TuWeb

ACTUALIDAD-Enlaces a los artículos de más reciente publicación.
ACTUALIDAD socio-política .
ACTUALIDAD socio-religiosa.Escritos de interés.
ÁFRICA-Artículos varios
AMOR...sobre el..
AUTORES/AS RECOMENDADOS/AS "A -Z"
CAMBIO CLIMÁTICO
CELEBRACIONES...varias.
CELIBATO...Sobre el...
COLECTIVOS DIVERSOS
COMUNICADOS Y RUEDAS DE PRENSA-VARIOS
CONSUMISMO O CONSUMO RESPONSABLE.
CONVOCATORIAS, Conferencias, Encuentros,Manifestaciones...
CRISIS ECOLÓGICA.Artículos recientes
CUENTOS Y NARRACIONES,que ayudan a reflexionar.
DECLARACIONES DE INTERÉS.
DERECHOS HUMANOS, para una convivencia en paz.
DESOBEDIENCIAS...civil y religiosa.
DETENCIONES-DETENIDOS ¿ En qué condiciones ?
ECONOMÍA-Artículos relacionados
EDUCACIÓN-Sobre la educación en general.
ELECCIONES-Ante las...
EL PAPA y la jerarquía católica .sobre...
ENLACES A OTRAS WEBS .Muy útiles.
ENTREVISTAS ...A personalidades varias.
ESPIRITUALIDAD
EVANGELIO Y POLÍTICA
EXPOSICIONES...de interés.
EXTRANJERÍA.Sobre la Ley de...
FAMILIA ( La )...vista desde diferentes ángulos.
FE-(Artículos y reflexiones sobre la Fe ).
FOROS-Diversos.
FRASES Y DICHOS..a gusto de muchos.
GALERÍA DE FOTOS DE ACTIVIDADES RECIENTES
GUERRA CIVIL...sobre la...
HISTORIA-Algunos días señalados.
HOMENAJES Y ANIVERSARIOS VARIOS.
HOMOFOBIA...sobre la...
HUELGAS Y CONCENTRACIONES REIVINDICATIVAS
HUMOR-Para nunca envejecer.
IGLESIA Y COMUNIDAD CIENTÍFICA
IGLESIA-ESTADO.Relaciones...
IGLESIA Y JERARQUÍA .Escritos varios.
INMIGRACIÓN...Y EMIGRACIÓN.
JESÚS DE NAZARET-sobre ...
JUECES...Y JUICIOS.
LAICIDAD,¡OJO ! Que no es Laicismo.
LATINO-AMÉRICA.Noticias sobre...
LECTURAS RECOMENDADAS.Libros de consulta y Diccionarios.
LITURGIA..Reflexiones sobre el año litúrgico.
MASS MEDIA...lo que dicen los medios.
MEMORIA HISTÓRICA , varias-Noticias y Comunicados
MENORES.Sobre la infancia y los...
MISIONES...Y MISIONEROS/AS.
MUJER-Sobre la mujer.
MUSULMANES/AS.Sobre los/as...
NAVIDADES-Narraciones.
NOS DEJARON...
ONU-ORGANIZACIÓN NACIONES UNIDAS.Algunas noticias y comunicados.
OPINIONES...varias
ORACIONES ...varias
ORIENTE MEDIO.Sobre...
PADRENUESTRO-EL.Varias maneras de dirigirse al Abba.
PAPA BENITO XVI.Comentarios y reflexiones sobre y ...del Papa.
PARÁBOLAS EVANGÉLICAS.Reflexiones sobre
PARROQUIA SAN CARLOS BORROMEO-Entrevías
PAZ-Artículos y Reflexiones sobre la...
PECADOS...LOS NUEVOS Y LOS DE SIEMPRE.
PEDOFILIA...sobre la...
PERDÓN...Sobre el...
PETICIONES DE FIRMAS
PLATAFORMAS.Varias
POESÍA-Rincón de la Poesía.
PREGUNTAS...¿ Sin respuesta ?.
PRISIONES-PRISIONEROS
PUNTOS DE VISTA...para valorar.
RACISMO EN EL SIGLO XXI...Semilla de división entre los humanos.
REDES CRISTIANAS
REFLEXIONAR-Artículos que nos invitan a una seria reflexión.
RELIGIÓN-RELIGIONES-Sobre la ...
REPÚBLICA...Y REPUBLICANOS.
RESURECCIÓN...sobre la
SANTIDAD
SECULARIZACIÓN...y su problemática.
SEXUALIDADES...varias.
SILENCIO...de Dios
SINDICALISMO
SISTEMAS ECONÓMICOS....varios.
SOCIALISMO...sobre el...
SOLIDARIDAD-Artículos relacionados
SO.M.AC (SOLIDARIOS MAYORES ACTIVOS)-Página de Inicio
SOÑADORES
TEMAS PARA REFLEXIONAR.
TEOLOGÍA-Artículos relacionados
TERRORISMOS ...VARIOS.
TESTIMONIOS DE VIDA
TORTURA!.¡ Todos contra la...
TRANSPORTE...y su problemática.
TRATADOS INTERNACIONALES.sobre...
UNIÓN EUROPEA-Artículos y comentarios.
UNO...Unidad en el amor.
UTOPÍAS ...EN LAS QUE CREER.
VATICANO-Artículos relacionados.
VIDA TERRESTRE-Expectativas
VIDAS EJEMPLARES
VIOLENCIA EXTREMISTA
VIVENCIAS =EXPERIENCIAS DE VIDA.
VIVIENDA-Sobre el derecho a una vivienda digna.
VIVIR...Formas de vivir.
 
EDUCACIÓN-Sobre la educación en general.

imagen
imagen
imagen
La asignatura de Educación para la Filosofía

José María Castillo, teólogo

Moceop

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha anulado las referencias relativas a la llamada “ideología de género”, recogidas en las normativas aprobadas por la Junta de Andalucía, para la nueva y controvertida asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. Como es bien sabido, las modificaciones que el TSJA ha impuesto han sido promovidas por magistrados de los que se sabe que son personas vinculadas a los sectores más conservadores de la Iglesia. Lo cual resulta comprensible si se tiene en cuenta que la expresión “de género” equivale, en definitiva, a la expresión “de sexo”. Un tema que suele ser motivo de preocupación y hasta de crispación para no pocas personas en la Iglesia.
Insisto en que quienes se oponen a que, en la educación de los jóvenes, se hable de “ideología de género” (y “de sexo”), están en su derecho de hacerlo. Y que el Tribunal Supremo dirima la cuestión. Todo esto es perfectamente comprensible. Sin embargo, lo que no comprendo, ni puedo comprender, es que haya personas educadas de acuerdo con una mentalidad religiosa fuera de duda, que apelan a tribunales y magistrados para oponerse a una asignatura que, a juicio de ellos, puede enseñar en la escuela cuestiones relacionadas con la “ideología de género”, pero llevan años, muchos años, sin decir ni pío sobre cosas mucho más serias y determinantes que se les enseñan a nuestros jóvenes en colegios e institutos.
Me refiero, por ejemplo, a la asignatura de Filosofía. En muchos casos, el pensamiento filosófico se suele enseñar de forma que, a fin de cuentas, termina siendo una sólida apología del ateísmo y una seria argumentación contra el hecho religioso y su presencia en la sociedad. Hace más de veinte años, me invitaron a participar junto a tres profesores, en el instituto de un pueblo de nuestra provincia de Granada, en una mesa redonda, en la que delante de un centenar de alumnos, se iba a debatir el tema de la existencia de Dios.
Además de los profesores que había en la mesa, entre el alumnado se habían sentado profesores de filosofía de otros institutos de la provincia. Pues bien, a lo largo del debate que allí mantuvimos durante más de dos horas, me impresionó constatar que todos los que intervinieron (profesores y alumnos), menos uno, eran ateos. Y ateos militantes, que defendían y propagaban sus ideas con firmeza y, en algunos casos, con ribetes de fanatismo.
No sé si el ateísmo generalizado que yo palpé en aquella ocasión fue un fenómeno aislado que se daba entonces, pero del que ya no queda ni rastro. No lo sé. Pero me sospecho fundadamente que ateísmo, agnosticismo e indiferencia religiosa son cosas que se siguen enseñando en centros educativos de casi todos los niveles en Andalucía y fuera de Andalucía. Además, quien enseñe esas cosas tiene constitucionalmente perfecto derecho a enseñarlas, como consta en el artículo 20 de nuestra Constitución, que reconoce el derecho de todos los españoles a expresar y difundir libremente sus pensamientos, idea y opiniones. Como reconoce igualmente la libertad de cátedra, sin más limitación que el respeto al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de jóvenes y niños.
Así las cosas, yo me pregunto cómo se explica que haya personas tan religiosas que adoptan toda clase de precauciones y montan campañas de órdago a la grande ante lo que se refiere a la “ideología de género” (y “de sexo”), al tiempo que, según parece, esas mismas personas no dan la impresión de que pierden el sueño por el ateísmo militante que circula a sus anchas por centros de enseñanza de todos los colores y de todo pelaje.
Por supuesto, yo sé muy bien que, dado que existe el artículo 20 de nuestra Constitución, las medidas que las personas religiosas quieran tomar contra el ateísmo militante no pueden ser de orden legal, mientras que frente a los decretos que establecen la asignatura de Educación para la Ciudadanía pueden ser modificados legalmente por el TSJA. Esto es cierto. Pero tan cierto como esto es que quienes han removido Roma con Santiago por quitar lo de la “ideología de género” producen la impresión de que les preocupan más los peligros del sexo que los peligros del ateísmo. Es decir, se puede sospechar que hay personas religiosas cuya religión (según parece) les enseña que el sexo es más importante que Dios.
Si efectivamente esto es así, las consecuencias que inevitablemente se siguen de ello resultan preocupantes. La asignatura de Filosofía educa para pensar. La asignatura de Educación para la Ciudadanía pretende educar para convivir. Por lo visto hay gentes de mucha religión a quienes les interesa más que los jóvenes, de cintura para abajo, vivan y convivan “como Dios manda”, aunque, de cintura para arriba, ni siquiera crean en Dios. Si es que esto es así (no estoy seguro de ello), pienso que quienes tenemos creencias religiosas, tenemos también motivos para preocuparnos. Y preocuparnos mucho.
Pero, sobre todo, si es que de verdad hay políticos, magistrados y dirigentes religiosos que no toleran que a los jóvenes se les hable de la “ideología de género”, ¿cómo nos sorprendemos de que haya tanta “violencia de género”? ¿No se dan cuenta los más piadosos puritanos de que con tanto puritanismo lo que en realidad hacen es fomentar el más violento machismo? En definitiva, el problema está en que el “machismo de la religión” se desplaza a otros ámbitos de la vida hasta convertirse en “machismo de la educación”.

imagen
¿El fin de un monopolio?

Juan José Tamayo

El País

Hay que reconocer la habilidad de la Iglesia católica para -nunca mejor dicho- estar en misa y repicando. Lo muestra, entre otras cosas, algunas de ellas tan recientes y polémicas como su intervención en la vida política nacional, su actitud ante la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). La jerarquía eclesiástica, las asociaciones católicas de padres de alumnos y la influyente patronal de la enseñanza FERE se opusieron desde el principio a la creación de la nueva asignatura y, una vez aprobada la ley, pusieron todo tipo de dificultades a su alcance para evitar que se impartiera.
Los primeros cristianos obedecían las leyes y con sus vidas las sobrepasaban
Dos eran las razones de fondo, aunque no confesadas del todo: la primera, porque entraba en competencia y, en algunos temas, en conflicto con la enseñanza de la religión y la moral católicas; la segunda, porque terminaba con el monopolio detentado por la Iglesia durante décadas, e incluso siglos, en la educación de los valores morales y en la conformación de la conciencia de los ciudadanos españoles desde la más tierna infancia.
Al final, sin embargo, la mayoría de los colegios católicos han aceptado impartir la asignatura. ¿Qué ha sucedido para que se haya producido tal “conversión”? No se ha debido, ciertamente, al reconocimiento de su importancia en el sistema educativo, como tampoco a la aceptación de sus contenidos, debidamente suavizados en la tramitación de la ley para que no chocaran con la moral católica. La FERE se ha comprometido a impartir la asignatura con una condición: adaptar el temario al ideario católico de los centros.
Yo pregunto: ¿es concebible que eso se hiciera con otras asignaturas del currículo? Por ejemplo, ¿que se adaptara la historia universal a la historia de la Iglesia, la historia de España al nacional-catolicismo, la geografía a la geografía de las religiones, la biología a la teoría del creacionismo, las matemáticas al significado simbólico de los números en la Biblia, el arte a la historia del arte cristiano, la ética filosófica a los principios de la teología moral, las ciencias sociales a la Doctrina Social de la Iglesia? Pues eso es lo que ha hecho FERE con Educación para la Ciudadanía contando con el beneplácito del Ministerio de Educación y Ciencia.
Para ello FERE ha editado una guía titulada Claves para ofrecer Educación para la Ciudadanía en un centro católico, “una herramienta que ayude al docente a impartirla conforme al ideario católico de los centros educativos” y que tiene su base en el Catecismo de la Iglesia Católica, elaborado en 1992 por la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo la presidencia del entonces cardenal Ratzinger.
Con estos apoyos pedagógicos, me pregunto si lo que pretenden los colegios católicos es educar en una ciudadanía crítica y activa, global y solidaria, y en una ética laica, o, más bien, trasladar la catequesis parroquial a la escuela e indoctrinar en un concepto de la ciudadanía y en una ética pasados por el tamiz de la fe, que enfrenta, al modo agustiniano, la ciudad de Dios a la ciudad terrena; si pretenden formar ciudadanos comprometidos en la construcción de una sociedad más justa y solidaria o creyentes que hacen méritos para el reino de los cielos.
Reflexionando estos días sobre el tema he encontrado un escrito cristiano del siglo III, la Carta a Diogneto, que es un ejemplo de vivencia laica de los cristianos y cristianas en la sociedad. Dice así: “V. 1. Los cristianos no se distinguen de los demás seres humanos ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. 2. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás.
3. Habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. 4. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. 6. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. 7. Ponen mesa común, pero no lecho. (…) 10. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su vida sobrepasan las leyes”.
Si el autor hubiera escrito la Carta hoy, en pleno debate sobre la nueva asignatura, es posible que hubiera añadido: “Los cristianos no estudian en colegios distintos de los demás ciudadanos, ni adaptan las clases de Educación para la Ciudadanía a sus idearios; van a los mismos colegios que el resto de los estudiantes; siguen los programas aprobados por las instituciones académicas y no hacen objeción de conciencia”.
Juan José Tamayo es director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Nuevo Diccionario de Teología (Trotta, Madrid).

7/1/2008 Edición Impresa EL TURNO // ÀLEX MASLLORENS
Protestones, fariseos y protestantes
ÀLEX Masllorens

Yo me quejo cuando piso una caca de perro. Tú le echas la culpa al alcalde de que la ciudad esté sucia. Él permite que su perro defeque donde le venga en gana y deja el trofeo en medio de la acera. Nosotros protestamos porque limitan la velocidad en la carretera. Vosotros os quejáis de que haya tantos ve- hículos circulando. Ellos le echan la culpa de los accidentes al Gobierno. Yo detesto que haya pintadas en las fachadas. Tú las pintas porque te da la gana. Él vuelve a insistir en que todo es culpa de los políticos... Y así sucesivamente.
Nos hemos vuelto protestones. Estamos convencidos de que es lícito anteponer nuestros intereses al bien común, pero nos quejamos cuando otros nos perjudican.
Todavía hay quien cree que esa falta de respeto a las personas y al bienestar colectivo puede cambiarse solo con nuevas leyes y ordenanzas, o aumentando las penas y las multas. Pero en los países de aquella Europa del norte que envidiaba nuestro poeta (donde, por cierto, tampoco es oro todo lo que reluce) hay una dilatada tradición de educación cívica y unos valores republicanos enraizados, según los cuales el derecho a tener derechos se basa siempre en la reciprocidad.
En la ética protestante, en especial la calvinista, tan alejada del fariseísmo dominante en la católica Europa mediterránea, la educación por la ciudadanía es algo consustancial a la democracia. Quienes atentan contra la sociedad o contra la seguridad de las personas sienten el rechazo del vecino por el daño que provocan.
Aquí se lleva más echar las culpas de casi todo al Gobierno. Especular y evadir impuestos todavía puede dar algún prestigio, y se diría que para ser famoso hay que ser un diletante, un caradura o un indeseable. Claro que "nord enllà, on diuen que la gent és neta i noble, culta, rica, desvetllada i feliç" son los que se dedican a la cosa pública los primeros en dar ejemplo. En esos lugares resultaría inimaginable, por bochornoso, que partidos que se pretenden patriotas incluyeran en sus candidaturas electorales a deportistas o cantantes de ópera censados en paraísos fiscales para no pagar impuestos en su propio país.

Escrito publicado en El Periódico de 7 de enero de 2008
imagen
¿Educación para la ciudadanía?, depende

Juan José Tamayo

Atrio

El autor plantea la cuestión de la famosa Guía “Claves para ofrecer Educación para la Ciudadanía en un centro católico”. ¿Devalúa este texto el sentido de la ley? Quienes conozcan el texto (en internet sólo hay noticia de su presentación) aduzcan argumentos concretos a partir de él, en pro y en contra de la tesis de Tamayo, que expresamente quiere que se discuta el tema en ATRIO.
Los colegios católicos, la mayoría financiados con fondos públicos, han decidido adaptar los contenidos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos humanos a su ideario confesional conforme a las reivindicaciones de los obispos, bajo la presión de algunas asociaciones católicas de padres y, ¡lo más preocupante!, con el respaldo de la actual Ministra de Educación. Los responsables de la patronal católica han presentado recientemente la guía por la que se regirán todos los colegios asociados en la Federación de Religiosos de la Enseñanza para impartir la asignatura de Educación para la Ciudadanía bajo el título Claves para ofrecer Educación para la Ciudadanía en un centro católico.
La guía se presenta como “una herramienta que ayude al docente a impartirla conforme al ideario católico de los centros educativos”. Tiene su base en el Catecismo de la Iglesia Católica, sin apartarse un ápice de la ortodoxia católica. ¡Vuelve de nuevo el catecismo a la escuela! Un catecismo similar en contenidos al que yo estudié en la España profunda y nacional-católica de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado en la escuela rural de mí pueblo.
¿Qué pretenden los colegios católicos con esa adaptación? ¿Educar en los derechos humanos y en una ética cívica, comunes a todos los ciudadanos, como corresponde al ámbito escolar, o impartir clases de moral cristiana como prolongación de las catequesis parroquiales? ¿Fomentar la convivencia entre los alumnos y las alumnas o conducir a los escolares por el camino de la santidad cristiana? ¿Formar ciudadanos o hacer creyentes? Me temo que estamos ante una asignatura bis de religión. En cuyo caso, la educación para la ciudadanía deja de ser una materia laica y se confesionaliza, al menos en los colegios católicos.
Sigo preguntándome: ¿por qué los colegios católicos tienen que distinguirse en la educación para la ciudadanía del resto de los colegios? ¿Es que existen dos clases de ciudadanos y ciudadanas? Convendría recordar que la escuela no es el lugar idóneo para educar en la fe y la moral de ninguna religión sino el espacio propicio para la educación en una ética laica.
¿Merece la pena impartir la nueva asignatura en las condiciones en las que se va a explicar en los colegios católicos y con las cortapisas que han sufrido sus contenidos? No tengo más respuesta que la de la canción de Jarabe de Palo: “Depende, todo depende”. O se vuelve al espíritu originario de la Ley, se recuperan sus contenidos y se imparte laicamente en todos los colegios o es preferible esperar a “tiempos laicos”.
Termino con un texto de la Carta a Diogneto, escrito cristiano del siglo III, que constituye un ejemplo de vivencia laica de los cristianos y cristianas en todos los terrenos de la vida. Ellos se sentían ciudadanos a todos los efectos y no defendían dobles ciudadanías, ni renunciaban a sus responsabilidades en la sociedad, ni pretendían diferenciarse de los demás ciudadanos del Imperio. Vivían la ciudadanía y la experiencia cristiana de manera espontánea, sin contradicción alguna, sin reclamar privilegios ni confesionalismos. Éste es el texto:
“V. 1. Los cristianos… no se distinguen de los demás seres humanos ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. 2. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. 3…Habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. 4. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. 6. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. 7. Ponen mesa común, pero no lecho. 8. Están en la carne, pero no viven según la carne. 9. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. 10. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su vida sobrepasan las leyes”.
Es posible que si el autor hubiera escrito la Carta hoy en pleno debate sobre la nueva asignatura hubiera añadido:
“los cristianos y cristianas no estudian en colegios distintos de los demás ciudadanos, ni adaptan las clases de educación para la ciudadanía a sus idearios; van a los mismos colegios que el resto de los ciudadanos, siguen los programas aprobados por las instituciones académicas; no hacen objeción de conciencia. ¿Por qué? Porque el debate, tal como lo plantean la jerarquía eclesiástica y las distintas patronales y asociaciones de la enseñanza católica, se sitúa en el ámbito de la confrontación ideológica y política más que en el de la conciencia y el de los valores éticos.
No cabe la objeción de conciencia porque la implantación de la asignatura en todos los colegios y los contenidos de la misma responde al mandato de la Constitución en su artículo 27.2 de la Constitución y se mueve plenamente en el horizonte de los derechos humanos. Además, con la regulación de la asignatura, el Estado no invade la conciencia moral de los ciudadanos, sino que asume su responsabilidad de educar en la ciudadanía a todos los ciudadanos residentes en España en edad escolar, en clara sintonía con la mayoría de los países de la Unión Europea, donde se viene impartiendo la asignatura desde hace tiempo”.

“Los obispos no detentan el monopolio del juicio ético”

Asociación de Teólogos Juan XXIII

Religión Digital

La Asociación de Teólogos/as Juan XXIII desea expresar su punto de vista en torno al debate sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, desde una perspectiva ético-teológica:
1.- Creemos que la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos constituye uno de los logros más importantes de la reforma educativa en nuestro país, ya que pretende la educación civico-democrática de los ciudadanos y ciudadanas, en aplicación del artículo 27.2 de la Constitución Española: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.
Fuente: Religión Digital
Responde, además, a una recomendación de la Unión Europea. En Europa más de veinte países la han incorporado dentro del currículo escolar. En definitiva, se trata de una asignatura sobre la que en Europa hay un consenso básico.
2.- En nuestra opinión, la ciudadanía en la que hemos de educarnos todos los ciudadanos y ciudadanas debe ser cosmopolita y global, crítica y transformadora, intercultural e interétnica, responsable y activa, solidaria y no discriminatoria por razones de etnia, religión, cultura, clase social, lugar de origen, discapacidad, etc. El horizonte debe ser la construcción de una sociedad más justa.
3.- La sociedad española se caracteriza por el pluralismo político, la diversidad cultural, la pluralidad de religiones, las distintas concepciones del mundo y los plurales modelos éticos. Ello exige una educación en el respeto, la tolerancia y la convivencia.
4.- La educación en la ciudadanía no empieza y termina en la escuela, ni es responsabilidad sólo de los docentes. Tiene que continuar en la familia y en la sociedad, responsables también de la educación y la práctica de los valores.
5.- Creemos necesario distinguir con claridad entre ética y religión. Son dos cosas distintas aun cuando a menudo establezcan estrechas relaciones y hasta lleguen a apoyarse mutuamente. Se debe ser una persona ética aun cuando no se sea religioso o creyente. Los creyentes encontrarán otras motivaciones para vivir éticamente, pero ello no depende exclusivamente de su actitud religiosa.
6.- La tarea principal de la jerarquía católica no es la de guardianes de la moral. Las valoraciones morales, ciertamente, entran dentro de sus competencias, pero con unos límites: no imponerlas en la sociedad civil y respetar el legítimo pluralismo dentro de la Iglesia católica. Los obispos no detentan el monopolio del juicio ético, lo que es especialmente importante recordarlo en una sociedad pluralista como la española actual.
7.- La jerarquía católica parece negar al Estado cualquier papel y autoridad para educar en valores, reclamando para sí misma el poder para establecer lo moralmente correcto o incorrecto, como si, al igual que en otros tiempos, fuera madre y maestra de todos, aun de los no católicos.
8.- En el fondo de la negativa de los obispos a reconocer la capacidad del Estado para educar en valores cívicos y democráticos parece haber una falta de aceptación de la autonomía del poder civil, sin haber asumido plenamente la no confesionalidad del Estado.
9.- Creemos importante afirmar que un Estado democrático tiene derecho y autoridad para establecer una asignatura que trate de educar en valores éticos, sobre todo si los contenidos desarrollan los Derechos Humanos, han sido acordados por los agentes sociales implicados y, además, tiene el rango de Ley.
10.- No consideramos razonable el boicot a la asignatura a través de la objeción de conciencia, ya que en este caso nos parece que se sitúa en el terreno de la confrontación ideológica y política, y no en el de los valores éticos. Creemos que tanto la implantación de la asignatura como sus contenidos, tal como se recogen en la legislación vigente, responden a la cultura de los derechos humanos.
Madrid, 19 de diciembre de 2007

FRACASO ESCOLAR… ¿CULPA DE LOS MAESTROS?.

Como ya es habitual en las últimas evaluaciones europeas de los diversos sistemas educativos de Europa en relación con sus resultados… España se ha situado a la cola del continente, “para variar”. Además de esto se incide en que en Canarias, junto con Ceuta y Melilla, estamos a la cola… de esta cola.

¿Causas del fracaso escolar?.

En la mañana del miércoles 5 de diciembre se comentaba esta noticia por la radio y eran notorios los comentarios -no pocos- que achacaban estos malos resultados a la “ineficiencia del colectivo docente”. “¡Que se haga como en Finlandia en cuyo país se selecciona cuidadosamente al profesorado para ejercer esta tarea!” –argumentaba con cierta vehemencia alguien-… sin mencionar, por supuesto, “cúal es la realidad social de ese país ni el apoyo o respaldo institucional que allí se ofrece a sus docentes” (eso, a mi juicio, también juega en sus buenos resultados y no sólo la calidad del docente).

Soy profesor en un colegio público de S/C. de Tenerife y no voy a decir que quienes hacemos de esta profesión nuestra vida entera –porque creemos en nuestro trabajo y lo amamos aunque en esto nos hallemos más solos que la una- “seamos perfectos y que esto del fracaso escolar no vaya con nosotros”… porque si bien afirmamos con rotundidad que “25 horas semanales no pueden hacer más que las 143 horas restantes de esa semana”… también reconocemos que “obviamente podríamos hacer más y mejor de lo que estamos haciendo” como por ejemplo… “ilusionarnos más por esta utopía”, volverlo a intentar todo cada día, a cada momento y con todos nuestros alumnos y alumnas,… porque también hay mucho desánimo, toallas a punto de ser botadas al suelo, ¿quién lo va a negar?. Sería bueno, además, que nos preguntáramos “por qué le pasa esto a este colectivo”, cosa que no parece interesar ni a los que hacen profesión del periodismo.

Sin embargo quiero hablar de otras realidades tanto o más notorias que de igual modo habría que tener en cuenta y que no se abordan apenas:

La escuela es cosa de todos.

La educación de los niños y niñas y/o jóvenes es una mesa de tres patas y para que ésta sea estable necesita de las tres en perfecta sintonía: PADRES Y MADRES (primeros y principales educadores de nuestros hijos e hijas en cualquiera de las dimensiones de la personalidad de los mismos), los HIJOS E HIJAS (principales protagonistas y sujetos de su propia formación) y los PROFESIONALES DE LA EDUCACIÓN (maestros y otros agentes sociales e institucionales que intervenimos de una u otra manera en la formación de los niños y jóvenes).

Para que esta mesa funcione son necesarias algunas claves:

1. COMUNICACIÓN abierta y clara entre sus tres patitas. ¿Se está dando?, ¿cuántas veces acudimos, como padres/madres al colegio para entrevistarnos con el tutor o tutora de nuestros hijos al cabo del año?. ¿Lo hacemos de manera regular, haya o no problemas que lo motiven, o sólo cuando hay tormenta?. ¿Acudimos a todas las reuniones de nivel, ciclo o generales del colegio a las que somos convocados?.
2. COORDINACIÓN y complementariedad entre todos: analizando juntos las situaciones cualesquiera, proponiendo alternativas o caminos de solución, acordando compromisos realistas que cada cual, desde su responsabilidad o competencia, pueda desarrollar en los plazos y espacios acordados. ¿Lo estamos llevando a cabo?,… ¿o acaso dejamos esto sólo en manos de los “orientadores familiares” y para “casos” problemáticos ya?.
3. Sentido de la RESPONSABILIDAD de cada una de las partes para que cada cual asuma lo que es de su principal incumbencia y se decida a ser el protagonista del proceso a seguir, aunque para ello cuente con el apoyo o colaboración del resto que no pueden ni deben suplirle en el ejercicio de sus deberes consigo mismo. ¿Nos damos cuenta de que “hemos pasado de la época en la que todo era “ordeno y mando” y todo se hace “porque hay que hacerlo y chitón” a la época en la que “es que hay que motivar al niño, hay que hacer que sea todo divertido y se lo pase bien,… como sea”… ignorando totalmente el valor del ESFUERZO que también debe poner el alumno –no sólo el profesorado y los padres y madres-?, ¿qué sociedad estamos construyendo ignorando este valor que tanto parece que rechazamos?.
4. Compromiso de las INSTITUCIONES: llámense municipales, autonómicas o estatales que tengan competencias en lo educativo o formativo porque ellas son quienes regulan el funcionamiento general del sistema educativo. ¿Qué respaldo están ofreciendo, de hecho, al colectivo docente?, ¿cómo son los medios materiales con que les dotan para poder ejercer con dignidad su trabajo?, ¿qué importancia le dan a las bajas del profesorado “no enviando a nadie a suplirles si la baja no supera los 15 días”?. ¿De qué manera estas instituciones se implican con los centros en impulsar la participación de las familias en la vida de los centros en vez de atizarlas sutilmente contra el profesorado cada vez que éste sale en defensa de sus justas reivindicaciones?.
5. FORMACIÓN de todos los agentes que intervenimos en este proceso. Es necesario favorecerlo al máximo, ofrecer cauces viables para que padres y madres o tutores, profesorado,… puedan acceder con facilidad a este recurso. Sin embargo ¿cuántos padres y madres de nuestros colegios acuden a las “charlas formativas” organizadas por los propios claustros?, ¿cuál es el índice de asistencia de las familias a las “escuelas de padres/madres” o de contenido similar que se organizan también desde los centros docentes?. ¿Cómo pueden compartirse ampliamente unos mismos criterios educativos si en los espacios posibles no hay siquiera un mínimo de asistencia?.
6. PARTICIPACIÓN en los órganos o recursos abiertos a las familias: AMPAs, celebración de días especiales, colaboración puntual en el desarrollo de unidades didácticas en los centros docentes, excursiones o salidas culturales con el alumnado,… ¿Cómo funciona todo esto?, ¿cuál es el índice de participación de las familias en éstos espacios?, ¿los consideramos importantes?, ¿no son acaso una excelente manera de hacer más efectiva la integración de los padres y madres en el quehacer educativo de los centros y de hacer crecer la relación familia-colegio?.
7. …

He señalado sólo “algunas ideas” acerca de lo que debiera ocupar la mente de quienes en esto tenemos mucho que decir y no menos que hacer. ¿Es el “fracaso escolar” tan galopante de nuestro país sólo “culpa de los maestros y maestras”?. Desde mi experiencia de padre y de maestro… puedo decir que no; compartimos TODOS y TODAS idéntica responsabilidad en este problema: desde las estructuras que han generado las leyes de Educación (LODE, LOGSE y LOE –porque la LOCE ni siquiera pudo ensayarse-) y que tanta desorientación, inseguridad, inconsistencia y falta de criterios serios han inculcado en el medio docente (como si la EDUCACIÓN fuera un simple juguete al arbitrio del partido o personaje político de turno que se apoltrone en la Moncloa)… hasta el más pequeñín de los niños y niñas que pueblan los centros educativos o docentes, pasando por nosotros los docentes y las realidades familiares tan diversas que tenemos en nuestra sociedad de hoy. Pero… ¡oh gran solución!: cuando hay tirones de oreja desde Europa sobre lo docente… hay que buscar culpables como sea, así es como se llega al simplismo con el que de ningún modo puedo estar de acuerdo.

De otra manera nos iría si hubiera más afán de sumar y menos de restar; más de unir esfuerzos y apoyarnos mutuamente compartiendo unos mismos objetivos y menos de culpabilizarnos constantemente unos a otros por lo mal que va esto (en lo que va mal… porque no todo es así: hay en la escuela algo más que simples resultados académicos). Pero hay cosa que cambiar y que nos atañe a toda la sociedad porque la escuela no es una isla en medio del mundo sino el reflejo exacto de lo que es la sociedad a la cual sirve; si no nos gusta lo que vemos… algo habrá que hacer.

Fdo.: Santiago D. Catalán Olaria
imagen

EDUCACIÓN Y PARTICIPACIÓN

Se habla mucho de que las cosas han cambiado de forma vertiginosa. Se afirma que los valores han empeorado y que la sociedad se está fracturando. Estas afirmaciones pueden presentarse de forma más o menos catastrofistas u optimistas y la valoración de su intensidad depende mucho del punto desde el que se miran Hace falta una cierta neutralidad a la hora de analizar la realidad actual para poder acertar en el diagnóstico y poner soluciones eficaces en lo que haga falta actuar.
Para acercarnos a criterios de justicia para la distribución de la riqueza en el mundo, por ejemplo, podría ayudarnos un ejercicio de imaginación. El que quiera hacer este ejercicio de “higiene mental” debe imaginarse que está en una situación previa al propio nacimiento sin saber en qué clase social le tocaría nacer, y desde esa situación neutral elaborar un sistema económico justo. Solamente así se podría elaborar una teoría que favoreciera a los más a los que se encuentren en peor situación social.
Ese sano y necesario ejercicio de higiene mental nos llevará a comprender y defender que Educación y Participación Ciudadana se complementan, viven bajo el mismo techo, hasta tal punto que no hay ciudadanía sin educación, ni educación sin ciudadanía. No obstante, no se trata de hacer una pócima con pequeños elementos de Educación y con rudimentos de la Ciudadanía, sino de validar una cultura de la educación que se forja con la participación social, la corresponsabilidad ciudadana y la solidaridad.
El siglo XXI ha nacido con dos grandes aspiraciones profundas: el poder decisivo de la educación y el papel fundamental de la participación ciudadana. La calidad de vida y el desarrollo personal dependen en gran parte de la calidad de la educación; la tasa de escolaridad y el fracaso escolar nos están indicando el nivel del desarrollo humano. Y, por otra parte, el ejercicio de la participación ciudadana activa marca la altura de la Democracia, la estabilidad política, el bienestar económico y social.
La educación, que forme el ejercicio de los derechos y responsabilidades cívicas, así como la educación para el desarrollo personal y social exigen un esfuerzo colectivo, tanto más apremiante cuanto mayor es el deterioro. Difícilmente una entidad pública o social encontrará motivos para despreciar o no secundar el esfuerzo, e incluso para demandarlo como objetivo prioritario de la acción de gobierno. Así, Educación y Participación se constituyen en los momentos actuales como base de la Democracia.
Juan de Dios Regordán Domínguez





imagen
imagen
(Publicado en P U B L I C O con fecha 6 de Noviembre de 2007 )


EDUCACION PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Al ocuparme del tema, busqué una lectura directa del contenido de la Ley. Recorrí siete librerías. Ninguna me daba el texto oficial. En la última, el director me dijo:
-Mire Vd., aunque tuviera que tenerla, yo no la tendría.
-¿Por qué?
-Porque es un atraco.
- Perdone, ¿Vd. ha leído el texto?
- No.
- Y ¿Entonces? ¿No es Vd. un manipulado?.
- Pero yo tengo gente de la que me fío y que me dice la verdad.
- Pues yo tengo también esa gente y me dice todo lo contrario.
- Es que este Gobierno que mal nos gobierna…
-Bueno, lo ha dicho Vd. todo: el PSOE es malo, esta ley es del PSOE, luego es mala. Buenas tardes y que Dios le acompañe.
Mii intuición se confirmó al ciento por ciento. Todo el mundo habla de la Ley y nadie la ha leído. Pude comprobar que esta ley viene en parte de la recomendación del Consejo de Ministros de Europa, se basa en la Declaración universal de los Derechos humanos y en la Constitución española y en otros tratados y organismos internacionales, es enseñada prácticamente en todos los países de Europa y, si se la compara con la LOCE (PP) en la sección ética, el temario es casi idéntico.
No obstante, Mariano Rajoy afirmaba en la COPE: “Esta asignatura no tiene ningún sentido. No le aporta nada a ningún alumno. Estamos haciendo algo grotesco”.
¿No tiene ningún sentido legislar que la educación es la principal riqueza y recurso de un país, que es el medio más adecuado para transmitir y renovar los conocimientos y valores, que tiene como finalidad formar a los ciudadanos en el respeto a los demás, la tolerancia, la solidaridad, el diálogo y el rechazo de toda desigualdad y discriminación, de toda violencia y prejuicio?
¿No sirve para nada una ley educativa que enseña los elementos básicos de la cultura y prepara para el ejercicio de los derechos y obligaciones en la vida civil?
¿Es grotesco que los alumnos aprendan los valores democráticos: justicia, pluralismo político, libertad, autoestima, responsabilidad, igualdad de todos ante la ley?
Dice literalmente la ESO: “La realidad fundamental y común que atraviesa la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y la Educación ético cívica es la persona”. La persona es, en efecto, la que fundamenta, esclarece y limita la intervención de los diversos educadores.
Me propuse recopilar las denuncias que llegaban del mundo eclesiástico: esta ley es inaceptable en el fondo y la forma, sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona, impone a todos una moral de Estado por la fuerza de la ley, lesiona los derechos de los padres, impone el relativismo y la ideología de género. Contra ella es lícita una defensa incluso con la objeción de conciencia.
Quien lea el texto verá mucha palabrería hueca y nada o muy poca razón. Una vez más asistimos a una convivencia sin argumentación ni diálogo y, en consecuencia, confundida y manipulada. Analicé finalmente un discurso reiterativo de rechazo.
- Si hablamos de la responsabilidad del Estado, hablemos, puesto que estamos en España, del Estado actual, que es un Estado de Derecho, laico, aconfesional y no de un Estado totalitario y fascista.
- Si hablamos de procedimientos democráticos, mostremos cómo la mayoría de los españoles han aprobado democráticamente en el Parlamento esta Ley.
- Si hablamos de leyes justas, hablemos del proceso a seguir en una democracia: debate, aprobación, promulgación y vinculación moral de estas leyes. El camino a seguir es el elegido por el pueblo a través de sus representantes en las Cortes Generales y en el Gobierno: poder legislativo, poder judicial, poder ejecutivo. - Si hablamos de derechos y deberes a la hora de educar, unos y otros son propios de todas las instancias educativas, pero unos y otros proceden de la dignidad de la persona (la del niño), quien sugiere, exige y limita a todos, también a los Padres, al Estado, a la Iglesia, a la Escuela. El derecho de los educadores no es omnipotente, viene limitado por la dignidad de la persona, que reprueba cualquier abuso de poder.
- Y, finalmente, si hablamos de un Estado democrático, hablemos de una sociedad multicultural y pluralista, donde la medida para todos es la dignidad universal de la persona, percibida y desarrollada desde la perspectiva de una ética civil, vinculante para todos en sus elementos básicos. La no vinculación se refiere a credos particulares (ideológico, filosófico, político, religioso) que no pueden imponerse a todos.
El Estado debe garantizar el derecho de cada uno a ser ateo o creyente, pero no imponer a nadie, por ley, una cosa ni otra. Hay propuestas que atañen al Bien Común y en ese caso deben ser reguladas desde lo que es bien y derecho de todos.
España tiene una historia en que, de hecho, ha prevalecido una unidad de credo religioso y político. Hoy esa unidad se ha convertido en pluralidad democrática, con derecho de todos a pensar y disentir, sin dejar de ser por eso buenos españoles: católicos, creyentes de otra confesión, ateos, neoconservadores o progresistas. Presupuestos excluyentes (la verdad y el bien están de nuestra parte, el error y el mal de la otra) son los que llevan a la exclusión y enfrentamiento. Una educación y convivencia democráticas, en que quepamos todos pacíficamente, requieren remover todo presupuesto excluyente.

Benjamín Forcano
Sacerdote y Teólogo
bforcanoc@tiscali.es
“Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.
Una propuesta educativa acorde con una visión humanista cristiana” - Nueva Utopia.





BENJAMÍN FORCANO


EDUCACIÓN PARA LA
CIUDADANÍA
y
DERECHOS HUMANOS
Una propuesta educativa acorde con una visión humanista cristiana


I
LO QUE DICE LA LEY
(Texto oficial)
No presumo de nada, pero me propongo
un esmerado esfuerzo y rigor para presentar
el contenido mismo de este Real Decreto.
Lo demás vendrá de por sí,
y evitaremos perdernos en afirmaciones gratuitas,
falsedades o interpretaciones injustas.



II
Denuncias y condenas
DE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
Y LOS DERECHOS HUMANOS

Si el lector tiene la suerte de leer los textos oficiales
de la Educación para la Ciudadanía o, por lo menos,
extractos o resúmenes como los aquí presentados,
tendrá elementos suficientes para juzgar todo lo
comentado contra esta Ley .La verdad de los
denunciantes no responde
a lo que dicen la LOE y la ESO, sino a lo que ellos piensan.
Sus pronunciamientos nada tienen que ver
con la letra y espíritu de esta Ley,
con su contenido: no reproducen
un solo texto, no hacen una sola cita,
no argumentan contra nada de lo escrito.





III
UNA LEY
EN SINTONÍA CON UN
CRISTIANISMO HUMANISTA
¿Qué le quedaría a la Educación
para la Ciudadanía y los Derechos Humanos,
si le quitamos los contenidos?
Y,¿qué le quedaría al cristianismo si le quitamos
los contenidos para la Educación de la Ciudadanía
y los Derechos Humanos? No es ese buen camino.
La moral cristiana incluye los contenidos de la moral
humana y los sobrepasa. Nada humano queda fuera.
Jesús de Nazaret asume todo lo humano
para recolocarlo y plenificarlo en el horizonte de la
Encarnación. La herejía que atraviesa la contestación de
Educación para la Ciudadanía es la exaltación de lo cris-
tiano dejando fuera lo humano. No todos profesan de
hecho ni deben hacerlo, la total moral cristiana,
pero sí aquella esencial parte
que se refiere
al ámbito de la ética

* * *

Un juicio de amigo.
¿Le hará pecar de vanidad al autor?

“He leído el texto y creo sinceramente que
es un escrito sumamente pedagógico, que
me revela de nuevo que el autor es hijo de Descartes:
ideas claras y distintas. Tiene fe cristina,
pero es un racionalista …como Dios manda.
He leído prácticamente todo lo que se ha publicado
sobre Educación para la Ciudadanía,
pero su texto es pedagógicamente lo más valioso.
Hará mucho bien, como decían los antiguos.
Respecto a contendidos me ha gustado
y no veo nada que quitar o añadir.
Tiene que salir pronto para que llegue
sobre todo a personas del área de educación”.

Rafael Díaz Salazar



. PEDIDOS Nueva Utopía
C/ Fernández de los Ríos, 2-3º -Izda.
28015 – Madrid
Tel.: 91 4472360 // Tel. y Fax: 91 4454544
E-Mail: bforcanoc@tiscali.es
80 Págs. - 3 euros ej.


imagen
CIUDADANIA 1

[Introducción al tema:]

José María García-Mauriño
8 de Octubre de 2007


1.- Qué es lo que pasa con esta asignatura de “Educación para la Ciudadanía”que ha armado tanto revuelo:

1.1. Los datos del conflicto:
Hay un hecho concreto: el Gobierno por medio de la Ley Orgánica de Educación (LOE) ha establecido en Octubre de 2006 con carácter obligatorio para todo el Estado español, una asignatura para la ESO que se llama “Educación para la Ciudadanía”. Ante este hecho ha habido una confrontación seria entre dos posturas distintas: la Jerarquía de la Iglesia (Obispos, amplios sectores del catolicismo conservador, padres de familia y organizaciones católicas) y el Estado Laico y sectores críticos. ¿Qué es lo que pretenden cada uno de estos sectores?

1.2. Lo que dice el sector católico:
 La Conferencia Episcopal Española en su declaración del 2 de Marzo de 2007 critica la Ley Orgánica de la Enseñanza (LOE) porque, según los obispos, pertenece a los padres elegir el tipo de formación moral que deben recibir los hijos (art. 27.3 de la Constitución). Pero identifica ese derecho de los padres con una única vía: la asignatura de Religión católica, evaluada, según los acuerdos Iglesia-Estado de 1979.
 La frontal oposición de los obispos a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, según el documento oficial de la Conferencia Episcopal, se basa en que es una asignatura obligatoria que pretende formar la conciencia “moral y cívica” de todos los alumnos.
 Dos son los argumentos en que dicen apoyar su rechazo. Uno, que el Estado se arroga un derecho que sólo a los padres corresponde: la educación de la conciencia moral de sus hijos. Otro, que la asignatura va a convertirse en una herramienta eficacísima del gobierno para el adoctrinamiento político y para la imposición de su ideología laicista. En un acto público, el arzobispo de Toledo cardenal Antonio Cañizares se ha atrevido a decir que “colaborar con la implantación de la nueva asignatura es colaborar con el mal”.
 Para Rouco, Cardenal Arzobispo de Madrid, en una conferencia que dió en la Iglesia de la Concepción de Madrid (el Jueves 29 de Sbre, en lugar de la Misa de 8) dice que la obligatoriedad de cursar Educación para la Ciudadanía en todos los centros educativos, públicos y privados, deja a la asignatura de Religión “en precario”. “La devaluación es plena”, insistió. Además, que “el Estado imponga una asignatura relega los derechos de los padres”, que, según él, pueden aceptarla o no. “En los colegios concertados pueden arreglarse para que la asignatura no sea un desastre del todo, pero el 80% de los colegios del Estado son públicos y sus alumnos no tienen elección”. Nadie se libra de “los efectos nocivos” de la nueva propuesta educativa. Propuso usar “todos los procedimientos ético legales posibles” en contra de esta asignatura. ¿Cuáles? La objeción de conciencia, opción que “está éticamente bien consolidada” en los estados democráticos. “Es un deber de todos los católicos apoyarles a los objetores”, precisó.
 Dentro de la Iglesia católica pretenden impartir la asignatura, pero adaptándola al ideario de los centros católicos, apoyada por la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) y por el presidente de la Conferencia Episcopal Española. Supone haber frenado el golpe de la objeción de conciencia. Pero eso significa desnaturalizar el contendido de la asignatura al conceder a los colegios de la Iglesia, la libertad de adaptar los contenidos de la asignatura al ideario de los centros. Por ejemplo, la ley de divorcio será considerada por los centros con ideario católico contraria al orden divino y a la ley natural y explicada como un atentado contra la familia; la ley de interrupción voluntaria del embarazo puede ser interpretada como una incitación al crimen, más aún, al asesinato de los inocentes; los matrimonios homosexuales serán explicados como uniones inmorales e ilegales. ¡De nuevo la Constitución y las leyes democráticas sometidas a la religión!
 El gobierno ha vuelto a ceder ante la Iglesia, y por cuarta vez durante esta legislatura. Primero fue la negativa a denunciar los Acuerdos con la Santa Sede los Acuerdos de 1979 muy beneficiosos para la Iglesia católica. Después, Ley Orgánica de Educación, que considera la religión confesional como materia evaluable y contempla una alternativa. Posteriormente, la subido del tipo del 0,52 al 0,7 % en la declaración de la renta a favor de la Iglesia católica, con exclusión de las otras iglesias y religiones. Y ahora, la desnaturalización y, en cierta medida, la confesionalización de la Educación para la Ciudadanía.

1.3. La postura del Estado:
La Constitución española:
Los obispos informan de un posible derecho a la objeción de conciencia frente a la asignatura desde dos presupuestos que resultan inexactos por incompletos. Se recoge en el artículo 27.3 de la Constitución: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, pero omiten el 27.2, que es el realmente atinente al caso: “… La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”., que es de lo que trata esta asignatura.

El Ministerio de Educación y ciencia:
Así explica en su introducción oficial a esta asignatura este Ministerio: La educación para la ciudadanía tiene como objetivo favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad y la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable. Esta nueva materia se propone para que la juventud aprenda a convivir en una sociedad plural y globalizada en la que la ciudadanía, además de los aspectos civiles, políticos y sociales, incluya como referente la universalidad de los derechos humanos que, reconociendo las diferencias, procuran la cohesión social. Estos contenidos no se presentan de modo cerrado y definitivo, porque un elemento sustancial de la educación cívica es la reflexión encaminada a fortalecer la autonomía de alumnos y alumnas para analizar, valorar y decidir desde la confianza en sí mismos, contribuyendo a que construyan un pensamiento y un proyecto de vida propios.

No añade nada a lo programado anteriormente, en el año 2000,
En la nueva asignatura no hay prácticamente ningún contenido que no contemplaran ya las normas de la asignatura de Ética del año 2000 de Pilar del Castillo, ministra de Educación con el PP. Así lo confirma Luis María Cifuentes, presidente de la Sociedad Española de Profesores de Filosofía, que participó en la redacción del texto del PP que reguló la Ética en 2000.

Lo propio de toda Unión Europea:
La Unión Europea incluye como objetivo de los sistemas educativos velar por que entre la comunidad escolar se promueva realmente el aprendizaje de los valores democráticos y de la participación democrática con el fin de preparar a las personas para la ciudadanía activa. Resulta sorprendente comparar esa actitud de la Iglesia católica con la de las Iglesias protestantes, que han asumido sin reticencias la modernidad y la secularización y que conviven cómodamente en situaciones de laicidad, e incluso de Iglesias católicas nacionales, como la francesa o la alemana, con esta actitud de los obispos españoles que recuerda a las condenas de los documentos pontificios del siglo XIX, antiliberales y antiilustrados.


2.- Nuestras reflexiones:

2.1. Existe un pluralismo moral:
En el último cuarto de siglo la sociedad española ha experimentado profundas trasformaciones sociales y culturales. Uno de los cambios más significativos ha sido el proceso de secularización y la aparición de un pluralismo moral que no admite imposiciones dogmáticas de ningún tipo en el ámbito de los valores y las normas morales individuales y sociales. Así, la religión católica que, durante muchos siglos, fue en España la base de las convicciones morales de gran parte de la población, ya en la actualidad no es el único referente ético para una mayoría de los ciudadanos.

2.2. Vivimos en una sociedad laica:
El objetivo de la laicidad es que cada ciudadano pueda ejercer libremente sus
opciones morales, siendo la neutralidad expresa del Estado el mejor modo de garantizar una efectiva, e igual, libertad de conciencia para todos.
La laicidad es ante todo, una ética ilustrada que promueve los valores de la libertad, de la igualdad y de la justicia entre todos los seres humanos, con independencia de su adscripción religiosa. Por eso, la filosofía de la laicidad defiende que en los países democráticos debe admitirse el pluralismo desde una perspectiva abierta que integre a todos los ciudadanos en la sociedad, al amparo de las mismas leyes y disfrutando de los mismos derechos. El concepto de ciudadanía debe mucho a la filosofía laica, ya que sostiene la igualdad de trato para todos y la obediencia a unas mismas leyes democráticas que han sido hechas entre todos y que obligan a todos por igual. Ser ciudadano es ser sujeto de derechos y de obligaciones en el marco de una convivencia democrática, regulada por el respeto a la ley. La convivencia requiere una actitud de respeto y de tolerancia entre todos los ciudadanos

2.3. La Constitución establece el carácter aconfesional del Estado (art. 16.3):
El Estado español es laico, y sus leyes y decretos afectan a todas sus instituciones, servicios y centros públicos. Sin embargo dicha aconfesionalidad se ve continuamente limitada o perturbada por la permanencia de usos confesionales de carácter oficial (Misas por los soldados muertos en Afganistán) que la contradicen y sobre todo por la vigencia de los Acuerdos sobre Asuntos Jurídicos, económicos, Educativos y Culturales de enero del año 1979, firmados como tratados internacionales entre el Estado español y el Vaticano y que en consecuencia gozan del carácter de ley positiva. La mayor parte de los conflictos y problemas que han saltado últimamente a la opinión pública, desde los despidos de profesores de religión hasta ciertas inversiones realizadas en Gescartera, (¿recuerdan al Obispo de Valladolid?) tienen su origen en la pervivencia de un sistema concordatario históricamente superado y predemocrático de relación entre la iglesia y el Estado, propio de los años del franquismo.

2.4. Los grados de pertenencia:
Hay diversos grados de pertenencia a la comunidad política. 1º) Somos Seres humanos y como tales tenemos todos los derechos y deberes propios de toda persona humana. 2º) Somos ciudadanos pertenecientes a un país concreto como España y gozamos de la garantía jurídica, constitucional, propia de un Estado de Derecho, de todos esos derechos. 3º) Cada cual, libremente, elige unas creencias religiosas; católicas, protestantes, musulmanas, etc. Y creencias políticas de tal o cual postura conservadora o más crítica, sin tener que pertenecer a ningún partido político.

2.5. Ser ciudadano/a es tomar posiciones:
Significa tomarse en serio lo que ocurre en este país, como cosa que nos preocupa a todos. Este conflicto se ha aireado demasiado por los Medios de comunicación con notables deficiencias de información. Y esto nos pone en situación de tener que pensar un poco al tratarse de un hecho significativo de este momento, en esta sociedad, que no podemos pasar por alto. Pensar y decidir por cuál modelo nos quedamos. ¿Tenemos razones, argumentos, creencias, análisis para preferir el modelo de la jerarquía y de amplios sectores católicos conservadores? ¿O nuestro pensar se inclina por analizar los datos que nos ofrece la realidad de este conflicto, un pensar propio de personas que intentan conocer las cosas por cuenta propia?
El pensar no es ajeno al sentir. El sentimiento es ya un modo de conocer. Los pensares de tipo católico están empapados de sentimientos cristianos de nuestros padres y abuelos y se traducen en creencias, pero no son de Fe, basados en el Evangelio.

Somos personas adultas, no adolescentes ni jóvenes que empiezan a vivir, Tampoco somos ignorantes de lo que pasa a nuestro alrededor, ni tampoco somos minusválidos políticos o sociales o religiosos que necesitan que nos lleven en la silla de ruedas de la jerarquía católica. Caminamos con nuestros propios pies por la senda que vamos eligiendo.

o Ser ciudadana/o es ser conscientes de que vivimos en esta sociedad capitalista que domina los medios de comunicación, que nos contamina y apenas nos deja margen para pensar por nosotros mismos.
o Ser ciudadanas/os y no vasallos es pensar y decidir por sí mismos (Kant, “sapere aude”, atrévete a pensar por ti mismo) y no por lo que nos dicen en la TVE, en la Prensa, o en las Homilías de los curas, o en los rumores de la calle. Lo que todo el mundo piensa, lo que dice todo el mundo, dejarse llevar por lo de siempre, lo no conflictivo, lo cómodo. Es tener la Libertad de pensar, ejercer el Derecho a la Libertad de pensamiento, de leer, de estar informado y documentado, de reflexionar solo o con otros.

o Ser ciudadana/o de verdad es ejercer una ciudadanía activa, tener la libertad interior de no sujetarse a las normas de este orden establecido, no ser esclavo de opiniones no contrastadas. Liberarse de los miedos que todos tenemos al qué dirán, qué van a pensar, qué van a decir mi familia, mis padres, mi marido o mujer, mis amigos o vecinos. Es ser una persona muy libre, que supone va alcanzando un grado alto de crecimiento personal. Y tomar postura ante este hecho conflictivo que tenemos aquí y ahora.

En los próximos meses trataremos más en profundidad qué significa ser de verdad Ciudadano del Mundo, qué es la Ciudadanía, los problemas de la dignidad y los Derechos Humanos, la Convivencia social y su relación con la Política, la Democracia vivida día a día, etc.

---ooOoo---
imagen
Asignaturas para padres



Nuestros hijos ya han vuelto al colegio, a la formación profesional o a la universidad. Este año me he visto sorprendido con la exigencia a los padres de cursar asignaturas propias y específicas. Sin ellas -me dicen- será imposible que mis hijos se desarrollen emocional e intelectualmente. Estoy alarmado. Ahora resulta que el que tengo que formarme soy yo. El aprovechamiento y desarrollo de mis hijos -me aseguran- depende de mí, de mi mujer y del entorno familiar, además de la concurrencia de su esfuerzo.

Me limitaré, para no alargarme, a espigar algunos párrafos de los libros de texto que nos tocará estudiar y ejercitar. Veamos:

Libro del amor:

 El elemento determinante para educar bien a los hijos es que sus padres se quieran y les quieran.
 El otro día, al reprochar a mi hijo de 14 años el bajón que habían dado sus notas, me espetó este comentario que me dejó frío: ¿Tú crees que, cuando os veo a mamá y a ti en el plan que estáis, puedo sentarme a estudiar?
 Deja de preocuparte tanto por tus hijos y preocúpate un poco más de resolver tus diferencias con el otro cónyuge. Ese es el mayor bien que podemos hacer a los hijos.
 Muchos padres tienen miopía aguda para ver los problemas de sus hijos. No reparan, por ejemplo, en el daño que ellos mismos les producen con sus discusiones o malos ejemplos.
 El matrimonio no puede reñir, ni en broma, delante de los hijos.
 Querer a los hijos es mucho más que darles un capricho. Es también saberse tragar esa supuesta injusticia del otro cónyuge para no herir a los hijos, que no tienen culpa de nada. Ellos son los únicos inocentes y los que más caro pagan las consecuencias de las peleas entre sus padres.

Libro del tiempo:

 ¿Sabemos dar al otro y a nuestros hijos algo de nuestro tiempo? ¿Estamos dispuestos a reservar unos minutos al día, unas horas a la semana, para dedicarlas a los nuestros? ¿Sabes lo que es compensar la exigua cantidad con tiempos de calidad?
 Nos escudamos en las prisas de nuestra época para pasar por nuestra familia como fantasmas. Sin embargo, siempre sacamos tiempo para aquello que verdaderamente nos interesa: ese viaje, esa visita, ese partido, ese programa... Por no citar las evasiones indecentes de algunos.
 Un niño de 10 años preguntó a su padre cuánto le pagaban en su trabajo por una hora. El padre, con ganas de quitárselo de encima, le contestó que 50 euros. A la noche siguiente, cuando el padre llegó a casa y se sentó ante el televisor, el chavalillo se le acercó y le dio 25 euros en monedas, todos sus ahorros. Ante la cara de sorpresa del padre, el niño susurró tímidamente: es por media hora de conversación conmigo.


Libro del respeto:

 Si, por desgracia, la llama del amor se ha debilitado, no traspases nunca, nunca (ni siquiera circunstancialmente) la frontera del respeto, ni con actos, ni con palabras, ni con omisiones. El respeto es la base de cualquier convivencia y relación humana. Debemos respeto, incluso, a los animales, a las plantas, a la naturaleza entera. ¿Se lo vas a negar a tu cónyuge o a tu hijo?
 Muchas rupturas traumáticas tienen por causa el derrumbe previo del respeto.
 El respeto a personas y cosas es la mínima aportación a la educación de tus hijos.
 Algunas "buenas familias" no se explican por qué sus hijos se extravían. La causa está, muchas veces, en la falta de respeto en el ambiente familiar.
 Procura no aplicar castigos físicos a tus hijos. Pero, si las circunstancias te obligan a ello, nunca les golpees o amenaces en el rostro, es el lugar del máximo respeto.

Libro del sexo:

 La relación sexual entre los esposos es la expresión máxima de unidad y afecto que puede darse entre dos seres humanos. No la degrades.
 No confundas relación sexual con excitación genital. La primera es entrega y comunicación entre dos personas con profunda unidad y vínculos afectivos. La segunda es un mero desahogo fisiológico. No conviertas a tu pareja en una cloaca o en mero placebo. Como mínimo, respeto. Caminad el sendero gozoso de la comunicación profunda y la entrega mutua. No prostituyáis vuestro matrimonio.
 Las expresiones de amor delante de los hijos les hacen bien, pero nunca deben tener contenido sexual. (Ya sabes, ciertos besos y abrazos, manos sinuosas, gestos íntimos, palabras picantes, chistes verdes, etc.). Las legítimas y preciosas expresiones sexuales de vuestro amor deben quedar en la intimidad. Desarrollaremos en el curso los efectos nocivos de los comportamientos imprudentes en este terreno.
 Explicad a vuestros hijos, en el momento oportuno y paulatinamente (se concretará en el curso), los secretos del sexo. No esperéis a que se lo cuenten otros. Contestad con naturalidad a sus preguntas en la extensión y profundidad adecuadas a su edad.

Hay otras asignaturas con sus respectivos libros, que sólo puedo citar por falta de espacio: - La gestión de tensiones y conflictos. - La cirugía traumática en el matrimonio. - El cuerpo y la educación.

Este año los padres vamos a tener que hincar los codos y aplicarnos de lo lindo. Algún día os contaré.



Jairo del Agua
jairoagua@orange.es


============================================
EPISCOPADO EN REBELDÍA. Editorial de El País

Crece la tensión en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, contestada por el Partido Popular y por la Conferencia Episcopal Española. Algunos barones regionales del principal grupo de la oposición, como Esperanza Aguirre, han venido a coincidir con la asamblea de los obispos en objetar la enseñanza de esta materia, que comenzará a impartirse el próximo curso. Si el reproche que cabe hacer a los prelados es que basan su crítica en afirmaciones que no se corresponden con la realidad, el que incumbe a la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene que ver con el respeto a las instituciones: como parte del Estado que es la autonomía que dirige, no puede ser declarada territorio sin ley.
La Conferencia Episcopal se ha encontrado con una contestación inesperada dentro de sus propias filas, con lo que se demuestra que la actual jerarquía eclesiástica no representa, ni mucho menos monopoliza, el sentimiento de los católicos en España. La poderosa Federación Española de Religiosos de la Enseñanza ha expresado su disposición a actuar según se espera que lo hagan los ciudadanos de un Estado democrático: cumpliendo la ley. La organización que agrupa a la mayoría de los colegios católicos considera la polémica desenfocada y desproporcionada. Algo que, al parecer, no es del agrado de los obispos, que han sostenido argumentos tan insólitos como que impartir la asignatura en un centro era “colaborar con el Mal”. Ojalá el Mal, de existir con esos tintes apocalípticos, se manifestase a través de expresiones tan apacibles y benéficas como la Educación para la Ciudadanía.
Los obispos vienen denunciando desde hace tiempo el “alarmante laicismo” de la sociedad, considerándolo como el “drama de nuestro tiempo”. Tal vez le convendría a la Conferencia Episcopal contemplar la realidad tal y como es, y comprobar que si se quisiera subrayar un drama entre los muchos que padece nuestro tiempo sería el que está provocando el integrismo, la voluntad de fundir la creencia religiosa y el poder político, según pretenden hacer con el aplauso de algunos dirigentes del PP. Los obispos se quejan de que se está coartando su libertad sencillamente porque el Estado no les permite que ellos coarten la de todos. Incluso la de los centros religiosos que han rechazado declararse en rebeldía, como les anima a hacer este montaraz episcopado.






CIUDADANÍA, MÁS QUE UNA ASIGNATURA.
Eusebio Losada, ‘Uxe’

El Correo

Asistimos en este tiempo a una intensa controversia en torno a la inclusión en el currículum educativo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos; debate que ha llegado al parlamento del Estado en las sesiones denominadas “sobre el estado de la nación”. Las posiciones no son sólo distintas, sino enfrentadas. ¿Están en juego el bien y el mal?, ¿esta asignatura torpedea los pilares de una recta moral?, ¿puede el Estado o el partido en el gobierno arrogarse el derecho a educar cívica y éticamente a los ciudadanos?, ¿sus contenidos hacen tambalear las bases de nuestras familias?
He ahí grandes cuestiones que salen a la palestra pública de una sociedad cuyas transformaciones están siendo de tal calado para el futuro que, honestamente, creo que es mejor mantener una actitud abierta que subirnos al burro de la cerrazón y el inmovilismo visceral.
Me he tomado la molestia de leer los contenidos que se plantean en Educación para la Ciudadanía y, francamente, no encuentro motivos que susciten desazón o preocupación en los ciudadanos ni en las familias que componen nuestro tejido social. Es más, creo que sus principios son de gran ayuda para la convivencia y la cohesión social: el reconocimiento de la unidad en la común humanidad; el fomento de la tolerancia y el respeto al pluralismo, a la diversidad e interculturalidad; la igualdad radical de toda persona. Dejando a un lado posturas extremas procedentes de las actitudes opuestas del absolutismo y del relativismo –ambas coincidentes en su dogmatismo-, estos principios caminan más por la vía de la corresponsabilidad en el presente y el futuro de la humanidad.
Mujeres y hombres somos iguales en dignidad, derechos y deberes. Mujeres y hombres somos distintos en lo referente al género, lo que a todos nos enriquece. A los asentados aquí hace tiempo y a los venidos de otras geografías nos unen los mismos rasgos que constituyen el ser personas, y nos enriquece la hermosa variedad de colores, sensibilidades, rasgos culturales, creencias e ideas. A las varias formas y orientaciones afectivo-sexuales que configuran a los seres humanos les une el derecho a la libre expresión de las mismas, a su reconocimiento social y jurídico. En el esfuerzo contra las múltiples discriminaciones que ejercemos contra las personas, estas categorías de ética cívica son firmes cimientos que merecen ser vividos, testimoniados y educados en todas las edades, también en las de nuestras jóvenes generaciones.
La fe que Dios me ha regalado y que en mi caso hunde sus raíces en el Evangelio de Jesús de Nazaret me ofrece la confianza y la fortaleza para intentar vivir conforme a esos principios. Yo no encuentro contradicción, sino coincidencia. ¿Es que no han sido inspirados en buena parte por la tradición cristiana que recorre nuestra Historia? Con un plus en cuanto a la defensa de los más débiles, a una querencia especial por los excluidos y marginados. Son los pobres y los discriminados el vértice del prisma desde el que el cristiano proyecta los rayos de luz de la solidaridad y la esperanza. Y contra la pobreza y el rechazo ningún antídoto mejor que la igualdad, edificada desde el conmoverse con las personas de carne y hueso en sus situaciones de dificultad.
No percibo ideología partidista por ningún lugar, ni de un signo ni de otro. Si observo, en cambio, la intención de recoger lo común de la ética ciudadana de nuestra actual sociedad, con un gran respeto hacia las diversas religiones y posiciones socio-políticas. Por eso mi razón y mi fe no pueden aprobar el rechazo y la condena hacia esta asignatura por parte de muchos obispos de mi propia y querida Iglesia. Cuando incluso los representantes de los centros de enseñanza católicos no se oponen a su impartición en las aulas, ¿qué miedos hay detrás de quienes pretenden hablar en nombre de todos los católicos, promoviendo la objeción de conciencia hacia esta materia?, ¿tienen de verdad miedo a que implique el adoctrinamiento de una supuesta ideología?
En eso sus predecesores no deberían haber colaborado mayoritariamente con la ominosa e ilegítima cuarentena antidemocrática franquista; entonces si que sufrimos un claro adoctrinamiento del régimen y una pretensión de imposición general de la moral católica oficial. ¿No será miedo a no ser ellos los que detenten el control de las costumbres y conductas de esta sociedad?, ¿no será miedo a una sociedad más madura, con unos principios cívicos y éticos sólidos para la convivencia, como los que veo reflejados en el desarrollo curricular de esta materia educativa?, ¿no ven que una buena parte de los católicos no pensamos como ellos?. Bien pudiera parecer que, también en esto, quisieran echar leña al fuego de la división social y no se dieran cuenta de estar faltando a la comunión del Pueblo de Dios. Es posible que el actual gobierno no haya hablado con todos los sectores que componemos esta variopinta polis; lo que parece más claro aún es que muchos de nuestros obispos ni siquiera han abierto las puertas al diálogo sobre este tema en el interior mismo de nuestras comunidades cristianas. Exigir más democracia a otros pide práctica de la democracia en la propia casa.
La ciudadanía es mucho más que una asignatura. La sociedad que yo conozco, en la que vivo, es multicolor. En mi barrio convivimos gentes de rasgos culturales distintos: unos somos payos, otros gitanos, los hay latinos de acá y de allende el océano, africanos del Magreb y de más al sur. Ropajes, creencias, religiones, convicciones…todo en plural. Mi hogar lo formamos tres vascos y dos magrebíes; los unos de fe cristiana, los otros musulmana; unos educados y hechos a unos moldes culturales y otros a otros. Nuestras paredes reverberan sonidos en euskera, castellano, árabe y lengua bereber. Coincidimos en lo que nos dignifica a todos: ser personas, nuestra común humanidad. Algo clave vamos descubriendo en la convivencia cotidiana: aprender a querernos. Todo un proceso que comienza con el primer conocimiento, sigue por la cercanía y el respeto, se acrisola con los roces, los rifirrafes en las ideas, la manifestación de sentimientos, la solidaridad en lo bueno y en lo malo de la vida de cada uno, la comprensión de las debilidades, de las pequeñas y grandes manías propias y ajenas.
Y lo que ocurre en mi casa no es más que un botón de muestra del conjunto de la sociedad civil. Esta, a través de las legítimas instituciones políticas, puede y debe dotarse de los medios que fomenten una educación cívico-ética de principios básicos emanados de las declaraciones de los Derechos Humanos y Civiles, en los que tenga también cabida el pluralismo de opciones concretas. Uno de esos posibles medios es una materia educativa. Su adaptación a cada edad, lugar y centro, su desarrollo, mejora y actualización en el marco escolar será consecuencia del esfuerzo en la nada fácil pero apasionante tarea educativa de padres, profesores y alumnos.

imagen
UN RETO: ¿EDUCAR O INDOCTRINAR? Juan A. Estrada, catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada
Diario de Cádiz
El pasado 11 de junio declaraba el cardenal Cañizares que la Iglesia no está suficientemente unida y tiene tantos grupos y tendencias que “parece como desgarrada o hecha jirones”. El 16 de junio ha afirmado que “impartir Educación para la Ciudadanía es colaborar con el mal”, replicando así al pronunciamiento del presidente de la Federación de Religiosos de la Enseñanza (FERE) de que “la objeción de conciencia no puede plantearse en los centros católicos”. No cabe duda de que la opinión pública toma conciencia, una vez más, de la división existente hoy en la Iglesia católica, que no sólo se extiende al tema de la asignatura en cuestión sino que afecta a otras muchas cuestiones. Y es que el catolicismo ha dejado de ser homogéneo hace mucho tiempo y mucho más la base ciudadana y laica de la Iglesia.
En lo que concierne a la asignatura de la Educación para la Ciudadanía chocan dos perspectivas. Por un lado, la del Gobierno, que pretende difundir los principios constitucionales y las leyes que rigen en el país. La educación cívica es cada vez más necesaria en una sociedad democrática de libertades, en la que la permisividad y la tolerancia exigen una conciencia ciudadana de respeto a los demás, de solidaridad en la vida social, y de toma de conocimiento de los derechos de los otros, que son el límite para los derechos del individuo. Después de décadas de dictadura y siglos de regímenes autoritarios, la sociedad civil española es débil y la transición económica y política necesita ser completada con un cambio en la mentalidad y actitudes. De ahí lo justificado de una educación cívica, que, por otra parte, se imparte en otras naciones de nuestro entorno con diversas denominaciones.
A esto se contrapone el miedo de la jerarquía católica a un “catecismo laico”, que trate temas, leyes y modelos opuestos a la doctrina oficial católica. Hay miedo a que se hable de los distintos modelos legales de familia, del derecho al divorcio, al aborto, al reconocimiento de la propia sexualidad, de los anticonceptivos y de otras muchas materias, como las de bioética. La realidad de una sociedad secularizada y laica, en la que muchos no son católicos y, a su vez, muchos católicos no se identifican con algunos pronunciamientos de la jerarquía, se contrapone al deseo jerárquico de influir en toda la sociedad y al miedo de los obispos a la indoctrinación moral y no sólo jurídica por parte de los gobiernos de turno.
En ambas líneas hay una amplia representación de posturas extremistas, mucho más cuando el tema de la asignatura es un instrumento político a utilizar para debilitar al adversario, sea éste el Gobierno o la oposición. Reconciliar ambas posturas, huyendo de los extremos, exige flexibilidad y capacidad de diálogo. Por parte de la jerarquía, aceptar el derecho de los gobiernos a educar para la democracia e informar de las leyes que existen, gusten o no a un sector de la sociedad. Por parte del Gobierno, dar posibilidad de que, al tratar las leyes, se puedan criticar y expresar las distintas corrientes ideológicas de la sociedad. En la democracia hay que acatar lo legislado, pero es válido luchar por cambiarlo e influir en la opinión pública mostrando sus limitaciones, contradicciones y posibles consecuencias negativas.
Parece ser que ésta ha sido la opción mayoritaria de los Religiosos de Enseñanza: impartir la asignatura y, al mismo tiempo, evaluar los distintos temas de acuerdo con el ideario del centro, necesariamente marcado por una comprensión cristiana de la vida. Educar en libertad supone crear espacios para la discusión, contraponer con argumentos las distintas opciones y hacerse eco de la pluralidad de la sociedad, sin esconder las propias convicciones. En una sociedad plural también la educación debe aceptar la diversidad de ideologías y opiniones existentes. Y esto exige capacitar a los alumnos y profesores para la convivencia desde el respeto a las distintas creencias y valores. Y sin renunciar, al mismo tiempo, para que el modelo de sociedad y de educación se adecue a las opciones políticas, culturales y sociales que cada uno defiende.
Este es el gran reto, que desborda con mucho la asignatura en cuestión, porque es condición sine qua non para la mayoría de edad en la sociedad y en la Iglesia.

=============================================
MANIFIESTO EN APOYO A LA “EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA”. Cristianos socialistas en el PSOE
Atrio
Sobre la nueva asignatura que instaura la LOE ya se ha discutido mucho en ATRIO. Hoy presentamos un MANIFIESTO redactado por un grupo que pretende siempre tender puentes. Con todas las adhesiones que se consigan será presentado al Ministerio de Educación y Ciencia y a la Jerarquía de la Iglesia Católica española.
MANIFIESTO EN APOYO A LA ASIGNATURA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
Los abajo firmantes, miembros del grupo de Cristianos Socialistas en el PSOE, junto con todos los que se adhieran con su firma al documento, manifestamos nuestro apoyo decidido a la asignatura “Educación para la Ciudadanía” (EpC) por estos motivos:
1.- En primer lugar apoyamos EpC porque concebimos la educación no sólo como aprendizaje de conocimientos y destrezas diversas sino que la entendemos, precisamente en cuanto cristianos que somos, como una formación integral, en “estatura, sabiduría y bondad”, a la que es esencial la educación en valores. La escuela no puede ser axiológicamente neutra ante la violencia, ni ante la desigualdad social, ni ante cualquier exclusión, discriminación o atentado a la libertad.
2.- En segundo lugar consideramos que EpC es una asignatura especialmente necesaria en nuestra sociedad, tal como así lo recomienda la propia Unión Europea. El pluralismo socio-cultural creciente, los cambios migratorios, el individualismo existente y la dificultad de socializar a las nuevas generaciones en los valores que sostienen la convivencia democrática exigen un esfuerzo añadido en la formación de sujetos con convicciones propias y autonomía moral, con sentido de solidaridad y de participación activa en lo público, y con un espíritu de convivencia entre identidades diversas. La educación en valores basada en la transversalidad, el modelo vigente desde la LOGSE, es necesaria pero se ha demostrado insuficiente.
3.- En tercer lugar, EpC lejos de ser una amenaza al derecho originario de los padres a la educación moral y religiosa de los hijos puede suponer una oportuna ayuda. Los padres sentimos una necesidad acuciante: que la sociedad y en particular el sistema educativo contribuyan a la educación de nuestros hijos, precisamente en la propuesta de valores. Esto debe hacerse desde la escuela y también desde los medios de comunicación, las redes sociales y las instituciones públicas, entre otros. Los católicos, también otros sectores de la sociedad, estimamos y valoramos la contribución de la Iglesia con sus comunidades e instituciones a la tarea de educar a nuestros niños y jóvenes. Pero entendemos que los obispos no pueden negar al sistema educativo y al estado el derecho a desempeñar un papel activo a través de una educación ético-cívica, como Epc.
4.- En cuarto lugar, EpC no es una propuesta ideológicamente partidista. Promueve la educación en los derechos humanos y los valores constitucionales. Está basada en valores compartidos en nuestra sociedad, buena parte de ellos, aportados históricamente y en la actualidad por el propio cristianismo católico. En el diseño curricular, como es observable en los libros de texto, el Ministerio de Educación y Ciencia ha evitado contenidos sobre los que hay división social, como es el caso del matrimonio homosexual. Prueba de ello es el acuerdo de la FERE y de diversas ONGs católicas con el currículo aprobado de EpC. Además la autoría de profesionales cristianos de la ética y la teología en la publicación de los libros de al menos cuatro importantes editoriales Santillana, SM (católica), Anaya y Pearson-Alhambra es una nueva muestra de que EpC no es ideológicamente partidista.
5. Esta Educación para la Ciudadanía no justifica en modo alguno la oposición frontal de la nota de la Conferencia episcopal del 20 de junio de 2007. Si ya es desproporcionada esta oposición raya en lo inconcebible el estímulo o amparo de la objeción de conciencia, más aún tras la lectura de los textos de EpC ya editados. Estamos convencidos de que existen obispos que no tienen mayor problema en aceptar esta propuesta de la Ley de Educación. No pocos de ellos comparten la opinión favorable a EpC del eminente teólogo de la Universidad Pontificia de Salamanca Olegario González de Cardedal. En efecto, la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias. Los obispos sensatos deben expresar públicamente su opinión, también los teólogos, las comunidades cristianas, las congregaciones religiosas y los cristianos laicos. La situación ha introducido una confrontación artificial en el interior de la educación católica y de la Iglesia española. Nos lleva a un enfrentamiento que no queremos ni entre nosotros ni con la sociedad. La nota nos ha exigido toma de posición pues ésta es: nuestro apoyo más decidido a la asignatura Educación para la Ciudadanía.
Madrid, 23 de junio de 2007
PRIMEROS FIRMANTES:
Carlos García de Andoin, Coordinador federal de Cristianos Socialistas, profesor de Fe y Política en Instituto de Teología y Pastoral de Bilbao. DNI: 14.594.535-T.
Fernando Vidal, profesor de Sociología de la Universidad Pontificia de Comillas. DNI: 36.096.740-B.
Reyes Mate. Investigador del Instituto de Filosofía del CSIC. Ex Secretario de Estado de Educación. DNI: 10465.791-R.
Pilar De la Vega, Catedrática de Secundaria, ex Delegada del Gobierno de Aragón (Zaragoza). DNI: 17.682.192-E.
Elvira García, profesora de Enseñanza Secundaria y primer teniente alcalde de Alacuás (Valencia). DNI: 73.746.654-Y.
Víctor Urrutia, Senador, Catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco (Bilbao). DNI: 15.751.575-W.
Prado Pérez de Madrid, Delegada de Bienestar Social de la Junta de Castilla-La Mancha (Ciudad Real). DNI: 5.633.863-J.
Jordi López-Camps, Director de Formación de la Diputación de Barcelona. Ex director de Asuntos Religiosos de Cataluña (Barcelona). DNI: 38.471.455-E.
Francisco Javier Bermejo, Profesor de Ética del Trabajo Social de la Universidad Pontificia de Comillas. DNI: 6.984.268-L.
Juan Francisco Rodríguez, Doctor en Teología y profesor de Filosofía en Enseñanza Secundaria (Madrid). DNI: 50.449.910-P.
Juan Carlos Rebollo, profesor de Formación y Orientación Laboral en Secundaria de centro concertado de la Compañía de Jesús y abogado de Cáritas (Burgos). DNI: 13.122.874-V
ADHESIONES
Para adherirse al Manifiesto, pulsar en:
http://www.atrio.org/?p=791″

imagen
CREYENTES Y CIUDADANOS. Reyes Mate

El País

Soy autor de un libro dedicado a los profesores de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Lo he hecho pensando que ejercía el noble arte de la ética política, así que debería asombrarme del comunicado de los obispos que descalifica esa incursión como atentado a derechos de los padres. Pero no me asombro porque fue lo mismo que dijeron sobre el divorcio y la LODE, aunque los protagonistas fueran el hábil Tarancón, el bueno de Díaz Merchán y, ahora, el duro de Rouco.
Se echa de menos lo mejor de una tradición tan fecunda como la cristiana
El problema para la Iglesia es la familia y la sexualidad, reducto de un imperio venido a menos
La Iglesia española tiene un esquema mental con el que mide la relación de la política con la moral y es ésta: existe un derecho natural que tiene sus principios establecidos sobre lo que es bueno y malo en la vida privada y pública. Como su representante en la tierra es la Iglesia católica, hay que atenerse a ésa cuando se legisle sobre el particular. Este supuesto va cambiando de piel: ya no se habla de derecho natural sino de un “derecho originario e inalienable”; ya no se presenta la Iglesia como garante del mismo, sino que se le atribuye “a los padres y a la escuela” (privada); ya no afecta a toda la vida social, sino sólo a la familia y a la sexualidad.
Los números 11 y 12 de la declaración del pasado 21 de junio son fiel reflejo de esta teoría. Suena la alarma cuando constatan que la citada asignatura pretende “la formación de la conciencia moral de los alumnos”. Eso es una grave lesión “al derecho originario e inalienable” de los padres y de las escuelas privadas (las publicas tienen que ser ideológicamente “neutrales”), únicos habilitados para “elegir la formación moral que deseen para sus hijos”. La LOE, al no respetar estos principios, permite que el Estado “suplante a la sociedad como educador de la conciencia moral”, con lo que la formación moral degenerará en adoctrinamiento.
¿Pretende la nueva asignatura formar la conciencia del alumno? Claro que sí, pero sólo en lo que afecta a sus derechos y deberes ciudadanos. ¿Puede el Estado, es decir, los representantes del pueblo, legislar sobre asuntos de convivencia de una manera distinta a como lo plantearía ese famoso derecho natural gestionado por la Iglesia? Es evidente que puede. Lo reconoce el propio documento cuando lamenta que Educación para la Ciudadanía no se haya limitado a explicar la Constitución y los Derechos Humanos. Se puede hablar de tolerancia, de ciudadanía, de responsabilidad, de paz y reconciliación, de la pobreza en el mundo y del medio ambiente.
Eso forma parte de la moral pública y hablar de eso no parece que atente “al derecho originario”. Se puede hablar de ello sin peligro de adoctrinamiento porque la educación cívica no significa que se hable de sus temas sin sentido crítico. Se puede criticar la democracia realmente existente desde lo que Aranguren llamaría “la democracia como moral” y los derechos humanos tienen flancos muy vulnerables. Eso forma parte de la famosa “libertad de enseñanza” que no es sólo el derecho a crear centros privados con ideario religioso, sino también libertad de cátedra en la escuela pública y en la privada. El respeto al sentido crítico consolida la convivencia más que cualquier apología.
Reconozcamos que aquí la Iglesia ha dado un paso adelante. No están tan lejos los tiempos en los que la Iglesia condenaba la libertad de conciencia, la libertad de enseñanza, el liberalismo, la democracia y hasta perseguía los derechos humanos; y más cercanos, en los que no había más moral pública y privada que la suya. Como suele decir el teólogo alemán Johan Baptist Metz “no hay un solo valor moderno que no haya sido desacreditado por la Iglesia”, aunque muchos de ellos han salido del seno del cristianismo.
El problema es la familia y la sexualidad, último reducto de un imperio temático venido a menos. El alumno puede oír juicios sobre el matrimonio gay que no concuerden con lo que le digan en clase de religión católica. ¿Justifica esta disonancia le negación de la asignatura? Desde luego nada impide que, en nombre de la libertad de cátedra, un profesor de la escuela pública critique esa figura y otro, de la privada, la elogie. Lo importante es que se conozca esa modalidad jurídica y se la pueda juzgar libremente.
Esta confrontación entre Iglesia y Gobierno por una asignatura semejante no la han dado los franceses ni los alemanes, sin duda porque tienen otra idea del lugar de la religión en democracia. Resulta difícil imaginar a un obispo francés diciendo que no se pueden defender los derechos republicanos en una escuela católica o exigiendo “neutralidad ideológica” en la escuela pública. La diferencia es que mientras en el país vecino el republicanismo forma parte de la cultura general, aquí la versión escolástica del derecho natural es residual. Eso explicaría por qué la Iglesia francesa es socialmente tan influyente, pese a la rigurosa laicidad del Estado, y aquí cada vez lo es menos, pese a la complaciente “aconfesionalidad” del Estado español.
Se equivoca gravemente la Iglesia española si mide su presencia social por el eco que encuentra en un partido político. Ese eco es ruido y la triste verdad es que cada vez interesa menos su discurso a los creyentes, también a los de ese partido, y al conjunto de la sociedad española. Es verdad que no corren tiempos favorables a la lírica, pero se echa de menos una voz que despierte lo mejor de una tradición tan fecunda como la cristiana que es algo más que familia y sexo.
Reyes Mate es autor de Luces en la ciudad democrática. Guía del buen ciudadano, Pearson, Madrid, 2007

imagen
SOBRE LA GUERRA DECLARADA POR LOS OBISPOS A LA ASIGNATURA “EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS”.-

Como creyente, me siento verdaderamente escandalizado por las declaraciones “belicistas” de nuestros obispos en contra de la nueva Asignatura “Educación por la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, hasta el punto de que amenazan de enfrentarse a ella “con todos los medios legítimos posibles”. Parece evidente que estas palabras aluden, aunque expresamente no lo digan, a la objeción de conciencia, que ya algunos obispos del sector más ultraconservador, venían anunciando.

Curiosamente, coinciden una vez más, con los planteamientos del principal partido de la oposición que ya ha dicho que, de llegar a gobernar,, suprimiría dicha ley.

No puedo entender que los obispos, aún pretendan aferrarse a posiciones más propias del nacional-catolicismo que a las de un Estado Democrático de Derecho, donde las leyes no las imponen los obispos, sino el Gobierno. Un Gobierno que, simplemente, tiene que gobernar para todos los ciudadanos, no sólo para los católicos.

Y que lo que pretende, a la vista de una pérdida cada vez más acusada, de valores democráticos y de respeto a los Derechos Humanos, es intentar educar en esos valores humanos que se están perdiendo como son : la falta de responsabilidad social, de respeto a los que piensan diferente a nosotros, a los que son de culturas, etnias o religiones distintas, la falta de sensibilidad por los problemas de los más marginados de la Sociedad, la falta de respeto en las relaciones sociales, escolares , familiares etc…

Pérdidas de valores que está ocasionando el aumento de problemas como la violencia de género, acoso escolar, laboral, posturas racistas, xenófobas, violencia en general etc…

¿Cómo pueden los obispos oponerse a que se eduque en estos valores democráticos? Es una obligación del Estado hacerlo para todos los ciudadanos. Más, cuando, como ellos saben, es la Unión Europea la que recomienda vivamente a los estados miembros, que se eduque en estos valores, como ya se está haciendo en unos 15 países de la Unión Europea.

Está claro que esto no le hace la competencia a la enseñanza de las diversas religiones, que podrán impartirse incluso en los propios centros escolares según contempla la Ley. La enseñanza de la religión la recibirán los que la deseen. No va contra ella, no interfiere para nada. Se le respeta totalmente.

Da toda la impresión de que nuestros obispos ven en esta nueva asignatura una “competencia” a la clase de Religión, cuando son cosas distintas. La Religión la recibirían los que la deseen y la “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” la recibirían todos los ciudadanos, sean o no creyentes.

Parecen que quieren decir que quien sólo puede educar en valores morales es la Iglesia Católica, con los propios criterios morales suyos. Y que por tanto es la Iglesia la única que puede impartir la moral en los centros educativos.

¿No pueden entender la autonomía de un Estado Laico y que el Gobierno debe gobernar para todos sin excepción?

Tampoco aceptan nuestros obispos condicionamientos del Estado para el cese de los profesores de Religión. Aparándose en un Concordato cuasi pre-democrático, pretenden que el Estado pague a los profesores de Religión, pero que ellos puedan expulsarlos “a su criterio”, sin garantías democráticas, sin rendir cuentas a nadie. Como si estuviéramos todavía en el anterior régimen.

Yo creo que ya va siendo hora de que se le de “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” y que, en esta separación de poderes ( el del Estado y el de la Iglesia), nuestros obispos sepan situarse con dignidad y decoro, adaptándose a los nuevos tiempos y no reclamando siempre, una y otra vez, el dichoso Concordato, que está claro es un marco de referencia caduco y obsoleto para los tiempos que corren, pero que a los obispos les sirve para mantener unas prerrogativas y unos privilegios decimonónicos, hoy impresentables ante nuestra Sociedad.

Por eso, yo, como creyente, quisiera pedir a mis obispos que, ya que debe haber algún tipo de relación jurídica entre el Estado Español y la Iglesia Católica, tengan la dignidad de reclamar un nuevo texto que se adapte al Estado Democrático actual y donde se garanticen plenamente los Derechos Humanos de todos los ciudadanos. Que no se pueda más cesar a unos profesores de religión por los motivos tan arbitrarios como los que ahora se están expulsando, justamente porque los ampara el actual Concordato predemocrático, que es motivo de todas las discordias y que no sirve para los tiempos actuales