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EL PLURALISMO EN LA IGLESIA DE MADRID
( REFLEXIÓN DEL FORO “CURAS DE MADRID” )
Junio de 2008
“Hablad y actuad como quienes van a ser juzgados por una ley de hombres libres” (Sant. 2 / 12)
Presentación
1.- Como curas de Madrid nos sentimos corresponsables con todo el pueblo de Dios y sus obispos en la evangelización de nuestros barrios. Esa responsabilidad es la que nos motiva para exponer nuestras opiniones. No queremos limitarnos a permanecer como meros “peones ejecutivos” de lo que se nos dice, sino aportar nuestro punto de vista formado desde la tarea pastoral.
2.- No se trata de sustituir a la jerarquía, pero sí de ofrecer nuestra perspectiva: cómo vemos las cosas desde los lugares socio-culturales y eclesiales en que nos movemos, con la intención de iniciar un diálogo entre los distintos sectores y sensibilidades que coexisten al interior de la Iglesia.
3.- Estas reflexiones las agrupamos bajo el título: “Pluralismo en la Iglesia de Madrid”. Creemos que es un problema a tener en cuenta en nuestras diócesis madrileñas. De hecho se toleran voces distintas, la existencia del Foro “Curas de Madrid” es una muestra, pero se promueve una uniformidad, a nuestro juicio, empobrecedora y no pocas veces preocupante. Ha sido, en buena medida, la razón de ser de este Foro.
A.- FUNDAMENTACIÓN
4.- Nos parece que el pluralismo actualmente existente en todos los campos del saber humano no sólo es un dato de la realidad sino que es también una riqueza irrenunciable, siempre preferible a la falsa unidad que genera aquel pensamiento que pretende imponer su particularidad como universal. La filosofía actual insiste en que el sujeto que conoce interviene en el proceso del conocimiento y que, en consecuencia, la comprensión de la realidad pasa necesariamente por la interpretación. El pensamiento único no parece ya posible ni deseable, ni en la Iglesia ni en la sociedad civil.
5.- Postular el pluralismo legítimo de interpretaciones de la fe cristiana y de la práctica pastoral no conduce a la "dictadura del relativismo", es decir a sostener la incapacidad de acceder a la verdad o a la imposibilidad de presentar valoraciones morales válidas. Supone, eso sí, superar toda forma de fundamentalismo excluyente, vinculado a la pretensión de "poseer" la totalidad de la verdad. Implica además, desde la apertura al Espíritu del Resucitado, la necesidad apremiante del diálogo enriquecedor, que es lo que demandamos en nuestra Iglesia (G.S. 92).
6.- El Nuevo Testamento nos muestra una Iglesia plural. Porque plurales son las situaciones, grupos humanos, culturas... con las que la Palabra se va encontrando y en las que tiene que ir “tomando cuerpo socio-cultural”, para poder hacerse presente sin otras dependencias que lo fundamental de su mensaje
Una Iglesia plural, que afronta diversidad de conflictos según relata el libro de los Hechos de los Apóstoles: conflicto de las primeras comunidades con los saduceos, con las sinagogas de la diáspora, el paganismo, la aparición de la secta Camino en el seno del judaísmo, el conflicto entre los autóctonos de habla aramea y los inmigrados procedentes de la diáspora, las imposiciones legalistas de los partidarios de la circuncisión, etc.
7,- Un especialista como Josep Rius-Camps escribe: “La existencia de conflictos en el seno de Iglesia no es de ahora. Siempre, desde sus inicios, los ha habido, por ser humanos quienes la componen; en realidad son signo de vitalidad y pluralismo. Para los fariseos, por ejemplo, los publicanos eran recaudadores y descreídos; para los judeo-creyentes, eran impuros. Para Pablo, los paganos eran ciudadanos de segunda clase respecto a los judíos. Para Jesús y el Espíritu Santo eran personas humanas. Los conflictos no se resuelven a base de estrategias o imposiciones, por muy santas que aparezcan o se revistan de seda. El único que puede conducir a la unidad es el Espíritu de Jesús”. (Revista “Éxodo”, “Conflictos en la Iglesia primitiva”, nº 19, 1993, p. 33).
8.- La acción del Espíritu es universal y se manifiesta de maneras muy diversas. La unidad básica en la fe, en un mismo Espíritu, no elimina la diversidad; al contrario, la presupone, para que todos los distintos puedan sentirse en la Comunidad como en su propia casa. En la Comunidad cristiana, por tanto, comunión y pluralismo se complementan recíprocamente. El Espíritu que suscita y anima los diversos carismas y responsabilidades es el mismo que nos conduce hacia la unidad ( Gal. 2 / 9-10; I Cor. 12 / 4-11)
9.- Esa unidad en la diversidad capacita a la Iglesia para ser vínculo de unión universal: “La Iglesia, para congregar a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura que sean bajo un mismo Espíritu, se convierte en el signo de la fraternidad, que permite y consolida la sinceridad del diálogo. Pero eso exige, en primer lugar, que en la misma Iglesia promovamos la estima mutua, el respeto y la concordia, reconocidas todas las legítimas diversidades, para instituir un diálogo, cada vez más fructuoso, entre todos los que constituyen el único pueblo de Dios. Haya en lo necesario unidad, en lo dudo libertad, y caridad en todo” (G.S. 92).
10.- Una excesiva pretensión de uniformidad significa, en consecuencia, infidelidad al Espíritu y daño grave para la Iglesia, para su presencia real en los distintos grupos humanos y mundos culturales con los que se va encontrando. Entendemos que la comunión cristiana presupone necesariamente el pluralismo. De otra manera se dará uniformidad, sometimiento, pero no verdadera comunión. No somos otra cosa que “administradores de la múltiple gracia de Dios” (I P. 4 / 10 )
11.- Creemos, en consecuencia, que la función del obispo es servir a esta comunidad diocesana una y plural, para valorar y promocionar los distintos carismas y sensibilidades en que el Espíritu se hace presente. Por supuesto, también para discernirlos, pero en diálogo abierto y respetuoso con todos, desde la fidelidad al Evangelio y la Tradición.
12.- El obispo y el presbítero que son también discípulos del Señor, hermanos entre los hermanos, han de ser promotores de la dignidad de los seglares desde su justa libertad y competencia en la ciudad terrestre, “tratarán de conocer con ellos las señales de los tiempos, examinarán juntos los espíritus para ver si son de Dios y cuidarán de descubrir los multiformes carismas de los seglares, desde los más modestos hasta los más altos, los reconocerán con gozo, los fomentarán con diligencia y tratarán de armonizar las diversas mentalidades, de tal modo que nadie se sienta extraño en la comunidad” (P.O. 9).
13.- Consecuentemente, obispos y presbíteros debemos servir en sus respectivos campos a la comunidad diocesana una y plural, para valorar y promocionar los distintos carismas y sensibilidades en que el Espíritu se hace presente. Creemos, por tanto, que el obispo no ha de conformar la comunidad diocesana a su imagen y semejanza, configurándola exclusivamente según sus propios orígenes y tradiciones socio-culturales, según su particular pertenencia ideológica.
14.- Obispos y presbíteros no crean la norma esencial del seguimiento de Jesús, la reciben como todos los demás, y en comunidad buscamos, en cada tiempo, su interpretación y aplicación. Todos debemos ser formados para conocer cada vez mejor la enseñanza y praxis de Jesús, en su origen y contexto histórico y en una sociedad como la nuestra. Jesús es el modelo, camino y meta de la norma evangélica: “Sed compasivos como vuestro Padre celestial es compasivo”.
B.- LA IGLESIA DE MADRID
Teniendo en cuenta estos presupuestos, pasamos a exponer nuestra opinión sobre algunas de las situaciones de nuestra Iglesia local.
Pluralismo en la sociedad:
15.- Que la sociedad española ha cambiado radicalmente en los últimos treinta años no lo duda nadie. El caso español es, incluso, un modelo que se estudia en las ciencias sociales, para analizar la rápida transformación de una sociedad en lo económico, político y lo sociocultural.
Nuestra sociedad madrileña de hoy está irremediable y afortunadamente marcada por la pluralidad: socio-política, cultural, moral, religiosa... Es fruto de la democracia y la libertad y, en los últimos años, de la llegada entre nosotros de manera significativa de personas procedentes de prácticamente todos los países del planeta. Y ello lo consideramos una riqueza y una oportunidad nueva para la evangelización, con tal que los cristianos sepamos situarnos también de manera nueva.
16.- Que la Iglesia se sitúe en una sociedad laica, secular, plural y diversa en filosofías y concepciones religiosas, implica reconocer de hecho que el Estado es aconfesional. Por tanto, la Iglesia es una institución más que tiene su incidencia pública, su oferta que hacer gratuitamente, pero no ha de imponer su propia ética o concepción de la vida como la única forma de vida válida para todo el cuerpo social. El Estado ha de legislar teniendo en cuenta la pluralidad y diversidad de formas de vida y concepciones éticas que se dan en nuestra sociedad.
17.- En cuanto a la organización de la convivencia social: Creemos que la jerarquía eclesiástica ha de abrirse al cambio desde el diálogo. Sin caer en una postura cerrada y apologética sobre derechos y privilegios que, antes o después, tienen que ser replanteados porque lo pide un amplio sector de la opinión pública. Una actitud de apertura y de búsqueda de nuevos acuerdos la favorecería a corto y largo plazo. Hay que asumir la sensibilidad de los no católicos, de los que no pertenecen a ninguna religión y de un número creciente de católicos disconformes, que abogan por replantear la postura de la Iglesia en una sociedad secularizada y un Estado laico.
18.- Diálogo y Celebraciones interreligiosos: El Concilio Vaticano II, en su Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas nos advierte : “La Iglesia, en su tarea de promover la unidad y la caridad entre los hombres y los pueblos, considera ante todo aquello que es común y conduce a la mutua solidaridad... Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, mediante el diálogo y la colaboración con los adeptos de otras religiones...” (“Nostra,Aetate”. 1-2).
Por su parte, el “Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española 2006-2010” en relación con el diálogo interreligioso con los no cristianos, nos invita a entablar tres tipos de diálogo: “Diálogo de la vida, de la acción, de la experiencia religiosa”(nº 37).
18.- En los últimos años ha habido no pocas ocasiones en la vida social para haber realizado alguna iniciativa en este sentido: debates sobre cuestiones que nos afectan a todos, celebraciones interreligiosas ante acontecimientos y situaciones que hemos vivido-sufrido todos y no se ha hecho. Incluso se han censurado iniciativas en este sentido. Creemos que se trata de una falta de convicción o sensibilidad para estar presentes de manera significativa en una sociedad plural, desoyendo las orientaciones del Concilio.
20.- Diálogo intercultural: El mismo cardenal Ratzinger ha mantenido públicamente interesantes debates con conocidos representantes de la cultura no religiosa como Habermas y otros. ¿Para cuándo, entre nosotros, debates abiertos con aquellos que no piensan como nosotros o no creen lo que nosotros creemos?. Aquí no encontramos otra cosa que lamentos “porque nos persiguen”, porque “no nos quieren”... En el campo de la bioética, por ejemplo, necesitamos hoy encontrarnos creyentes y no creyentes en una moral de mínimos o de consenso sin tener que renunciar nadie a sus máximos o diversidad de códigos morales.
Pluralismo en la Iglesia:
21.- Consideramos que, para afrontar estas nuevas situaciones, ciertamente complejas, se precisan todas las manos, todas las inteligencias y todas las mentalidades. Puesto que la situación plantea problemas nuevos habrá que atreverse a experimentar (con el riesgo de equivocarse) y a debatir en libertad comunitariamente. Son los caminos por los que la Iglesia ha ido encontrando salidas desde sus primeros momentos (Hech. 10; 11; 15)
22.- Vemos a nuestra Iglesia demasiado homogeneizada por una jerarquía y unos movimientos conservadores que pretenden imponer una única postura del cristiano en relación con el mundo. Sin embargo, hay diversas escuelas y teologías que dan respuestas diversas o matizadas sobre el matrimonio, comienzo y final de la vida... así como sobre la diversidad de posturas en relación con la presencia de la Iglesia en la sociedad civil, desde cristianos de presencia a cristianos de mediación, pasando por fórmulas intermedias no excluyentes, pero no únicas ni impositivas.
23.- El compromiso político de los católicos: Estos cambios en la sociedad española han comportado un pluralismo político. Ahora bien, en política la diversidad no pasa por “católicos/no católicos”, sino por los distintos modelos de organizar la convivencia ciudadana y los católicos pueden estar presentes en todos estos modelos. Una misma fe puede dar lugar a compromisos socio-políticos diversos, con tal que estén al servicio del bien común, particularmente de los más pobres del cuerpo social, y se utilicen métodos democráticos.
24.- Lo dice el Concilio : “El orden social y su progreso deben redundar en bien de las personas, ya que el orden de las cosas debe subordinarse al orden de las personas y no al contrario... Debe fundarse en la verdad y edificarse sobre la justicia y la libertad” (G. S. 26).
“Como en virtud de su misión y naturaleza la Iglesia no está encadenada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social, puede ser por esta universalidad peculiar el lazo que estreche íntimamente a las diversas comunidades, puede ser signo y defensora de la trascendencia de la persona humana” ( G. S. 42)
“Muchas veces la visión cristiana de las cosas les inclinará a una determinada solución. Sin embargo otros fieles, con no menos sinceridad, juzgarán del mismo asunto de modo diferente... Conviene que recuerden que a nadie le es lícito arrogarse en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia” ( G. S. 43)
25.- Sin embargo creemos que, de hecho, esta pluralidad no es reconocida ni bien vista en nuestra iglesia local. Lamentablemente todavía quedan reductos del nacional-catolicismo por el que parte de la jerarquía y sus medios de comunicación se presentan socialmente identificados con ciertos valores de partidos políticos de derechas en relación, por ejemplo, con la comprensión del matrimonio, familia, educación... No tienen en cuenta que la Iglesia no es un partido político que apoya e identifica su misión evangelizadora con los valores que preconizan esos partidos para adoctrinar a sus votantes.
26.- Faltan plataformas donde se pueda debatir abiertamente, con la libertad de los hijos de Dios, sobre tantos problemas que nos vemos obligados a afrontar en la reflexión teológica, en la práctica pastoral. Necesitamos espacios donde podamos oír y contrastar las diversas posturas que de hecho se dan en nuestra Iglesia. Necesitamos perder el miedo a experimentar, a equivocarse y corregir para ir encontrando caminos nuevos.
Medios de Comunicación de la Iglesia:
27.- Lamentamos una vez más -nos tememos que inútilmente- que los Medios de Comunicación del Arzobispado y de la Iglesia española en general no tienen en cuenta este pluralismo de la comunidad eclesial. Es evidente su alineamiento político exclusivo, en estos últimos tiempos, no sólo a favor del Partido Popular, como ya venía haciendo, sino que ha optado públicamente, en la lucha al interior del Partido, por los intereses y estrategias de una de sus facciones.
28.- Desde la sensibilidad de las comunidades cristianas, de las que somos responsables, y desde nuestra propia opinión, no podemos aceptar que esas posturas partidarias monopolicen la imagen de “católicos en la vida pública”. Tenemos el sentimiento de que pretenden acaparar, privatizar y recluir la imagen de la Iglesia Católica en un sector y excluir, en la práctica, de la comunión eclesial al que no se identifica con una determinada postura socio-política demasiado reducida.
29.- No pocos sectores de la Iglesia nos sentimos sencillamente excluidos. No tenemos ninguna posibilidad de hacer oír nuestra voz y nuestros planteamientos. Todo sucede como si, de hecho, se nos considerara “heterodoxos”. Se nos valora, al menos verbalmente, nuestro trabajo, pero prefieren que nos mantengamos callados. Son otros, y sólo ellos, los que elaboran y publicitan su propia imagen pública de la Iglesia madrileña.
30.- Un ejemplo: Se quitó a la CONFER el programa que dirigía sobre la vida religiosa en la COPE. Argumentaron que se trataba de reorganizar la información religiosa y que de la vida religiosa se seguiría evidentemente hablando. El "matiz" está en que se sigue hablando de la vida religiosa, pero no son los religiosos los que determinan lo que hay que decir. La CONFER (su presidente al menos) expresó su malestar con fuerza, pero no se le ha tenido en cuenta.
Sínodo diocesano:
31.- Con el paso del tiempo, cada vez estamos más convencidos de que el Sínodo madrileño recientemente celebrado ha constituido una oportunidad perdida. De hecho las conclusiones oficiales no recogieron las aportaciones de tantas personas y grupos que con esfuerzo y entusiasmo discutieron, elaboraron y presentaron.
32.- A nuestro juicio no se tuvieron en cuenta en el análisis inicial de la realidad muchos de los rasgos que caracterizan la mentalidad de la gente de nuestros barrios, la problemática socio-cultural y religiosa que están viviendo. Por lo que los temas abordados, la forma de hacerlo y las conclusiones operativas, en muchos casos, no se corresponden con la realidad y la problemática que estamos viviendo en el día a día.
33.- Ya en su desarrollo se fue acentuando el centralismo y el control que se manifiestan de manera clara en su sección normativa. Los aportes de los grupos se recogieron de forma muy precaria y, aún así, estos aportes fueron sufriendo sucesivos recortes. Sería interesante analizar cómo fueron evolucionando y “domesticándose” las propuestas en el paso de lo expuesto en la asamblea sinodal al texto definitivo de las "Constituciones sinodales y Decreto general".
34.- En consecuencia, este Decreto General emplea comúnmente un lenguaje de ordeno y mando, de excesivo control y centralismo, reiterándose la autoridad del obispo y de los párrocos, en términos incluso contrarios a lo aprobado por la Asamblea.
A continuación presentamos algunos ejemplos:
Art. 41: Todas las instituciones eclesiales que organicen actividades de formación en la fe, deberán informar al obispo diocesano de las actividades que pretenden realizar antes de su publicación y desarrollo. (Ver también art. 42, §3 y art. 44).
Art. 45: Todas las parroquias e instituciones que imparten catequesis de iniciación cristiana en la diócesis de Madrid deben utilizar los textos diocesanos para la catequesis y para la formación de los catequistas. (Cf art. 57 §2). Parece claro que unos textos ofrecidos en una diócesis grande como Madrid no serán lo más adecuados en todos los ambientes: “La adaptación de la palabra revelada debe seguir siendo la norma de toda evangelización; pues así se hace posible en toda nación expresar el mensaje de Cristo a su modo” (G.S. 44)
Art. 48: Es necesario el permiso del vicario de zona, previo dictamen de la delegación diocesana de catequesis, para hacer funcionar una escuela de catequistas.
Art. 74: Las declaraciones públicas de las asociaciones y movimientos apostólicos en el ámbito de la caridad y de la denuncia de las situaciones injustas han de realizarse de acuerdo con el obispo diocesano, según las normas canónicas vigentes, por lo que le informarán previamente.
Art. 76: Los clérigos y miembros de institutos religiosos que participen en los medios de comunicación social para tratar cuestiones referentes a la doctrina católica a las costumbres... habrán de obtener licencia del ordinario del lugar, previo informe de la Oficina de Información del Arzobispado.
35.- No rechazamos la autoridad en la Iglesia pero, desde nuestra propia experiencia como responsables de comunidades cristianas, sabemos que la autoridad no se puede ejercer simplemente dando órdenes y pretendiendo controlarlo todo. Es más importante, más educativo y contribuye más a la comunión eclesial que la autoridad tenga la capacidad de implicar y conseguir la participación de todos en las tareas comunes, respetando los diferentes carismas y aportaciones. Y, en una época como la nuestra de cambios profundos y mentalidad democrática, este modo respetuoso de ejercer la autoridad lo consideramos insoslayable.
Centros de reflexión y estudio teológicos:
36.- Constatamos con preocupación cómo, en nuestra Iglesia de Madrid, diferentes centros de Formación Teológica están siendo directa y sistemáticamente controlados, limitados, arrinconados e incluso a veces perseguidos. Aunque viene de lejos, creemos que este proceso se ha acentuado estos últimos años. Los mecanismos de presión empleados desde la Archidiócesis son variados: unas veces sutiles y otras descarados, directos o indirectos, progresivos o fulminantes, y casi siempre sin derecho a diálogo, réplica o defensa alguna. Muchos de nosotros hemos sido testigos -cuando no víctimas- de esta lamentable actuación por parte de Obispos y Vicarios.
37.- En Madrid, la “Facultad de San Dámaso” ha sido la gran apuesta del Cardenal y su propuesta docente no ha dejado de consolidarse y crecer. Esto nos parece no sólo necesario y legítimo, sino una riqueza para el conjunto de la Diócesis. No entendemos, sin embargo, que esta consolidación y crecimiento se haya hecho, al menos en parte, a costa de la asfixia y marginación de otros Centros de Formación Teológica como la “Universidad Pontificia de Comillas”,el “Instituto San Pío X”, el “Instituto de Pastoral” y otros. Estos centros, que están teniendo que afrontar muchas dificultades, no sólo reciben poco apoyo de la Diócesis, sino que son mirados con recelo y sospecha.
Un ejemplo: cualquier sacerdote (español o extranjero) que quiera estudiar, por ejemplo, en el Instituto de Pastoral y solicite para su sustento y ejercicio ministerial la adscripción a una parroquia, recibe una respuesta negativa. Para que le sea concedido, debe matricularse en la Facultad de San Dámaso y si no lo hace no recibe ningún apoyo.
38.- Aunque se mantiene una variedad de ofertas de Centros de estudios teológicos en Madrid, en la práctica sólo se apoya uno –“San Dámaso”-, condenando así al resto a buscar sus propias estrategias de supervivencia. De hecho son muy pocas -a veces inexistentes- las relaciones, colaboraciones y convenios que existen entre los tres centros citados y “San Dámaso”. Creemos que esta situación no le hace ningún bien a la Iglesia de Madrid, pues corta de raíz la necesaria pluralidad y variedad, el intercambio entre las diversas escuelas, que por definición debe impregnar el estudio y la reflexión de la Teología.
39.- Lo mismo sucede con no pocos teólogos -españoles y extranjeros- que tienen vetada no sólo la enseñanza, sino la participación en jornadas, cursos y conferencias de Teología que tienen lugar en nuestra Archidiócesis. Por desgracia, la lista es extensa y dada la relevancia teológica de muchos de ellos y lo conocido del veto que padecen, no es necesario dar nombres.
Si de pluralismo hablamos, éste debe existir sobre todo en el pensamiento y el quehacer teológico, siempre dentro del marco de la Tradición. De hecho, ha sido gracias a este pluralismo que la Teología ha podido avanzar históricamente y se ha ido forjando el Magisterio de la Iglesia.
40.- Desde esta perspectiva consideramos que la formación de los sacerdotes jóvenes adolece de excesiva uniformidad. Desde nuestro trato con los curas jóvenes y seminaristas que conocemos, tenemos la impresión de que no se les está formando para una sociedad cultural y religiosamente plural, en la que para anunciar el Evangelio, consideramos importante una capacidad de comprensión y diálogo con otras formas de ver la vida.
41.- Nuestra convivencia con ellos no suele crear problemas en cuanto a relaciones personales. Pero en el trabajo pastoral se nos presentan, a menudo, como personas indoctrinadas en una postura intelectualmente rígida. Los vemos con poca capacidad de reflexión cristiana desde las situaciones concretas de la vida y la problemática que plantean los distintos grupos humanos. Los vemos también con dificultad para actuar como animadores respetuosos de la pluralidad al interior de la Iglesia. Estas son nuestras impresiones que compartimos.
42.- El uniforme clerical como síntoma: Nos referimos a la excesiva importancia que se le da en la formción de los curas al ir vestidos de negro. Al fin y al cabo “uniformidad” ( que se opone a “pluralidad” ) viene de “uniforme”. Nos parece bien que si a uno le gusta esa manera de vestir la utilice, pero hacer de ello una especie de norma de obligado cumplimiento e imponer en la práctica su uso, nos parece sencillamente algo desproporcionado.
Se les asegura que no hemos de tener miedo a mostrar en la vida social lo que somos, también en nuestra manera de vestir. Pero, ¿por qué vestir uniformemente de negro es una manera de “mostrar lo que somos”?. Nos tememos más bien que, en el imaginario social, tal vestimenta puede ser percibida simplemente como la de un grupo uniformemente oscuro, como “funcionarios de la religión”.
Liturgia y Celebraciones:
43.- En las celebraciones no podemos tener únicamente en cuenta las normas litúrgicas emanadas de las Congregaciones vaticanas, - como a veces se nos insiste - si queremos que resulten significativas para la cultura y las formas de vivir y expresarse de los diversos grupos humanos donde nos movemos. La unidad de la fe no puede obligar a la uniformidad de expresiones culturales y simbólicas.
“Los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente” ( Concilio Vat. II, Constitución sobre Sagrada Liturgia,- S.C. - nº 11). “La evangelización pierde mucho de su fuerza y eficacia si no toma en consideración al pueblo concreto al que se dirige, si no utiliza su lengua, sus signos y símbolos, si no responde a las cuestiones que plantea, no llega a su vida concreta” (E.N. 63).
44.- Consideramos que para cumplir con estas orientaciones pastorales es preciso actuar con mayor libertad que la que permiten las normas del Ritual, ya que estas normas a menudo impiden la creatividad necesaria en la tarea evangelizadora, para que la Palabra a transmitir resulte significativa. Sin embargo, percibimos por parte de la jerarquía una cada vez mayor insistencia en el estricto y minucioso cumplimiento de todas y cada una de las rúbricas y normas litúrgicas que se parece demasiado a las obsesiones legalistas que Jesús rechaza (Mc. 7, 1-23)
45.- El argumento esgrimido para ello es el mantenimiento de la comunión eclesial y la salvaguarda de la autenticidad de lo que se celebra. Ahora bien, ¿cómo y desde dónde se debe medir la autenticidad de nuestras celebraciones? ¿Cómo saber si -como decimos en la misa- “nuestro sacrificio es realmente agradable a Dios Padre Todopoderoso”? ¿Qué principios deben regir nuestras liturgias para que Pablo no pueda decirnos como a los cristianos de Corinto: “vuestras reuniones causan más daño que provecho” (1Cor 11,17)?...
46.- Ante la tentación de caer en un rigorismo litúrgico y una fijación en las normas que a veces terminan traicionando el sentido último de la liturgia, consideramos necesario recuperar el espíritu de los profetas del AT y hacer nuestras sus reservas y sospechas (cuando no abierto rechazo) a una comprensión meramente formalista del culto. Para los profetas no sólo es incomprensible e inaceptable un culto que se desentienda del amor, la justicia y el derecho, sino que éste es definido como una burla y una ofensa al mismo Dios: “Detesto y rehúso vuestras fiestas, no me aplacan vuestras reuniones litúrgicas; por muchos holocaustos y ofrendas que me traigáis, no los aceptaré, ni miraré vuestras víctimas cebadas. Retirad de mi presencia el barullo de vuestros cantos, no quiero oír el ruido de vuestras cítaras” ( Am. 5 / 18-24). De manera parecida se expresan Isaías 1,1-15 y Jeremías 7,
47.- Frente al rigorismo y la negación del pluralismo litúrgico, en relación con la Eucaristía, el mandato de Jesús es claro: lo determinante en ella es “hacer lo mismo que Él, en memoria suya”. Se trata pues de repetir no un rito, ni unas normas, sino un proyecto y un estilo de vida. Todas las fórmulas, oraciones y signos de la Eucaristía están al servicio de esa verdad última de nuestra fe que es vivir como Jesús vivió, hacer lo mismo que Él hizo.
“ La participación en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual,.. La vida de Jesús ha de manifestarse en nuestra carne mortal. Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que “recibida la ofrenda de la víctima espiritual”, haga de nosotros mismos una “ofrenda eterna” (S. C. 12), “Que haga de la Iglesia un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia, de perdón y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando” ( Anáfora V - b )
48.- Somos muchos los convencidos de que la fijación por las rúbricas y el escrupuloso cumplimiento de las normas litúrgicas, difícilmente permitirán encontrar nuevos cauces de transmisión de la fe y participación comunitaria en la celebración de los sacramentos y seguirán haciendo de nuestras celebraciones unos ritos encorsetados, monótonos y repetitivos, de los que es imposible salirse y que cada vez dicen menos a la gente.
Reivindicamos, pues, un sano pluralismo y una discernida “fidelidad creativa” en nuestras celebraciones litúrgicas: fidelidad a la hondura del misterio que celebramos y su sentido último; creatividad como consecuencia de la acción del Espíritu y de los signos de los tiempos que nuestra sociedad plural nos presenta.
49.- Consecuentemente, hemos de lamentar una costumbre, que se va extendiendo, de “espionaje”, alentada o al menos bien acogida por la propia jerarquía. Con cierta frecuencia nos encontramos con denuncias a sacerdotes o comunidades por no seguir al pie de la letra las normas litúrgicas. Esta forma de actuar nos parece impresentable. En cuanto al fondo de las cuestiones, creemos que, si hay algo que corregir, antes habrá que dialogar con los interesados sobre sus razones para actuar de esa manera.
C.- A MODO DE CONCUSIÓN:
50.- Valoramos como algo positivo e irreversible la pluralidad de nuestras sociedades. No como amenaza o relativismo sino como riqueza y oportunidad para el crecimiento mutuo. Constituye una posibilidad de interacción enriquecedora con otras maneras de vivir y concebir el mundo y la presencia eclesial en ese mundo a las que consideramos con iguales derechos que la nuestra.
Nuestra voluntad, al plantear estas cuestiones, no es simplemente quejarnos de lo que no nos gusta. Por amor y fidelidad a la Iglesia queremos decir nuestra palabra ante situaciones que, desde nuestro punto de vista, están dificultando la tarea evangelizadora en una sociedad plural, con la intención de participar en la superación de estas situaciones. Queremos ser y construir Iglesia, queremos fomentar la comunión, pero siempre desde el pluralismo y la expresión en libertad de nuestras opiniones. El Evangelio nos advierte de que “la verdad nos hará libres” (Jn. 8,32). Creemos asimismo que la libertad nos hace verdaderos.
Foro “Curas de Madrid”, 21 de Junio de 2008
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“Salvados en Esperanza… Aguirre”
Comisión permanente de Foro de “Curas de Madrid”
Religión Digital
Cuando hace algunos meses Benedicto XVI publicó su encíclica “Spe Salvi” (“Salvados en esperanza”) no suponíamos que la traducción práctica de su título en la diócesis de Madrid iba a ser tan “personalizada”. La Delegación Pastoral Diocesana de Medios de Comunicación Social y el Consejo Diocesano de Laicos ha organizado el día 20 de Abril el VIII “Encuentro de comunicadores sociales” en el marco de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que celebra la Iglesia. La jornada comienza con la Santa Misa en el Convento Corpus Christi de las R.R.M.M. Jerónimas presidida por el Cardenal Arzobispo Dn. Antonio Mª Rouco Varela. La primera conferencia: “Libertad y opinión pública” será impartida por el director y presentador de “La mañana” de la COPE, Federico Jiménez Losantos.
La tarde comenzará con una mesa redonda sobre “Medios de comunicación social y opinión pública”, en la que intervendrán Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia; Ignacio Villa, director de los Servicios Informativos de la Cadena COPE; Cristina López Schlichting, directora y presentadora de “La Tarde con Cristina”, de la Cadena COPE; Eva Galvache, redactora jefe de programación Socio-Religiosa de la Cadena COPE, y Elsa González, redactora jefe del área de Sociedad de la Cadena COPE. La jornada concluirá con la Conferencia “Claves para interpretar la Opinión Pública”, impartida por César Vidal, director de “La Linterna”, de la Cadena COPE.
Se supone que estas jornadas se organizan con la finalidad de orientar a los católicos sobre la utilización de los medios de comunicación en la tarea evangelizadora ya que, como dice el Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada de este año : “Los medios de comunicación se han convertido en parte constitutiva de las relaciones interpersonales y de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos”. Se supone que los ponentes serán personas que, por su manera de comunicar, su trayectoria profesional y sus conocimientos pueden ayudar en esa tarea evangelizadora, y que los medios de comunicación en que trabajan, por sus mensajes y sus formas van en ese mismo sentido.
El mensaje del Papa expone, entre otras cosas, que : “Los medios de comunicación pueden y deben ser instrumentos al servicio de un mundo más justo y social” … “sufren el riesgo de que se transformen en sistemas dirigidos a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Es el caso de una comunicación usada con fines ideológicos” … “Para favorecer la así llamada audiencia, a veces no se duda en recurrir a transgresiones, a la vulgaridad y a la violencia” … “Se proponen y mantienen modelos de desarrollo que aumentan en vez de reducir la distancia entre países pobres y ricos” … “Sobre algunos hechos los medios no se usan en su papel adecuado de informar, sino para “crear” los propios eventos inducidos por una visión funcional para intereses económicos y políticos determinados”.
Cuando nos hemos encontrado con esta lista de ponentes, con exclusiva presencia de la COPE en estas Jornadas, nos hemos convencido, una vez más, de la dudosa voluntad del Arzobispado por cuidar los objetivos pastorales de sus medios de comunicación y por tener en cuenta el pluralismo de la comunidad eclesial madrileña. La COPE se ha destacado en estos últimos años en el panorama mediático por sus mensajes y maneras agresivas, insultantes, calumniadoras en algunos casos. Es evidente su alineamiento exclusivo, en las últimas semanas, no sólo a favor del Partido Popular, como ya venía haciendo, sino que ha optado públicamente, en la lucha al interior del Partido, por los intereses y estrategias de una de sus facciones: la que representa Esperanza Aguirre.
Para no pocos sectores de la Iglesia y la sociedad madrileña, entre los que nos contamos, los mensajes y las formas de transmitirlos de la Cadena COPE están muy alejados del Evangelio y de estas orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia. Son numerosas las personas e instituciones católicas que lo vienen repitiendo en los últimos años y a las que no se les presta la más mínima atención. Se aducen, para justificar la situación, explicaciones poco convincentes como que “ha crecido la audiencia”; “respetamos la libertad de los profesionales que ahí trabajan”; “no podemos condicionar el desarrollo de un medio generalista como es la COPE” … Sin entrar en las contradicciones que se esconden detrás de tales razones, con esta Jornada del día 20 se ha dado un paso más: se invita de manera exclusiva a los periodistas de la COPE para orientar pastoralmente a los católicos y se proponen a sus personajes más conflictivos como orientadores y ejemplos de los comunicadores católicos.
Consideramos legítimo y necesario que, en la creación de opinión, cada grupo político pueda difundir y defender sus posturas, pero -nos tememos que inútilmente, una vez más- no podemos comprender que la Iglesia se identifique y promueva a cualquier precio, no ya los intereses de un Partido, sino los de una facción concreta de ese Partido; y que los principales representantes de esa operación sean propuestos por las autoridades diocesanas como ejemplos a seguir y sus orientaciones sean servidas como si fueran la Doctrina Social de la Iglesia en este campo.
El concepto de libertad que practican en esta emisora no se detiene ante insultos, falsedades ni calumnias. Defendemos la información en libertad, pero ello no puede constituir una patente para prédicas demagógicas sin bases objetivas. Por otra parte esa pretendida libertad se ejercita solamente en un sentido y contra unos sectores socio-económicos determinados y no con otros, porque en definitiva se depende de ellos y se es esclavo de sus intereses. Lo cual, por otra parte, es explicable en el juego político-mediático. Lo que no podemos explicarnos es que la Iglesia entre en ese juego aceptando un papel subordinado a las estrategias de una facción de un partido concreto.
Entre los ponentes hay algunos que se han reconocido públicamente – honradamente por su parte - como agnósticos o protestantes. No tenemos ningún inconveniente en que trabajen en una institución católica; nos parece un signo de diálogo y apertura. Lo que nos parece contradictorio es que sean ellos los que marquen su línea editorial, sus mensajes y sus formas. ¿Dónde queda la identidad católica de la institución? Por ellos lo que la COPE promociona hoy en la sociedad española no es una línea editorial libre, ni sus orientaciones son las de la Doctrina Social de la Iglesia, sino unos mensajes que están al servicio del neoliberalismo económico y el conservadurismo político y unas formas que provocan la crispación y el enfrentamiento cívico.
Para los sectores sociales y eclesiales entre los que nos movemos resulta sencillamente incomprensible y escandaloso. Coincidimos con el abad de Monserrat cuando recientemente declaraba que para él resultaba un misterio por qué esta situación no cambia. Constatamos cómo, no sólo no cambia, sino que cada vez se consolida más.
Honestamente creemos que, en el panorama mediático de la sociedad española, la COPE, no sólo no funciona según las orientaciones del Mensaje del Papa, sino que podríamos presentar una amplia documentación para demostrar que lo hace en sentido contrario, tanto en los mensajes que transmite como en sus formas de comunicar. Desde la sensibilidad de las comunidades cristianas, de las que somos responsables, y desde nuestra propia opinión, no podemos aceptar que sean estos ponentes los que monopolicen la imagen de “católicos en la vida pública” Tenemos el sentimiento de que pretenden acaparar, privatizar y recluir la imagen de la Iglesia Católica en un sector y excluir, en la práctica, de la comunión eclesial al que no se identifica con una determinada postura socio-política demasiado reducida.
En otra declaración reciente, nos temíamos que el Curso de formación para sacerdotes organizado por la Diócesis se estuviera dando, más que desde la razón iluminada por la fe, por la F.A.E.S. Ante estas Jornadas de Medios de Comunicación Social que ha organizado la Diócesis de Madrid, sospechamos que estamos prefiriendo poner nuestra Esperanza más que en Dios, en Esperanza Aguirre.
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ecleSALia 24 de marzo de 2008
Vitoria-Gasteiz, 4, 5 y 6 de abril de 2008
¿PODEMOS AÚN HABLAR DE DIOS?
XVI Foro Religioso Popular
ASOCIACIÓN CULTURAL FORO RELIGIOSO POPULAR
VITORIA-GASTEIZ.
Viernes 4 de abril
16’30: Últimas inscripciones y recogida de material
17’45: Presentación del Foro
18’00: 1ª Ponencia: "DIOS Y DIOSES DE UNA SOCIEDAD GLOBALIZADA". Pedro Miguel Lamet
19’30: Descanso
20’00: 2ª Ponencia: “40 ESCRITORES VASCOS Y DIOS”. José Arregui
Sábado 5 de abril
10’00: 3ª Ponencia: ¿QUÉ DIOS? Enrique de Castro
11’30: Descanso
12’00: 4ª Ponencia: “UN DIOS VULNERABLE, PARADOJA DE LA RAZÓN”. Francesc Torralba
16’00: 5ª Ponencia “TRASCENDENCIA E INMANENCIA DE DIOS”. José María Castillo
17’30: Descanso
18’00: 6ª Ponencia: "DIOS DESDE LA TEOLOGÍA FEMINISTA". Rosa Cursach Salas
19’30: Descanso
20’00: Diálogo: “DOS EXPERIENCIAS DE DIOS”. François Houtart y José María Castillo; modera María Isabel Matilla
Domingo 6 de abril
10’00: 7ª Ponencia: “OTRO DIOS PARA OTRO MUNDO POSIBLE”. François Houtart
12’00: Descanso
12’30: EUCARISTÍA y Mensaje Final del Foro XVI
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Para más información: fororeligi@euskalnet.net
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FORO DE CURAS
TEMA 1
Laicidad y Laicismo.
El desafío a la Iglesia de una Sociedad Laica y Multicultural.
No se nos escapa a nadie que las relaciones entre la Iglesia y la sociedad, últimamente parece que se complican un tanto. Declaraciones en uno y otro sentido pueden escucharse por doquier, y al final todos nos terminamos preguntando si hay sitio para la Iglesia en una Sociedad laica y si un Estado Democrático puede compartir camino con la Iglesia.
Conscientes y sensibles de que esta cuestión afecta sobremanera a todos los que formamos parte de la Iglesia y de la Sociedad, el Foro de Curas de Madrid hemos querido abordar la cuestión y aportar nuestras reflexiones y maneras de entenderla.
Situando la cuestión.
Para poder situar la cuestión de manera lúcida, es preciso comenzar por reflexionar sobre lo que ha habido y lo que hay. Constatamos que durante muchos años, la manera de hacerse presente la Iglesia en medio de la sociedad ha sido la ‘Cristiandad’, en la que la Iglesia ha contado con una gran influencia en todos los contextos sociales, hasta el punto de marcar muchos de los caminos que la sociedad había de recorrer. El humus social estaba oficialmente cristianizado y no era cuestionable ni puesta en duda la confesionalidad católica del Estado. Esto hacía que la Iglesia cayera a menudo en la trampa de un mal ejercicio del poder, muy lejos del Evangelio y donde se terminaban confundiendo los intereses de Dios con los de sus representantes eclesiásticos. Sus presupuestos los podríamos resumir de la siguiente manera:
.- Extra eclesiam nulla est salus . En sentido estricto podríamos reducir a una la causa fundamental de la incompatibilidad que estamos viviendo. Una mentalidad católica que no comparte la laicidad como consecuencia de la modernidad y que sigue profesando como única doctrina la católica, que puede entender al ser humano, guiarlo y salvarlo. El catolicismo se reserva la explicación y la salvación del ser humano y descarta cualquier otra concepción. El hombre, por sí mismo, desde su propia estructura y condición, sería impotente para realizarse éticamente, liberarse y salvarse. Esa liberación la ofrece únicamente la religión católica.
.- El Estado no tiene poder moral para legislar. Si la religión católica se coloca en la sociedad como cima moral, está claro que no admitirá que el Estado, por más democrático, laico y aconfesional que sea, pueda atribuirse el poder de enseñar, transmitir moralidad y promulgar leyes que aseguren el bien y el perfeccionamiento de los ciudadanos. Esta función sólo reside en la Iglesia Católica porque el saber perfecto es el saber ‘revelado’; porque el saber racional no puede desligarse ni independizarse del teológico; porque el hombre no se basta a sí mismo para realizarse y salvarse dado que la salvación humana es imposible sin la revelación cristiana depositada en la Iglesia Católica; porque, institucionalmente hablando, la Iglesia se ha aliado con el poder, residente casi siempre en la derecha; y porque un gobierno socialista proviene de la tradición revolucionaria y atea, lo que le hace más incapaz, si cabe, de formular leyes moralmente justas.
Las realidades humanas no son admitidas en su autonomía y su valor. La historia vivida, demuestra que esa mentalidad católica, hasta el Vaticano II, no fue capaz de reconocer la inviolable autonomía y dignidad de las realidades terrenas. La Iglesia ejerció siempre una superior tutela y de ahí surge ahora la misma tendencia, la añora, y al perderla, cree que el mundo se precipita en la ruina.
La reacción de la sociedad fue apuntando de forma progresiva hacia la secularización entendida como autonomía del Estado en relación con la Iglesia. Este camino presenta cuando menos un par de variantes. De un lado la posibilidad de un estado laico donde este gana independencia y autonomía en relación con la Iglesia; de otro, la postura defensiva y agresiva que supone el laicismo como forma de reacción frente al clericalismo y que pretende enclaustrar a la Iglesia en las sacristías haciendo de lo religioso un espacio íntimo y privado sin proyección política alguna.
Esta situación también ha despertado distintas reacciones en el seno de la Iglesia. Por una parte los que asumen una presencia débil de la Iglesia, privatizando su fe; por otra, podemos encontrar una segunda reacción que parece apuntar a la reconquista de un estado de cristiandad que ya no existe. Creemos que hoy en nuestro país, la línea más oficialista de la Iglesia se encuentre en esta última tendencia. Las afirmaciones de muchos obispos en relación con numerosos espacios de divergencia con la actuación del Estado da pie a pensar que se alinean en una búsqueda radical de los espacios perdidos tras el Vaticano II y tras la Transición política.
Pero existe una tercera posibilidad en cuanto a la reacción eclesial que si bien no tiene una gran difusión mediática, sí que podría atribuirse a un amplio sector de la Iglesia. En esta tercera posibilidad, la laicidad no se vive como una amenaza contra la Iglesia sino más bien como una oportunidad positiva. Se descubre la posibilidad de mirar la Modernidad sin ingenuidad y sin frivolidad, pero con esperanza, descubriendo que la laicidad pude ser claramente evangélica y teológicamente positiva. La raíz se encontraría en la misma identidad de Jesús, laico en su sociedad, preocupado por la realidad cotidiana, económica, política y social.
Una forma diferente de verlo.
El ‘laico’ se entiende como ciudadano, que implica una pertenencia común al pueblo en el que se ubica y del que se hace responsable. Eso le posibilita formar un mismo pueblo con otros que creen en Dios de otras maneras e incluso con los que no creen, vinculado en un trabajo de construcción de futuro resolviendo los problemas que el marco de las relaciones humanas plantea. Y eso desde un espacio común: el pensamiento humano elaborado por personas, sin revestimiento sacral.
Cierto es que algunos pueden hacer de esto una lectura que expulsa a Dios de su intervención en la historia y que sume al creyente en un cierto voluntarismo que a fin de cuentas se erige en centro de su propia fe. Pero nada más lejos de la realidad, porque se trata de una comprensión de la Historia de la Salvación donde Dios mismo nos hace partícipes de su misión, utilizando los caminos de encuentro con la realidad humana al estilo de lo que nos es propuesto en la Gaudium et Spes del Vaticano II.
Entendernos desde aquí como Iglesia, nos ubica en determinados espacios comunes con el resto de la Sociedad. Desde el punto de vista teológico, podríamos señalar los siguientes puntos de interés:
1.- Los cristianos, como los demás ciudadanos, luchamos por el respeto de los derechos humanos y el servicio del bien común: Uno de los horizontes necesarios será el de seguir caminando hacia la consecución de un orden político-jurídico donde se protejan sin cortapisas la dignidad y los derechos de todas las personas entre los que destacan, también la manifestación, pública y privada, de su condición de creyente. Los cristianos, en este sentido, podríamos impulsar el proceso dando ejemplo de responsabilidad y servicio al bien común de manera desinteresada y gratuita, sin pretender obtener mejorar parciales para nosotros frente a otros.
2.- Toda forma de discriminación de los derechos fundamentales de la persona es antidivina, es un atentado y una blasfemia contra Dios, sea cual sea su origen.
3.- Las realidades naturales son legítimamente autónomas. Como nos recuerda el Magisterio de la Iglesia, “las cosas creadas y la sociedad gozan de leyes propias y valores que les confiere derecho a una legítima autonomía. - La investigación metódica en todos los campos del saber si está realizada de una forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será contraria a la realidad de la fe. - Son, a este respecto, de deplorar ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la legítima autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos. - En el intercambio con el mundo actual, la Iglesia necesita de modo muy peculiar la ayuda de quienes por vivir en este mundo, sean o no creyentes, conocen a fondo las diversas instituciones y disciplinas y comprenden con claridad las razón íntima de todas ellas.- La valoración de las voces de nuestro tiempo servirá para que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada. -La Iglesia reconoce agradecida la ayuda recibida de parte de los hombres de toda clase o condición. Más aún, confiesa que la le han sido de mucho provecho y le pueden ser todavía la oposición y aun la persecución de sus contrarios”. (Gaudium et Spes, 33-45, 73-77 y Dignitatis Humanae 2-5).
Consecuencias de esta nueva forma de mirar y de entender.
Asomarnos a esta manera de entender la realidad social, obviamente, tiene consecuencias. Y las tiene en cuanto a nuestra presencia en la sociedad, y también al interior de la Iglesia.
Consecuencias en relación al mundo:
.- Se hace necesario superar miedos a la presencia pública que nos impiden estar presentes de manera significativa, dialogar y ofrecer nuestras propuestas. Dejarnos vencer por los miedos que nos acechan, nos sume en la irrelevancia y, a la larga, en la pérdida de identidad.
.- No obstante, es preciso subrayar la necesidad de la presencia de la Iglesia en lo público, en un doble sentido: como creyentes seguidores de Jesús, conscientes de que nuestra fe nos impulsa a ser testigos de los valores del Evangelio, intentando así ser “fermento en la masa”; y como grupo o institución pública (Iglesia), con una presencia significativa en la sociedad.
.- La Iglesia -y toda otra confesión religiosa- tiene derecho a presentarse públicamente y manifestarse en lo que compete al bien común. Sin embargo, cuando lo haga, es decir, cuando hable como institución, no puede sino hacerlo en espíritu de diálogo, ofreciendo la pluralidad de ideas y posturas que existen al interior de la Iglesia, presentándose como servidora, sin afán de defender privilegios, e invitando a los creyentes a tomar conciencia de la dimensión social de su fe.
.- Así mismo, la Iglesia ha de reconocer y valorar la alteridad y la pluralidad de visiones del mundo, de antropologías, de propuestas éticas y políticas.
.- Estableciendo un diálogo con todas esas propuestas diferentes, hemos de renunciar a pretensiones vinculadas al modelo “cristiandad”, sin miedo a la confrontación en plano de igualdad con otras formas de ver las cosas.
.- Nos parece que en un proceso de diálogo respetuoso y firme es importante expresar algunas sensibilidades peculiares, como pueden ser el “privilegio hermenéutico” de los pobres (es fundamental que se nos reconozca situados desde la solidaridad con los sectores empobrecidos de nuestra sociedad y del mundo, con una espiritualidad encarnada en la realidad); la “modestia” (no somos aún la alternativa que buscamos, ni tenemos todas las respuestas y además podemos equivocarnos); y la “convicción” de que es posible superar la actual situación.
.- Es imprescindible aprender a respetar la autonomía de los distintos saberes y las reglas de juego de la democracia.
.- En consecuencia creemos que quizás, sin negar otros modos, sea el más coherente el modelo eclesial de presencia en la sociedad denominado “de mediación”: participar en las plataformas socio-políticas que la sociedad se da, sin aspirar a crear unas plataformas propias. Y desde ahí ir transformando las personas y situaciones “como el fermento en la masa”. Este cristianismo “de mediación” se encuentra, a nuestro juicio, en mejores condiciones para entablar un “diálogo” desde la fe con los retos que la sociedad multirreligiosa, multiétnica, pluricultural y plurisapiencial nos está presentando.
Consecuencias en relación a la Iglesia:
.- Quizás como nunca es fundamental hoy recuperar la vivacidad del Evangelio y del Concilio Vaticano II.
.También es fundamental para mejor expresar la novedad del Reino de Dios que desde el lugar social de los pobres, la Iglesia se presente al servicio del ser humano, de la sociedad, antes que defendiendo sus propios intereses.
.- Los curas tendríamos que recuperar la frescura de saber que primero y fundamentalmente somos parte del nuevo Pueblo (laos) de Dios, y por lo tanto “laicos”. Nuestro ministerio, lejos de separarnos del mundo de forma aarónica veterotestamentaria, nos ubica en el corazón de lo humano, donde la empatía es mucho más que una actitud y la encarnación es de principio divino. Uno de los mayores errores de nuestra actualidad podría ser constituirnos como ‘sacerdotes’ segregados del pueblo, ajenos a sus vidas, distantes y distinguidos por nuestro ministerio. Al estilo del Jesús laico, Dios encarnado en su pueblo, debemos recuperar urgentemente nuestro saber estar con los otros, sean quienes sean, piensen como piensen, crean en lo que crean .
.- La obsesión permanente por la defensa de la institución eclesial, la manía persecutoria, no es una camino evangélico. Cristo nos ha hecho libres y con Él es posible superar el miedo y la obsesión de sentirnos perseguidos. Además, es importante retomar las razones de aquellos que se nos enfrentan. Muchas veces no es por razón del evangelio, sino por razón de nuestro propio pecado (cuando nos alineamos con determinadas posturas políticas partidistas, cuando olvidamos nuestra vinculación a nuestro pueblo, cuando desfiguramos a Dios con nuestras pretensiones de privilegio...).
.- Es muy importante, a la hora de tomar decisiones, la participación de todo el pueblo de Dios en la lectura de la realidad y su interpretación evangélica, en la elaboración de proyectos y estrategias de intervención .
.- Así mismo es fundamental retomar el legítimo pluralismo de opciones políticas al interior de la Iglesia. Y como institución no vincularse a un partido político concreto. Ninguno puede presentarse como “partido cristiano”, como el que defiende la Doctrina Social de la Iglesia. Cada uno promociona unos valores específicos de esta doctrina social.
.- El diálogo, dentro de la Iglesia católica, es necesario entre las distintas tendencias teológicas y pastorales, entre las teologías y el magisterio, porque sin diálogo no puede haber verdadera Iglesia de Jesús. También hacia afuera es más que urgente. Al fin y al cabo, la Iglesia no es para sí misma, es para el mundo.
.- Será también urgente, formar a los cristianos en esta visión alternativa de presencia pública eclesial y de diálogo con el mundo y al interior de la comunidad cristiana.
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TEMA 2
¿Están algunos de nuestros obispos traicionando la neutralidad política?
Según leemos en el Vaticano II, “los ciudadanos pueden legítimamente inclinarse hacia soluciones (políticas) diversas”, “la determinación de los regímenes políticos y designación de los gobernantes se dejan a la libre decisión de los ciudadanos”, “las múltiples modalidades de la política deben siempre tender a formar un hombre, culto, pacífico y benévolo respecto a los demás” (GS 74).
Pluralidad de modalidades y no recabamiento de una de ellas por invocación de la autoridad eclesiástica: “Los cristianos deben mostrar con los hechos cómo pueden armonizarse las ventajas de la unidad con la diversidad, reconocer la legitimidad de opiniones discrepantes y respetar a los ciudadanos que, aun como grupo, defienden su manera de ver” (GS 75). “Con frecuencia sucederá que la misma visión cristiana de las cosas les inclinará en ciertos casos a determinadas soluciones: otros fieles, sin embargo, guiados con no menor sinceridad, como sucede con frecuencia, y con todo derecho, juzgarán sobre lo mismo de otro modo. Y aunque las soluciones propuestas por unos u otros, al margen de su intención, por muchos sean presentadas como derivadas del mensaje evangélico, recuerden que a nadie le es lícito en esos casos invocar la autoridad de la Iglesia en su favor exclusivo . Procuren siempre, con un sincero diálogo, hacerse luz mutuamente, guardando la debida caridad y preocupándose, antes que nada, del bien común “ (GS 43)
Después del Vaticano II, la Iglesia española había avanzado mucho en este sentido. El cardenal Enrique Tarancón marcó un hito en el empeño de cumplir las pautas del Vaticano II, de modo que ningún partido político pudiera apropiarse de la autoridad de la Iglesia, mostrando de hecho su imparcialidad y libertad.
Los obispos españoles quisieron hacer suya esta postura y caminar por ella hacia el futuro: “Los obispos pedimos encarecidamente a todos los católicos españoles que sean conscientes de su deber de ayudarnos, para que la Iglesia no sea instrumentalizada por ninguna tendencia política partidista, sea del signo que fuere. Queremos cumplir nuestro deber libres de presiones. Queremos ser promotores de unidad en el pueblo de Dios educando a nuestros hermanos en una fe comprometida con la vida, respetando siempre la justa libertad de conciencia en materias opinables” (Asamblea Plenaria, (17ª), 1973).
Estos criterios señalados por la doctrina conciliar son puntos a cumplir: “1. La Iglesia no se confunde con la comunidad política ni está ligada a ningún sistema político determinado. 2. Comunidad política e Iglesia, aunque independientes y autónomas en sus propios campos, están al servicio de los hombres y deben mantener una sana colaboración entre sí. 3. La Iglesia no pone su esperanza en los privilegios que le ofrece el poder civil” (GS 75). 4. Los seglares no piensen que sus pastores serán siempre tan competentes que hayan de tener al alcance una solución concreta para cada problema (GS 43).
El retroceso sobre esta postura ha sido en los últimos años un escándalo para muchos cristianos. La gente acaba viendo que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Como hacía tiempo no ocurría, algunos obispos han salido a la calle participando en manifestaciones en contra de leyes del Gobierno actual.
Una opción política no es una opción evangélica, pero ellos han propiciado una opción política partidista (PP), prestándole autoridad y bendición y han descalificado la del PSOE, con lo que automáticamente se han convertido en factores de división.
Valga un ejemplo: “Con el Gobierno Zapatero, la aconfesionalidad (Cons. Art. 16) se quiere interpretar en el sentido de un laicismo excluyente que no aparece en nuestra Constitución. Se pretende imponer el laicismo estricto como ideología dominante y excluyente. No nos dejemos engañar. Lo que hoy está en juego no es un rechazo del integrismo o del fundamentalismo religioso, no son unas determinadas cuestiones morales discutibles. Lo que estamos viviendo, quizás in darnos cuenta de ello, es un rechazo de la religión en cuanto tal, y más en concreto la Iglesia católica y del mismo cristianismo” (Mons. Fernando Sebastián, Situación actual de la Iglesia : algunas orientaciones prácticas, Madrid, ITVR 29, Marzo, 2007).
Los obispos, como cualquier otro ciudadano, pueden tener sus preferencias políticas; pero como obispos, no pueden exhibirlas ni defenderlas en beneficio de un partido. Anularían automáticamente su misión de animar y preservar la unión de la comunidad. “Deben reunir la familia de Dios como una fraternidad, animada hacia la unidad”(LG 28).
No les vale pensar que en este caso obran en virtud de un imperativo de su conciencia, que les obligaba a actuar en contra de “leyes injustas”. Esas eran leyes humanas, cuya valoración, debate y aprobación corresponde al Parlamento y a la responsabilidad de un Gobierno elegido democráticamente por voluntad mayoritaria de los españoles. Y si, en conciencia, creen que tienen que pronunciarse sobre un punto concreto, en conciencia también deben atender y respetar el sentir de la comunidad sobre ese tema. Y si en la comunidad aparecen posiciones plurales, entonces ellos no pueden decantarse por una de las partes, so pena de negar la pluralidad legítima, ejercer una competencia abusiva y anular su misión unificadora.
Todo lo dicho apunta al fondo de la cuestión. Bastantes miembros de la jerarquía parecen no aceptar el cambio que ha supuesto para la Iglesia el concilio Vaticano II, y añorando la cristiandad de otra época, la traen a cuestas y se sienten incapaces de asimilar el nuevo humanismo del Vaticano II. Seguramente a muchos de ellos les resultarían sospechosas estas palabras de no saber que han sido promulgadas por el mismo concilio: “La autonomía de la persona se robustece a la luz del Evangelio, toda esclavitud es contraria al Evangelio, la dignidad de la conciencia y la libertad son cosas santas, la Iglesia reconoce que el tiempo actual promueve mucho los derechos humanos y necesita de un modo particular de la ayuda de quienes viven en el mundo y conocen sus diversas instituciones y disciplinas, le queda mucho por aprender y madurar en sus relaciones con el mundo, todos los cristianos deben prepararse para sostener de una manera decorosa un diálogo con el mundo y con los hombres de cualquier opinión .... (GS 35-40).
La realidad nos da a entender que persiste todavía un clericalismo, amasado por siglos, que identifica la Iglesia con el clero y la identifica con el poder hegemónico, si no absoluto, que ese clero ha ejercido en largas épocas de la historia. Ese poder es el que parecen añorar y desde el que todavía pretenden gobernar hoy. El poder ensoberbece y más cuando se cree ejercerlo en nombre de Dios. Entonces, la razón, el argumento, la llana verdad del pueblo y del sentido común, el caminar a ras con el pueblo, el dejar a un lado privilegios y prepotencias, resulta imposible y se monta el espectáculo de impulsar manifestaciones y otras acciones, con el fin seguramente de conservar la esencia del Evangelio, el sagrado patrimonio cultural católico, cuando en realidad de verdad se defiende un modelo o forma de vivir el cristianismo, que tiene mucho que ver con el régimen de cristiandad, propio de otras épocas, y que no puede responder al momento histórico y sociocultural actual: “Las condiciones de vida del hombre moderno han cambiado tan radicalmente en sus aspectos social y cultural, que hoy se puede hablar de una nueva era de la historia humana” (GS, 54). “La Iglesia que, ha vivido en variedad de condiciones y ha sabido emplear los hallazgos de las culturas diversas de la historia, no se siente ligada exclusivamente o indisolublemente a ninguna raza o nación, a ningún género particular de costumbres, a ningún modo de ser, antiguo o moderno y puede entrar en comunión con las diversas civilizaciones. Por esa razón, la cultura, que evoluciona constantemente, requiere una justa libertad para desarrollarse y goza de una específica inviolabilidad” (GS, 58).
Es el mismo concilio, quien hace este diagnóstico: “El cambio de mentalidad y de estructuras plantea, frecuentemente, la revisión de todo lo que hasta ahora se consideraba un bien. Las instituciones, las leyes y los modos de pensar y sentir heredados del pasado, ya no siempre parecen adaptarse bien al estado actual de cosas... La humanidad pasa de una concepción estática de la realidad a otra más bien dinámica y evolutiva, que plantea una serie de problemas que requieren la búsqueda de nuevas soluciones y síntesis” (GS, 5).
Estas palabras impulsan hacia delante y no hacia atrás, proponen un cambio poco menos que radical en el modo de vivir y presentar hoy el cristianismo. La ignorancia, más que nada, -aunque no sólo- hará que unos miren al pasado y otros hacia el futuro.
TEMA 3
LA FORMACIÓN DEL CLERO DE MADRID EN MANOS DEL PARTIDO POPULAR
El presente curso 2007-08 la Facultad de Teología “San Dámaso” y la Delegación diocesana del Clero de la diócesis han organizado una serie de charlas para la formación permanente de los sacerdotes de Madrid. Su título : “Desafíos políticos, económicos y sociales”. “En el curso –se dice- abordaremos cuestiones de la máxima actualidad distribuidas en tres grandes bloques: - Laicidad y laicismo - Política y economía - Familia y vida”.
Nos parece perfecto que la diócesis se preocupe de estos aspectos en la puesta al día de sus sacerdotes. Nuestra extrañeza surgió, cuando leímos el programa y vimos que prácticamente todos los temas socio-económicos y políticos se han confiado a conocidas personas del Partido Popular, o públicamente alineadas con él. Jaime Mayor Oreja ha desarrollado el tema “La Iglesia en el mundo contemporáneo”; Alfonso Coronel de Palma, “La actuación del cristiano en la vida pública”; Gustavo de Arístegui, “¿Alianza de civilizaciones o civilización del amor?”; Carlos Clemente (Viceconsejero de Inmigración de la Comunidad de Madrid), “Inmigración: economía, acogida e integración”; Benigno Blanco, “La necesidad de una política familiar”; María Rosa de la Cierva, “La situación de la enseñanza en España”; etc. etc..
Como cabía esperar, con esta lista de ponentes, nuestra extrañeza inicial se ha visto confirmada por los mensajes que se han transmitido en las ponencias y debates tenidos hasta ahora. Creemos que la perspectiva de los ponentes, más que desde la razón iluminada por la fe y la doctrina social de la Iglesia parte desde los análisis, orientaciones y estrategias, incluso electoralistas a corto plazo, del Partido Popular.
Algunos datos que fundamentan nuestra opinión : En la primera de las charlas, “La Iglesia en el mundo contemporáneo” Mayor Oreja sostuvo que: “padecemos dos ofensivas: la ofensiva nacionalista y la ofensiva laicista, de un laicismo radical, anticlerical, relativista, que pretende cambiar los valores que hasta ahora han sido patrimonio de la sociedad española ... ¿Quiénes son los gestores de ambas ofensivas? : ETA y Zapatero. Sus proyectos se complementan y alimentan recíprocamente. La situación actual es como una unión temporal de empresas y proyectos que buscan la desvertebración moral y política de España , cada uno a su nivel. Si el adversario de la ofensiva nacionalista es el Partido Popular, el adversario de la ofensiva laicista es la Iglesia católica. Por tanto necesitamos trabajar unidos, hay que consolidar una defensa organizada de estos valores trascendentes de la nación española”.
Por su parte el cardenal Rouco-Varela, que había presentado a Mayor Oreja como “un político valiente”, afirmó en su intervención que estaba de acuerdo al cien por cien con este diagnóstico, añadiendo la necesidad de comunión con la jerarquía eclesiástica..
Cuanto a la charla de Carlos Clemente sobre inmigración, el 21 de Enero – en ambiente ya de campaña electoral – estos fueron algunos de sus mensajes : “Causas de la inmigración : falta de libertad, corrupción, guerras y terrorismo, dictaduras. Toda la culpa es de los países pobres; para nada se alude a nuestra responsabilidad, como países enriquecidos por las prácticas neocoloniales: ¿quién corrompe a los corruptos del Sur?, ¿quién y por qué se organizan las guerras y a quién beneficia el comercio de armas con el que se mantienen?, ¿cómo se constituyó y cómo se mantiene la deuda externa que supone un drenaje constante en los presupuestos públicos de sanidad, educación ... de estos países? , ¿a quién han beneficiado las políticas de ajuste estructural y privatizaciones impuestas por los países ricos?, etc. etc. ...
La doctrina social de la Iglesia subraya otras causas que las que presentaba Clemente. Juan Pablo II, en la “Sollicitudo Rei Socialis”, constata la profundización del abismo entre países del Norte y del Sur (nº 14) pero señala nuestra responsabilidad de países ricos en esa situación : la asimetría del comercio internacional, la deuda externa (nº 19), la producción y comercio de armas (nº 23-24) como causas de esa profundización. Y plantea, entre otras reformas necesarias, “la reforma del sistema internacional de comercio, hipotecado por el proteccionismo...” (nº 43). Recientemente, el Pontificio Consejo para la Pastoral de Migraciones, recogiendo estas orientaciones las aplicaba al fenómeno de la emigración , señalando entre sus causas : “el aumento profundo de la desigualdad entre el Norte y Sur del mundo, la existencia en los intercambios internacionales de barreras de protección que impiden que los países emergentes puedan colocar sus productos en los países occidentales ... Tal fenómeno – asegura -plantea el problema ético de la búsqueda de un nuevo orden económico internacional con vistas a una más justa distribución de los bienes de la tierra y de la visión de la comunidad internacional como familia de pueblos” (“Erga migrantes charitas Christi”, “Ecclesia”, Mayo, 2004)
Repetía Clemente, tras las causas de la inmigración, los eternos tópicos de la derecha socio-política en torno a la inmigración. Como la presentación del “efecto llamada” para justificar la postura del Partido Popular, contraria al proceso de regularización decidido por el gobierno Zapatero en 2005, con el apoyo de amplios sectores sociales, sindicales, empresariales y eclesiales. O los cantos a las medidas que ha tomado la presidenta de la Comunidad de Madrid, sin decir, por supuesto, que muchas de estas medidas están apoyadas y subvencionadas por decisiones del Gobierno central. En contraste con ello, subrayaba constantemente los errores de Zapatero “cuya política exterior no genera confianza ni seguridad jurídica, lo que facilita la proliferación de las mafias”. O el acudir al peligro que, en su opinión, supone para nuestras costumbres y cultura, la cultura y costumbres musulmanas para justificar el que no se puedan tomar las medidas precisas para la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad. En consecuencia, lanzaba repetidamente la consigna electoralista: “Todo irá mejor si en las elecciones generales del 9 de Marzo votamos como se debe”.
No entendemos cómo, teniendo la diócesis sus propias Delegaciones, cuyas competencias cubren la totalidad de los temas que se están dando, se echa mano de significados políticos del Partido Popular, o personas públicamente identificadas con él, para la formación del clero. Creemos que esta sumisión a los intereses y estrategias del Partido Popular constituye un daño a la Iglesia madrileña, no se corresponde con el pluralismo político legítimo y real de los católicos madrileños ni con las orientaciones del Concilio Vaticano II .
Estas orientaciones nos parecen claras : “Como en virtud de su misión, la Iglesia no está encadenada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social, puede ser, por esta universalidad, el lazo que estreche a las diversas comunidades y naciones” (G.S. 42) . “Muchas veces la visión cristiana de las cosas inclinará a una determinada solución. Sin embargo otros fieles, con no menos sinceridad, juzgarán del mismo asunto de modo diferente. Si las soluciones propuestas por unos y otros son relacionadas con el mensaje evangélico, recuerden que a nadie le es lícito arrogarse en exclusiva a su favor la autoridad de la Iglesia.”
Parecidos principios encontramos en el “Decreto sobre el ministerio y la vida de los sacerdotes” : “Al edificar la comunidad cristiana, los presbíteros no están al servicio de ninguna ideología o partido humano; sino que, como pregoneros que son del Evangelio y pastores de la Iglesia, trabajan por lograr un crecimiento espiritual del Cuerpo de Cristo” (P.O. 6) “Así pues, es propio de ellos armonizar la diversidad de pareceres de manera que nadie se sienta extraño dentro de la comunidad de fieles” (P.O. 9).
Francamente, nos resulta difícil compaginar estas orientaciones del Concilio con un programa de formación sacerdotal como el preparado por la diócesis de Madrid. Si la intervención de estos políticos del Partido Popular hubiera tenido lugar en el marco de una presentación y debate de las distintas ofertas políticas presentes en nuestra sociedad, nos parecería una magnífica iniciativa. Pero en la forma en que se está realizando, pensamos que se trata simplemente de un adoctrinamiento partidista de los sacerdotes madrileños, facilitado al Partido Popular y que presupone “el enfeudamiemnto ideológico de la jerarquía en los sectores de la derecha socio-política”. Lo advierte Rafael Díaz-Salazar en su reciente publicación “España laica”: “La institución católica sigue vinculando su presente y su futuro a un modelo de Estado y de legislación que le lleva inexorablemente a echarse en brazos, no ya de una clase social, sino del partido político que esté dispuesto a defender sus intereses”. Esto es lo que Alvarez Bolado – estudioso del nacionalcatolicismo – denomina “el secuestro de la inspiración cristiana en política” (pag. 187),
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Foro Curas Madrid
D O C U M E N T O 1
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS, INTENCIONES Y OBJETIVOS
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1. RAZONES PARA CREAR UN FORO DE CURAS DE MADRID
¿Por qué esta convocatoria?:
Percibimos en nuestras comunidades eclesiales un malestar originado por: el alejamiento de la jerarquía de las situaciones concretas que vive la gente con la que nosotros estamos, su enfeudamiento ideológico en los sectores de la derecha socio-política, sus procedimientos autoritarios, su escasa disposición para facilitar un diálogo real entre las distintas sensibilidades eclesiales.
Nos sentimos corresponsables y por ello preocupados por la tarea evangelizadora y la imagen pública de la Iglesia.
Queremos contribuir a que el proyecto de evangelización en las diócesis de Madrid se fundamente en el mensaje del Evangelio y en las grandes líneas del Concilio Vaticano II, respondiendo a la realidad socio-cultural y eclesial de las personas con las que convivimos.
Desde este proyecto y esta corresponsabilidad, creemos que hay otras formas de vivir el Evangelio y otros modelos de presencia eclesial en nuestra sociedad, y no sólo las que se nos ofrece desde la jerarquía.
Vemos conveniente establecer canales de comunicación entre nosotros para compartir situaciones, análisis de la sociedad y de la Iglesia y orientaciones en relación con la tarea pastoral.
Propugnamos una forma vivir la comunión y una corresponsabilidad eclesial que incluye: el legítimo pluralismo, el debate abierto, el derecho a disentir y el diálogo en libertad, superando así toda pretensión de uniformidad.
Aspiramos a que los ámbitos existentes de interlocución con obispos y vicarios sean efectivos y en condiciones de igualdad, y a generar otros nuevos para superar la dinámica de silencio y falta de diálogo que predomina actualmente en la Iglesia de Madrid.
Consideramos que para consolidar estos proyectos y para hacerlo públicamente, necesitamos encontrarnos y apoyarnos como grupo.
2. OBJETIVOS DEL FORO DE CURAS DE MADRID
¿Para qué un Foro de curas de Madrid?:
En consecuencia, sintiéndonos miembros del pueblo de Dios, y participantes de su común tarea evangeliza-dora, desde nuestra responsabilidad específica, pretendemos:
Reivindicar y seguir apoyando el derecho y el deber de los laicos a una participación activa y corresponsable en la Iglesia.
Promover el trabajo en red y la coordinación con otras plataformas de laicos ya existentes.
Ser un espacio de encuentro fraterno entre curas, de apoyo mutuo, de reflexión compartida y compromiso eficaz.
Analizar y profundizar con libertad la realidad social y eclesial que estamos viviendo y que constituye el marco de nuestro trabajo pastoral.
Hacer una lectura del Evangelio y de la presencia eclesial desde la problemática de la gente con la que convivimos, especialmente desde la solidaridad con los más pobres y excluidos.
Conseguir que la diversidad y los espacios de diálogo abierto entre distintas visiones y proyectos se vayan haciendo presentes en la Iglesia.
Contrarrestar la tendencia al autoritarismo en las relaciones eclesiales, comenzando por nuestra propia manera de ejercer la autoridad. Y denunciar las estructuras y prácticas del poder eclesial que no se correspondan con las orientaciones evangélicas.
Decir “nuestra palabra” públicamente ante situaciones eclesiales y sociales que consideremos importantes.
Ejercer, en actuaciones conjuntas, la dimensión de solidaridad y servicio de la Iglesia ante situaciones que lo estén exigiendo.
3. MARCO DOCTRINAL
Al constituirnos como Foro de Curas de Madrid, nuestra referencia y norma fundamental es el Evangelio de Jesús, cuya enseñanza y práctica quiere ser inspiración de nuestra vida.
Asimismo, tratamos de ser fieles al espíritu renovador del Vaticano II que, en la Presbyterorum Ordinis (PO), destacó algunos puntos sobre la identidad de nuestro ministerio:
“Debemos predicar el Evangelio a todos” (4)
“Tenemos una parte en el pueblo de Dios y nos corresponde dar testimonio de Jesús con espíritu de profecía” (2)
“Nos compete una tarea muy importante en la renovación de la Iglesia” (1)
“Debemos vivir en medio de los demás hombres, sin alejarnos del pueblo de Dios, ni de cualquier hombre” (3)
“Debemos asegurar el espíritu comunitario de la familia de Dios en torno a la Eucaristía y, sin ponernos al servicio de una ideología, tratar a todos con eximia humanidad, ayudarlos a vivir en el amor y la libertad y dedicarnos de un modo especial a los pobres y más débiles” (6).
Nuestra experiencia nos lleva a concluir que, siendo muchos en la unidad de un mismo ministerio, nos encontramos aislados y distantes, con poca comunicación y sin apenas programación conjunta para abordar situaciones, problemas y temas que nos atañen a todos. No podemos desentendernos de lo que es común, de lo que podemos hacer todos juntos, de la corresponsabilidad que en cantidad de cuestiones nos compete. Nos proponemos superar nuestro individualismo pastoral, nuestra falta de autocrítica, y promover una estrecha colaboración entre todos para una visión y solución más acertada de las tareas y problemas que a todos nos incumben en beneficio del pueblo de Dios.
Estamos en el siglo XXI y entendemos y comprobamos que, en medio de nosotros, existen formas diversas de entender nuestro ministerio y de proclamar, formular y testimoniar la vida cristiana. Las respetamos, pero en consonancia con su misión, esperamos de nuestros Pastores un trato paritario, que no se decante a favor de las formas más conservadoras y censure y margine otras. En todo caso, estamos dispuestos a procurar la máxima unión y comunión, a hacernos luz y enriquecernos mutuamente mediante el diálogo, sin renunciar a lo que es propio de un legítimo pluralismo y libertad.
No nos favorece nada el escándalo, que dura ya mucho tiempo, de una relación tensa y desconfiada entre cristianos que, bajo diversos pretextos, sirve para proyectar la imagen o bien de una Iglesia rebelde e indisciplinada, o bien de una Iglesia conformista, de pensamiento único excesivamente clerical y autoritaria.
Nuestra Jerarquía está, demasiadas veces, en la boca de nuestra sociedad, para ser criticada, desoída y desprestigiada por planteamientos y procedimientos que no son compartidos por grandes sectores de la Iglesia. Esta actuación unilateral la consideramos inspirada en el miedo y la añoranza de un poder omnipresente que no corresponde a la doctrina del Evangelio ni a válidas y legítimas exigencias de la sociedad actual.
ORGANIZACIÓN DEL FORO DE CURAS DE MADRID DOCUMENTO 2
Consideramos que la organización interna del Foro de curas de Madrid debe ser ágil, flexible y sobre todo eficaz. Para ello es importante:
- que el Foro tenga una identidad sencilla y clara
- que esté definida la pertenencia al mismo
- que para ser realmente espacio de encuentro, tenga una estructura asamblearia que
implique vernos y reunirnos.
- que para la coordinación y animación del Foro exista un órgano permanente
Por ello decidimos la creación de una COMISIÓN PERMANENTE DEL FORO, cuyas funciones serán decididas entre todos en la IIª asamblea del 7 de noviembre 2007.
Tras someterlo a votación, se decide que la Comisión Permanente esté compuesta por 7 personas. La elección de los miembros de la Comisión Permanente, todos los miembros del Foro son electores y elegibles. Para favorecer la comunicación y coordinación del Foro, se creará la figura del enlace por Vicarías y Diócesis entre los miembros del Foro, como elementos de apoyo de la Comisión Permanente.
Los miembros de la Comisión permanente serán elegidos por mayoría simple en la Asamblea General del Foro. Este servicio durará dos años, pudiendo ser reelegidos sus miembros. Cada año se renovará la mitad de la Comisión Permanente, para asegurar la continuidad y eficacia de su trabajo.
PROPUESTA DE FUNCIONES DE LA COMISIÓN PERMANENTE:
Cuidar el espíritu y los objetivos que dan identidad al Foro de Curas.
Llevar a cabo las propuestas y decisiones que tome la Asamblea General.
Preparar el orden del día de las Asambleas y reuniones del Foro y convocar a las mismas.
Animar y coordinar el Foro de Curas a través de los enlaces de Vicarías y Diócesis.
Representar y ser portavoz del Foro de Curas ante otras instancias.
Abordar, reflexionar y pronunciarse públicamente ante hechos, situaciones y temas de relevancia social y eclesial, pudiendo ser éstos coyunturales (piden una respuesta rápida) o más de fondo (piden más reflexión y tiempo).
Propuesta de Procedimiento para la toma de decisiones y declaraciones públicas:
o o la Comisión Permanente redactará reflexiones y comunicados, buscando aquella redacción que crea gozará de más consenso.
o o Se enviará por correo electrónico a todos los miembros del Foro con la mayor rapidez posible.
o o Se dará un plazo breve, a determinar en cada caso, para leer, analizar, apoyar y suscribir dichos comunicados o reflexiones.
o o Se dará por aprobado por el Foro de Curas de Madrid aquellos comunicados que no hayan recibido más de un tercio de votos u opiniones en contra.
FUNCIONAMIENTO DEL FORO DE CURAS DE MADRID
Con respecto al funcionamiento del Foro de curas de Madrid, la Iª asamblea decidió lo siguiente:
Que al año haya al menos dos Asambleas Generales “oficiales” y con carácter “vinculante”, una al inicio del curso para hacer la programación y otra en Junio para cerrar el curso y evaluar. Como criterio general, a estas Asambleas Generales sólo asistirán los curas que forman parte del Foro. Se podrán convocar Asambleas Generales extraordinarias.
Que el Foro de curas organice reuniones cada dos meses para profundizar temas, tratar asuntos y tomar decisiones. Estas reuniones estarán abiertas a todos los curas que quieran participar, formen parte o no del Foro.
Así pues, habrá cuatro instancias en el Foro de Curas de Madrid:
- Las asambleas Generales (ordinarias o extraordinarias)
- Las reuniones periódicas
- La Comisión Permanente
- Los enlaces por Vicarías y Diócesis
Madrid a 3 de Octubre de 2007
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MOVILIZACIÓN y ACCIÓN GLOBAL 2008
Foro Social Mundial – Forum Social de Mallorca
P r o g r a m a de Actos
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Miércoles, 23 de enero 2008
19.00h PALMA. Lugar: GOB, calle Manuel Sanchis Guarner,10. Charla y debate: Agro combustibles, beneficio o perjudicio? (Red de Consumo responsable de Mallorca).
20.30h MARRATXÍ. Local Social, Av. Prínceps d’Espanya, s/n. Es Figueral.
Mesa Redonda: La Agenda Local 21. Marratxí, municipio sostenible?
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Viernes, 25 de enero 2008
19.30h PALMA. Centro Cultural Flassaders, calle Ferreria, núm 10, Charla y coloquio: Alternativas para un mundo más justo y solidario (Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga y miembro de ATTAC).
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Día de movilización y acción global
Sábado,26 de enero 2008. PALMA. Plaza de España
10.00h Pasacalles y actividades de ambientación: tambores, danzas, música ...
11.00h Charla y coloquio: Como afecta la globalización a Mallorca (Pere Salvà, catedrático de Geografía Humana en la Universidad de las Islas Baleares).
12.00h Mesa Redonda: La Agenda Local 21, una alternativa de participación ciudadana.
16.00h Presentación: Como debería hacerse en Mallorca un Presupuesto Participativo.
17.30h Fiesta participativa: capoeira, ritmos, gaitas y baile popular.
19.00h Clausura.
Durante la jornada, las entidades participantes presentarán muestras y actividades diversas; entre otras:
• Talleres:
o El urbanismo en pocas palabras, ¡y que sean claras! (Macià Blázquez, presidente interinsular del GOB)
o Taller de derechos lingüísticos (Joves per la Llengua, OCB)
o Aprendamos a realizar nuestros propios video–reportajes. Dirigido principalmente a entidades sociales (Candela Proyectos Solidarios y Avanç Filmaciones Educativas)
o Balance de la campaña "Mallorca libre de transgénicos" (Red de Consumo Responsable)
• Exposiciones gráficas:
o Movimientos sociales en Mallorca (Forum Social de Mallorca)
o Otra globalización es posible (OIKOS)
o Construir la paz: los conflictos olvidados y el nuevo conflicto global (OIKOS)
o Culturas andina y árabe (STEI-i i Ensenyants Solidaris)
• Espacio para compartir. Ioga, tai-chi, meditación ...
• Proyección de videos. Temáticas relacionadas con la jornada. Presentación a cargo de Drets Humans de Mallorca, Candela Proyectos Solidarios, Avanç Filmaciones Educativas, Video Forum ATTAC, Fòrum Ciutadà ... (Véase programa completo).
• Otras Actividades:
o Mesa por Palestina
o Encuesta sobre democracia participativa (Colabora Fundación Gadeso)
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FORO SOCIAL DE MALLORCA
Un año más el Foro Social Mundial hace una convocatoria global y lo hace, de nuevo, coherente con su proceso en la búsqueda y comprensión de como participar y propiciar un cambio en nuestro mundo, en nuestra humanidad.
El Foro Social Mundial es un proceso que comenzó allá por el año 2001 como alternativa al Foro Económico Mundial. Mientras unas pocas personas discutían en Davos (Suiza) sobre medidas de políticas económicas dentro de una visión neoliberal, medidas que no benefician más que a una muy pequeña parte de la población mundial, en Porto Alegre (Brasil) sucedía todo lo contrario. Miles de personas se reunían y se encontraban en un verdadero foro. La diversidad, el respeto y la esperanza eran compartidas y como denominador común la ilusión de participar en un cambio mundial que de opción a todas las personas excluidas por el sistema político-económico imperante hoy en el mundo.
Se suceden los eventos del Foro Social Mundial en Porto Alegre, en Mumbai (Bombay), en Nairobi, en Caracas, en Dakar... con personas de Mallorca participando en todos ellos, y se descentraliza con la invitación de que se realicen otros foros Temáticos, Continentales, Nacionales, Regionales, Locales, etc. La intención es la de facilitar la participación en el debate y el encuentro de alternativas y que se aproximen a la realidad particular de cada lugar extendiéndose por todo el planeta.
Durante todo este tiempo, entre evento y evento, el aprendizaje, la maduración de un proceso, la construcción de redes, el esfuerzo conjunto de asociaciones, ONGs, entidades..., la búsqueda y la aplicación de estrategias,... en definitiva el trabajo continuo de muchas y muchas personas...
El último paso en esta corta pero intensa carrera desde el 2001 hasta hoy es que, ante la magnitud que han adquirido los eventos, se decide convocar para el 2008 un solo Día de Movilización y Acción Global que pueda llegar hasta los lugares más remotos del planeta.
Así continúa el reto... ¿Cómo involucrar a cada persona de esta sociedad en la construcción de Otro Mundo Posible? ¿Cómo invocar ese milagro de que cada célula de este gran organismo que es la humanidad reconozca su lugar y su responsabilidad y se ponga al servicio del ser completo y no solo de sí misma? ¿Cómo lograr que cada uno y cada una de nosotros quiera participar y lo haga en este proceso de recuperar la coherencia, las correctas relaciones y la salud a nivel planetario? ¿Cómo lograr a partir del necesario cambio personal, un planteamiento y una consecuente y eficaz puesta en práctica de nuevas estructuras económicas, sociales y políticas que promuevan la construcción de ese Otro Mundo Posible que toda la comunidad de vida de nuestro planeta Tierra requiere con urgencia?
Y aquí también nos toca a nosotros. También en Mallorca podemos y queremos sumarnos a esta corriente y el Foro Social de Mallorca, con la experiencia, ya, de la organización de dos Foros Sociales Locales, ha recogido el testigo y se ha puesto al servicio para facilitar la participación de todas y todos. Se tiene la ilusión de que ese día en cada pueblo, en cada ciudad, en cada barrio los ciudadanos y ciudadanas puedan salir y encontrarse, puedan compartir sus preocupaciones y sus anhelos de mejorar las cosas, puedan establecer puentes, puedan mostrar alternativas, etc.
Este bello rincón del Mediterráneo es un crisol, un lugar de encuentro donde se reconoce la necesidad y se responde a ella desde una visión integradora, desde una visión de nuevo paradigma. Nos dice la ciencia de vanguardia que la realidad depende del observador y desde aquí estamos eligiendo una nueva visión del mundo y al verlo, al imaginarlo, ya lo estamos creando.
Ahora toca compartirlo. Este puede ser nuestro objetivo el Día de Movilización y Acción global. Podemos dar algunas respuestas a una sociedad que las está buscando y las podemos dar desde todos los ámbitos posibles. Las podemos dar desde nuestra relación con la tierra, las podemos dar desde nuestras relaciones en la sociedad, las podemos dar desde la relación con nosotros mismos y con nuestra alma.
Ese día es un espacio vacío de infinitas posibilidades que podemos llenar y crear a nuestra medida. Podemos sacar a la calle nuestras ideas, nuestras propuestas, nuestra experiencia y lo podemos hacer de la forma que nos dicte nuestra imaginación, nuestra creatividad y nuestro corazón. ¿Cómo se puede concretizar esto? ¿Y yo qué puedo aportar?
Para empezar podemos participar y disfrutar como asistentes el día mismo del evento. Pero ¿Y si tenemos algo más que aportar, algo más que compartir? Podemos, entonces, empezar a reunirnos para unirnos y de ahí sacar ideas de como participar. Lo podemos hacer a través de muy diversas posibilidades como el clásico “stand”, realizar talleres, aportar pancartas, exposiciones o cualquier otro material audiovisual interesante, unirse con otras personas u organizaciones para realizar actividades divulgativas, artísticas, de sensibilización, de crecimiento personal..., podemos realizar acciones individuales o grupales o de intercambio, etc, etc. El único requisito es hacerlo desde la no violencia, la inofensividad, la inclusividad, la constructividad , en definitiva hacerlo desde el más absoluto respeto a todos los seres humanos y al planeta que nos cobija.
Lo más importante es que tenemos la oportunidad y la responsabilidad de crear algo que pueda servir de abono para tantas semillas latentes y luego (como dice el Dr. Jorge Carvajal) desarrollar la ciencia de la paz que es la paciencia y es la condición del sembrador.
No estamos solos. Los que en verdad sentimos la necesidad del cambio, los que estamos abiertos a recoger en el nuestro el dolor de otros corazones, sentimos muchas veces que la tarea es grande y las manos pocas. Sin embargo la realidad es que cada vez son más las manos y más los corazones.
Ese día, el 26 de enero del 2008, Día de Movilización y Acción Global, podemos aprovechar la fuerza, la energía, la buena voluntad y el amor que se manifestará por todo el planeta y unirnos a ello como una gota de un tsunami de buena onda que ayudará a construir ese mundo mejor que tanto necesita esta humanidad. Ésta es una realidad al alcance de nuestro esfuerzo responsable y colectivo. Podemos elegir ser parte de la solución y no del problema.
Estamos todas y todos invitados a participar.
Conchi Aranda
Palma de Mallorca, diciembre 2007
Si tienes algo concreto que aportar aquí en Mallorca y el tipo de participación necesita cualquier clase de consideración organizativa (infraestructura, contactos, coordinación de esfuerzos o actividades,...) ponte en contacto con el Foro Social de Mallorca:
E-mail:arandaflores@gmail.com
Teléfono: 971 20 55 21
Si vives en cualquier otro lugar, busca y ponte en contacto con otras personas que estén dispuestas a realizar algún tipo de acto y ten iniciativa.
Para más información sobre los Foros Sociales y el Día de Movilización y Acción global visita las siguientes webs:
Foro Social Mundial: http://www.forumsocialmundial.org.br/
Foro Social de Mallorca: http://www.forumsocialdemallorca.org/
Foro Social Catalán: http://www.forumsocialcatala.cat/
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FORO ESPIRITUAL ESTELLA 2007
28 de Junio a 1 de Julio
FUNDACIÓN ALALBA
ZUBIELKI (NAVARRA).
ECLESALIA, 16/06/07.- El “Foro Espiritual-Estella” nace del convencimiento de que en un tiempo de pluralismo religioso y cultural como el nuestro, el diálogo entre las diferentes tradiciones religiosas y espirituales constituye un valor en sí mismo y un cambio profundo en las relaciones mutuas entre dichas tradiciones. Supone además un factor decisivo para el establecimiento de una convivencia social justa y pacífica.
La experiencia que vivimos en la primera nos estimuló seguir trabajando en la misma línea. Pronto hará un año que Estella fue cruce de caminos, lugar de encuentro. Queremos, en el 2007, proporcionar de nuevo ese espacio donde la convivencia de las más diversas comunidades espirituales y religiosas sea posible en un clima de respeto, armonía y belleza. El evento pretende contribuir a la edificación de un mundo de cooperación y mutuo enriquecimiento. Deseamos alentar un clima de interés por las cuestiones espirituales y acercar al ciudadano a una mayor comprensión de la diversidad existente en este ámbito. Aspiramos a revivir un espíritu de diálogo y de fraternidad humana, armonizador de las diferencias culturales y espirituales.
1.- Principios del Foro
El Foro Espiritual es un espacio de encuentro, diálogo y mutuo enriquecimiento entre las comunidades espirituales y religiosas. Las comunidades acuden con un espíritu abierto y sensible a la escucha. Buscan enriquecerse con la aportación y el legado espiritual del que el diferente es portador. Las comunidades participantes vienen avaladas por su contribución al bien común. La organización trabajará para lograr concitar en el Foro el más amplio espectro de comunidades religiosas y espirituales.
2.- Mutuo enriquecimiento religioso y cultural
Para el progreso futuro de la humanidad es vital encontrar formas armoniosas de abordar la diversidad religiosa y cultural en el ámbito local y global. La esperanza de todos los tiempos es un mundo en paz, sin embargo es inconcebible ese mundo anhelado mientras no caigan las barreras que a lo largo de la historia han separado a unos credos de los otros. La conciencia de paz es una conciencia de unidad que abarca en primera instancia la dimensión espiritual: la unión interna con todos nuestros semejantes, independientemente de sus formas de vincularse con la Realidad Última.
Ante los exclusivismos del pasado, cada día se está imponiendo con mayor firmeza la importancia del mutuo enriquecimiento espiritual. Sin necesidad de llegar a un sincretismo que supondría un empobrecimiento, existe en el pluralismo religioso, una complementariedad que a todos nos beneficia. Esta visión integradora que cada día está ganando mayor número de adeptos es la que deseamos proyectar a través del Foro Espiritual. El Foro aspira a contribuir a encontrar pautas y líneas de interacción entre las diferentes tradiciones espirituales y religiosas. Consideramos que este tipo de eventos comienzan a ser una demanda social. El ciudadano pide una mayor comprensión y vivencia de la diversidad espiritual. Estella pretende atender a esa creciente demanda contribuyendo a profundizar y extender una vocación interreligiosa. Deseamos que Estella y el Foro se perpetúen en el futuro como espacio de encuentro y diálogo en este ámbito.
3.- Estella, espacio idóneo para el Encuentro
En un mundo en el que la diversidad religiosa se acrecienta y se hace más visible, surge la necesidad de explorar vías de comunicación entre las distintas tradiciones religiosas y espirituales. En esa medida, consideramos necesaria la promoción de espacios de comunicación y confianza, donde materializar la comprensión, el respeto y la armonía entre los movimientos y comunidades.
En un mundo que busca y desea cada vez más intensamente la paz, la justicia y la sostenibilidad, las religiones y las tradiciones espirituales pueden aportar mucho en términos de respuestas creativas y de movilización de voluntades.
En un mundo presidido a menudo por la desorientación y el desánimo, el diálogo interreligioso permite ahondar en las raíces espirituales de cada uno, en la propia tradición y en el propio proceso de transfor | |