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En la muerte de Ladislao Rodríguez
La alternativa no es vida o muerte, sino vida o resurrección
Familiares y amigos, queridos todos:
Seguramente, son muchos los sentimientos que se agolpan ahora en nuestros corazones. Desde hace unos días, Ladis venía advirtiéndonos que la vida, en medio del desgaste y sufrimiento, se le iba acabando. Con presentimiento y todo, no acabamos de creer lo ocurrido: Ladis ya no está con nosotros. Casi sin quererlo, se nos impone pensar que:
- Lo del acabamiento de la vida es un momento propio de cada uno, singular, intransferible. Solamente Ladis podría explicárnoslo cómo lo ha vivido. Y estoy seguro que lo escucharíamos con mucha atención.
- A partir de ahí las cosas cambian profundamente. La vida de Ladis era una vida frágil, en fase final, pero visible y real como la nuestra. Lo veíamos, lo escuchábamos, lo abrazábamos, lo teníamos entre nosotros. Ahora, ha cesado, está callado, absolutamente ausente. Es la paradoja: ausente pero presente, muerto pero vivo, distante pero íntimo.
- Se nos reviven los interrogantes: ¿Cómo es posible esto? ¿Pero, de qué manera estamos hechos ? ¿Quién dispone de la vida y del momento de morir? ¿Y, sobre todo, qué sentido tiene y qué queda de todo lo vivido?
Este es el hecho: “Constatamos, escribe Leonardo Boff, que la muerte es la gran señora de todo lo que es creado e histórico, pues todo está sometido a la segunda ley de la termodinámica, la entropía. La vida va gastando su capital energético hasta morir”.
Y nos toca, como siempre, reaccionar y posicionarnos ante la muerte: la vida es un misterio, dentro del cual ella se erige con un orden superior de autorregulación y reproducción. Donde hay vida, hay energía, autorreproducción y se asegura así la autoconservación.
Sin embargo, la vida, todas las formas de vida, tienen un límite: la muerte. ¿También la vida humana? Todos clamamos por una vida sin fin. Pero, los mecanismos de la muerte no hay quien los detenga. ¿Será por eso que la muerte es para el ser humano drama y angustia? ¿Será por eso que San Pablo gritaba: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Y respondía: “Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor”.
“Es sorprendente, dice de nuevo Leonardo Boff, pero en esta frase se encuentra la esencia pura del cristianismo. Este testimonia el hecho mayor de que alguien nos libró de la muerte. En alguien la vida se mostró más fuerte que la muerte e inauguró una sintropía superior”. Nunca, de nadie, en ningún lugar, se dijo lo que de Jesús de Nazaret: ha resucitado, está vivo, no lo busquéis entre los muertos.
Jesús conoció e inauguró una sintropía (evolución) superior, en virtud de la cual su vida era un nuevo tipo de vida, no amenazada por la enfermedad ni por la muerte. Por eso, la resurrección no puede ser entendida como reanimación de un cadáver, sino como una revolución dentro de la evolución, como un saltar a un tipo de orden vital, no sometido ya a la entropía: desgaste y acabamiento final.
Con lo cual afirmamos que la vida se transfigura. Es decir, en el proceso evolutivo la vida alcanzó tal densidad de realización que la muerte ya no logra penetrar en ella y hacer su obra devastadora. Y, de esta manera, la angustia milenaria desaparece, se sosiega el corazón, cansado de tanto preguntar por el sentido de la vida mortal. En fín, el futuro se anticipa, queda abierto a un desenlace feliz y apunta hacia un tipo de vida más allá de este tipo de vida.
Nosotros, Ladis, decimos, proclamamos y creemos que en ti la muerte no ha podido. ¡Has resucitado!
. Y resucitar significa:
- Que Jesús, en la muerte y desde la muerte, entró en el ámbito mismo de la vida divina, realidad primera y última. El Crucificado continúa siendo el mismo, junto a Dios, pero sin la limitación espacio-temporal de la forma terrenal. La muerte y la resurrección no borran la identidad de la persona sino que la conservan de una manera transfigurada, en una dimensión totalmente distinta. Para hacerlo pasar a esta forma de existencia distinta, Dios no necesita los restos mortales de la existencia terrena de Jesús. La resurrección queda vinculada a la identidad de la persona, no a los elementos de un cuerpo determinado. Resucitar significa, pues, entrar a través de la muerte en el ámbito mismo de la vida de Dios. Nuestra fe nos asegura que el Dios del comienzo es también el Dios del final, que el Dios, Creador del mundo y del hombre, es también el que consuma a éstos en su plenitud.
- Resucitar significa que la persona que muere, continúa, y el cuerpo se disuelve pero entra en una dimensión nueva. Hay continuidad y discontinuidad.
- Resucitar significa apostar, como Jesús, por la vida, por la justicia, por el amor, por la libertad, llegando incluso a soportar en esta lucha el vituperio del fracaso de este mundo, pero seguros de que la inocencia del Justo será reconocida y premiada por Dios. Dios tiene siempre la última palabra, no la iniquidad.
-Resucitar significa que estamos ya, en una marcha hacia la plenitud de la vida, en lucha contra todo lo que bloquea, merma y mata la vida. El tiempo que se nos da no es para volverse pasivos, indolentes, escépticos, sino para trabajar, ahora, en el minuto a minuto, e ir haciendo que esta tierra sea cada vez más un cielo, el cielo de Dios. La resurrección de Jesús es la meta final, la anticipación de la plenitud que nos aguarda. Y esa plenitud no hay otra forma de hacerla más real y operativa que comprometerse con aquellos que más vida, amor y libertad necesitan: los pobres.
Amigo, hermano y querido Ladis, porque lo eras, muy querido de todos: estás bien, feliz, en tu nueva vida, después de haber cumplido como un buen seguidor de Jesús. Acercarte a ti era contagiarse de humanidad, de sabiduría, de ternura. Las practicaste en el recorrido de tu vida. ¡Cómo perseguiste el hacer felices a tus hermanos! ¡Cómo trabajaste por ellos!
Pero, era ya la hora de partir. Y te nos fuiste por delante. Me alegra, nos alegra, sentirte feliz, libre de todo miedo, atadura y limitación. Sólo Dios, allí, en El, te ha acogido con el amor de una madre, y se ha regocijado infinitamente de poder tenerte a su lado, para siempre. Nuestro dolor se sosiega y se ilumina, porque como humanos, como hermanas y hermanos de Jesús, como seguidores suyos, apostamos por algo que va más allá de la vida: la alternativa no es vida o muerte , sino vida o resurrección.
Benjamín Forcano
Madrid, 7 – julio - 2008
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Cáritas Arciprestal de Algeciras
CARTA A UNA HERMANA DEL COMEDOR PADRE CRUCEYRA
Querida Loli.
Empiezo esta carta diciéndote “Querida Loki” y a penas si he llegado a conocerte. Llevo sólo tres meses de Director de Cáritas Algeciras y esta mañana me han dado la noticia. Tu muerte me ha impresionado. Tus compañeros de Comedor Padre Cruceyra, me han preguntado por ti. Tal vez tú creyeras que pintabas poco para los demás. Pensar que los demás no piensan en uno puede ser un fallo. Cada vida deja huellas al caminar, aunque no lo notemos.
Me dijiste que a, tus quince años, eras una buena moza con un cuerpo precioso. Quiénes te conocieron en tus años de juventud me lo han confirmado. Me han contado muchas cosas de ti, de tu casamiento, de los problemas que tuviste que sufrir. La vida es dura, a veces muy dura. La droga no te ayudó a olvidar y nunca proporciona felicidad duradera.
¿Por qué suceden estas cosas? ¿Por qué llegaste a gastar tu vida así? ¿Quién tiene la culpa…? Han sido muchas las preguntas y respuestas que me han dado algunos de los que hoy te han echado de menos. Este almuerzo del lunes no era nada igual, tú ya no estabas. Libertad, opresión, sociedad que olvida, hambre y angustia…tal vez cambiaron algún mecanismo de tu cerebro. Las campañas contra la droga no llegaron a tiempo; al menos, las mareas que encontraste te hundieron. ¿Perdiste la voluntad? Has perdido la vida, pero tu recuerdo es un aldabonazo para todos los que te hemos conocido.
Aunque dar de comer es mucho, todavía es poco. Agradeces que, en silencio, el Comedor Padre Cruceyra te haya proporcionado comida, vestido y cuidado de tu cuerpo. Pero tu muerte, en soledad, nos invita a un seguimiento más cercano de persona a persona. Y esto es muy difícil de entender y poner en práctica. Tú, que estarás ya cerca del Padre Cruceyra, ayúdanos a conseguirlo.
Juan de Dios Regordán Domínguez
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CENTRO ECUMÉNICO “MISIONERAS DE LA UNIDAD”
Servicio InfoEkumene
http://www.centroecumenico.org
Email: infoekumene@centroecumenico.org
DIÁLOGO INTERRELIGIOSO / LIBERTAD RELIGIOSA
Boletín Nº 116 [14-V-2008] / pág 14 de 24
FALLECE A LOS 98 AÑOS, IRENA SENDLER LA CATÓLICA QUE SALVÓ LA VIDA A 2.500 NIÑOS JUDÍOS DEL GUETO DE VARSOVIA
Zenit/Infoekumene- Irena Sendler, conocida como «el ángel del Gueto de Varsovia» por haber salvado del Holocausto a 2.500 niños judíos, falleció el pasado 12 de mayo en Varsovia a la edad de 98 años.
Irena era una asistente social polaca quien organizo y dirigió un grupo de mas de 20 personas para salvar de la muerte segura a esos pequeños en ese barrio de la capital polaca bajo la ocupación nazi.
Como ella explicó después, pudo realizar esta labor gracias a la ayuda de religiosas polacas. La Fundación Internacional Raoul Wallenberg, una organización no gubernamental educativa internacional, fundada por el argentino Baruj Tenembaum, que ha analizado y documentado numerosos casos de salvadores del Holocausto, ha calificado a Sendler como «una de las mas heroicas salvadoras católicas del Holocausto»
Esta fundación con sedes en Jerusalén, Nueva York y Buenos Aires, recuerda que esta labor le llevó a Irena a soportar la tortura en la cárcel nazi y una condena a muerte que por suerte no se ejecutó.
Irena Sendler nació en Polonia en 1910. Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero. Para evitar las inspecciones, registraba a las personas bajo nombres católicos ficticios o las inscribía como pacientes de enfermedades muy contagiosas como el tifus o la tuberculosis.
Pero en 1942, con la designación de un área cerrada para alojar a los judíos, conocida como el «Gueto de Varsovia», las familias sólo podían esperar una muerte segura. Irena se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos organizado por la resistencia polaca. Logró obtener un pase del Departamento de Control Epidémico de Varsovia para poder ingresar al gueto en forma legal. Persuadir a los padres de separarse de sus hijos era una labor horrorosa para una joven madre como Irena. «¿Puedes asegurar que vivirá?», Irena preguntaba a los angustiados padres. Pero sólo podía garantizar que morirían si se quedaban. «En mis sueños, todavía puedo oírlos llorar cuando dejaban a sus padres», decía después.
Tampoco era fácil encontrar familias que quisieran darle cobijo a niños judíos. Comenzó a sacar a los niños en una ambulancia como víctimas del tifus, después tuvo que utilizar cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercadería, bolsas de patatas, ataúdes...
El rescate de un niño requería la ayuda de al menos diez personas. Los niños eran los primeros transportados a unidades de servicio humanitario y luego a un lugar seguro. Luego les buscaba ubicación en casas, orfanatos y conventos. «Envié a la mayoría de los niños a establecimientos religiosos», recordaba. «Sabía que podía contar con las religiosas». El único registro de sus verdaderas identidades de los niños lo conservaba en frascos enterrados debajo de un árbol de manzanas en el patio de un vecino, frente a las barracas alemanas. En total, los frascos contenían los nombres de 2.500 niños.
El 20 de octubre de 1943, Irena fue detenida y encarcelada por la Gestapo. Era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos y soportó la tortura para no traicionarles. Le rompieron los pies y las piernas. «Pero nadie pudo quebrar su voluntad. Irena pasó tres meses en la prisión de Pawiak donde fue sentenciada a muerte», Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un «interrogatorio adicional». Al salir, le gritó en polaco «¡Corra!». Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Irena continuó trabajando con una identidad falsa
Al finalizar la guerra, Irena desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2.500 niños que colocó con familias adoptivas. Los reunió con sus parientes diseminados por todo Europa, pero la mayoría había perdido a sus familias en los campos de concentración nazis. Los niños sólo la conocían por su nombre clave Jolanta. Pero años más tarde, cuando su foto salió en un periódico, tras ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, fue reconocida por muchas de las personas a las que salvó. Tras la guerra trabajó para bienestar social; ayudó a crear casas para ancianos, orfanatos y un servicio de emergencia para niños.En 1965 recibió el título de Justa entre las Naciones por la organización Yad Vashem de Jerusalén y en 1991 fue declarada ciudadana honoraria de Israel.
De: fernando fabregas
Fecha: 18/05/2008 19:01:29
Para: decorral2000@yahoo.es
Asunto: Rv: Irena Sendler
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Antes de ofrecer al lector el sentido y admirable escrito de nuestro querido amigo Benjamín Forcano,le pedí quien era esa anciana tan ejemplar,para dar mejor sentido al mismo y él me contesta con estas palabras,que sirven como introducción :
Juan: esa abuelita, es de una familia a la que yo conozco mucho desde hace años.
Hay vínculos que a veces son superiores a los de la sangre. Dí la primera comunión
a la nieta, Angela, la casé, asisití a la muerte del abuelo Jesús y finalmente de ella.
En Acered, un pueblecito de Zaragoza, a unos 30 km. de Calatayud, he estado con amigos
de Madrid diversas veces. Y saboreamos la cálida y sencilla amistad de esta gente.
Por lo demás, el ejemplo de ella es sin duda el ejemplo de muchas abuelas anónimas.
Y el mensaje vale para unos y otros casos.
Un abrazo
Benjamín Forcano
¡ R E S U C I T O ¡
.“¿Por qué buscáis entre los muertos,
al que está vivo?”
En la muerte de Isabel, abuela querida, de 89 años.
La muerte nos hace entrar más en la vida
Nuestra civilización, hermanos y amigos, no nos prepara para mirar a la muerte, mirarla con serenidad y esperanza. Es un despropósito, por supuesto, hablar de la muerte a los jóvenes. Cuando ellos están comenzando a vivir, llenos de vida e ilusiones, es lógico que encuentren incómodo que se les hable de la muerte. No es la edad ni el momento.
Pero no me refiero a eso. La cultura, que nosotros recibimos, nos oculta la muerte, la teme. Como si la muerte fuera un enemigo en nuestra vida, como si entrara en nosotros como un rayo demoledor que desbarata todos nuestros planes.
La muerte es lo que es: un acto más de nuestra vida, el último, que pone al manifiesto nuestra nuestra fragilidad, nuestra finitud y la evidencia de que la vida no es nuestra.. La vida se nos da y es Otro quien manda en ella, aunque nosotros tengamos que realizarla personalmente. Somos mortales. ¡Por naturaleza!
Es esta la primera lección que todo el mundo aprende: nadie escapa a la muerte, más tarde más temprano, más joven más viejo, de una u otra manera. Lo vemos a diario.
Cuando avanzamos en la edad, cuando el cuerpo comienza a resentirse, cuando la enfermedad nos va abriendo brechas, ya la vemos con más naturalidad. Y, no por eso, la gente mayor se entristece, se pliega de brazos ni renuncia a seguir viviendo.
¡Lo hemos visto en tanta gente, en tantas personas cercanas...! Lo vemos hoy en Isabel. Esta mujer jamás dimitió de la vida, jamás se inhibió, jamás pensó que no valía la pena vivir, ella a sus 89 años, sabía muy bien lo que eran privaciones, luchas, sufrimientos. ¡Qué energía, qué pasión, qué fidelidad! Como una chavala trataba de hacer agradable la convivencia, cuidaba de que los que estaban a su lado fueran felices. Le faltaba tiempo, quería ser parte activa, podía y quería manifestar que con ella no iba la pasividad, el abatimiento, la tristeza. Había que frenarla. ¡Qué grandeza de mujer!
- Isabel, te voy a hablar con el cariño que tú sabes te tengo. Porque tú me escuchas, no has muerto, has cerrado los ojos para abrirlos a la vida en plenitud, tu corazón se ha parado, porque nuestra vida tiene un plazo, se gasta , ha agotado sus recursos y llega un momento en que se produce el transplante o, lo quew es lo mimso, la continuidad de la vida en otra dimensión ya no perecedera, ya no sometida a males y privaciones, ya libre de todas miserias, ya feliz, ya eternamente libre y dichosa.
Dios, el principio, el sostén, la inspiración y meta de nuestra vida ha visto que habías concluido tu misión, te ha reclamado, te has ido hasta El, has llegado y te ha recibido, te ha abrazado, le has emocionado, te ha estrechado con el más grande de sus amores, y te ha dicho: -Isabel, te estaba esperando. Te ha besado y le has hecho feliz . ¡Venid, benditos de mi Padre!
Un ejemplo, el de Isabel, de cómo vivir sin temor a la muerte.
La muerte sirve para poner las cosas en su lugar.
La muerte no frena las ganas de vivir, el entusiasmo por la vida, la lucha por mejorar este mundo.
Pero sí que la muerte trunca las ansias de quienes piensan vivir con egoísmo, sin preocuparse de los demás, acumulando fortunas, poder, privilegios que repercuten en sufrimiento de muchos y que piensan que ese su poder va a durar para siempre. La muerte llega a ellos, a sus sueños, como hacha que les hiere de raíz.
¡Cuántos harían bien en contemplar la muerte como un propio, para no endiosar nada, para no absolutizar nada, para no desasosegarse, pelearse y llegar incluso a la muerte por cosas insignificanates! La muerte les dice que no se desvivan por tantas cosas fútiles sin saber luego vivir con dignidad, solidaridad y libertad.
¡La muerte! Acérquense a ella, ricos y potentados, políticos, banqueros, los grandes de toda suerte , los opresores de la sociedad y les dirá que no, que por ahí no se consigue más vida, más libertad, más grandeza, más felicidad, les dirá que dejen de vivir sin sentido, pues la vida no es un intervalo más o menos duradero para divertirse, tener, sobresalir y dominar.
La muerte les dirá que la vida es bella, que es otra cosa, que precisamente porque es corta hay que vivirla bien, sacando lo mejor de uno mismo para crear bien y felicidad, para ejercer solidaridad, para acercar el corazón a los más necesitados, para practicar el amor. Eso, el amor, es lo más grande, acaso lo único absoluto: practicar el amor, que exige practicar la justicia, respetar al otro, aceptarlo, tener corazón para ser solidarios, porque la vida no acaba en uno mismo, en la propia familia, en los vecinos o en los amigos más cercanos, la vida llega a todos, incluso a los enemigos. Cuando uno deja de amar ya no es él, se empequeñece, se empobrece, reduce su estatura humana y moral. Hay que amar como Dios, padre de todos; hay que amar como Jesús, el Señor y hermano de todos; hay que amar con solidaridad, con ternura, con compasión con los más pobres.
¡Ay, la muerte! Cuántos sueños fatuos deshace, cuántos deseos injustos rompe, cuántos pensamientos equivocados ilumina, cuánta luz comunica, hasta llegar a ella como Francisco de Asís, que la llamaba “mi hermana la muerte”.
Yo creo en la resurrección, yo creo en la vida plena, yo creo en la felicidad eterna, yo creo que no hay dicha más grande que amar a todos, buscando el bien de todos, yo creo que es estúpido romper las relaciones entre unos y otros, que es antinatural no ayudarse, empeñarse en vivir como lobos y no como hermanos, hacer de este mundo un infierno y no un cielo.
Isabel: tú sabes de todo esto, alma limpia, justa, buena, humilde, como lo era también el pausado, tranquilo, sobrio, recio y campero Jesús, tu marido.
Gracias por vuestra vida, gracias por vuestro ejemplo, gracias por vuestra muerte.
Enseñadnos a vivir en paz y en amor.
Benjamín Forcano
Acered, 1 de marzo de 2008
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Autor: Nieves San Martín | Fuente: Zenit.org
Falleció Eduardo Bonnin Iniciador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad «Fiel al Evangelio de Cristo, abierto a la realidad del mundo»
Falleció Eduardo Bonnin
PALMA DE MALLORCA, jueves, 7 febrero 2008 (ZENIT.org).- El Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, España, comunicó ayer 6 de febrero, en una nota enviada a Zenit el fallecimiento de Eduardo Bonnin, persona decisiva entre los iniciadores del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC), en la ciudad de Mallorca.
«Fiel al Evangelio de Cristo, abierto a la realidad del mundo y atento a las personas de su entorno durante toda su vida, ha dejado un legado de amistad con Dios y con los hombres a través de los Cursillos de Cristiandad», dice la nota acerca de Eduardo Bonnin, que contribuyó junto a otros laicos a abrir un camino eclesial de renovación de la vida cristiana que hoy está extendido en numerosos países de los cinco continentes.
Por su parte, el Secretariado Nacional de España del MCC, en una breve nota en su página web indica que «con su muerte, se pierde uno de los iniciadores de la Obra de Cursillos de Cristiandad. Fue en esta parcela de la Iglesia donde El Señor lo plantó y a ella le entrego su esfuerzo, su ilusión, su tiempo y toda su vida».
El Movimiento nació en España, en la isla de Mallorca, entre los años 1940 y 1949, según informa el Secretariado Nacional en su página web. «Numerosos laicos y algunos sacerdotes, iluminados por el Espíritu Santo, descubrieron muy claramente el hecho de que también los laicos, en virtud de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, desempeñan un papel activo en la evangelización», indica esta fuente.
Los Cursillos se difundieron por toda España y desde ahí a los países americanos y después a los cinco continentes.
El fallecimiento de Eduardo Bonnin Aguiló, que tenía 90 años, se produjo ayer 6 de febrero a las 16 horas en la ciudad de Palma de Mallorca, cuna de los Cursillos de Cristiandad.
El Secretariado de Mallorca pide a todos los cursillistas y amigos en general que difundan la noticia. «Os rogamos -dice la nota- que como Eduardo nos ha enseñado, las cosas se hacen mejor por la vía de la amistad. De esta manera, y con el fin de poder llegar a los más posibles, os pedimos que hagáis llegar a todos vuestros amigos cursillistas o no cursillistas, pero que conocían a Eduardo, la noticia de su fallecimiento».
Los actos previstos para la despedida a Eduardo Bonnin son, en primer lugar, el velatorio, que tendrá lugar en el Bon Sosec (Ctra Palma- Inca km 7´5 - Marratxi) los días 7, 8 y 9 de febrero.
El próximo martes día 12 a las 20 horas, se oficiará un funeral solemne convocado por la Familia Bonnin y el Secretariado Diocesano de Mallorca del MCC en la Catedral de Palma, oficiado por el obispo de Mallorca Jesús Murgui.
Se ha habilitado un blog http://eduardoinmemoriam.blogspot.com, informa el Secretariado de Mallorca, «para que todo el que quiera pueda compartir con los demás sus sentimientos y recuerdos hacia Eduardo, especialmente, nuestros hermanos que no tienen la oportunidad de encontrarse en Mallorca y están repartidos por todo el mundo».
«Cuando Eduardo visitó a los presos --recuerda la nota--, les llamó afortunados y personas importantes porque iban a estar en unas horas junto al Padre. Eduardo para nosotros siempre ha sido alguien importante, pero a partir de ahora en nuestras oraciones podremos pedirle que interceda por nosotros ante el Padre, para que podamos seguir con su trabajo de evangelización del mundo y hacer que los más posibles tengan la alegría de saber que Dios les ama. Si Él hizo todo lo que hizo en la tierra, qué no hará ahora desde el cielo».
Y concluye agradeciendo la labor realizada por Bonnin: «Gracias Eduardo, por hacer que nuestras vidas sean mejores, por hacer que seamos más felices y porque muchas de nuestras vidas no tendrían la luz del Evangelio si tú no hubieses estado aquí».
Eduardo Bonnin Aguiló nació el 4 de Mayo de 1917. Su pensamiento y su trayectoria apostólica han sido recogidos principalmente en dos obras: «Signos de Esperanza» del entonces arzobispo y ahora cardenal Paul Josef Cordes, Ed. San Pablo 1998, y «Eduardo Bonnín. Un Aprendiz de Cristiano», de Eduardo Suárez del Real Aguilera (Editorial LibrosLibres, 2002).
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Adios a nuestro amigo Gonzalo Arias
Aventino Andrés Cortés
Gonzalo Arias Bonet falleció en Cortes de la Frontera durante la pasada noche del viernes, 11 de enero a consecuencia de una enfermedad, que ha ido minando progresivamente su salud hasta acabar definitivamente con ella.
La personalidad , el pensamiento y el estilo de vida de Gonzalo son lo suficientemente significativos para cuantos lo hemos conocido como para que su partida quede reducida al ámbito estrictamente local y familiar. Porque la obra y el pensamiento de Gonzalo pertenecen ya de algún modo a todos aquellos que quieran acercarse a ellos: idea, sin duda, querida para el sentir generoso del propio Gonzalo, dispuesto siempre a compartir sus cosas y proyectos con quien se lo propusiera.
Quisiera a través de estas líneas hacer un breve recorrido por la vida y a actividad de este hombre cabal, cristiano sincero y algo más que “aprendiz de no-violento”, como gustaba apellidarse.
Mi primer contacto con él fue, precisamente, en la actividad típica de la no-violencia, cuando al finalizar la década de los setenta protagonizó una huelga de hambre frente a la frontera de España y Gibraltar: el prolongado cierre total de la misma constituía a los ojos de Gonzalo una violación flagrante del Derecho Internacional, a parte de la dramática situación en la que se encontraban muchas familias de ambos lados de la verja, sin posibilidad práctica de comunicación entre ellas.
La huelga duró cerca de un mes, terminada la cual, tomó la decisión de abandonar su residencia de El Escorial para trasladarse a vivir con su familia a La Línea, con las miras puestas en continuar presionando por medios no-violentos hasta conseguir un día la apertura de la verja.
Varias veces entró ilegalmente en Gibraltar, desde donde saltó la valla de separación de ambos territorios para dar a entender que la ilegalidad se hallaba no en saltarla sino más bien en que se mantuviera totalmente cerrada. Estos hechos le costaron la detención y el paso por la cárcel, lugar que ya había conocido anteriormente en Madrid, cuando, poniendo en práctica el contenido de su novelita “Los Encartelados”, decidió salir a la calle y reclamar públicamente elecciones libres y democráticas para aquella España tan encorsetada por la prolongada dictadura.
La apertura de la verja tuvo lugar poco después de que Gonzalo fijara su residencia en La Línea, llegados ya los socialistas al poder. Desinflado el problema fronterizo con Gibraltar, Gonzalo se centró en otros ámbitos de la no-violencia, como la objeción de conciencia frente a lo militar en la doble vertiente de supresión del servicio militar obligatorio y negar la parte proporcional del IRPF a la compra de armamento.
Fiel a su compromiso con la no-violencia, supo entreverar su trabajo profesional de traductor de organismos internacionales con la presencia en cuantos foros se organizaban en cuestiones de paz y derechos humanos así como con la actividad de escritor sobre su tema preferido. A este respecto, diré que son varias las obras que nos ha legado, entre las que destacan:
“El antigolpe”, escrita a raíz del golpe del 23-F y que pretende ser, como reza el subtítulo, un “manual para la respuesta no-violenta a un golpe de Estado”.
– En la obra “El ejército incruento de mañana” presenta materiales diversos sobre la doctrina de la defensa no-violenta e intentan salir al paso de quienes pretenden confundir no-violencia con renuncia a la defensa personal o colectiva. – “La no-violencia, ¿tentación o reto” ? Supone un intento de sistematización de su pensamiento en torno a este asunto. Desarrolla con claridad su visión crítica de la justificación que mantiene la teología católica en la guerra justa y el recurso a medios violentos en la legítima defensa.
– Su última obra, aparecida poco antes de su muerte y titulada “La historia ramificada” yo la califico como una pirueta imaginativa, muy al estilo de Gonzalo, en la que mezclando personajes y situaciones de la historia, imagina posibles salidas no violentas a tales situaciones.
La trayectoria del pensamiento de Gonzalo Arias tiene una variada fuente de inspiración, que comienza en el humanismo cristiano de los años cincuenta y el personalismo de algunos pensadores franceses como E. Mounier y G. Marcel. Creo que anduvo muy cerca de los círculos de Ruiz Jiménez y de publicaciones como “El Ciervo” y “Cuadernos para el diálogo”.
Entró luego en una dimensión más vital y práctica, cuando en Francia entra en contacto con las doctrinas de la no-violencia de Gandhi y Martin Luther King. Fue una preocupación constante suya la de dar a entender que la no-violencia sirve de poco como doctrina si no va acompañada de acciones concretas allí donde lo reclame la justicia y los derechos de las personas. De igual modo le preocupaba dejar claro que la no-violencia no suponía ni pusilanimidad ni renuncia a servirse de medios, no-violentos eso sí, para defenderse cuando fuera preciso.
Quedaría incompleta mi referencia a las fuentes de su pensamiento si no destacara su condición de cristiano profundamente convencido, ya que supo anclar su concepción y las exigencias de la no-violencia al mandamiento por excelencia de Jesús y a los nuevos planteamientos de las Bienaventuranzas.
Lo cristiano informó todas las facetas de la vida de Gonzalo, tanto en los aspectos individuales como familiares: sirva como ejemplo de su sentido de la acogida y solidaridad con el mundo marginado el sobrenombre de “casatuya” con el que bautizó su casa de El Zabal en La Línea, cuyas puertas siempre estuvieron abiertas a quienes hasta allí quisieron acercarse. Muchas familias del barrio de La Atunara son testigos de estas dos facetas comentadas. Hombre enormemente culto, no ciñó sus conocimientos al ámbito de la no-violencia: prueba de ello ha sido el conjunto de aportaciones en materia de calzadas romanas, vertidas a lo largo de los años en la revista por él fundada “El Miliario extravagante”.
Volviendo al terreno de su pensamiento son conocidas las posturas críticas y fundadas mantenidas por él frente a determinadas formulaciones teológicas en el ámbito de las exigencias éticas y morales, sobre cuyos contenidos no puedo extenderme aquí. En este sentido siguió muy de cerca las orientaciones del Concilio Vaticano II, lo mismo que empezó a experimentar luego la decepción frente a los frenazos y la involución eclesiales posteriores. Consecuencia de ello fue su acercamiento progresivo a los movimientos de Iglesia que abrían esperanzas de vivir más de cerca los ideales del evangelio en diálogo con el mundo actual, como las Comunidades Cristianas Populares, las Comunidades de Base, Somos Iglesia, Moceop y otros.
Esto ha constituido precisamente parte de su último pensamiento, dejado por escrito poco antes de morir y con el que cerraré esta breve e incompleta semblanza de Gonzalo: “… He vivido como cristiano y como tal entiendo morir, después de haber intentado aplicar y practicar, desde la doctrina de la no-violencia, el mensaje de amor universal que Jesús nos trajo de parte de Dios para la construcción del Reino de Dios…
Llegada la hora de la sinceridad, debo decir que he evolucionado al final de mi vida de manera que ya no tengo esperanza en la renovación de la Iglesia Católica Romana desde dentro, aunque conservo la esperanza en la renovación del cristianismo por obra de comunidades de base, iglesias pacifistas y movimientos ecuménicos. Entiéndase esto como una forma de protesta frente a una Iglesia ritualista y dogmática, poco sensible a los signos de los tiempos…”
Descanse en paz, el hombre coherente, el valiente luchador no-violento y el amigo bueno.
La Línea, 19 de enero de 2008
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NOS HA DEJADO FERNANDO BONNIN
No se cual era su edad, pero era mayor que yo. Era hijo de una familia numerosa y peculiar: Eduardo, el fundador de los “Cursillos de Cristiandad “es su hermano; y Pilar, amiga mía, su hermana. Era un cristiano, aparte de capellán singular. Estaba comprometido de verdad, no sólo de boquilla, con los más pobres, en el sentido literal de la palabra. Fue de los primeros curas obreros de Mallorca. Lo recuerdo trabajando en una lavandería de hotel (el cura lavandero para sus amigos forasteros), y también haciendo de taxista. Durante muchos años desarrolló una valiosa tarea en la barriada de Virgen de Lluch.
Pero lo más importante no es lo que hizo, sinó lo que él era o pretendía ser. Fundamentalmente era una buena persona, realidad hoy, socialmente minusvalorada. Era un hombre sencillo sin protagonismos estériles, en una sociedad donde el espectáculo es ley. Era un hombre abierto, ingenuo, y a la vez, tozudo, de aquéllos que cuando lo necesitabas, lo encontrabas, en un mundo donde lo que vale se corresponde con lo que tienes.
Probablemente Fernando Bonnin no recibirá ningún homenaje popular ni multitudinario, ni siquiera de los suyos. Nos ha dejado así como vivió: sin hacer ruido.
Gracias y adiós.
Antonio Tarabino-Castellani
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HA MUERTO UN MILITANTE CRISTIANO : JULIÁN GÓMEZ DEL CASTILLO. Movimiento Cultural Cristiano
Solidaridad
Ha muerto un militante cristiano de la Iglesia Católica. Miles de personas se han beneficiado de los cientos de miles de kilómetros que hizo por España e Iberoamérica alentando la vida solidaria, especialmente desde los cursillos apostólicos y sociopolíticos dedicados a plantear la vida cristiana en toda su amplitud: conversión y revolución.
Julián Gómez del Castillo nació el 10 de octubre de 1924 en la España del hambre. Nació en una familia obrera entregada al ideal de la justicia. Su padre, miembro de aquel PSOE militante al igual que su abuelo, murió en la cárcel de aquel engendro pequeño burgués que fue la Segunda República.
Su infancia le fue robada por el capitalismo. Muy pronto tuvo que trabajar y muy pronto se unió a las luchas sociales siendo capaz, con sus hermanos y otros niños, de obtener fondos para sostener huelgas. Recordaba con frecuencia cómo de niño metía en la cárcel los periódicos para su padre eludiendo la vigilancia carcelaria.
En su juventud se convirtió al cristianismo y recibió el bautismo. A partir de ese momento, lucha por la Justicia y vida cristiana formaron para él un solo cuerpo. En la militancia cristiana conoció a Trini, una joven obrera, con quien contrajo matrimonio cristiano del que nacieron 4 hijos y que sufrió también varios abortos involuntarios.
Dom Helder Cámara junto a Julián G.C. en el Aula Malagón-Rovirosa.
Su entrega al Ideal cristiano de Justicia se hacía vida, por aquellos años, en la promoción de centros culturales. A mediados de los cuarenta conoce a Guillermo Rovirosa y la HOAC y forma parte del grupo de conversos que dio solidez a esa organización desde la cual se lanza un periódico, el ¡Tú!, que Franco no dudó en cerrar. Aquellos militantes devolvieron la esperanza a una clase obrera completamente hundida y humillada: bufetes laboralistas, cursillos, hojas informativas, penetración en el sindicato vertical… todo servía para retomar la antorcha de la Solidaridad histórica de los pobres, mientras el PSOE iniciaba sus plácidas vacaciones en el exilio y abandonaba la promoción militante en España. El franquismo le persiguió sin piedad, llegando a padecer cárcel y todo tipo de controles.
Su vida apostólica se caracterizó por no aceptar las instrumentalizaciones de la democracia cristiana ni de la socialdemocracia. En la crisis profranquista del apostolado laico de los años sesenta, junto a Rovirosa, fue el primer impulsor de la editorial ZYX, la editorial obrera más importante de la oposición franquista. Y en la crisis apostólica promarxista de los años setenta defendió, incluso desde el compromiso sindical, la solidaridad, la autogestión, la primacía de la persona humana… frente a los manejos politiqueros de la derecha y la izquierda.
A comienzos de los ochenta, cuando el capitalismo se ha hecho neocapitalismo, los obreros -especialmente sus representantes- se han aburguesado y el colonialismo se ha transformado en robo Norte-Sur, colabora de forma muy destacada en el lanzamiento del Movimiento Cultural Cristiano. A él aportará hasta su muerte sus cualidades y su entrega. Sus pilares, como en otras asociaciones anteriores, serán la fidelidad a Cristo, la Iglesia y los pobres. Con el Movimiento Cultural Cristiano nace la editorial “Voz de los sin voz”, que unida a la experiencia en ZYX, convierten a Julián en el primer editor de la lucha social de la España contemporánea.
“Igual que hicimos la editorial ZYX, hoy hemos lanzado el Partido SAIn” (Julián Gómez del Castillo)
A comienzos de este tercer milenio, teniendo ante sus ojos el drama de los pobres y las ganas de ser fieles de los militantes en cuya forja había colaborado, es el principal impulsor del primer partido político plenamente autogestionario: Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn). Insiste en la inspiración cristiana de esta plataforma que nace para servir a los empobrecidos.
Julián Gómez del Castillo, junto a Monseñor Dorado Soto. Homenaje a Guillermo Rovirosa, Octubre de 2005, Málaga.
Ha muerto un militante cristiano de la Iglesia Católica. Miles de personas se han beneficiado de los cientos de miles de kilómetros que hizo por España e Iberoamérica alentando la vida solidaria, especialmente desde los cursillos apostólicos y sociopolíticos dedicados a plantear la vida cristiana en toda su amplitud: conversión y revolución. Cientos de personas hemos sido amados por él como sus hijos, y a él y a Trini les queremos como a nuestros propios padres. Por su sabiduría y experiencia vital, su consejo ha sido buscado por intelectuales de alto rango, obispos… y personalidades históricas le han admirado. Pero sobre todo, los sencillos, los obreros, los empobrecidos del Tercer Mundo han vivenciado que Julián les ha devuelto la esperanza, las ganas de luchar. Fue perseguido de mil maneras y conoció la alegría del amor de Dios en medio del sufrimiento. El 29 de octubre de 2006 ha muerto un testigo, un militante cristiano, un converso enamorado de Cristo, de la Iglesia y de los pobres de la Tierra. Su semilla seguirá dando fruto.
Jóvenes, entusiasmados por el mensaje de vida solidaria transmitido por Julián G.C., emprenden juntos su caminar en la Escuela Solidaria Iqbal Masih. Septiembre 2006.
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