimas, de áreas de reserva, de cuotas y de no comercialización de la captura. Muchos de ellos también están en contra de la celebración de campeonatos.
Pero desde el GOB queremos manifestar enérgicamente que no es ético celebrar campeonatos de matar pesces (gana quien mata más animales) especialmente ahora, cuando nuestros recursos, que son de todos los ciudadanos, no se encuentran en buen estado.
Estas competiciones son hoy por hoy prendas del pasado, sin ningún sentido en una sociedad moderna que vela e invierte recursos en la conservación de su patrimonio natural. Hace falta subrayar además que aparte del propio impacto de cada competición, lo que puede resultar más perjudicial para los recursos marinos es el entrenamiento diario de unos deportistas que están dirigidos por sus federaciones a incrementar día a día su capacidad extractiva. Un entrenamiento diario, dirigido a la competición, que dista del concepto recreativo y de ocio que debería acompañar a la pesca submarina.
Por todo esto, el GOB reclama el fin de los campeonatos de pesca submarina tal y como se ha hecho recientemente en la vecina Francia, un final que, sin duda, tendrá repercusiones positivas en nuestro patrimonio natural y en la nuestra forma de entender el respeto por la naturaleza.
Una de las zonas de competición afecta un LIC
Tal y como se puede consultar a la documentación presentada por la organización (http://www.lapescasubmarina.como/contento-54.html),
una de las zonas de competición afecta en parte al LIC (Lugar de Interés Comunitario) de las bahías de Pollença y Alcúdia. Según la información de que disponemos, parece que por parte de la Consejería de Medio ambiente no ha sido realizada ninguna evaluación ambiental de los posibles efectos de esta competición sobre el LIC, tal y como correspondería.
En cualquier caso, desde el GOB consideramos que estas competiciones de ninguna forma deberían haber sido autorizadas dentro un espacio protegido.
El GOB reclama un posicionamiento a las administraciones
Desde el GOB lamentamos que una competición d’este tipo pueda ser patrocinada (además de autorizada) por las administraciones públicas, y por esto reclamamos una reflexión. Consideramos que ha llegado el momento de poner punto y final a este tipo de campeonatos en nuestras aguas.
Para más información:
info@estimar.es
conservacio@gobmallorca.com
971 496 060
Toni Muñoz, responsable del área de conservación, GOB
Comunicat en català
http://www.gobmallorca.com/comuni/com2007/080609.html
Links
http://bloc.bielperello.com/post/52343
http://www.youtube.com/watch?v=ARrwvtz6HkA
Plana principal
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DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE
La Comisión General de Justicia y Paz, entidad dedicada a la defensa de los derechos fundamentales y a la promoción de la justicia y la paz, con ocasión del 5 de Junio, “Día Mundial del Medio Ambiente”, hace público el siguiente comunicado:
El medio ambiente es nuestro entorno, lo que nos rodea. Por eso, el Día Mundial del Medio Ambiente tiene como misión hacernos caer en la cuenta de que nuestro entorno lo debemos cuidar. En un mundo globalizado, nuestro entorno es toda la Tierra. Éste debe ser un día de reflexión para analizar el estado actual del planeta, qué podemos hacer por mejorarlo y a quiénes les corresponde esta tarea.
Ya nadie duda de que la Tierra está siendo dañada fundamentalmente por la acción del hombre: cambio climático, disponibilidad de agua dulce, deforestación, desertización, agotamiento de recursos naturales, desechos, etc. son algunos de los problemas que tiene la Tierra. Si el hombre es el causante de ellos, también es el que puede solucionarlos. Por tanto, es el momento de poner manos a la obra y no dejar pasar más tiempo para revertir la situación medioambiental y dirigirla hacia un futuro más esperanzado.
Al hombre, el sistema político-económico actual lo ha convertido en consumidor de todo aquello que puede conseguir: el que tiene mucho consume mucho y el que tiene poco aspira a consumir cada vez más. De esta manera, todo se ve válido si con ello se consigue saciar este afán desmedido por poseer y consumir: los derechos de los trabajadores no se respetan por la mayoría de las empresas y las consecuencias que la producción de bienes tiene para el medio ambiente no se contemplan o se minimizan.
Es necesario que el hombre, todos los hombres, sean el centro de cualquier acción política o económica que se lleve a cabo. Conseguir que todas las personas vivan dignamente, que cada una pueda decidir y ser protagonistas de su propio destino sin necesidad de ser un desplazado forzoso por catástrofes naturales, hambre o guerras, es posible, si usamos los bienes de la Tierra en beneficio de todos. Profundizar en un mejor conocimiento de la misma: estudiar los ciclos de la naturaleza, las relaciones entre todos los seres vivos, las posibilidades de regeneración de sus recursos, permitirá al hombre hacer un mejor uso de los mismos. Gestionar la naturaleza pensando en todas las personas que viven ahora en ella y teniendo en cuenta también a las generaciones futuras, es algo que se debe hacer y que es posible conseguirlo. Si el hombre de hoy es capaz de salir de sí mismo, liberase de su hedonismo y considerarse responsable de la Tierra, conseguirá empezar un camino para hacer un planeta habitable para las generaciones futuras.
La ciencia, la tecnología, los avances que ha conseguido el hombre con su inteligencia deben ser usados en beneficio de todos. Resulta incomprensible cómo hoy se puede estar caminando hacia un cambio climático de consecuencias imprevisibles pero no positivas para la humanidad y estemos mirando para otra parte sin tomar las medidas necesarias para evitarlo. Consumir todo lo que nuestros ingresos nos lo permitan no es éticamente correcto si de este consumo se deriva un daño para los demás.
Los políticos también deben pensar más allá de sus votantes y potenciar políticas internacionales que tengan en cuenta el derecho de todos a vivir en un medio ambiente saludable y a poder disponer de los recursos necesarios: agua, alimentos, energía… imprescindibles para desarrollar sus propias cualidades, sin comprometer el futuro de las generaciones venideras.
5 Junio 2008 -COMISIÓN GENERAL JUSTICIA Y PAZ
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Educación ecocentrada
Leonardo Boff
Koinonía
Hay dos puertas de entrada a la educación y la socialización de la vida humana: la familia y la escuela. De la familia heredamos o no el sentido de la acogida y de la autoconfianza (de la madre), y el sentido de los límites y la percepción de valores éticos (del padre). La escuela, además de transmitir informaciones, se propone el objetivo de crear las condiciones para la formación de personas autónomas, con competencia para plasmar el propio destino y para aprender a convivir como ciudadanos participativos. En esta perspectiva, la educación se centraba en el ser humano y en la sociedad.
Ese propósito correcto es hoy insuficiente. Desde que irrumpió el paradigma ecológico, nos hemos concientizado del hecho de que todos somos ecodependientes. No podemos vivir sin el medio ambiente -con sus ecosistemas- que incluido el ser humano forman el medio ambiente entero. Somos un eslabón de la comunidad biótica. La humanidad no está frente a la naturaleza, ni por encima de ella, como su dueña, sino dentro de ella, como parte integrante y esencial. Participamos de una comunidad de intereses con los demás seres vivos, que comparten con nosotros la biosfera. El interés básico común es mantener las condiciones para la continuidad de la vida y de la propia Tierra, considerada como un superorganismo vivo, Gaia.
El hecho nuevo, hasta hace poco ausente de la conciencia colectiva de la gran mayoría y también de los científicos, es que todo el sistema de vida corre peligro. Es consecuencia de la civilización productivista/consumista/materialista que ha predominado en los últimos siglos, hoy globalizada. Ella hizo que la Tierra perdiese su frágil equilibrio y su capacidad de autorregeneración. Tenemos que impedir que Gaia entre en un proceso de caos, buscando a través de él un nuevo equilibrio, pero a costa de grandes sacrificios ecológicos, como la desaparición de millares de especies, cataclismos, sequías, inundaciones, inseguridad alimentaria de vastas proporciones y, eventualmente, de la desaparición de un número incalculable de seres humanos.
A partir de ahora, la educación debe incluir inaplazablemente las cuatro grandes tendencias de la ecología: la ambiental, la social, la mental y la integral o profunda (aquella que discute nuestro lugar en la naturaleza y nuestra inserción en todo el entramado de las energías cósmicas). Entre los educadores ambientales se impone cada vez más esta perspectiva: educar para el arte de vivir en armonía con la naturaleza, y proponerse repartir equitativamente con los demás seres los recursos de la cultura y del desarrollo sostenible.
Necesitamos estar conscientes de que no se trata solamente de introducir correcciones al sistema que creó la actual crisis ecológica, sino de educar para su transformación. Esto implica superar la visión reduccionista y mecanicista imperante todavía y asumir la cultura de la complejidad. Esta nos permite ver las interrelaciones del mundo vivo y las ecodependencias del ser humano. Tal verificación exige tratar las cuestiones ambientales de forma global e integrada.
De este tipo de educación se deriva la dimensión ética de responsabilidad y de cuidado por el futuro común de la Tierra y de la humanidad. Nos hace descubrir al ser humano como el cuidador del jardín del Edén que es nuestra Casa Común, y el guardián de todos los seres. La democracia, además de ser «sin fin», como lo quiere con razón Boaventura de Souza Santos, será también una democracia «socioecológica». Junto a la ciudadanía (que viene de ciudad) estará la florestanía (que viene de floresta), ensayada por el gobierno petista (PT) en el Estado de Acre, Brasil. Ser humano y naturaleza se pertenecen mutuamente, y, juntos, deben construir un camino de convivencia no destructiva.
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¿Cuál será el próximo paso?
Leonardo Boff
Koinonía
La situación actual de la Tierra y de la Humanidad nos hace pensar. La aldea global se ha consolidado. Ocupamos prácticamente todo el espacio terrestre y explotamos el capital natural hasta los confines de la materia y de la vida, a través de la razón instrumental-analítica.
La pregunta que se plantea ahora es: ¿cuál será el próximo paso?, ¿más de lo mismo? Pero eso es muy arriesgado porque el paradigma actual está asentado sobre el poder como dominación de la naturaleza y de los seres humanos. No debemos olvidar que el ser humano ha creado la máquina de muerte que puede destruirnos a todos y destruir la vida de Gaia. Ese camino parece haberse agotado.
Del capital material tenemos que pasar al capital espiritual. El capital material tiene límites y se agota. El espiritual es ilimitado, inagotable. No hay límites para el amor, la compasión, el cuidado, la creatividad, realidades intangibles que configuran el capital espiritual.
Éste ha sido bastante poco explorado por nosotros, pero puede representar la gran alternativa. La centralidad del capital espiritual reside en la vida, la alegría, en la relación inclusiva, en el amor incondicional y en la capacidad de trascendencia. No significa que tengamos que prescindir de la tecnociencia. Sin ella no atenderíamos las necesidades humanas, pero ella ya no destruiría la vida. Si en el capital material la razón instrumental era su motor, en el capital espiritual es la razón cordial y sensible la que organizará la vida social y la producción. En la razón cordial están radicados los valores; de ella se alimenta la vida espiritual pues produce las obras del espíritu que mencionamos antes: el amor, la solidaridad y la trascendencia.
Si en el tiempo de los dinosaurios hubiera habido un observador hipotético que se hubiera preguntado por el próximo paso de la evolución probablemente habría dicho: la aparición de especies de dinos todavía mayores y más voraces. Pero se habría engañado. Nunca habría podido imaginar que de un pequeño mamífero que vivía en la copa de los árboles más altos, alimentándose de flores y de brotes y temblando de miedo de ser devorado por los dinosaurios irrumpiría, millones de años más tarde, algo absolutamente impensado: un ser de conciencia y de inteligencia −el ser humano− con una cualidad de vida totalmente distinta a la de los dinosaurios. Fue un paso diferente.
Creemos que ahora, de otro paso, podrá surgir un ser humano marcado por el inagotable capital espiritual inagotable. Ahora será el mundo del ser más que el mundo del tener.
El próximo paso, entonces, sería exactamente éste: descubrir este capital espiritual inagotable y empezar a organizar la vida, la producción, la sociedad y la cotidianidad a partir de él. Entonces la economía estará al servicio de la vida y la vida se empapará de los valores de la alegría y la autorrealización, una verdadera alternativa al paradigma vigente.
Pero este paso no es mecánico. Es voluntario, es decir, es algo que se ofrece a nuestra libertad. Podemos acogerlo o podemos rechazarlo. No se identifica con ninguna religión Es algo anterior, que emerge de las virtualidades de la evolución consciente. Quien lo acoge vivirá otro sentido de vida, vivenciará también un nuevo futuro. Los otros seguirán sufriendo los impases del actual modo de ser y se preguntarán angustiados por su futuro y hasta por la eventual desaparición de la especie humana.
Estimo que la actual crisis mundial nos abre la posibilidad de un paso nuevo rumbo a este modo de ser más alto. Se dice que Jesús, Francisco de Asís, Gandhi y tantos otros maestros del pasado y del presente habrían dado ya anticipadamente este paso.
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El Cristo verde
Roberto Torres Collazo
Adital
Tradicionalmente las enseñanzas y predicaciones cristianas Occidentales a diferencia de las enseñanzas y predicaciones cristianas Orientales, por siglos han tendido por lo general a destacar la muerte de Jesús en torno a la liberación de nuestros pecados individuales y se ha restado importancia a la muerte del Nazareno que también afectó positivamente la naturaleza y el Universo como una forma de armonizar y equilibrar toda la Creación. En la Biblia encontramos abundantemente pasajes que nos ofrecen una visión religiosa de la naturaleza, que la ciencia y el análisis no deben menos valorizar.
Veamos unas muestras particularmente de los Evangelios donde nos presentan positivamente, con salvas excepciones negativas, al Mesías valorizando, practicando la comunión con el mundo no humano, con los animales, las plantas; incluso con elementos físicos materiales como el viento y las olas, el medio ambiente.
En Marcos 5,35-41 nos dice la Palabra de Dios: “Ese día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla’. Despiden a la gente y le llevan en la barca e iban otras barcas con él. En esto, se levanta una fuerte tormenta y las olas irrumpían en la barca. Él estaba durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro ¿No te importa que perezcamos?’. Él, habiéndose despertado, increpó al viento y le dijo: ‘¡Calla, enmudece!’. El viento se calmó, y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: ‘¿Por qué están con tanto miedo? ¿No tienen fe?’. Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: ‘¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?’”.
Observamos el poder de Jesús sobre la naturaleza que Dios no manipula y nos sugiere que Dios es el dueño de la Creación que nadie, ningún gobierno o multinacional tienen derecho a abusar de ella, por esto debemos evitar la extinción de especies, el derretimiento de los glaciares, la destrucción masiva de los campos forestales y el daño que le hacemos a la capa de ozono.
La técnica preferida del Maestro era enseñar por medio de las parábolas o cuentos, donde abundan las imágenes de la naturaleza como la semilla de mostaza, los granos de arena, los peces, los viñedos, los trigales, que no son utilizados como meras comparaciones, sino que muestran la afinidad de Jesús con la naturaleza. También reflejan que Jesús era un agudo observador del medio ambiente como en caso de las aves y flores del campo.
Otra muestra de la alta apreciación y estima de Cristo por la naturaleza la podemos encontrar en Mateo 6, 26-30: “Miren las aves del cielo, que no siembran ni cosechan ni recogen en graneros y su Padre celestial las alimenta. ¿No valen mas ustedes mucho mas que ellas?… Aprendan de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan. Pero yo les digo que ni Salomón, en toda su Gloria, se pudo vestir como ellos. Pues si a la hierba del campo. Que hoy es y mañana va a ser echada al horno. Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con ustedes, personas de poca fe”. Frecuentemente nos inclinamos a interpretar este texto como que la vida humana es más importante que la naturaleza. Es cierto, pero también a nuestro juicio nos comunica la belleza y esplendor sagrado de la Creación. Por la cual el Creador se manifiesta, nos habla, hace y recrea la vida en una permanente evolución hacia el porvenir de la historia universal.
Como sabemos a Cristo en los Evangelios se le representa como el manso cordero, que nació en medio de animales, los evangelistas nos dicen que en el momento de su muerte se eclipsa la luz del sol, acudía constantemente a Orar solo o acompañado a los huertos que dicho sea de paso donde fue arrestado en uno de ellos y en uno de esos huertos tuvo también lugar su resurrección. Todo lo expuesto aquí sobre la naturaleza no quiere decir que seamos panteístas, o sea, que Dios habita en la naturaleza. Reconocemos que Dios tiene su identidad propia e independiente que sobrepasa el mundo, lo que aquí queremos destacar es que esa Energía universal que llamamos Dios se manifiesta positivamente y afecta también lo no humano como la naturaleza como nos muestra Cristo.
Y apuntar que las enseñanzas y prédicas cristianas del Siglo 21 y años posteriores no se pueden limitar a la liberación de Jesús de nuestros pecados individuales, sino además subrayar su impacto de comunión y alianza con la naturaleza y todo el universo. Todo esto implica que le debemos a la naturaleza, respeto, admiración, cuidados y ¡¿por qué no?! Devoción; como nos han enseñado los grandes místicos y maestros espirituales como Cristo, san Francisco, Buda, Krishna, Gandhi y nuestros ancestros entre tantos otros.
* Roberto Torres Collazo es activista de Latinas Y Latinos Por El Cambio Social, Boston
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SOBRE LA CUESTIÓN ECOLÓGICA.
Santi Catalán.
Esta cuestión arranca de una realidad incuestionable: el ser humano no está realmente integrado en la naturaleza sino que la depreda con su consumismo exacerbado e irresponsable y, además, no asume las consecuencias de ese consumismo irrespetuoso con el medio ambiente y social: contaminación del aire, medio acuífero y terrestre que no sólo no disminuye sino que aumenta de forma uniformemente acelerada; insolidaridad con el resto de la humanidad y con las generaciones futuras.
No hacemos apenas nada por parar esta situación en gran parte porque anteponemos nuestro “bienestar individual” –vivimos esclavos del propio esquema de vida que nos hemos fabricado nosotros mismos y que no es nada solidario- o de pequeños grupos humanos al bienestar global de toda la naturaleza en la que el ser humano es sólo un elemento más; cuando un problema nos afecta muy directamente… entonces sí nos movemos, pero “pasamos” de lo que pase más allá o de aquello que ni percibimos claramente; somos prepotentes ante la naturaleza: en lugar de aprender de ella nos dedicamos a expoliarla, nos quedamos con las hojas y despreciamos el rábano.
El problema, por lo tanto, debe comprender el concurso armonizado de los siguientes agentes que deben andar unidos, estrechamente:
• Una ciencia que contemple una visión global del universo, menos preocupada por los beneficios y más por la ecología: de manera que cualquier avance científico preserve la integridad de toda la naturaleza y su desarrollo sin destruirlo siquiera en alguna de sus partes o elementos.
• Un movimiento ecologista que vele por el adecuado desarrollo humano: respetuoso y solidario consigo mismo (la pobreza de muchos y la exclusión social son expresión de que nos falta esta clave) y para evitar los excesos o desvíos en la interacción con la naturaleza, de manera que puedan corregirse los posibles errores que se puedan cometer.
• Actitudes personales coherentes con el principio de globalidad: todo cuanto hacemos repercute no sólo en nosotros sin también en el entorno a corto, medio y largo plazo, tanto si lo vemos o no… eso se produce; esto evidencia la necesidad de un “cambio radical de mentalidad”. Por lo tanto… se imponen actitudes tales como:
o Consumir con sentido de la responsabilidad: lo suficiente.
o Consumir pensando en los restos de ese consumo: que aquello que consumamos y sus envoltorios sean reciclables; que los envases sean reutilizables.
o Utilizar medios técnicos que sean respetuosos con el medio ambiente: contaminándolo o deteriorándolo lo menos posible y también en lo necesario, no para el capricho.
o Pensar en las generaciones futuras: ¿qué mundo les vamos a dejar si hacemos lo que hacemos?; también en el resto de la humanidad que vive en la pobreza o exclusión social: procurar que a ellos llegue también la capacidad de vivir y desarrollarse respetando el medio ambiente.
Pero si el problema es ya un hecho conviene aportar soluciones globales y que las legislaciones se adapten a la identidad de los problemas: a un problema global… leyes globales que puedan ser eficientes en cualquier rincón del planeta.
ELEMENTOS PARA UNA CONCEPCIÓN CRISTIANA…
Conviene determinar y dejar muy clara la exégesis, significado, de los textos bíblicos en los que se menciona la relación del hombre con la naturaleza. No es nada vanal el asunto (me he encontrado con no pocos amigos que utilizan, precisamente, la interpretación que en este documento se critica: la de “dominar la tierra de forma humillante” y, efectivamente, critican al cristianismo de ser pro-capitalista y antiecologista).
Comparto el sentido de “kabash” como “poner el pie, habitar la tierra”… que implicaría un COMPROMISO del ser humano con la tierra; ella es un don para el hombre pero no para explotarlo y usarlo a capricho sino para aprender de él (cuántas especies han desaparecido sin que de ellas hayamos podido aprender nada porque no les hemos dado ni tiempo de enseñarnos nada) y usar de forma sostenible sus recursos,… pero no sólo eso sino también hacerlo de manera que lleguen para todos y, además, transformando la realidad de forma que esta naturaleza para que sea aún más habitable, más de todos sin dejar de ser ella misma.
También destacaría el elemento de que “hombre y mujer estamos hechos a imagen y semejanza de Dios”, por lo tanto… hemos de hacer evidentes las virtudes de Dios en medio de la naturaleza y con toda la humanidad.
Por otra parte, el Universo entero no es propiedad de nadie, salvo de su hacedor (y ése no es el hombre); por lo tanto… no hay en nosotros derecho alguno que pueda decirse legítimo para hacer con él un basurero interestelar. Dios la regaló al hombre para su disfrute y como marco de vida para él, no para convertirla en infierno para muchos y marco de muerte al final para todos.
Estamos llamados, por lo tanto, a vivir en plena armonía con la naturaleza, ya no sólo como un elemento más sino también como cocreadores con Dios en ella; disfrutando de ella, desarrollándola, haciéndola más bella, más hogar para sí misma y para nosotros,… sólo así llegaremos ella y nosotros a la salvación “conjunta”.
No quiero extenderme en este tema más de la cuenta pero… es un tema, precisamente, que me ha motivado siempre. Nací en pleno monte (la casa que me vio nacer estaba –y sigue estando- envuelta de montes y bosque, animales silvestres) y mis primeros 7 años los viví en ese marco; mi primera escuela estaba a 6 km de allí, en una ermita a orillas de una rambla de profundos y amplios pozos o remansos donde las aguas cristalinas y frescas bullían de vida; el trayecto –un camino de cabras- que había desde mi casa a la escuela… era un constante encuentro con animales, insectos, plantas mil de mil clases, paisajes diversos,… y no podía por menos que “llegar siempre tarde (a la hora del recreo llegaba casi siempre saliera de casa a la hora que fuera) porque con cualquier bicho, con cualquier cosa,… tenía que ver”.
No supe lo que era un balón ni juguete artificial alguno hasta mis 8 años en que mis padres tuvieron que salir de allí por razones de supervivencia… pero jamás imaginé siquiera que fueran necesarios: eran los animales (mariposas, pajarillos, perdices y codornices, conejos silvestres, lagartos y lagartijas, culebras de tierra y de agua, escorpiones, escolopendras, milpiés, hormigas, algún zorro que dormitaba en cuevas al que yo iba a molestar, las laboriosas abejas,… ) y los árboles a los que me subía para balancearme… eran mis juguetes.
Aprendí a convivir con ella, a amarla y favorecerla y… nunca comprendí porqué en las zonas urbanas se la menosprecia tanto; ahora sé que nuestros errores con ella se deben a nuestra ignorancia: no la conocemos, no nos hemos sentido de ella dependientes, no hemos tenido la experiencia de necesitar de ella tal y como es, sin sucedáneos,… no hemos sido contemplativos con ella y, por lo tanto, no hemos aprendido tampoco de ella apenas nada.
El día en que la amemos y nos sintamos con ella todos UNO… ése día empezaremos a cambiar de mentalidad. Por eso creo que es en el ámbito familiar y en el docente en los que se fraguará ese cambio si invertimos ahí todas nuestras energías. Hay que reclamar también a las autoridades civiles, a las plataformas o estructuras de poder en la sociedad, a los medios de comunicación social y a la sociedad en su conjunto medidas prácticas y concretas que ayuden a frenar el proceso que estamos siguiendo y aplicar prácticas que corrijan lo mal andado pero… YA, en eso coincido plenamente con el movimiento ecologista: sé que no exageran nada (llevan años exagerando, se podría decir, pero a la vista está que “no exageraban”).
Perdón, Isabel, si me he pasado un poco esta vez.
santi_25_7@yahoo.es
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Principio Tierra
Leonardo Boff
Koinonía
Nunca se había hablado tanto de la Tierra como en los últimos tiempos. Hasta parecería que la Tierra acabara de ser descubierta. Los seres humanos han hecho un sinnúmero de descubrimientos, pueblos indígenas escondidos en las selvas remotas, seres nuevos de la naturaleza, tierras distantes y continentes enteros. Pero la Tierra nunca fue objeto de descubrimiento. Fue necesario que saliésemos de ella y la viésemos desde fuera para descubrirla como Tierra y Casa Común.
Eso ocurrió a partir de los años 60 con los viajes espaciales. Los astronautas nos revelaron imágenes antes nunca vistas. Usaron expresiones conmovedoras como «la Tierra parece un árbol de navidad colgado en el fondo azul del universo», «es bellísima, resplandeciente, azul y blanca», «cabe en la palma de mi mano y puedo taparla con mi pulgar». Otros tuvieron sentimientos de veneración y de gratitud y rezaron. Todos regresaron con un renovado amor por la buena y vieja Tierra, nuestra Madre.
Esta imagen del globo terrestre visto desde el espacio exterior, divulgada diariamente por las televisiones del mundo entero, suscita en nosotros un sentimiento de sacralidad y está creando un nuevo estado de conciencia. En la perspectiva de los astronautas, desde del cosmos, Tierra y Humanidad forman una única entidad. Nosotros no vivimos solamente sobre la Tierra. Somos la propia Tierra que siente, piensa, ama, sueña, venera y cuida.
Pero en los últimos tiempos se han anunciado graves amenazas que pesan sobre la totalidad de nuestra Tierra. Los datos publicados el 2 de febrero que culminaron el día 17 de noviembre de 2007, por el organismo de la ONU, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, junto con los impasses recientes de Bali nos indican que ya entramos en la fase del calentamiento global con cambios abruptos e irreversibles. El calentamiento puede variar de 1,4 a 6 grados centígrados dependiendo de las regiones terrestres. Los cambios climáticos son de origen antrópico, es decir, su principal causante es el ser humano que ha dado vida a un proceso industrial salvaje.
Si no se hace nada, iremos al encuentro de lo peor y millones de seres humanos podrán dejar de existir sobre el planeta.
Como hemos destruido irresponsablemente, ahora debemos regenerar urgentemente. La salvación de la Tierra no caerá del cielo. Será fruto de la nueva corresponsabilidad y del renovado cuidado de toda la familia humana.
Dada esta situación nueva, la Tierra se ha vuelto, de hecho, el oscuro y gran objeto del cuidado y del amor humano. No es el centro físico del universo como pensaban los antiguos, pero se ha vuelto en los últimos tiempos el centro afectivo de la humanidad. Sólo tenemos este planeta para nosotros. Desde aquí contemplamos todo el universo. Aquí trabajamos, amamos, lloramos, esperamos, soñamos y veneramos. A partir de la Tierra hacemos la gran travesía rumbo al más allá.
Lentamente estamos descubriendo que el valor supremo es asegurar la pervivencia del planeta Tierra y garantizar las condiciones ecológicas y espirituales para que la especie humana se realice y toda la comunidad de vida se perpetúe.
En razón de esta nueva conciencia hablamos del principio-Tierra. Es el fundamento de una nueva radicalidad. Cada saber, cada institución, cada religión y cada persona debe plantearse esta pregunta: ¿Qué hago yo para preservar la matria común y garantizar que tenga futuro dado que viene siendo construida desde hace 4.300 millones de años y merece seguir existiendo?
Porque somos Tierra no habrá para nosotros cielo sin Tierra.
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Amig@s,
¡Increíble! El sábado, al último minuto de las tensas negociaciones en Bali, el resto del Mundo pudo frenar los esfuerzos de Japón, Canadá y EEUU de bloquear un acuerdo global sobre el cambio climático. Más de 600 000 miembros de Avaaz nos movilizamos para salvar las negociaciones de Bali—320 000 de nosotros lo hicimos en las últimas 72 horas de la cumbre. Sigue el enlace siguiente para saber más sobre nuestra aventura en Bali y ver fotos y videos:
http://www.avaaz.org/es/bali_report_back/11.php
Cuando llegamos a Bali, quedó claro que la mayoría de los países ricos estaban dispuestos a firmar un nuevo acuerdo sobre el cambio climático con objetivos concretos de reducciones de gases contaminantes. Sin embargo, la semana pasada, los EEUU y Canadá formaron un frente unido para bloquear las negociaciones. De un lado, el veto de los EEUU impedía llegar a un consenso entre todos los países, y del otro, cuando el sub-grupo de países que habían ya ratificado Kyoto decidió seguir las negociaciones sin EEUU, se vieron bloqueados por el veto canadiense. En la recta final, parecía que las negociaciones iban a fracasar.
La comunidad Avaaz reaccionó inmediatamente, juntando cientos de miles de firmas, participando en marchas, apoyando campañas publicitarias y de presión política en los países boicoteadores, y contactando a nuestros políticos por e-mail y por teléfono. En la conferencia,miembros de Avaaz en Indonesia llevaron nuestras voces al la sala misma donde se realizaban las negociaciones—y fueron el único grupo cívico que logró obtener un permiso para manifestar dentro del centro de conferencias. Allí, entregamos la petición más numerosa del mundo a los delegados, dimos ruedas de prensa todos los días, y otorgamos los irónicos y muy mediatizados premios de “fósil del día” al país que peor se haya comportado en las negociaciones.
En las últimas horas de las negociaciones, Canadá se retractó por completo, permitiendo al grupo de Kyoto seguir adelante con planes para un futuro acuerdo que contenga reducciones obligatorias de gases contaminantes para el 2020. En cuanto a los EEUU, al verse completamente aislados—y hasta abucheados públicamente por el resto de los delegados en uno de los intercambios mas intensos en la historia de la ONU—finalmente accedieron a pedir “reducciones drásticas” y a “hacer referencia” a los objetivos obligatorios para el 2020. Aunque la posición de EEUU sigue siendo tibia, algo muy importante acaba de suceder—ha comenzado un legitimo proceso para llegar a un nuevo acuerdo pos-Kyoto en el 2009.
Este tipo de conferencias suelen ser muy formales y restringidas a los diplomáticos. Pero esta vez, el Mundo miraba ansioso, nos hacíamos escuchar cada día--la sociedad civil no estuvo ausente. Juntos, llevamos la voz de pueblo a Bali, abriendo un dialogo con el poder en nuestros propios términos. Nuestro mensaje fue claro: en la lucha para proteger nuestro planeta, no seremos simples espectadores. Sigue el enlace siguiente para ver lo que logramos juntos en Bali:
http://www.avaaz.org/es/bali_report_back/11.php
Nuestra labor apenas comienza. Todos los países han aceptado entrar en las negociaciones y firmar un acuerdo contra el calentamiento global para el 2009. Ahora, necesitamos que ese acuerdo incluya reducciones obligatorias de emisiones contaminantes, y mecanismos para cumplirlas. Esa la única manera de impedir que la tierra no se caliente más de 2 grados—o sea la temperatura que sería catastrófica según los expertos. Un tratado así cambiará para siempre el sistema económico mundial, poniendo gradualmente fin a nuestra dependencia en el petróleo y otros combustibles no renovables. Muchos políticos, comprados por las grandes petroleras, lucharán hasta el final. Pero nosotros lucharemos también. Y somos muchos más. La batalla para salvar nuestro Mundo sólo empieza—necesitamos todas nuestras fuerzas.
Con muchísima admiración para esta increíble comunidad que hemos creado,
Ricken, Ben, Milena, Paul, Iain, Sarah, Galit, Pascal y todo el equipo de Avaaz
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Sobre Avaaz…
Avaaz es una organización independiente y sinfines de lucro cuya misión es asegurar que los valores y opiniones de la mayoría de la gente sean tomados en cuenta en las políticas que nos gobiernan. ‘Avaaz’ significa ‘voz’ en varios idiomas asiáticos y europeos. Avaaz no acepta dinero de gobiernos ni de empresas y su equipo esta basado en oficinas en Londres, Nueva York, Washington, Ginebra, Paris y Rio de Janeiro.
Avaaz tiene oficinas en Nueva York, Rio de Janeiro y Londres. Nos puedes escribir al 260 Fifth Avenue, 9th floor, New York, NY 10001 U.S.A.
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16/12/2007 LA ESCALERA DE CARACOL // RAMON FOLCH en El Periódico.
Agua regenerada
Usted no ha bebido nunca agua virgen. O muy pocas veces. No, la envasada tampoco: es agua de lluvia pasada por algún manantial acreditado. Y si es agua de lluvia, es agua previamente evaporada de algún río, lago o mar. O sea, agua en algún momento bebida por alguien (persona o animal) o circulada por algún proceso industrial o agropecuario. Con el tiempo que el mundo es mundo, una parte de su flamante botella de agua mineral, o toda, conoció otros usuarios. Salvo que sea agua fósil muy antigua, caso improbable.
Todos bebemos agua más o menos regenerada, pues. Mediante el ciclo natural, benigno y eficientísimo, pero regenerada. Sin embargo, nos horroriza la expectativa de beber agua de depuradora. Se comprende, porque la mayoría de las depuradoras actuales no son aún regeneradoras, pero la aversión es más cultural que técnica. Lo que nos horripila es beber agua des-ensuciada. En plena era hipertecnificada, nos fiamos del ciclo natural y recelamos del artificial. No parece demasiado lógico.
Pero ahora las cosas podrían empezar a cambiar. Entre la Constitución y la Purísima, este último 7 de diciembre ha aparecido el real decreto 1620/2007 que establece el régimen jurídico de la reutilización de las aguas depuradas. Es una disposición trascendental que ha pasado medio desapercibida (suele pasar con las cosas importantes). A partir de ahora, las aguas simplemente depuradas y las aguas regeneradas ya tienen definición legal y usos posibles reglamentados. De beber, todavía nada, desde luego, pero las estaciones depuradoras ya no son fábricas de fangos que tiran agua limpia, como hasta ahora, sino potenciales fábricas de agua reutilizable. Una paso gigantesco.
Para el agua discretamente regenerada, se prevén cinco usos: urbano (riego, descargas de WC, lavado de coches y calles, etcétera), industrial (limpieza, refrigeración, etcétera), agrícola (riego), recreativo (golf, espejos de agua) y ambiental (recarga de acuíferos, riego de bosques, mantenimiento de humedales, etcétera). Ya era hora. Garantizada la seguridad sanitaria por el proceso de regeneración, estas aguas nos ahorrarán el penoso espectáculo de ver lavar coches y tirar váteres con agua previamente potabilizada, que es lo que hacemos actualmente.
Escandallos obsoletos
Habrá que reinventariar los recursos hídricos. Cada depuradora es ahora un manantial en potencia. Si no mana en condiciones, podremos pedir explicaciones. Y si mana, habrá que decidir qué se hace con el agua. Acabamos de duplicar, o casi, nuestras disponibilidades. En situaciones de escasez, como es el caso, esto es la bomba. Habrá que dedicar esfuerzos a regenerar adecuadamente y a reenviar el agua recuperada a los centros de consumo. Pero sin transporte en alta no habrá distribución al detall, claro. Y también habrá que desdoblar la red doméstica, como ya se hace de entrada en la nueva edificación sostenible (véase el ejemplar Centre Esplai del Prat de Llobregat).
¿Quién dijo que la sostenibilidad cerraba puertas? Nuevos horizontes para la obra pública y para los instaladores, replanteamiento a fondo de las políticas de suministro agrícola y urbano, también de gestión de ríos y acuíferos, si aprovechamos los enormes caudales que hoy día las depuradoras mandan al mar. Y todo gracias a un decreto (constitucional y purísimo...). ¿Por qué no se hizo antes?
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RESCATAR LO QUE PERDIMOS. Leonardo Boff
Koinonía
Durante la Eco-92, en Rio de Janeiro, 1600 científicos, entre los cuales había 102 Premios Nóbel de 70 países, lanzaron el documento Llamamiento de los científicos a la Humanidad. En él decían: «Los seres humanos y el mundo natural siguen una trayectoria de colisión. Las actividades humanas desprecian violentamente -y a veces de forma irreversible- el medio ambiente y los recursos vitales. Urge realizar cambios fundamentales si queremos evitar esa colisión a la que nos conduce el rumbo que llevamos».
Fue una voz en el desierto. Pero ahora, en el contexto actual, cuando los datos empíricos señalan las graves amenazas que pesan sobre el sistema de la vida, aquellas palabras adquieren actualidad. No conviene menospreciar el valor de aquel llamamiento.
Frente a la crisis ecológica podemos alimentar dos actitudes: señalar los errores cometidos en el pasado, que nos han conducido a la presente situación, o rescatar los valores, los sueños y las experiencias que dejamos atrás y que pueden ser útiles para inventar lo nuevo. Prefiero esta segunda actitud. Por eso vale la pena hacer un replanteamiento del momento presente enumerando, más que profundizando, diez puntos cruciales.
El primero es rescatar el principio de la re-ligación: todos los seres, especialmente los vivos, son interdependientes y son expresión de la vitalidad del Todo que es el sistema-Tierra. Por eso todos tenemos un destino compartido y común.
El segundo es reconocer que la Tierra es finita, un sistema cerrado como una nave espacial, con recursos escasos.
El tercero es entender que la sostenibilidad planetaria sólo estará garantizada mediante el respeto a los ciclos naturales, consumiendo con racionalidad los recursos no renovables y dando tiempo a la naturaleza para que regenere los renovables.
El cuarto es el valor de la biodiversidad, pues es la que garantiza la vida como un todo, ya que propicia la cooperación de todos con todos, con vistas a la supervivencia común.
El quinto es el valor de las diferencias culturales: todas ellas muestran la versatilidad de la esencia humana y nos enriquecen a todos, pues en lo humano todo es complementario.
El sexto es exigir que la ciencia se haga con conciencia, y que sea sometida a criterios éticos para que sus conquistas beneficien más a la vida y a la humanidad que al mercado.
El séptimo es superar el «pensamiento único» de la ciencia y valorar los saberes cotidianos, de las culturas originarias y del mundo agrario, porque ayudan en la búsqueda de soluciones mundiales.
El octavo es valorar las virtualidades contenidas en lo pequeño y en lo que viene de abajo, pues en ellas pueden estar contenidas soluciones mundiales, bien explicadas por el «efecto mariposa».
El noveno es dar centralidad a la equidad y al bien común, pues las conquistas humanas deben beneficiar a todos, y no -como actualmente- a sólo el 18% de la humanidad.
El décimo -el más importante- es rescatar los derechos del corazón, los afectos y la razón cordial, que fueron relegados por el modelo racionalista, y que es donde reside el nicho de los valores.
Estos puntos representan visiones humanas que no pueden ser desperdiciadas, pues incorporan valores que podrán alimentar nuevos sueños, nutrir nuestro imaginario y, principalmente, fomentar prácticas alternativas. Somos seres que olvidan y recuerdan, y que siempre pueden rescatar aquello a lo que no se le dio oportunidad en el pasado, para darle ahora la oportunidad de realizarse. Quien sabe si por ahí encontraremos una salida para la mortificante crisis actual.
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