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Entrevista al
Hermano Héctor de la Comunidad de Taizé.
“No nos presentamos como aquellos que han llegado, sino como aquellos que están en camino”
Koldo Aldai
El 16 de Agosto de 2005 una joven rumana mentalmente desequilibrada acabó con la vida del Hermano Roger, durante la oración vespertina en la iglesia de la Reconciliación de Taizé. Desde ese instante la Comunidad de Taizé se vio impelida a poner en práctica el valor del perdón y la reconciliación que tanto había pregonado su propio fundador asesinado. Hemos estado con el Hermano Héctor de Taizé en su gira por la península a su paso por la comunidad de Leku en Arkaia, a las afueras de Vitoria-Gazteiz. A él le preguntamos por las claves de la enorme difusión del espíritu de Taizé por todo el mundo. A lo largo de la conversación afloran las pistas. Su actitud de humilde escucha, su profunda espiritualidad y vida consecuente pueden constituir algunas de las claves de esa milagrosa expansión. El caso es que miles de jóvenes y adultos de numerosos países, siguen yendo todos los años tanto a Taizé como a los encuentros mundiales que organiza la comunidad. Este año la cita será en Bruselas en pleno invierno. Gélida tarde en el domingo que nos citamos con el Hermano Héctor. Primavera sólo en los calendarios, pues el viento frío azota en la llanada vitoriana. El puerto Azazeta se cubre incluso de blanco; sin embargo, calor fraterno muros adentro. Acaba de terminar en una amplia sala parroquial un encuentro de más de cien personas sobre la “Carta de Cochabamba”, escrita por el Hermano Alois, el nuevo prior de la Comunidad, después del encuentro latinoamericano de jóvenes que tuvo lugar en octubre 2007 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia y que reunió a 7.000 jóvenes de 32 países. Esta carta tiene como lema “Luchar con un corazón reconciliado” y servirá como fuente de reflexión a lo largo de este año en los encuentros en y fuera de Taizé, Francia. La palabra sincera y sentida de los presentes da paso a la celebración. Antes de la liturgia, el Hermano tiene a bien responder a nuestro cuestionario. Sus respuestas desbordan, sin embargo, más interrogantes. A nuestras preguntas suma a menudo las suyas. De seguro que le habita la respuesta, pero ellos son fieles a su actitud siempre interpelante.
¿Que expresa el lema “Luchar con un corazón reconciliado”? La reconciliación es como un fuego: purifica y nos libera de algo que bloquea el futuro. Para reconciliarnos no podemos ir con toda nuestra agenda; hemos de ceder en algo. Ceder para encontrar un bien mayor siempre implica una lucha.
¿Para reconciliarnos, primero escucharnos…? La Carta de Cochabamba nos hace varias preguntas o llamadas. Una de ellas es: “¿Sabremos escuchar al otro?” ¿Cómo escuchar a nuestro adversario? Parece muy sencillo, pero en el fondo escuchar es bien difícil. La escucha es algo más que lo que hacemos con los oídos. La escucha es una actitud interior de apertura, de acogida… Acogernos mutuamente es intentar ponernos en el lugar del otro y así ensayar una reconciliación.
¿Para reconciliarnos primero justicia…? El perdón no es fácil. No es estar ciegos ante situaciones actuales de injusticia. La Carta de Cochabamba nos interpela de nuevo: “¿Permaneceremos cerca de quienes son más pobres que nosotros? ¿Sabremos estar atentos a un reparto más equitativo de los bienes de la tierra?” Cuando leo que el 20% de la población mundial usa el 80% de los recursos naturales, observo una grave injusticia. Como norteamericano he de pedir perdón en ese sentido. Aceptemos que todos somos pobres y vulnerables. Si nos atrevemos a revisar nuestro estilo de vida en aras de una sencillez, de una solidaridad, encontraremos otra pista para vivir con un corazón reconciliado. El evangelio nos llama a sanar la memoria de las heridas para poder disfrutar de un futuro en paz.
¿Quiénes son los pobres hoy en Occidente? Se necesita estar atentos a los pobres. Encontramos a los más desposeídos entre los emigrantes…, pero hay también una pobreza que se llama soledad. Mucha gente, muchos jóvenes y ancianos se sienten solos. Es otra forma de pobreza que está justo al lado nuestro. Estas situaciones nos deben interpelar.
¿Hemos de caminar hacia el perdón aún sin respuesta de la otra parte…? El camino hacia el perdón es un camino de toda una vida. Caminar hacia el perdón, aun sin saber si la otra persona a la que vamos a pedir perdón nos va a recibir, si vamos a obtener una respuesta. Hemos de perdonar sin saber lo que la otra persona va a hacer con nuestro perdón. No hay otro camino. A menudo el Hermano Roger decía: “Sin el perdón no tenemos futuro.” El evangelio nos ofrece un futuro y una puerta que representa el perdón.
¿Perdón igual a olvido? El perdón no es olvidar lo que sucedió. La justicia viene con el reconocimiento de lo que no está bien o no se ha hecho bien. Es difícil reconciliarse si no hemos tomado responsabilidad por lo sucedido. El milagro es que en el fondo de quienes hacen barbaridades se puede encontrar también una chispa de bondad.
¿Paz igual a justicia? La justicia y la paz van juntas. Busquemos caminos para equilibrar la repartición de los bienes de la tierra. Si no hay paz, es porque no hay justicia. Si queremos la paz hay un momento en el que hay que ceder para el bien de todos.
Muchos jóvenes han hallado en Taizé respuestas que en otros lugares no han encontrado…
Espero que quienes vienen a Taizé no consigan respuestas. Espero que se vayan preguntando. Ese es el propósito de ir a Taizé. No sólo consumir respuestas. Existe el peligro de caer en una especie de consumo espiritual. Necesitamos que el evangelio nos interrogue, nos sacuda y nos queme.
¿Cómo actúan las comunidades de Taizé en los lugares de los más desposeídos…? Intentamos vivir una vida sencilla, al igual que la gente del lugar, ya en Bangladesh, ya en Brasil… Intentamos estar con ellos. Ellos piensan: “¿Qué hace un grupo de hombres europeos viviendo como nosotros así, en estas condiciones, cuando tienen todos los medios?” No tenemos un método. Nuestra pauta es ir, estar y allí mismo aprender. El hermano Roger decía que no hay nada más responsable que rezar.
¿Nos puedes hablar de vuestra experiencia de perdón tras el asesinato del Hermano Roger? Nosotros hemos debido aplicarnos también el “¡Padre, perdónales porque no saben lo que hacen!” No hay otra forma. Fue una mujer joven, desequilibrada quien le atacó y le mató. Ahí no hay otra puerta que la del perdón. A veces no llegamos a abrir esa puerta y es Cristo quien la abre. Si yo no puedo perdonar, me uno al espíritu de Jesús y Él es quien perdona a través de nosotros. Es un misterio el que un hombre que decía que Dios no castiga, que sólo puede amar, acabara así.
Se vieron de repente emplazados a encarnar sus propias palabras… Desde el 16 de Agosto ha sido un constante ensayo de vivir y luchar con un corazón reconciliado. Es una lucha interior de escoger el perdón, de escoger la misericordia, la bondad del corazón. Ni el perdón, ni la bondad del corazón son ingenuos. Ven muy bien el mal que se hace, pero convierten el mal y lo transforman en bien. Ese es el misterio de la cruz. Jesús transforma el mal por medio del bien. Ese es también el camino para nosotros, si queremos seguir al Hijo de Dios. Queremos luchar con corazón reconciliado, un corazón que se sabe y reconoce perdonado. Puesto que ha sido perdonado, puede también perdonar.
¿Les costó abrir esa puerta del perdón? Como dijo el Hermano Alois el día del funeral del Hermano Roger: “Nosotros también queremos decir a Dios con respecto a la joven que mató al Hermano Roger: Padre perdónala, porque en su enfermedad ella no supo lo que estaba haciendo”. Esto fue el mismo camino que el Hermano Roger nos indicó en su vida. A lo largo de todos sus años, él nos habló de un Dios que sólo puede amar.
Taizé ha atravesado también el martirio de la sospecha… No creo que en el caso de Taizé hablaríamos del “martirio de la sospecha”. Sí conocimos años de sospechas para con nosotros. ¿Quiénes son Vds.? ¿En qué campo entran? El Hermano Roger salió de este juego confesional. Vivía una identidad cristiana que va más allá de la confesionalidad. El Hermano Roger describía así su camino: “Marcado por el testimonio de vida de mi abuela, he encontrado a través de ella mi propia identidad de cristiano al reconciliar en mí la fe de mis orígenes con el Misterio de la fe católica, sin ruptura de comunión con nadie”.
El fue siempre un testimonio de humildad y fortaleza… El Hermano Roger siempre nos animaba a no sucumbir al desánimo. Él nunca entraba en el juego de la crítica y del pesimismo… Con mucha facilidad entramos en la espiral de la crítica. El Hermano Roger no cedía a esa tentación, no entraba en el juego de criticar, aún sabiendo que incluso los interlocutores que esgrimían críticas podían tener razón.
¿Cómo aborda Taizé el diálogo interreligioso? La Comunidad de Taizé no ha establecido un diálogo interreligioso de una manera “oficial”. Pero lo hacemos de otra manera: mediante las comunidades de hermanos de Taizé desplegadas en países donde la mayoría de sus habitantes son de otra religión. . Por ejemplo nuestros hermanos llevan 35 años en Bangladesh. Allí casi todo el mundo es musulmán, lo que hace que nuestros hermanos estén más atentos a esta realidad. Igualmente ocurre con nuestros hermanos que viven en Dakar, en un barrio mixto musulmán y cristiano.
¿Jesús nos invita a reunirnos con otras religiones? Nuestra comunidad es una comunidad cristiana que tiene un compromiso para con Cristo y el evangelio. Nosotros pensamos que Cristo es la plenitud de la revelación de Dios, por eso nos comprometemos por Cristo y por el evangelio. Cuanto más nos acercamos al corazón del evangelio, más nos acercamos a los demás. Ello no quiere decir que no podemos recibir de los demás. Es cuando nos abrimos al otro cuando descubrimos lo que somos. Si te abres al don del otro, puedes profundizar en el don que tú eres. Si tuviéramos un poco menos de miedo de recibir de las demás confesiones, si pudiéramos reconocer los dones que están en ellas, descubriríamos de una forma más profunda nuestra propia fe.
¿Cómo se plasma ello en la práctica? Los encuentros en Taizé están abiertos a todo el mundo. La mayoría son jóvenes cristianos, pero a nuestra comunidad llegan igualmente jóvenes judíos, musulmanes, budistas… o incluso llegan jóvenes que no creen en nada, o que simplemente se hallan buscando. La acogida que se vive allí es muy abierta. Taizé en este sentido participa del diálogo interreligioso.
¿Cuál es la nota que ha tocado Taizé? ¿Por qué ha penetrado tanto? ¿Qué es lo que ha aportado para verse convertido en un fenómeno de esperanza planetario? Es difícil responder a ello, desde el momento en que no tenemos la pretensión de haber encontrado. Estamos buscando también. Quizás podríamos hablar de una interiorización de la fe. La fe es un camino de encuentro personal con Cristo y lo que mucha gente está demandado, incluso en el seno de la iglesia, es un camino más interior. Al mismo tiempo estamos abiertos a otras espiritualidades, como por ejemplo el budismo del cual tenemos mucho que aprender. Es difícil hablar de uno mismo, pues suena un poco pretencioso. No tenemos una espiritualidad. No tenemos una llave. No somos maestros espirituales. Tratamos simplemente ser hombres de escucha, hermanos de escucha, sin tener la pretensión de que hemos llegado. No nos presentamos como aquellos que han llegado, sino como aquellos que están en camino. Ese camino pasa primero por el corazón, por el centro de nuestro ser, por un camino interior. Tantas personas tienen sed de ello.
Una breve oración de Taizé. Jesús, Amor de todo amor, tu compasión no tiene límites. Tenemos sed de ti, que nos dices: "¿Por qué tener miedo? No temas, yo estoy aquí".
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Fernando Lugo: “La prioridad es que los indígenas no sigan muriendo de hambre”
José David Carracedo
Público
Entrevista exclusiva con el Presidente de Paraguay
El presidente electo de Paraguay revela a Público las claves que dirigirán la política de su futuro gobierno y anuncia que a partir de ahora el Estado será el único propietario de los recursos petrolíferos e hidráulicos del país
Paraguay, socio pobre del Mercosur, y con poco más de seis millones y medio de habitantes, es un país eminentemente agrícola y una economía sumergida masiva. Sin embargo, también tiene petróleo y recursos hídricos cuya energía es vendida a un bajo precio que el próximo presidente del país, Fernando Lugo, propone multiplicar por siete.
Su victoria inaugura una nueva forma de hacer política en Paraguay.
Hay una ruptura con 60 años de gobierno del Partido Colorado. Una política basada en el nepotismo, la prebenda, el clientelismo. Ahora se ha impuesto el cambio, no solamente de persona, no solamente de partido como alternancia, sino un cambio estructural, un cambio de modelo de convivencia, un cambio de modelo social, de modelo de Estado, un cambio en la manera de hacer política.
¿Cómo incorpora de la metodología participativa de ‘Ñomongeta Guasu’ (en idioma guaraní “la gran conversación con el pueblo”) que le ayudó a ganar las elecciones?
Nosotros tenemos que seguir manteniendo abiertos todos los canales de comunicación con la ciudadanía. Las organizaciones sociales, campesinas, civiles, todas tendrán la posibilidad real de acceso y comunicación directa con las instituciones que, ahora sí, estarán al servicio de todos los paraguayos y no al servicio de un solo partido. Queremos gobernar para todo el país sin exclusiones.
Pero las instituciones mantienen su funcionamiento normal.
Por supuesto. La democracia es representativa y será participativa. Abriremos canales propicios para que esa participación se dé en la práctica y sea efectiva.
¿Cuáles serán sus prioridades?
Las que nos marcó la ciudadanía. Crearemos un plan similar al Hambre Cero de Brasil. Para agosto tenemos que garantizar alimentos para los indígenas del país. Que no sigan muriendo de hambre, que no sigan falleciendo por falta de atención médica. En salud tenemos un plan universal. Esperamos que en cinco años ningún paraguayo pueda sentirse excluido de la sanidad pública.
Defiende los derechos sociales, alimentación y la salud de la población indígena, pero ¿y sus derechos políticos?
Defendemos la autodeterminación de los pueblos guaranís. Hoy en día, ni siquiera son ciudadanos paraguayos, puesto que sólo lo son aquellos que figuran en el registro civil y la gran mayoría no están. Los pueblos indígenas tendrán toda la libertad de organización. Ya comenzó en Paraguay un movimiento político indígena que es irrenunciable, tiene que seguir. Ellos están en las raíces de nuestra propia nacionalidad.
Durante la campaña propuso la renegociación de los acuerdos de explotación de las presas de Yacyreta (con Argentina) y Itapú, que cubre el 25% del consumo eléctrico de Brasil.
Paraguay es un país energético, no solamente agrario. Estamos convencidos de que un precio justo de la energía puede revertir la situación económica del país.
¿Cuál es su modelo de gestión medioambiental?
La misma ley establece que los recursos naturales pertenecen al Gobierno paraguayo. Su explotación tiene varios caminos. Estatal, mixta o concesionaria, pero siempre temporal. En cualquier caso los recursos siempre pertenecerán al Estado. No podemos renunciar a su explotación, aunque puede que necesitemos capital privado para hacerlo de forma eficiente. No queremos monopolios ni creemos en la privatización total o en la estatalización total.
La reforma agraria fue uno de los caballos de batalla en la campaña electoral.
La reforma agraria es un reclamo del campo, donde hay más de 300.000 familias sin tierra. Comenzaremos con la elaboración de un catastro nacional de propiedades y consensuaremos un modelo de reforma agraria que no sea traumático ni violento, sino racional, equilibrado sobre el que todos los estamentos de la sociedad necesitan. Sabemos que no será fácil, pero tampoco imposible.
También ha planteado la posibilidad de una reforma constitucional para reformar el poder judicial.
Sí, la agenda del 2009 estará marcada por la reforma del poder judicial y la reforma constitucional. Son los dos ejes que marcarán la credibilidad del estado y del Gobierno paraguayo. Y no se puede retrasar mucho tiempo.
Acaban de denunciar que durante el Gobierno del anterior presidente fueron asesinados 35 activistas campesinos y que más de 3.000 están en prisión. ¿Piensa revisar estos procesos y acabar con la impunidad política?
Sí. Sobre todo revisaremos aquellos procesos que judicializaron las luchas sociales y llevaron a campesinos y obreros a la cárcel. Deberán ser investigados puesto que fueron el apoyo de los gobiernos anteriores para atemorizar a los movimientos sociales e impedir los justos reclamos sobre la deuda social.
¿Qué opinión tiene del proceso de integración latinoamericano?
Todos los países estamos convencidos de que ninguno puede progresar de forma aislada. Nuestra prioridad es integrarnos en el marco del MERCOSUR y paralelamente ir trabajando en otros procesos comunes. El sueño de la patria grande, el sueño de un continente sin fronteras, el sueño de un continente más libre y soberano está en la mente de muchos gobiernos progresistas latinoamericanos.
Durante la campaña hubo acusaciones de infiltración chavista en sus filas.
Hubo demasiados rumores absurdos. Dijeron que éramos de las FARC, vinculados a secuestros, financiados por Caracas y Quito…
¿Cuál será su relación con los países latinoamericanos?
Nosotros queremos tener relaciones fraternas con todos los países. Paraguay va a tener una política clara de defensa de la soberanía, de defensa de la independencia de los países. El mismo espíritu que hace 200 años nos movilizó para independizarnos de la corona española ahora se dirige hacia todo tipo de imperialismo, hacia otra forma de intromisión en los asuntos internos de cada país. El principio de autodeterminación de los pueblos orienta hoy nuestra política nacional e internacional.
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Enrique de Castro.Foto Juan Hernández
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Enrique de Castro: «La jerarquía debería obedecer al pueblo de Dios»
Religión Digital
El sacerdote Enrique de Castro (Madrid, 1943) se hizo famoso el verano pasado, cuando el arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, decidió cerrar su parroquia de San Carlos Borromeo de Entrevías, en el distrito de Puente de Vallecas, molesto con las opiniones de los párrocos sobre el matrimonio homosexual o el uso del preservativo. De Castro lleva 30 años trabajando entre toxicómanos, inmigrantes, prostitutas y presos. Licenciado en Filosofía y Teología, es autor de libros como ‘Dios es ateo’, ‘La fe y la estafa’ y ‘¿Hay que colgarlos?’ (Ed. Popular). Ayer ofreció una conferencia en el Colegio Mayor Cardenal Cisneros, convocado por el Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada, para hablar de la Iglesia en España.Lo entrevista Inés Gallastegui en El Ideal.
-¿Cómo terminó su enfrentamiento con el arzobispo de Madrid?
-Nos dejaron tranquilos. Vino el cardenal a cenar a casa y todo se arregló. Desde 1985 San Carlos Borromeo no era una parroquia territorial, sino una parroquia a título personal, dedicada a los marginados. A Rouco no le gustaba mucho lo de ‘a título personal’, así que la solución fue que pasamos a llamarnos ‘centro de pastoral’ y seguimos haciendo lo mismo. Al Arzobispado le desbordó el eco mundial que tuvo el intento de cerrar la parroquia; nos desbordó a nosotros… Vino a apoyarnos gente de Japón, de América, de toda Europa… A Rouco no le gustan los medios de comunicación.
-¿Le temía el arzobispo a su labor social?
-No. Pensaba que la labor social era lo que hacíamos bien. Lo que no le gustaba era lo litúrgico y lo catequético. El problema empezó cuando algunos periodistas vinieron a preguntarnos qué pensaban los curas a pie de calle de temas como el matrimonio entre homosexuales. Eso no le gustó.
-Hay quien considera que la pertenencia a la Iglesia católica implica obediencia al Papa y a la jerarquía. ¿Nunca se ha planteado salir de la Iglesia?
-Bueno, ese es un determinado concepto de Iglesia. Para mí la pertenencia a la Iglesia implica la obediencia de la jerarquía al pueblo de Dios. El Evangelio predica la desobediencia al poder y la obediencia a Dios. Nunca me he planteado salir de la Iglesia. Hay una postura excesivamente autoritaria de la Iglesia vaticanista. No digo de la jerarquía, porque hay muchos tipos de obispos diferentes: están el obispo de Granada o el obispo de Madrid, pero también el obispo Casaldáliga… La Iglesia es una oferta de la buena noticia de Jesús, no una doctrina. No hay ningún código moral en el Evangelio. Por ejemplo, en el tema de los matrimonios gays: la Iglesia tendría que saludar que haya un reconocimiento de derechos para gente secularmente rechazada que en otros países incluso sufre pena de muerte por ser homosexual. La oferta del Evangelio es abrir la puerta a la gente excluida.
-A medida que la Iglesia se ‘derechiza’, pierde adeptos…
-La jerarquía debería preguntarse por qué la gente se aleja de la Iglesia. Hoy en día el clericalismo ya no es aceptado. La gente es adulta: no se le puede decir qué tiene que votar. Además, sin adultez no se alcanza la madurez de la fe. Jesús abolió el sacerdocio como intermediario entre Dios y el hombre. Y el templo es el lugar de encuentro, pero el lugar de Dios es el ser humano. Hay que perder el miedo a la jerarquía, a la autoridad. La mesa de Jesús es horizontal y nos iguala a todos: a la prostituta y al juez.
-¿Es partidario de medidas laicistas que devuelvan a las religiones al ámbito de lo privado para favorecer la convivencia y evitar el favoritismo a la confesión católica?
-Yo no diría que el espacio de la Iglesia es privado; es público, pero como oferta, no como imposición. Si nos bautizaran de adultos, no habría tantos católicos como la Iglesia dice que hay. Ninguna confesión debería tener privilegios.
-Uno de sus libros se titula ‘Dios es ateo’. ¿Qué significa?
-El Dios de Jesús no cree en los dioses de las religiones que hemos creado; trasciende las religiones. En mi parroquia hemos celebrado encuentros a los que van cristianos, musulmanes, ateos y agnósticos. Nos sentamos a la mesa y compartimos cosas, como la lucha por los ’sin papeles’.
-¿Le gusta o le disgusta que le llamen ‘cura rojo’?
-Es la farándula. Me han llamado cosas distintas en distintos momentos: cura obrero, cura rojo… Es un titular de periódico. No me molesta.
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Leonardo Boff: “Monseñor Romero no es santo, porque cuesta mucho el proceso y somos pobres”
Diario CoLatino
La celebración del Vigésimo Octavo aniversario de la muerte martirial de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, trajo la visita de Leonardo Boff, doctor en Teología, Filosofía, y uno de los más importantes representantes de la Teología de la Liberación. Nacido en Concordia, Brasil, ingresó a la Orden de los Frailes Menores Franciscanos en 1959. Ahora, a sus 70 años, se encuentra retirado, lo que le ha permitido escribir más de 60 libros en áreas de teología, filosofía, antropología y mística. Su aporte en la Teología de la Liberación fue motivada ante la indignación que le produjo la miseria y marginación de los pueblos, frente al discurso de la fe cristiana.
Profesor de teología por más de 22 años, afirmó haber tenido el privilegio de conocer a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en una reunión del CELAM, en Puebla, México, donde narró que lo llamó aparte para pedirle ayuda para “hacer una teología de la vida, porque en mi país, la vida no vale nada”.
- Diario Co Latino - ¿Por qué Monseñor Fernando Saénz, insiste cuando se habla de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, que no debe politizarse?- Leonardo Bolff (LB) – Porque normalmente la política de la iglesia institucional era política de derecha, y se componía del “status quo”, no se daban cuenta que era una política peor.
Una política que pone como centralidad la vida amenazada, la justicia de los pobres, el rescate de la memoria de las culturas originarias, la dignidad de los seres humanos, y la sacralidad de la vida, esa para mí, es la política de Jesús, la política del Reino.
-Monseñor Romero evangelizó, pero para unos eso era política.
- LB – Para mí él no hizo política, hizo evangelización, esa es la política de Dios y uno tiene que hacerla, porque si no se hace, no estamos en la tradición de los apóstoles.
Cuando San Pablo visita a Pedro, para ver si estaba bien, y a ponerse de acuerdo, Pedro le preguntó ¿Y cómo tratas a los pobres?, esa es la esencia del evangelio pertenecer a los pobres.
Luchar por los pobres, es hacerlo por la vida… porque mueren antes del tiempo, su derecho a la salud, la vivienda, trabajo y su dignidad, es, a mi juicio, no hacer política, es hacer función pastoral de un Obispo en nombre del evangelio.
Es aquél que denuncia lo malo y anuncia lo bueno, que apoya a esos movimientos, que fortalecen los bienes del reino como la justicia, la compasión, la solidaridad y la centralidad de la vida.
- ¿Por qué entonces a 28 años de su muerte martirial aun no ha sido reconocido como Santo, por el Vaticano?
LB –Porque somos pobres, porque cuesta mucho el proceso de un Santo, entonces, América Latina tiene muchos santos, pero no canonizados, porque hay que pagar mucho por ese proceso.
Pero, creo que Monseñor Romero está canonizado en el corazón de su pueblo, porque todos los que articulan la fe cristiana, el discurso del mundo de la pobreza y la injusticia, que es de donde nace la liberación de él como un gran testigo.
Es un mártir, es una persona que tiene virtudes, santidad, que tiene una profunda irradiación de profunda verdad, bondad y tranquilidad de sentirse de la mano de Dios y no tener miedo de las amenazas de muerte.
Creo que pasado un tiempo dentro de 40 ó 50 años, después que todo haya pasado me pregunto ¿quiénes serán los referentes de la iglesia en América Latina?, será Romero, Angeleri, Elder Cámara, y tantos que han sido sacrificados.
Recordemos que hay muchos religiosos, laicos, catequistas, personas de las comunidades de base de los círculos bíblicos, que por el sencillo hecho de tener una Biblia en su casa fueron perseguidos, esos son los mártires anónimos, y es a todos ellos hay que rescatar su memoria, porque tuvieron la actitud correcta.
-¿Entonces los postulados de la Teología de la Liberación siguen vigentes, en este siglo?
La Teología de la Liberación nació escuchando el grito de los oprimidos, de los pobres económicamente, de los indígenas, de los negros, de las mujeres, eran muchos gritos de los rostros de la pobreza.
Y ocurre que esa pobreza no sólo sigue, sino que se ha profundizado a nivel del mundo. Hay un grito enorme de la humanidad, hay un escenario de sufrimiento, un inmenso vía crucis de la humanidad.
No solamente los pobres gritan ahora, gritan también la tierra, los animales, las plantas, ya que, también son oprimidos y mientras esos gritos siguen habrá siempre cristianos que lo escuchen y hagan el seguimiento de Jesús y Dios, vamos a actuar y vamos ayudar a esta gente para que haya más justicia y más esperanza de vida.
- ¿Y siempre serán señalados de un pensamiento político?
LB – Recordemos que Jesús fue un mártir, fue un perseguido, fue calumniado por sus propios hermanos, así que, la Teología de la Liberación, tendrá a mi juicio, actualidad y ahora mucho más, que la situación es más grave que cinco años atrás.
-¿Cómo vio usted a Monseñor Romero?
LB - Monseñor Romero vivió dos pasiones, una fue la pasión por Dios en su dimensión religiosa y la pasión por el pueblo, por los pobres. Y su única pasión, un amor entrañable que ama a los suyos hasta el final de su martirio.
-¿Es un mártir contemporáneo?
LB – Hay que entenderlo bien, normalmente se entiende como mártir aquella persona que da su vida y testimonio de una verdad religiosa, de una dogma, de una afirmación bíblica, y son los grandes mártires de la tradición cristiana que de cara a la persecución tomada de cara al cristianismo, preferían morir que sacrificar al emperador sus dioses.
El martirio tiene un significado más grande, no solamente mártir por la fe, sino también, en consecuencia a lo que la fe implica, que es justicia y amor, que es la única fe que salva, cuando es formada por el amor, y dado a aquellos que más lo necesitan.
Entonces Monseñor Romero vivió su dimensión profunda de pasión por Dios y por los pobres, como consecuencia de esa justicia que viene de la fe y la única que salva, dio testimonio de Jesús, que lo llevó hasta el final de su martirio. Monseñor Romero derramó su sangre y dio su vida; para mí es un mártir de los valores de liberación que nace de la fe, de los pobres y así será siempre. Un Santo que fue canonizado por todos nosotros.
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Juan Masiá, jesuita y experto en bioética: “La Iglesia trata a los cristianos como a niños”
El Correo
El crítico jesuita habló ayer en Vitoria sobre la necesidad de revisar y adaptar la ética de acuerdo a los avances científicos
Crítico, Masiá defiende una ética de todos y plural, no impuesta por ciertas instancias. A sus 67 años, Juan Masiá no se muerde la lengua. El jesuita y experto en Bioética, que ayer participó en las Aulas de la Experiencia para charlar sobre las ‘Controversias de la bioética’, critica a una «desfasada» Iglesia que rechaza todo por «miedo a la ciencia, la mujer, los cambios y el laicismo».
-¿La ética actual está en consonancia con los avances científicos?
-No se puede responder a los retos y preguntas nuevas con la mentalidad y enfoques viejos, hay que ponerla al día.
-¿Cómo?
-Entre todos. Hay dos éticas: la desfasada que se limita a decir que no a todo, que genera la reacción contraria del todo vale. Es el problema de este país, ese dualismo que sólo vale blanco o negro, y que esa crispación nos encanta. No hemos cambiado desde el siglo XIX, hay envidia, agresividad, odio teológico, crispación… Hace falta una transición cultural: pasar a la convivencia.
-¿Y la otra ética?
-Sería la de acompañamiento, que orienta en el proceso de tomar una decisión. Hay cuestiones fronterizas, como las células madres, donde lo importante es hacer preguntas y conforme a eso, avanzar y acompañar a la ciencia, no que una instancia religiosa o académica te diga lo que debes hacer.
-Pero la ciencia debe tener límites.-Para investigar no tiene ninguno. No tengo tanto miedo a la ciencia, se exagera demasiado. Tampoco hay que decir que es la panacea enseguida. Es a la hora de aplicar esas investigaciones cuando surgen las cuestiones éticas, que las debemos hacer los humanos. Que la sociedad controle esos procesos, y no sean al arbitrio de los científicos. Se ponen límites por las posibles consecuencias, pero para eso hay que conocer todos los detalles.
-¿Con qué criterios?
-Aquellos en los que convergemos todos: cómo hacer para que la dignidad de las personas se respete siempre. De ahí luego se pueden ir aumentando los criterios.
-El problema es que temas como clonación terapéutica, eutanasia o células madre son casi tabúes.
-Ahí está. No sólo en la Iglesia, pero sobre todo en ella, hay mucho miedo a la mujer, a la ciencia, a lo laico, al cambio. Cuando se está inseguro, la reacción es el miedo o la agresividad. También por poder, según lo que digan, suben o bajan en la jerarquía.
Los puntos sobre las íes
-¿Debe modernizarse la Iglesia?
-Ha perdido, gracias a Dios, el peso social que tenía en España y no se resigna, pero es maravilloso.
-¿Y eso?
-España está en una situación anómala, hay una ideología política y otra religiosa beligerante a favor de una ultraderecha política, lo que genera crispación y confrontación. Pero en ética, debemos plantarnos con valentía y hablar de datos científicos a nivel de la ciudadanía, preguntar las alternativas.
-¿Tiene la sociedad calidad moral suficiente para llevarlo a cabo?
-Hay muchísima gente que puede pensar así, no es tonta y se da cuenta de que son cosas de sentido común. En el caso de la Iglesia, los cristianos son adultos, pero los tratamos como niños, dicen que la gente lo necesita porque son niños, pero no lo son. Se trata no de que una instancia lo imponga, sino de que en pluralidad, busquemos en qué valores converger de cara al futuro. Y que la Iglesia sea una voz más.
-¿Por ejemplo?
-Si se hablara de despenalizar la eutanasia, como creyente, diría que mi Dios me pide, no me impone, que no haga esta opción. Pero si hay razones en pro y contra, diría que se pensara más despacio al hacerlo, para que se hiciera con la condiciones que impidan que se vulnere a las personas. Si esto lo dice la Iglesia, gana credibilidad pero si lo único que dice es que no, sólo provoca la reacción contraria.
-Política y religión: ¿condenados a no entenderse?
-Sin miedo a que aumente la confrontación, a lo mejor a la Iglesia le tienen que dar un poco más de palo. Los acuerdos Iglesia y Estado deben cambiarse, ponerle los puntos sobre las íes, para el bien de ella misma. Cuando no cuentas para nada, si das tu opinión, te respetan más.
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José María Castillo, teólogo: “No estoy de acuerdo con la postura de los obispos entrando en la precampaña electoral”.
J. R. V.
El Ideal
«El clero granadino está descolocado»
El religioso asegura que una cosa es la fe en Jesucristo y otra la aceptación acrítica de la institución eclesiástica.
José María Castillo en la biblioteca de su casa.
José María Castillo dedica a sus 78 años, una media de ocho horas al trabajo intelectual. Es una reconocida voz en el ámbito de la teología de este país y hace un año abandonó sus lazos con la Compañía de Jesús, según él para sentirse más libre, a la hora de escribir, opinar y reflexionar. Su prestigio lo pasea por todo el país ofreciendo conferencias o a través de sus numerosos libros. Nadie lo encontrará nunca lejos de la defensa de los más desfavorecidos.
-¿Qué opina de la irrupción de los obispos en la precampaña?
-Yo no estoy de acuerdo con esa postura de la jerarquía. Me declaro abiertamente en contra, no por motivos políticos, sino por motivos evangélicos, que evidentemente conllevan actitudes de determinado signo político. En este sentido, no le oculto que soy más partidario de las medidas sociales más propias de la izquierda que otras más relacionadas con la privatización o el control de la gente, más propias de la derecha. Habiendo tantos problemas en el mundo, que hablen solo de los planteamientos próximos al PP da a entender que para ser buenos católicos hay que ser del PP o de derechas, lo cual me parece que es un despropósito.
También quiero dejar claro que los obispos como ciudadanos españoles tienen derecho a opinar y por tanto hacen mal los políticos del PSOE que dicen que no pueden hacerlo. El problema está que además de ciudadanos son obispos y como tales son dirigentes de la confesión religiosa con más implantación en este país, y tienen un poder sobre las conciencias que no lo tienen los políticos. Deben tener mucho cuidado con qué dicen, cómo lo dicen y en qué sentido lo dicen, no pueden pretender que lo que son pecados se convierta en delito; no tienen potestad para eso y, sin embargo, tienen tendencia a hacerlo.
-¿Tiene miedo la jerarquía a perder poder?
-Por encima de cualquier poder está la propia conciencia hacia los que más sufren y esto ni los poderes de antes ni los de ahora lo soportan. Cuando hablo de poderes de hoy, incluyo también a la Conferencia Episcopal. La Conferencia Episcopal no tiene su mayor problema en Zapatero, sino en el evangelio. El mayor problema no es el PSOE.
-¿Cómo ve a la Iglesia granadina?
-Los dos últimos arzobispos, Antonio Cañizares y el actual, por distintas circunstancias, han tenido serias dificultades con la Universidad, con el clero y de rebote han chocado con grandes sectores de la opinión pública. Tengo la impresión y no es ningún secreto de que el clero de Granada, aunque tampoco hay que generalizar, está muy desconcertado, desalentado, algunos bastante cansados y faltos de una orientación de un proyecto pastoral ilusionante, y esto repercute en las parroquias, aunque no en todas. De todas formas no puedo emitir una respuesta muy completa porque no conozco a fondo todas las parroquias ni a todo el clero. También hay que distinguir a la capital y la provincia. En la primera hay una burguesía tradicional con mucho peso y muy vinculada a la derecha, en los pueblos hay una vinculación más relacionada con partidos de izquierdas. El mundo religioso es un reflejo del político, en este sentido.
-¿Por qué hay tanta radicalización en la jerarquía eclesiástica española?
-Las religiones al verse desfasadas y descolocadas por su incapacidad de asumir las transformaciones sociales y culturales, la gente las abandona. Y se sienten amenazadas. La reacción espontánea de muchos fieles y jerarcas es adoptar comportamientos fundamentalistas, autoritarismo, imposición de las normas tradicionales Y esto explica el florecimiento de ciertos grupos como el Opus Dei, los Kikos, Comunión y Liberación, Los Legionarios de Cristo, estos grupos que son netamente fundamentalistas, integristas, y este tipo de religiosidad responde a lo que mucha gente necesita. Hay gente que por su psicología, por su manera de ver la vida es que le digan lo que tiene que hacer. Después de los años del concilio Vaticano II había mucha gente desconcertada que pedía a gritos órdenes para obedecer. Una persona que dice eso, lo que está sugiriendo es que le quitan de encima el peso de la libertad, porque no puede con él.
Es la famosa teoría del amor del censor. La obra maestra del poder consiste en hacerse amar. Esto es más reciente en religión que en política y así se perpetúa la mística de la sumisión que es el pilar fundamental que necesitan las religiones. Las religiones no tienen policías ni pueden meter en la cárcel a nadie, se imponen sobre las conciencias. Este es su mecanismo de control.
-¿Es posible otra Iglesia?
-Es posible y muy necesaria. Hay que recuperar el mensaje de Jesús y trabajar para frenar la gran cantidad de sufrimiento existente en el mundo. Eso sí, la fe en Jesús no puede vivirse fuera de la Iglesia.
-¿Cada vez hay más voces críticas en la Iglesia?
-Una cosa es la fe en Jesús y otra la aceptación acrítica de la institución eclesiástica. Tal y como están las cosas hoy en día, esta fe hay que vivirla con una actitud muy crítica de los comportamientos de esta Iglesia. En esta iglesia hay muchas cosas contrarias a sus principios y al propio evangelio.
-¿Qué ha supuesto para la Iglesia la elección del nuevo general de los jesuitas?
-Ha supuesto un soplo de aire fresco. Aunque Adolfo Nicolás al que conozco bien y sé que es un hombre muy inteligente sufrirá mucho para desarrollar su trabajo porque su opción son los pobres. El Vaticano piensa de otra forma.
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José María Díez-Alegría, teólogo : ’Los católicos tenemos mucho que aprender del budismo’
Baltasar Magro
El Mundo
A sus 97 años, Díez-Alegría se sigue considerando un discípulo de la renovación teológica que supuso el concilio Vaticano II.
Ésta es una de las últimas reflexiones del autor de “¡Yo creo en la esperanza…!” (1972), el libro que provocó su salida de la Compañía de Jesús. Vendió 200.000 ejemplares y fue un escándalo por sus críticas a la Iglesia oficial. En plena elección del nuevo superior de los jesuitas, Magazine habla con uno de los pensadores más polémicos que ha dado la orden. A sus 97 años, sigue insistiendo en las contradicciones entre el mensaje de Jesús y la propia Iglesia.
Católico reformista, teólogo, doctor en Filosofía y Derecho, hermano de dos tenientes generales de la época de Franco que llegaron a lo más alto en la cúpula militar, Díez-Alegría (Gijón, ?9??) es desde hace cuatro décadas un ex jesuita que convive con jesuitas. Un personaje polémico, nada convencional en el seno de una Iglesia a la que siempre ha querido estar vinculado.
Le he encontrado en Alcalá de Henares [pocas semanas antes de que los jesuitas elijan a su nuevo superior general, el denominado «Papa Negro»], en una residencia para jesuitas ancianos situada dentro del complejo de San Ignacio de Loyola, un inmenso edificio de ladrillos rojos con insignificante atractivo arquitectónico y con pocos y escuálidos árboles a su alrededor.
Díez-Alegría aparece por el amplio y reluciente recibidor de la residencia, de una austeridad en la decoración que fatiga, ayudado por una especie de tacataca. «Ahora, éstas son mis piernas», me dice sonriente. Las tiene muy deformadas por la artrosis. La delgadez de todo su cuerpo es extrema, aunque nada parece reducir su buen humor y vitalidad, la energía a la hora de exponer sus ideas y de disfrutar con la conversación.
Me acompaña hasta una pequeña salita y allí se acomoda, con mucha dificultad, en una butaca evitando la luz directa del sol. Apenas puedo ver sus ojos azules, miopes, detrás de los gruesos cristales alojados en una montura excesiva que empequeñece, aún más, su arrugado rostro.
A finales de los 50, el padre Díez-Alegría daba clases de Ética en este mismo edificio de Alcalá de Henares. Por entonces, había regresado de un viaje de estudios por Alemania, un semestre sabático después de ser destituido como rector de otro centro porque su estilo abierto, tolerante, compresivo no agradaba a las altas instancias de la orden.
P. ¿Es cierto que en sus clases denunciaba la explotación de los obreros e, incluso, la de los trabajadores que tenía la Compañía?
R.Pues sí, es cierto. Y es más, fíjese, una vez fui a dar una charla a la calle Serrano, donde estaba la casa profesa, la principal de los jesuitas. Allí se organizaban sesiones de casos de conciencia para ayudar a los sacerdotes que confesaban. Me pregunté de qué podía hablarles, como profesor de Ética, a ellos que trataban a gente normal de la burguesía. Yo, por entonces, me había hecho crítico del capitalismo real y puse como título de la conferencia
Los católicos españoles y el problema del salario. Y les dije que la legislación era muy tímida para la defensa de los trabajadores, insuficiente, pero que los patronos ni siquiera cumplían esos mínimos. Allí indiqué, porque era lógico ya que estaba hablando en una casa de la Compañía de Jesús, que la misma situación se producía en España con las entidades religiosas y sus propios trabajadores, ya que no recibían los salarios necesarios para facilitarles una vida con dignidad. Y me pronuncié de la misma manera en muchas ocasiones…
P. ¿Y, de nuevo, volvieron a aplicarle aquello de promoveatur ut removeatur, que dicen ustedes, promoverle para quitárselo de en medio?
R. Bueno, no sé bien lo que ocurrió. Lo cierto es que en Roma había un Instituto de Ciencias Sociales y necesitaban a alguien que diera un curso de Doctrina Social de la Iglesia. Algunos propusieron mi nombre y los jesuitas españoles de la época, allí en Roma, menos un par de ellos, eran tremendamente franquistas y me rechazaron porque decían que yo tenía unas ideas raras.
Para colmo me invitaron, por aquellas fechas, a dar una conferencia en el colegio Español en Roma pidiéndome que hablase sobre la situación religiosa en nuestro país. Procuré que la conferencia fuera medidísima, pero tuve que ser crítico, como es normal, con las condiciones existentes. Se armó un lío tremendo. El rector de la Universidad Gregoriana, un ecuatoriano que llegó a ser cardenal, me llamó. Le reconocí que había sido arriesgado hablar así, como lo hice, pero que haberme callado por prudencia hubiera sido pecado mortal.
Finalmente, un padre francés que era el delegado de la orden en Italia me dijo que había leído todos mis artículos, ante las críticas que le habían manifestado contra mi persona, concluyendo que el curso de Doctrina Social de la Iglesia era como el destino natural para mí. Así que, finalmente, me fui a Roma y tuve la oportunidad de asistir al concilio Vaticano II en alguna subcomisión, no es que tomara parte en el mismo, pero había muchos profesores de la Gregoriana que eran peritos conciliares y, por lo tanto, puedo decir que estuve en el concilio en entrada de barrera. Por supuesto, trabajé en favor de la libertad religiosa.
P. ¿Se considera, de alguna manera, seguidor o discípulo de la renovación teológica que se produjo en el Vaticano II?
R. Sí. El concilio fue muy importante, un avance, un mérito tremendo de Juan XXIII. Luego, Pablo VI, que estimaba muy sinceramente a su predecesor y aceptaba lo que había hecho, comenzó a asustarse. Creo que se puede decir que no tenía la misma libertad de espíritu de Juan XXIII y, además, tenía psicología de intelectual, es decir, de hombre que duda de sí mismo. Luego, hubo sitios donde el Vaticano II fue aceptado con enorme entusiasmo, como un punto de partida para seguir aumentando rápidamente las aperturas.
Pablo VI se alarmó, por lo que impuso mayor moderación. Naturalmente, al final del concilio, hubo dos posturas. La de que había que aceptar ese concilio, pero era lo máximo a lo que se podía llegar y debía interpretarse en un sentido más bien restrictivo. Y otra, que era enorme lo que había hecho, pero que por las circunstancias mismas, se había quedado a medio camino.
P. ¿Y hoy, dónde estamos?
R. Hoy ha triunfado la de que hay que ir, más bien, hacia atrás.
P. ¿Por qué decidió, cuando tenía 70 años, dar testimonio público de su fe con el libro ¡Yo creo en la esperanza…!?
R. Porque caí enfermo y pensaron que tenía una esclerosis por placas, lo que suponía mi muerte en pocas semanas. Así que me dediqué a hacer, por cuenta propia, unos ejercicios espirituales como estos de san Ignacio, para ponerme con plena disponibilidad en manos de Dios, sin condiciones, para lo que quiera Dios. Es lo que se llama indiferencia ignaciana. Acepté la muerte con paz y tranquilidad. Finalmente, lo que descubrieron era una lesión congénita vertebral que fue solucionada con dos operaciones.
Durante la convalecencia, la editorial Desclée Brouwer me propuso escribir un libro. Y pensé que tenía algunas críticas hacia la Iglesia y las decía, pero sin atreverme a hablar claramente porque ciertas cosas no se pueden decir, pero como había llegado a aceptar la muerte, con mucha sinceridad, decidí escribir entonces con toda claridad y señalar las contradicciones que hay entre Jesús y la propia Iglesia.
P. ¿Por qué no se ha desligado de la Iglesia Católica Romana después de fustigarla con sus críticas diciendo que ha caído en la tentación de la riqueza o del poder, que Jesús no cree en el Vaticano?
R. No, no, nunca… [largo silencio]. ¿Y por qué me he mantenido dentro de ella? Gracias a la Iglesia, yo he conocido a Jesucristo. Si no hubiera Iglesia, yo no habría llegado a Jesucristo.
P. ¿A pesar de sus imperfecciones?
R. Todas lo son. Pensar que la Iglesia Católica Romana es perfecta, eso nunca lo ha pensado nadie; es pecadora. Pero las otras también, todas somos seguidoras de Cristo, sinceras, pero deficientes. Y, por tanto, entre nosotros, para empezar, en vez de estar a la greña, tendríamos que sentirnos hermanos y todos pecadores, diríamos. Y las religiones orientales, que ahora están muy en boga, el budismo, el hinduismo o el sintoísmo, algo se dirigen al misterio de Dios. De modo, que tampoco las debemos ignorar. Bueno, cuando se convierten en patochadas… Pero, por ejemplo, del budismo tenemos que aprender mucho los católicos, y yo diría, precisamente, que la jerarquía…
P. ¿Por qué?
R. Porque la jerarquía ama en exceso su propio poder. En cambio, el budismo lucha contra el deseo afanoso. Y, sobre todo, eso es claro, contra el deseo de dinero.
P. ¿Y a qué esperanza se refería en el título de su obra más conocida?
R. Un jesuita, muy amigo mío, que también está ya retirado y jubilado, se llama José Gómez Cafarena, acaba de publicar un inmenso tomo sobre filosofía de la religión cuyo título es El enigma y el misterio. Y lo que viene a decir es que la realidad es un auténtico enigma y, de alguna manera, la religión apunta una solución, pero esa solución es un misterio. Desde otro punto de vista se puede decir así: una fe auténticamente religiosa, y valiosa, es razonable y deja una serie de interrogantes; y, en cambio, la adhesión ciega a una idea, eso es fanatismo. Y una fe auténtica es completamente ajena y contraria al fanatismo. Yo estoy convencido de que Dios está detrás de todo y es un Amor inefable, pero es, en cierto modo, incomprensible, ¿no?
P. ¿Y la esperanza es, tal vez, que el misterio se resolverá tras la muerte?
R. Claro, aquí no lo vemos, la esperanza está en la resurrección…
P. En ese libro es como si descubriera a Marx, y Marx le llevara a Jesús, pero no dice nada del materialismo o de la violencia implícita de la lucha de clases que surgen de los postulados marxistas.
R. En la filosofía escolástica que estudié a fondo se abordaba el problema ético de la propiedad privada. Santo Tomás de Aquino dice que la propiedad no es de derecho natural, sino de gentes. Pero, sin embargo, los teólogos conservadores en el siglo XX negaban el análisis de santo Tomás. A mí, eso no me convencía…
P. ¿Y fue Marx quien se lo resolvió?
R. Bueno, yo llegué a la conclusión con una tesina, en los estudios eclesiásticos que Pío XI había modernizado, de que la propiedad capitalista no es de derecho natural, que podría haber una sociedad donde se admitiera la propiedad privada, incluso de capital, pero no grandes concentraciones en manos privadas. Y lo sigo pensando…
P. ¿Y asume todos los postulados marxistas?
R. Yo siempre me he opuesto al materialismo y la violencia, por supuesto. Pero hay que tener en cuenta que el comunismo que existió venía de Marx y Engels, ellos hicieron el manifiesto comunista, pero hay bastante diferencia entre los dos. Yo no soy un especialista en Marx, pero creo que esto que voy a decirle es aproximadamente verdad: fundamentalmente, Marx es un talento tremendo, analítico; y, por lo tanto, lo que hace es un análisis crítico del capitalismo que él contempla.
Y hay mucha gente, no marxista, que piensa que la crítica es acertada. Engels añade otras cosas del orden constructivo, pero además el partido que se formó en Rusia fue marxista-leninista. Y Lenin era totalitario, pensaba que con una autoridad impositiva se lograrían los objetivos políticos. Aunque la sociedad de los zares tampoco era democrática. De modo que Rusia ha tenido muy poca democracia…
P. Usted dice en sus escritos que la religión hay que vivirla en clave ético-profética. ¿Qué significa?
R. Claro, como Jesús. La justicia, la verdadera justicia, para todos, pero empezando por los más injustamente tratados.
P. Le voy a recordar a otro jesuita: Ignacio Ellacuría, rector de la universidad centroamericana, que fue asesinado en ?989 en El Salvador por grupos paramilitares. Él afirmaba que había que revertir la Historia para superar el egoísmo…
R. ¡Eso es Jesús! Miré, yo he seguido a lo largo de mi vida, y mucho más en los últimos años, los esfuerzos de muchos creyentes sinceros por tratar de acercarse al Jesús histórico, diríamos. Y efectivamente todos están de acuerdo en que no se puede reconstruir al cien por cien la biografía de Jesús. ¿Por qué? Porque los textos del Nuevo Testamento y otros textos contemporáneos de su época, incluso los apócrifos, no son nunca textos históricos, sino religiosos, de gente convencida, pero los evangelios nos dan un conjunto de datos sobre Jesús que ningún personaje de la Antigüedad tiene, ¿verdad?
Y, por lo tanto, en los mismos evangelios, sobre todo en los tres sinópticos de Marcos, Mateo y Lucas, tenemos allí palabras que están muy cercanas a las palabras de Jesús, aunque él hablara en arameo. Y Jesús, precisamente, está en la misma línea que todos los profetas de Israel en el Antiguo Testamento: «Si vosotros no hacéis Justicia al extranjero, al huérfano o a la viuda, toda vuestra religiosidad no me sirve de nada y a Dios le da asco». ¡Y, por esa razón, matan a Jesús!
P. Usted no cumplió el voto de obediencia al publicar sin autorización y permiso el libro ¡Yo creo en la esperanza…! Y es un ex jesuita que vive con jesuitas, que goza de esa excepción porque se la concedió el padre Arrupe, que fue general de la Compañía. ¿Sus hermanos alguna vez se lo han echado en cara?
R. Aquí sigo y he vivido con ellos con la misma amistad. Por cortesía no han dicho nada, pero yo sé que hay gente que no se conforma conmigo. Yo con el libro lo que hice fue aplicar la doctrina de la objeción de conciencia.
P. ¿Ha resuelto ya, a la altura de su vida, todas las preguntas?
R. ¡No, no…! La religión, de alguna manera, nos da respuesta en esperanza al enigma, pero es una respuesta misteriosa, que yo creo que después de la muerte llegaremos a ver con claridad. Para penetrar inteligiblemente en la realidad, nosotros tenemos que utilizar ciertos mecanismos mentales.
Kant, aunque yo no sea muy kantiano sin ser antikantiano, dice que lo que nosotros conocemos intelectualmente son fenómenos, apariencias; es la realidad revestida de unas ciertas formas mentales de espacio, de tiempo, de ciertos principios orientadores… Y que la realidad en sí, que él llama noúmeno, no la podemos alcanzar. La metemos en una especie de corsé mental.
Sus frases más polémicas
Por JOSÉ MANUEL VIDAL
“Voy a escribir por una vez sin más autocensura que la de mi propia conciencia y la de mi propia fe”. Ésta fue la única clave de escritura de José María Díez-Alegría, al menos para su libro más polémico, “Yo creo en la esperanza” (1972). Tras su publicación, tuvo que abandonar la Compañía y convertirse en un “jesuita sin papeles”. Y así sigue desde entonces. Pero su obra se convirtió en el libro de cabecera de generaciones de católicos. Las siguientes son algunas de sus afirmaciones más controvertidas y provocadoras:
“Dios no cree en el Vaticano”. “La Iglesia tiene que alejarse del capitalismo y acercarse a los pobres”. “El limbo es un invento, una especie de guardería infantil eterna y beata”. “Soy consciente del silencio de Dios, de la impotencia de Dios ante la opresión de los pobres y el dolor de los inocentes”. “Marx es el enviado de Dios para demostrar al mundo que Dios está con los oprimidos, con los pobres y contra la opresión”. “El cristiano debe comprometerse en la revolución socialista”. “Por su complejidad y tamaño, la Iglesia necesita una base económica que, de manera inexcusable, la hace solidaria con los intereses del gran capitalismo”.
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Entrevista a Juan José Tamayo Acosta
Ángeles Cáceres
Atrio
Una religión laica fundada por un laico
Así define el cristianismo Juan José Tamayo, en la larga entrevista que con gran maestría periodística publicó ayer domingo Ángeles Cáceres . “Aunque ese movimiento laico pronto se convierte en una organización dominada, controlada y basada en los clérigos y su poder”. Creemos que ésta y el resto de sus respuestas que reproducimos, pueden iniciar un fructuoso debate en ATRIO.
Entrevista a Juan José Tamayo Acosta, castellano viejo, teólogo profundo y crítico implacable.
Alicante, suplemento Dominical del diario Informaciones de l 11 de noviembre de 2007.
Para empezar, unas palabras sobre sí mismo.
Soy hijo de campesinos, hasta los diez años fui a la escuela y ayudé a mi padre en la agricultura, y luego estudié en la ciudad. Los 22 primeros años de mi vida se desarrollaron entre Amusco, un pueblo de 600 habitantes, y Palencia, apenas 20 kilómetros; a veces en tren, otras en carro o a pie. La opción por los pobres me vino dada, era el mayor de seis hermanos en una época de carencias. Mi madre no quería para sus hijos las calamidades que habían pasado ellos, así que cinco hermanos tenemos estudios superiores; el otro quiso quedarse en el campo y es un excelente agricultor.
Entremos en materia: usted suele resaltar que Jesús no fue sacerdote.
Sí. Es impresionante cómo se puede haber montado una Iglesia sobre figuras sacerdotales y sagradas, sin ninguna base para entender que el cristianismo tiene un origen sacerdotal. Es una religión laica fundada por un laico, Jesús de Nazaret, que pone en marcha un movimiento de laicos. Esta es una de las primeras anomalías que se producen dentro del cristianismo: una religión que surge de un movimiento laico que se convierte en una organización dominada, controlada y basada en los clérigos y su poder.
Jesús se enfrentó a los de su tiempo.
Por eso no tendrían que sorprenderse tanto ahora algunos sectores eclesiásticos que se rasgan las vestiduras por el anticlericalismo de la sociedad: Jesús de Nazaret fue el primer anticlerical. Si a alguien critica y fustiga Jesús en su vida, su predicación y su mensaje, es a los funcionarios de Dios que se movían en torno al templo. Se habla de la crítica de la religión de Marx, Freud, los filósofos antiguos, pero no de que Jesús es un crítico furibundo de la religión. Critica los fundamentos, los lugares sagrados, las acciones sagradas cuya expresión máxima es el sacrificio y él dice «misericordia quiero, que no sacrificios». Para él no hay tiempos sagrados ni profanos cuando se trata de atender a un necesitado, y por eso cuando le critican porque no cumple el sábado dice: «el sábado está al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio del sábado». En el Nuevo Testamento de los sacerdotes dice que abusan, se aprovechan del patrimonio del pueblo, se dedican al culto y olvidan la práctica de la justicia.
¿Y no estará la salvación del cristianismo en el laico comprometido?
Fuera de los pobres no hay salvación. La de la Iglesia no se encuentra recibiendo beneficios y privilegios por parte del poder; no está en las grandes manifestaciones públicas lideradas por personalidades religiosas. Se encuentra en el mundo de la marginación, de los pobres y excluidos. Si la Iglesia se empeña en ubicarse en la esfera del poder, ahí encontrará su destrucción. Por eso la gran revolución que es necesaria hoy en las religiones, especialmente en la Iglesia católica, es el cambio de lugar social. No puede ser al lado de los grandes líderes que marcan las líneas de la política que empobrece aún más a los pobres, ni en las alianzas con el poder. Tiene que ser con los movimientos sociales que luchan contra la pobreza y las causas que la generan.
La Iglesia ha encargado una campaña de TV, de la que se niega a decir el precio, para que la subvencione la gente en la declaración de renta. Pero sus tesoros, ni tocarlos.
Es el «consejos vendo, pero para mí no tengo». La jerarquía católica se autoengaña, ¿van a conseguir con campañas de imagen superar la crisis profunda que está sufriendo en su seno y el descrédito que tiene en la sociedad? No. Se supera cambiando de actitud. Podrían ahorrarse esas campañas costosas y dedicar el dinero a proyectos de solidaridad.
Nos beatifican a 498 mártires nacionales; a los republicanos, no.
Esos 498, que se suman a otros tantos durante el pontificado de Juan Pablo II, ha sido otro de los grandes errores de la jerarquía católica, apoyada por el Vaticano. En la asamblea conjunta de 1971 de obispos y sacerdotes se hizo una declaración que sacó más del 60% de votos: «Si decimos que no hemos pecado estamos engañando a Dios. Pedimos perdón por no haber sido testigos de reconciliación en una guerra que dividió a nuestro pueblo entre hermanos». A nadie se le ocurrió pedir la beatificación para los muertos de la guerra y menos sólo para los de un bando. A qué viene ahora proclamar estos mártires; la memoria de la Iglesia es amnésica, selectiva y excluyente. Selecciona a los que se identificaron con el bando de los sublevados, a los que defendieron valores antidemocráticos y a personas que no destacaron precisamente por unas virtudes que contribuyeran al servicio al pueblo. Y descartan a sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares que defendían el Estado legalmente constituido y que constantemente ayudaron a los más empobrecidos. Estos 498 murieron más por razones políticas que religiosas.
Y tampoco beatifica a los que murieron en América Latina.
Por dictaduras militares, regímenes democristianos y gobiernos dictatoriales que masacraron obispos y religiosos por haber hecho una opción por los pobres y denunciar las injusticias. Un reguero de sangre de mártires y ahí están, esperando. En América Latina está surgiendo un nuevo escenario político y gobiernos con claves fundamentales, la independencia, la ruptura explícita con EEUU, la defensa de los pueblos indígenas que son los más masacrados desde hace cinco siglos, la recuperación de sus riquezas naturales, de todo lo que se ha apropiado Occidente y ha sido controlado y depredado por las multinacionales, y el destino de esos bienes a los sectores más marginados. El bienestar que hemos conseguido en Europa se lo recriminamos a los políticos que lo quieren para sus propios países.
Y en España los alumnos inmigrantes a la pública, la Iglesia sigue con los ricos. Oponiéndose a la Educación para la Ciudadanía y con la Cope crispando. ¿Qué pasa?
En el posicionamiento político de la Iglesia se ha producido un enorme retroceso, del 70 al 75 sus pronunciamientos fueron muy valientes, comprometidos y críticos; hoy no hay un solo obispo que condene el franquismo. El Concilio Vaticano II condenó las dictaduras entre el 62 y el 65, hoy hay una involución enorme a la época donde la jerarquía se encontraba muy a gusto con todo tipo de privilegios y ninguna obligación aunque Franco, al que llevaba bajo palio, ejecutaba inocentes, tenía llenas las cárceles de presos políticos, no respetaba los derechos humanos y no renunció a los privilegios de presentación de obispos.
Y se nos machacó a las mujeres.
Sí, con el patriarcado del franquismo que no las reconocía como sujetos jurídicos, aliado al de la Iglesia que no las reconocía como sujetos morales, teológicos y religiosos. Con respecto a la inmigración, el compromiso está en los grupos de base, ONGs y movimientos solidarios. Yo no lo veo en la estructura jerárquica de la Iglesia, y por supuesto tampoco en los colegios católicos, religiosos e incluso concertados.
Ratzinger movió los hilos en gran parte del papado anterior, y ahora nos lleva a la Edad Media vetando cualquier avance. Es grave, ¿no?
Los dos últimos Papas han retrocedido a etapas anteriores al Vaticano II; habiendo sido los dos líderes ideológicos del Concilio, cuando accedieron al poder dieron una vuelta de tuerca atrás. En la Iglesia, lo mismo que en la política, había conservadores y progresistas; ahora, desgraciadamente, todos son conservadores, neoconservadores e integristas. Juan Pablo II dinamitó el diálogo con la cultura moderna y no puso en práctica el principio de Juan XXIII de «la Iglesia es Iglesia de todos, pero sobre todo de los pobres». Con él los movimientos de liberación que surgen en América Latina son cuestionados y los teólogos condenados y cesados.
¿Y con Benedicto XVI?
Hemos pasado del neoconservadurismo a un integrismo basado en unas concepciones teológicas mucho más férreas. Si Benedicto XVI fue el guionista de toda la obra teatral (nunca mejor dicho) de Juan Pablo II, el presidente de la Congregación por la Doctrina de la Fe, el Gran Inquisidor, cuando le sustituye tendrá que ser fiel al guión que él mismo escribió. Afirmar las verdades doctrinales del cristianismo en todo su carácter dogmático, seguir controlando a los teólogos que considera heterodoxos y llegar a acuerdos con los sectores más integristas que habían sido excluidos de la Iglesia, como los seguidores de Lefebvre. De ahí la autorización de la misa en latín y ese documento que afirma que la Iglesia Católica «es la verdadera y única Iglesia de Cristo».
Se condena la modernidad, la Teología de la Liberación, la ciencia, el diálogo interreligioso…
Sí. Se establece un integrismo doctrinal y un dogmatismo cerrado. La Iglesia es implacable con el matrimonio homosexual y curiosamente blanda con los curas pederastas. Difícil de tragar, ¿no? La jerarquía tiene dos varas de medir: muy rigorista para los sectores de la base, y muy permisiva con las personas que se mueven en el ámbito de lo sagrado. Es humillantemente intolerante en todo lo que tiene que ver con el origen de la vida, su final, la sexualidad. Todos los documentos de los últimos 15/20 años del magisterio eclesiástico de Roma, de la Conferencia Episcopal española o de obispos diocesanos, están instalados en las prohibiciones. No a las relaciones prematrimoniales, a la masturbación, al divorcio, a los métodos anticonceptivos, a la interrupción voluntaria del embarazo, al matrimonio de los divorciados, al sacerdocio de las mujeres, a que los sacerdotes puedan vivir con una pareja, a las parejas de hecho, a los matrimonios homosexuales, a la eutanasia, a la eugenesia, a la investigación con células madre…
En todo lo que tiene que ver con el tejido de la vida está apalancada en el principio de la ley natural, hoy cuestionada radicalmente tanto desde el punto de vista filosófico como jurídico. Sigue adoptando la misma actitud condenatoria de todas las grandes revoluciones que ha adoptado siempre. Sus síes son sólo a algo que yo creo que no son valores en sí. Sí a la continencia, a la castidad, al celibato, a sufrir… a una serie de cosas que son opciones libres de las personas, pero que no son formas de vida superiores a otras ni se pueden imponer.
Los integrismos católico e islámico, ¿son una bomba de relojería?
El conflicto entre religiones es una construcción ideológica. Es el guión que está siguiendo la política del Imperio para conseguir el dominio del mundo por parte de Occidente. La construcción ideológica que han elaborado del Islam no responde a la realidad, la única alternativa tiene que ir por el diálogo intercultural e interreligioso. Ninguna religión puede dar lecciones de derechos humanos, cuando no los respeta en su seno.
¿La Iglesia se ha olvidado del amor?
Se ha convertido en una larguísima historia de desamor y de odios. El amor se vive espiritualmente y corporalmente, si se niega el cuerpo se niega el amor. Eduardo Galeano escribió: «Dice el mercado: el cuerpo es un negocio. Dice la Iglesia: el cuerpo es pecado. Y dice el cuerpo: yo soy una fiesta». El día en que la Iglesia considere que el cuerpo es una fiesta se habrá producido la gran revolución del amor.
Señor mío, usted es la mosca cojonera de la Iglesia Católica.
Para alguien sin más futuro que su palabra y su pluma y que no tiene grupos de poder que le sustenten, que se sientan incómodos por mi libertad es un halago. La heterodoxia es una forma de vida que se caracteriza por una actitud crítica ante los excesos que se producen en todos los campos. Hay que poner el dedo en la llaga. Y como nunca he vendido mi palabra libre a nadie, a estas alturas tampoco la voy a vender.
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ENTREVISTA A MARCELO BARROS, MONJE BENEDICTINO BRASILEÑO, BIBLISTA Y TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN
Adital
Iglesia Viva* entrevista a MARCELO BARROS, brasileño, monje benedictino, biblista y teólogo de la liberación. Por ocho años, en la década de los 70, fue secretario y consejero de Dom Helder Camara, arzobispo de Olinda y Recife, para ecumenismo y relación con otras culturas y religiones. Fue fundador junto con Carlos Mesters del Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos en Brasil y consejero nacional por más de 25 años de la Pastoral de la Tierra y de las Comunidades Eclesiales de Base.
Es uno de los tres miembros de la Comisión Teológica Latinoamericana de la Asociación Ecuménica de los Teólogos del Tercer Mundo (ASETT), y se dedica ahora a unir Teología de la Liberación y la Teología del Pluralismo Religioso. Colabora con varias revistas brasileñas y de otros países en América Latina y Europa y es autor de 30 libros publicados. Entre otros: “Teología y Espiritualidad del Agua”, “Cómo orar ecuménicamente”, “No dejen caer la profecía” (El mensaje de Helder Camara para el siglo XXI)
1. Marcelo, eres monje benedictino. Parece que ibas para veterinario. ¿Qué te influyó para cambiar ese sueño por el de ser monje?
- Cuando era niño, quería ser veterinario para cuidar de animales y me gustaría de serlo de animales salvajes. A los 18, he descubierto que, primeramente tengo que cuidar de la humanidad. Y descubrí que el monasterio era el sitio donde yo podía ensayar una convivencia igualitaria con los otros y, al mismo tiempo, domar las fieras que existen dentro de mi mismo…. Desde pequeño, soy apasionado, verdaderamente vocacionado para trabajar por la unidad. Ni yo sabía de eso. El monasterio me ha revelado…
2. Tengo entendido que vuestro Monasterio de Goiás es un monasterio de puertas abiertas. Háblanos de él.
Monje viene del termo greco monos que quiere decir uno o unificado. Todo monasterio tendría esta vocación de ayudar las personas a unificarse a si mismas y a trabajar por la unidad de la humanidad. Goias un monasterio pequeño y pobre que asumió esto como su característica principal. No tiene propiamente una clausura. Monasterio no es para alejar a nadie. Es para unir. Por eso, somos una comunidad inserta en medio a los pobres. Somos un monasterio benedictino masculino, pero que intenta incluir las mujeres y ser una comunidad con fisonomía más laical.
3. ¿Cómo orar ecuménicamente?
En primero lugar, si, orar es entrar en la intimidad de la divinidad, es importante tener en vista que esta intimidad con el divino supone una comunión con toda la humanidad. Un cristiano, mismo si ora solo, siempre dice: Padre Nuestro… Madre nuestra. Mi experiencia de oración es de intentar descubrir la presencia y la palabra divina a través del otro. El diverso (de otra religión o cultura, o mismo de otra Iglesia cristiana) siempre es para mi un sacramento de la presencia y del amor divinos. Por eso, me gusta mucho de escuchar en actitud de oración el Coran, los Vedas y así todos los libros y palabras de otras religiones…. Para mi eso me hace mas cristiano (discípulo de Jesús que me lleva al otro) y católico (abierto a la universalidad).
4. Todas las religiones hablan de espiritualidad, ¿Cuál es tu concepto básico de espiritualidad?
Espiritualidad es una vida conducida por el Espíritu Divino. Es dejarse empujar por la misma energía de amor solidariedad que se empozó de Jesús de Nazareth y lo hizo vivir siempre en la mas profunda intimidad con su Abba (padrecito).
5. Siguiendo el mismo tema. Estamos en el Año Mundial del Agua. Tú has escrito un libro sobre el tema. ¿Hay una espiritualidad del agua, una espiritualidad ecológica que ayude al futuro de la vida?
Podemos vivir la crisis actual del agua buscando soluciones en lo político, en lo económico, en lo técnico y así adelante. Estos aportes son validos, pero si non vamos hasta las raíces del problema, ciertamente no tendremos una solución verdaderamente profunda. Para mi, esta raíz es la cultura. Por eso necesitamos criar una cultura de amor y de comunión con la naturaleza, la tierra, el agua y todos los seres vivos. Esto es la espiritualidad ecológica. Las religiones indígenas y afro descendentes nos enseñan a convivir con el agua como un don sagrado y un sacramento divino. Esto es fundamental para el presente y para que podamos tener un futuro en esto planeta.
6. Eres biblista. El Papa ha anunciado la próxima publicación de un libro sobre Jesús. ¿Cómo era Jesús de Nazaret? ¿Tiene futuro en un mundo globalizado?
Jesús de Nazaret vivió en un mundo que, en su tiempo y de forma muy diversa de hoy, pero era globalizado. El país de Jesús y todo el Oriente Medio vivía la cultura helénica… Jesús se insertó en todo lo que podía y resistió muy fuertemente a eso cuando se trataba de la dignidad del ser humano y la sacralizad de la vida. Hoy, necesitamos descubrir Jesús como hermano de todos, servidor y profeta de la universalidad del amor solidario.
7. Hace unos años oí a un teólogo afirmar que la Iglesia debería pedir perdón al mundo por la idea de Dios que ha transmitido históricamente. ¿Cómo hablar de Dios hoy?
La primera cosa que la Biblia nos enseña coincide con las escrituras budistas y otras es no hablar. Dios es misterio. La teología más justa es la apofáctica, o sea, la que adora y hace silencio. Pero, si debemos decir algo, intentemos de vivir el testimonio de Dios como amor solidario y fuente de vida, padre y madre de ternura que habla a todas las culturas y pueblos, a cada cual en su lenguaje y su forma de comprender, que inspira todas las religiones y pide a todas que se conviertan y se purifiquen…. Para ser testigos del reino y no una estructura auto-referente como ocurre tanto siempre…
8. Esta revista -Iglesia Viva- acaba de dedicar un número -el 227- “al servicio del Vaticano II”. ¿Crees que de verdad el Concilio Vaticano II ha sido una primavera para la Iglesia?
Si, el Vaticano II fue un Pentecostés para la Iglesia… Yo hizo profesión de monje en el día en que se encerraba el Concilio (08 de diciembre 1965). Hasta hoy considero eso una gracia y vivo en la Iglesia para acordar y vivir el Espíritu del Concilio Vaticano II.
9. Desde hace unos años ha surgido con cierta fuerza un movimiento a favor de un nuevo Concilio. ¿Cómo lo ves?
Considero fundamental el proceso conciliar que haga de la Iglesia no un imperio monárquico, sino una comunión que, como dice Pedro Casaldáliga, debe ser más, muy más que una democracia. Un nuevo Concilio hoy debe ser una forma de vivir la sinodalidad eclesial y ser una etapa de un forum mundial que una todas las religiones y culturas comprometidas con la paz, la justicia y la defensa de la creación.
10. ¿Te atreves a soñar cómo será la Iglesia dentro de 40 años?
El mundo actual exige una Iglesia menos centralizada y que se muestre Iglesia como comunión de Iglesias locales.
11. Parece que la iglesia no está abierta para adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Ves algún indicio de cambio de modelo?
Entre las comunidades cristianas pobres y los movimientos indios y negros, se ensaya una Iglesia desocidentalizada. La eclesiología de una Iglesia local, pluralista, esto es, abierta a las otras religiones y culturas puede renovar la Iglesia en sus bases.
12. A pesar de ser sacerdote, representante de la iglesia, eres crítico y muchas veces polémico al ocuparte de ciertos dogmas y tabúes de la iglesia. ¿Cómo consigues ejercer esta libertad?
No estoy solo. Pertenezco a un grupo de teólogos y reflexionamos juntos. Al mismo tiempo, vivo como monje un método de oración y de vida espiritual que me ayuda a no hablar de lo que no vivo. Y no quiero ser nada, solo un hermano de todos… Eso da mucha libertad.
13. La V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) se va a celebrar en Mayo de 2007 en el Santuario de Aparecida (Brasil). ¿Qué esperanzas tienes?
Las conferencias de obispos latinoamericanos siempre fueran más que conferencias episcopales. Ellas incluyen de alguna forma aportaciones de todo el pueblo de Dios, mismo de hermanos y hermanas de otras Iglesias… Esto es la esperanza. Los documentos y lo que percibo como preparación me parecen muy cerrados y sin horizontes nuevos. Pero, las comunidades de base y movimientos eclesiales están si movilizando…
14. La actualidad sociológica nos habla de la crisis de las religiones y a la vez de la emergencia de una espiritualidad laical y liberadora. Danos tu punto de vista.
Estoy de acuerdo que las actuales religiones fueran organizadas para otro tipo de mundo. Estoy totalmente de acuerdo que lo más importante es una espiritualidad laica y liberadora. Solo no estaría de acuerdo con una visión positivista que mira la historia como una línea recta y horizontal que proclama una nueva modernidad donde no hay mas espacio para las religiones. Pienso que como están organizadas hoy, de hecho, están decadentes y en crisis. Pero, las religiones indias y negras fueran y son fundamentales para la resistencia de sus pueblos…. Trabajo por un cambio de las religiones y no por su fin.
15. ¿Y qué es una iglesia toda ella ministerial?
Una Iglesia que no sacraliza el poder y si el amor. Jesús quiso un discipulado de iguales y no una estructura jerárquica. Estoy convicto de eso. Una Iglesia ministerial es una comunidad toda dedicada al servicio del pueblo.
16. Tú vives el diálogo entre las religiones. La iglesia permite el ecumenismo, pero está contra el sincretismo. ¿Por qué?
El sincretismo tiene una historia compleja y una conceptualidad ambigua, pero es importante. Toda religión es naturalmente sincrética. El catolicismo romano con su noción de sacerdocio más pagano que evangélico y con toda su sacralización del poder del papa, etc., es tan o más sincrético que cualquiera forma de catolicismo popular indígena o negro. Pienso que es siempre importante discernir y nos convertir permanentemente, todos, pero no hay como ser contra lo que ocurre como fruto del amor y del encuentro humano….
17. ¿Qué nos dices del futuro interreligioso?
Creo que es fundamental para el mundo. Estoy de acuerdo con Hans Kung que el mundo non tendrá paz si las religiones no si ponen en diálogo. Creo que eso ocurre y va mejorar mas aun desde las bases y no desde las cúpulas.
18. ¿Hay peligro de un enfrentamiento mundial de civilizaciones o de religiones?
No. La tesis de guerra de civilizaciones es etnocéntrica y inmoral. La India tiene mas musulmanes que muchos países árabes. Hoy hay una inmensa cantidad de musulmanes no árabes, de cristianos no occidentales, de budistas occidentales y así adelante…. Lo que hace guerra es la economía neo-liberal, no las culturas tradicionales….
19. También vives el compromiso social. El mundo se desangra en guerras, hambre, desigualdades. ¿Qué pueden hacer las religiones ante los grandes poderes responsables?
Las religiones tienen una responsabilidad inmensa. Don Helder Camara, ya anciano, se deprimía al ver que los países más opresores de sus hermanos son los que se dicen más cristianos…. El Monseñor Leonidas Proaño, profeta de los indios en Ecuador, murió pidiendo perdón a los indios por el mal que la Iglesia los había hecho… Las religiones tienen que se convertir como dice Pablo de la fe que no lleva a la justicia a la fe que lleva a la justicia (carta a los romanos).
20. Marcelo, tú eres monje benedictino, teólogo y comprometido con los problemas de los pobres ¿No hay antagonismo entre esas opciones?
Al contrario. Jesús oró: “Padre, yo te bendigo porque revelaste tus secretos a los más pequeños y los escondiste a los grandes del mundo”. Constato eso a todo instante. Solo viviendo mi compromiso con los oprimidos, vivo mi opción espiritual de monje. Y mi teología arriba desde ahí….
21. Háblanos de la resistencia de los pequeños como contribución al futuro de la vida.
Creo que lo más nuevo que ocurrió en el mundo en estos últimos anos fue la resistencia india y los movimientos que dieran la posibilidad de tener un presidente indio en Bolivia, un obrero en Brasil, un casi indio en Venezuela e así adelante…. Creo que esto movimiento de los pequeños es universal y el proceso del Forum Mundial de lo cual la 7ª edición es en esto ano (2007) en África revela eso.
22. ¿Qué momento está viviendo la Teología de la Liberación? ¿Hay profetas?
La Teología de la Liberación realiza en esto enero de 2007 su II Foro Mundial y reúne teólogos de todos los continentes por un nuevo mundo posible. La Teología de la Liberación es cada vez más contextual, india, negra, feminista y así por delante. Creo que esto es muy bueno. Los profetas y profetizas no son más figuras aisladas del clero, sino liderazgos del pueblo…. Gente simples y corajosa que da la vida por la causa del reino….
23. Para despedirnos, ¿quieres darnos algún mensaje de esperanza?
Ustedes, hermanos y hermanas de España y Europa tienen una importancia muy grande en esto movimiento mundial por un nuevo mundo posible. Ninguna liberación se hace más hoy solamente local. En esto mundo globalizado, o tenemos una solidariedad universal o no logramos resistir. Y ustedes, comunidades abiertas y solidarias de toda Europa visibilizan eso. Que Dios les ilumine y fortifique en esto camino…. Gracias. Muchas gracias.
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