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MOCEOP SOBRE LA CONDENA DEL LIBRO DE PAGOLA SOBRE JESÚS
La Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española que preside el polémico cardenal-Arzobispo de Valencia Agustín García Gasco, acaba de publicar una nota condenando el libro de Jose Antonio Pagola “JESÚS, APROXIMACIÓN HISTÓRICA”, como "incompatible con la fe"
Desde Moceop queremos dejar claro que no compartimos ese juicio condenatorio, ya que, creemos, que este libro es una obra teológica importante, significativa y que ha sido escrita, no solo desde la investigación y el rigor científico sino también desde la fe.
Hemos leído y releído el libro (no como algunos obispos que lo han condenado sin leerlo, como han reconocido) y podemos afirmar que su lectura no nos confunde ni nos desorienta sino que nos acerca al Jesús de nuestra fe, nos enriquece y nos ayuda en nuestro crecimiento personal.
Sabemos que esta obra ha tenido una gran aceptación y que está sirviendo de ayuda a muchas personas y comunidades cristianas, que lo están usando como medio de reflexión y de oración,
Por otra parte, queremos defender la dignidad de su autor, ya que, a través de su trayectoria vital, conocida por todos (sacerdote, teólogo, profesor, rector del seminario, Vicario General) siempre ha demostrado ser un hombre de fe profunda: " es difícil acercarse a Jesús y no quedar atrapado por su persona", dice el mismo Pagola. Por ello, nuestro apoyo y solidaridad.
Como consecuencia no entendemos esa actitud condenatoria y creemos que no tiene justificación, y menos contando con la aprobación de monseñor Uriarte, bajo la fórmula eclesiástica del "nihil obstat" que "no encuentra en el libro ninguna afirmación que se desvíe de la fe y costumbres de la Iglesia”.
Denunciamos, por tanto, una vez más, el autoritarismo que existe en la jerarquía eclesiástica que nada tiene que ver con el mensaje de Jesús. La Comisión para la Doctrina de la Fe no ha tenido en cuenta para nada la opinión del Obispo de San Sebastián ni la valoración positiva de muchísimos cristianos.
Como Movimiento de Iglesia, nos importa más la transformación de nuestra tierra en un mundo más humano y solidario ( Reino de Dios) que los entornos eclesiásticos. Pero aún así seguiremos denunciando el abuso de autoridad y la práctica inquisitorial de nuestros jerarcas, que dañan gravemente la credibilidad de la Iglesia.
EQUIPO DE PRENSA DE MOCEOP
2 de Julio de 2.008
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Declaración del Foro Curas de Madrid
El JESÚS de José Antonio Pagola,
es el de la fe de la Iglesia Católica
El Foro Curas de Madrid, que cuenta en estos momentos con ciento once asociados, no podíamos ver con indiferencia la impugnación que, de una manera impropia e injustificada, han realizado algunos miembros de la Iglesia contra el libro (JESÚS, Aproximación histórica) de José Antonio Pagola, exégeta - teólogo y profesor de teología.
1. Volver a Jesús
Todos sabemos, y nos lo ha confirmado lúcidamente el Vaticano II, que una cosa es el cristianismo originario y otra el cristianismo histórico, y que este último acumula a veces abusos y contradicciones que enturbian y dañan la naturaleza del cristianismo originario. Es un deber en tal caso, volver a las raíces, al Jesús histórico que sustenta nuestra fe, observar los avatares y evolución de la tradición, y emprender un estudio que, si no puede proporcionarnos una imagen biográfica perfecta de Jesús , sí por lo menos una aproximación histórica lo más rigurosa y honesta. Por otra parte, viviendo en el siglo XXI, los “teólogos, según el Vaticano II, deben colaborar con los hombres versados en otras disciplinas y lograr de esta manera presentar a nuestro contemporáneos la doctrina de la Iglesia sobre Dios y la concepción cristiana del hombre y del mundo, de un modo que les sea más adaptado y, a la vez, más gustosamente aceptable por ellos” (GS, 62).
Con satisfacción y reconocimiento vemos que ha sido ésta la búsqueda emprendida por el autor:
“Mientras escribía estas páginas he pensado en quienes, decepcionados por el cristianismo real que tienen ante sus ojos, se han alejado de la Iglesia ... Por desgracia han conocido a veces el cristianismo a través de formas decadentes y poco fieles al Evangelio” (Pág. 8).
Para Pagola la persona de Jesús sigue enormemente ignorada y en muchísimas personas no ha representado nada en serio. Y, en ese sentido, sufre cuando oye decir de muchos que han dejado la religión para vivir mejor. “¿Mejor que con Jesús?”, se pregunta.
“En este trabajo he buscando aproximarme a la figura histórica de Jesús, estudiando, evaluando y recogiendo las importantes aportaciones de quienes están hoy dedicados de manera más intensa a la investigación de su persona” ( Jesús, pág. 6).
2. Una narración histórica de la vida de Jesús rigurosa y honesta
Cuantos firmamos este documento, somos viejos lectores del cristianismo. Pero, acaso, no hemos tenido tiempo , medios y circunstancias para conseguir una presentación tan clara, serena y atractiva de la persona de Jesús como la que nos presenta José Antonio Pagola. Un mérito suyo enorme, por el trabajo, el tiempo, la dedicación y la tenaz investigación invertida. No ha sido –y queremos que lo sepa expresamente- una labor en vano, ha sostenido e incrementado la fe de muchos. A nosotros, como a él, nos acuciaba el deseo de saber quién es Jesús, qué Jesús está en el origen de nuestra fe.
Frente a quienes, devorados por un ansia de ortodoxia descontextualizada y estéril, han dicho que “el Jesús de Pagola no es el Jesús de la Iglesia”, que “lo ha adulterado” , que es un “Jesús vaciado y rellenado”, nosotros le decimos que su “Jesús”, el real , lo hemos hecho más nuestro, lo hemos conocido más y mejor, y podemos reafirmar como el autor: “Con Jesús nos empezamos a encontrar cuando comenzamos a confiar en Dios como confiaba él, cuando creemos en el amor como creía él, cuando nos acercamos a los que sufren como El se acercaba, cuando defendemos la vida como El, cuando miramos a las personas como El las miraba, cuando nos enfrentamos a la vida y a la muerte cono la esperanza con que Él se enfrentó, cuando contagiamos la Buena Noticia que él contagiaba” (Pg. 9).
La realidad de la persona de Jesús es como fue y no como cada uno la quiere entender o inventar. “No me interesa vivir, escribe Pagola, de un Jesús inventado por mí o por nadie”. Y a la rigurosa búsqueda del sabio, acompaña la humildad: “Me siento lejos de haber captado todo el misterio de Jesús. Sólo espero no haberlo traicionado demasiado” (Pg. 9).
La realidad de Jesús es la que, con rigor esmerado, según el método y requisitos de la investigación histórica, es la que nos transmite el libro de José Antonio Pagola. Podía haber estudiado otras cosas, otros momentos de la historia cristológica, de los concilios, de las definiciones dogmáticas, etc. No era ese su objetivo. El buscaba otra cosa: “He querido recuperar la “buena noticia” que él encendió en la vida de los que lo conocieron. El Jesús narrado por los evangelistas es más vivo que el catecismo; su lenguaje, más claro y atractivo que el de los teólogos... ¿Qué es lo que “ nuevo” y de “bueno” percibieron en su actuación y mensaje los que le conocieron? Esto es lo que he querido estudiar y contar con palabras senillas a los hombres y mujeres de hoy” (Pg. 6).
Quien lea los quince capítulos del libro de Pagola, desde el 1. JUDIO DE GALILEA, hasta el 15. BUSCANDO EL NOMBRE PARA JESÚS, va a sentirse como por primera vez ante la vida de un hombre mil voces contada, pero con un interés, una frescura, un realismo y una documentación que le va a gratificar interiormente, hacerle sentir seguridad y paz y como un redescubrimiento de su fe acompañado de una reenardecida apuesta por Jesús. No caerá en la estrechez de una cierta teología: “La reflexión teológica es necesaria e indispensable para ahondar en la fe cristiana, pero no podemos permitir que quede encerrada en conceptos y esquemas que van perdiendo fuerza en la medida en que la experiencia humana va evolucionando” (Pg. 7).
3. Una deuda fraterna con el autor
Los cristianos vivimos la fe en comunidad. Nadie comienza a creer por sí solo y sin dependencia de nadie. Vivimos conviviendo y convivimos en un determinado horizonte histórico, comunitario y cultural.. Hoy la comunidad eclesial, heredera de un pasado de siglos, sigue creando, incorporando las nuevas aportaciones de las ciencias y resituando su visión de la realidad con más conocimiento y acierto. Eso nos está aconteciendo también en la Iglesia. En ella hemos tenido, y los tendremos siempre, profetas, santos, reformadores, mártires, sabios, investigadores... que nos ayudan a vivir la fe.
José Antonio Pagola ha escrito bien claro lo que pretendía con este su libro. Y creemos que lo ha logrado. El ha puesto al servicio de todos su investigación, sus múltiples conocimientos sobre la persona de Jesús, su estilo claro, preciso y atrayente, nos ha abierto su interioridad, nos ha comunicado sus pensamientos, nos ha sacudido y seguramente nos ha hecho más cercana y atractiva la persona de Jesús y nos ha llevado más hacia él.
Por justicia y para gozo y estímulo de su corazón, podemos decirle que, al igual que en él cuando iba elaborando su libro, también nosotros a medida que lo íbamos leyendo nos íbamos poseyendo de una serie de convicciones que compartimos con él:
Nos ha ayudado a descubrir:
. Que Jesús es lo más importante de la Iglesia, lo mejor para ofrecer y comunicar al mundo de hoy y, por lo mismo, debemos ponerlo en el centro del cristianismo; que, a partir de Jesús, descubrimos mejor, quién es Dios, qué Dios se encarna y revela en él; que para Jesús lo más importante es el Reino de Dios, implantar SU proyecto sobre la historia, construir la vida tal como Dios lo quiere; que, para contar entre quienes lo siguen, debemos dedicarnos a la construcción de ese Reino, con los rasgos básicos que a él le caracterizaron: poner en el centro de nuestra vida a los pobres, situarnos en la perspectiva de los que sufren viviendo con compasión, acercarnos a las personas en su situación concreta mediante la acogida sin exclusiones, fronteras ni discriminaciones, amar a la Iglesia para que se convierta a Jesús y a su proyecto (una Iglesia que la gente la sienta como “amiga de pecadores”, que busca a “los perdidos”, donde la mujer ocupe el lugar realmente querido por Jesús, una Iglesia preocupada por la felicidad de las personas, que acoge, escucha y acompaña a cuantos sufren...), asumir la crucifixión en comunión con Jesús y los crucificados de la historia; confiar en Dios , Padre de todos y sembrar la esperanza de Jesús contra toda esperanza; vivir y morir con la esperanza de Jesús:
“Al morir, Jesús dio un fuerte grito. En el grito de este hombre rechazado y ejecutado, por buscar la felicidad de todos, está la verdad última de la vida. En el amor de este crucificado está Dios mismo, identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias, torturas y abusos de todos los tiempos... Los seguidores de Jesús nos atrevemos a esperas la respuesta definitiva de Dios allí donde Jesús la encontró: más allá de la muerte. La resurrección de Jesús es para nosotros la razón última y la fuerza diaria de nuestra esperanza. ¿Dónde puedo encontrar yo un fundamento más sólido para vivir y morir con esperanza?” (Jesús, pgs. 463-470).
Con este escrito queremos hacer llegar al autor el sentir natural de tantos cristianos que, sin prejuicios, intereses ni manipulaciones ideológicas, han leído con provecho, admiración y gratitud su libro. Las críticas que se le han intentado hacer no vienen a cuento, no tienen fundamento, no desvirtúan su sólida y actualizada investigación y -lo menos cristiano- no parecen estar dictadas por el amor y un talante de leal y fraterno diálogo.
Compartimos con el autor su ilusionada búsqueda de Jesús de Nazaret, agradecemos su enorme esfuerzo en esta hermosa y gran obra y podemos acreditar que a nosotros y a otros muchos les ha servido para purificar y aumentar su fe.
FORO CURAS DE MADRID
Firma el colectivo.
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Declaración de Somos Iglesia sobre el Decreto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en contra de la ordenación de las mujeres.
“Somos Iglesia: Jesucristo no ordenó ni a hombres ni a mujeres sacerdotes, nos pidió que nos amásemos unos a otros como hermanos y hermanas. ”
“Mientras que la actitud de los responsables de nuestra iglesia tenga esta dureza, la Iglesia Católica Romana, y sobre todo la Iglesia cristiana, perderá credibilidad y la capacidad de evangelizar de una manera efectiva”, afirma el Movimiento Internacional Somos Iglesia sobre el último decreto del Santo Oficio a propósito de la ordenación de las mujeres. En el mes de mayo, dedicado a la mujer más importante del Cristianismo, es vergonzoso que el Vaticano pueda utilizar un razonamiento tan débil e inapropiado para negar a las mujeres la oportunidad de ser ministras del Pueblo de Dios.
Todo el movimiento católico de reforma ha pedido con firmeza la desaparición del Canon 1024 de la ley de la Iglesia Católica Romana (Codex Iuris Canonici CIC) y la revocación de la excomunión de mujeres que han recibido el sacramento del Órden.
Aunque se había decidido en Diciembre de 2007, el Decreto no se ha publicado hasta ahora. Condena tanto a las mujeres que “intenten” recibir las Órdenes Sagradas como a los Obispos que “intenten” conferir el sacramento. Desgraciadamente, la Congregación para la Doctrina de la Fe sostiene que está promulgando los deseos y la voluntad de Jesús.
Sin embargo, no hay nada que pruebe que Jesús expresara tales deseos o que favoreciese especialmente a los hombres. Jesús envió tanto a mujeres como a hombres a anunciar sus enseñanzas y a recordar Su ejemplo y enseñanza a la hora de celebrar la Eucaristía juntos. Una de las tragedias de la Iglesia Católica Romana hoy en día es que cada vez hay más católicos que no pueden recibir el Sacramento de la Eucaristía porque no hay suficientes sacerdotes para presidir las celebraciones.
En la Iglesia de los primeros tiempos hubo mujeres que fueron apóstoles (María de Magdala, Thekla, Nino), mujeres presbíteras Ammion, Epikto, Laeta) e incluso Obispas (Teodora y otra mujer de la que no aparece el nombre) y otras mujeres eran funcionarias. Hay evidencias hasta el siglo IX de inscripciones en tumbas y en iglesias y en textos literarios. (Ver la disertación de Ute E. Eisen„ “Amtstraegerinnen im fruehen Christentum“ “Mujeres ministras /funcionarias en el antiguo cristianismo”, Goettingen/Germany 1996)
Estudios académicos e investigaciones arqueológicas llevadas a cabo durante los dos últimos siglos han demostrado el error que hay en los argumentos dados por la jerarquía católica romana para excluir a las mujeres de las órdenes sagradas. La Historia demuestra que la Iglesia de hecho cambia su parecer sobre su doctrina y así el Canon 1024, “Sólo un hombre bautizado puede recibir con validez la ordenación sagrada” puede verse como sexista, discriminatorio y por tanto susceptible de ser modificado.
En 1994, el Papa Juan Pablo II en la carta apostólica “Ordinatio Sacerdotalis” insistió en que sólo los hombres pueden ser válidamente ordenados. La prohibición que puso ante posteriores investigaciones y discusiones no ha tenido efecto. Por el contrario, el tema de la ordenación de mujeres tiene un interés creciente. Las afirmaciones de la jerarquía de que las mujeres no pueden recibir las órdenes sagradas de las cuales dicen que son “absolutamente necesarias e irreemplazables en la vida y la misión de la Iglesia” ya no convencen a nadie excepto a los más crédulos de los creyentes.
>>> Wording of the Decree in Latin:
http://www.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=209273
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El Movimiento Internacional Somos Iglesia – un movimiento de base para la reforma de la Iglesia, formado por laicos, sacerdotes y religiosos/ - comenzó en Austria y Alemania en 1995 y después se extendió por Europa y por todos los continentes. Somos Iglesia está presente en más de veinte países y está en contacto con otros movimientos de reforma de todo el mundo. Su objetivo es mantener en marcha el proceso de reforma de la Iglesia Católica Romana, un proceso que se abrió con el Concilio Vaticano II (1962-1965) y se ha estancado en los últimos años. Página web: http://www.we-are-church.org
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HACIA UNA RED VIRTUAL MUNDIAL DE COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE
Un grupo de amigos de distintas partes del mundo hemos pensado que, aprovechando este magnífico recurso que es internet, sería bueno hacer una red virtual mundial de comunidades eclesiales de base, donde las comunidades podamos encontrarnos, pero en chancletas y pijama, sin formalidades, gratuitamente, sin otro objetivo que conocernos, compartir nuestro cotidiano vital y hacerlo desde una perspectiva profundamente fraternal. No se trata de ningún modo de querer coordinar a las distintas comunidades, sino sólo de establecer un vínculo de unión entre todas para informarnos, compartir reflexiones y sentirnos unidas por unos ideales comunes en lo eclesial y en temas sociales también.
Imaginen una comunidad de Cádiz pudiendo entrar en contacto directo con otra de Recife, de Nairobi, Buenos Aires, Montevideo o Macau, o todas ellas relacionándose entre sí. ¿No sería un intercambio estupendo?
En un momento en que la sociedad está enferma, y la gente se aísla, por indiferencia, por miedo, por concentrarse en los problemas cotidianos y propios que la agostan, ser comunidad se vuelve un grito profético capaz de echar los demonios del egoísmo y la soledad y curarnos del miedo, de la angustia, del ombliguismo (mirar con excesivo celo la pelusita del ombligo)
Volver a pronunciar aquellas viejas palabras, pero pronunciarlas desde la vida: Todo lo tenían en común, nadie se consideraba dueño de nada y se lo repartían según las necesidades. Y saber que en ese todo, va todo, no sólo lo material, va el hombro para apoyar al hermano vencido, va el velar junto con, va el compadecerse rescatando el mejor sentido de la palabra que es padecer con los hermanos, van los sueños por un mundo más justo, fraterno y humano, el compartir la lucha de cada día con el Nazareno en medio nuestro.
Nos gusta la idea por lo que tiene de utópico, algo muy difícil de conseguir. Pero muchas utopías se han hecho realidad...
Entrar a esta red es sencillo: envíenos a reddecomunidades@adinet.com.uy el nombre de su comunidad, ciudad y país, alguna característica o particularidad que tenga, una breve presentación, lo más sencilla posible, la dirección de correo electrónico, y ya está. Cuando la lista tenga unas cuantas comunidades anotadas comenzaremos a difundir entre las que han participado todo el material recogido, para empezar a conocernos y facilitar el intercambio.
Con cariño
María Milano (Londres), Gabriel Sánchez (Montevideo), Juan Cejudo (Cádiz)
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“UNA ALTRA VEU D´ESGLÉSIA”
DOCUMENTO DE REFLEXIÓN DE ENTIDADES, GRUPOS, COMUNIDADES Y MOVIMIENTOS CRISTIANOS DE CATALUNYA ANTE LOS CONFLICTOS QUE HAN SURGIDO ENTRE LA JERARQUÍA DE LA IGLÉSIA CATÓLICA, EL ESTADO Y LA SOCIEDAD
Diversas entidades, grupos, comunidades y movimientos de la Iglesia de Catalunya estamos preocupados por determinadas actuaciones que desde hace tiempo promueve la Conferencia Episcopal Española (En adelante CEE). Destacamos algunas: la participación activa de algunos obispos en manifestaciones públicas, las declaraciones hechas por algunos destacados miembros del episcopado, la continua emisión de mensajes difamatorios contra las personas i las instituciones que difunde la COPE. Y también el último documento de la Permanente de la CEE que ha generado una escalada en la tensa relación entre la CEE y el Gobierno del Estado y amplios sectores de la sociedad.
Como miembros activos de la Iglesia de Catalunya queremos que se oiga otra voz de Iglesia, que llegue a los cristianos y cristianas de Catalunya, a nuestros obispos y al conjunto de ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.
UNA REFLEXIÓN COLECTIVA DESDE NUESTRA IDENTIDAD CRISTIANA
La reflexión que aportamos en este documento quiere ser una interpelación a la Iglesia y a la sociedad en su conjunto. Queremos que sea una respuesta que brota desde nuestra identidad cristiana. Una identidad fundamentada en el seguimiento de las huellas de Jesús de Natzaret, inspirada en su compromiso profético en defensa de la justicia social y de la fraternidad humana y en el análisis de la realidad social y eclesial. Por eso, este documento va más allá del resultado que pueda tener, o de criterios de oportunidad, al margen de cualquier cálculo o prudencia política y de los posibles costos o beneficios electorales que esta posición pueda originar.
Este documento lo hemos elaborado colectivamente, a partir de un debate intenso en el seno de nuestras entidades y movimientos, recogiendo las aportaciones de muchas personas. Queremos aportar una reflexión serena y compartida, desde una perspectiva cristiana fundamentada en el Evangelio, el respeto a la persona y a la pluralidad de sensibilidades eclesiales, políticas, éticas i filosóficas que convergen en nuestra sociedad.
Compartimos el rechazo que ante estas actuaciones han hecho público tantos y tantos grupos, organizaciones de Iglesia y comunidades de base. Todos se manifiestan dolidos por el secuestro que un sector de la jerarquía hace de su fe. De alguna manera, todos plantean la necesidad de una revisión a fondo de las relaciones Iglesia-Estado.
Así mismo, agradecemos de manera especial al padre abad de Montserrat y a los abades y provinciales, en tanto que miembros cualificados de la iglesia catalana, sus palabras: “La Iglesia no puede estar al servicio de tendencia política alguna, ni directa ni indirectamente” y hacen “una apuesta por el diálogo para la resolución de los conflictos hasta en los momentos más tensos de la convivencia social”.
UN AMPLIO SECTOR DE LA JERARQUIA ECLESIÁSTICA QUE PROMUEVE LA CONFRONTACIÓN CON LA SOCIEDAD Y LA DIVISIÓN EN LA IGLESIA
La Nota de la Comisión Permanente de la CEE sobre las elecciones generales 2008, fechada el pasado 30 de Enero, ha culminado una trayectoria de meses en que, con el visto-bueno y la participación de muchos obispos, diferentes sectores de la Iglesia han promovido el malestar y la confrontación con el Gobierno del Estado y amplias capas de la sociedad. Esta estrategia también ha creado confusión y descontento entre muchas personas católicas que no la perciben como propia de la ética y de los valores cristianos.
Un sector amplio de obispos no solo han promovido esta confrontación, sino que, en algunos casos, la han protagonizado y se han puesto a la cabeza, como sucedió con motivo de la Concentración de la Familia Cristiana el 30 de Diciembre de 2007, y también en la presidencia de la Misa que precedió el recientemente celebrado mitin de Barcelona que tenía como título “Per la vida, la família i les llibertats. Units podem¡”
Unas actuaciones que tienen muy poca sintonía con la figura del Buen Pastor del Evangelio; son motivo de escándalo a los ojos de muchos cristianos y cristianas y dificultan la percepción de una Iglesia al servicio de las personas, especialmente las más marginadas y desfavorecidas.
Ante esta situación, pensamos que la actuación de los obispos de Catalunya ha sido, en general, tibia, acobardada y seguidora de las iniciativas de la CEE. Aún reconociendo la dificultad de su papel, con gestiones y posicionamientos puntuales, pensamos que han devenido colaboradores de esta situación.
Pensamos que este conjunto de actuaciones acentúan una profunda división entre ciudadanos y ciudadanas de ideas políticas distintas o contrapuestas y perjudican gravemente la convivencia, el diálogo sereno y la colaboración para mejorar la sociedad. También crean contradicción, tensión y división entre los mismos cristianos y cristianas, ya que de la actuación de la CEE y de los sectores afines, muchos deducen que solo es un buen católico el que vota por las formaciones políticas que recogen las orientaciones de la jerarquía. Esta identificación entre católico y las derechas no se corresponde en absoluto con la realidad plural de los que formamos la Iglesia catalana y nos trae el recuerdo de graves y dramáticos episodios.
UNA NOTA CON MUY POCA RESONANCIA EVANGÉLICA
La Nota que la Permanente de la CEE ha hecho pública coincide, tal y como se menciona, con el Documento de orientaciones morales que la asamblea plenaria de este mismo organismo aprobó el 23 de Noviembre de 2006, y que en su momento ya fue contestado desde diversos colectivos y entidades cristianas por considerar que las cuestiones morales que los obispos señalaban como incompatibles con la fe cristiana, no cuentan con el consenso ni de la comunidad creyente, ni de los teólogos y teólogas católicas , ni de la comunidad científica, ni siquiera de los mismos obispos. Temas como el modelo de familia, la concepción del matrimonio, la legislación sobre el aborto o la eutanasia, entre otros, son “cuestiones disputadas” sobre las cuales hay una legítima pluralidad de opciones en el seno de la Iglesia.
Nos parece inaceptable el uso que se hace en la Nota, sin querer que se note, del tema del terrorismo, cuando se propugnan actitudes contrarias al espíritu conciliador y mediador que ha de prevalecer en la ética cristiana y se ignora la importante tradición eclesiástica de asumir papeles mediadores en numerosos conflictos. En nuestra historia reciente ha habido obispos que han sido puente de diálogo entre las partes en conflicto. La Iglesia ha de colaborar activamente en la construcción de la paz entre las personas y los pueblos, como principal característica del Reino de Dios.
Creemos, así mismo, que la asignatura de Educación para la Ciudadanía –criticada en la Nota de los obispos- pretende ofrecer una educación cívica en el respeto a los derechos humanos y no entra en la esfera de la conciencia personal ni lesiona el derecho de los padres.
Si la comunidad católica quisiese seguir les recomendaciones que se desprenden de la Nota de la Permanente de la CEE no podríamos votar ninguna opción política, lo cual sería como automarginarnos de la participación en la vida social y política que ha de regular la convivencia y preparar el futuro de las nuevas generaciones. Y eso sería contradictorio con la Doctrina Social de la Iglesia.
A lo largo del texto de la Nota, los obispos utilizan principalmente argumentos políticos para justificar sus posiciones, sin que se vea ninguna referencia a las orientaciones y actitudes evangélicas.
Aunque al final de la Nota se hace mención a la libertad de actuación según la conciencia de cada uno, el conjunto del documento, leído dentro del contexto de confrontación que se viene produciendo, no deja ninguna duda que pretende ser una clara indicación del voto.
QUEREMOS UNA IGLESIA ABIERTA Y SOLIDARIA, QUE PROPONGA Y NO IMPONGA
Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia católica tomó conciencia de la necesidad de situarse en el seno de las sociedades democráticas, plurales y laicas, valorando positivamente el proceso de secularización, reconociendo la autonomía de la política, respetando el Estado de Derecho y sin pretender imponer su modelo de sociedad. Se ponía así fin a la larga época de Cristiandad, que un amplio sector de los obispos parece añorar.
Muchos cristianos y cristianas de Catalunya estamos identificados con el espíritu abierto del Concilio Vaticano II, y estamos comprometidos en su aplicación y actualización. Somos partidarios de una Iglesia que dialogue, con espíritu constructivo, acogedor y abierto, con el mundo científico, técnico, filosófico, etc.; que fomente el ecumenismo y el diálogo interreligioso, abierto y sin recelos, no al servicio de la Iglesia católica, sino al servicio de la Iglesia que quería Jesús.
Muchos cristianos i cristianas queremos y trabajamos para que la Iglesia respete y fomente la pluralidad; que rechace todo tipo de ostentación, poder y privilegios; que se oriente prioritariamente al servicio de las personas empobrecidas y marginadas, los débiles...; que favorezca la inculturación y la autonomía de las Iglesias locales, que fomente la participación de laicos y laicas, la sinodalidad, la transparencia y un gobierno abierto a la participación del conjunto de la comunidad católica por medio de representantes elegidos desde la base; que busque nuevas formas de llevar a término los diferentes ministerios de servicio, superando la oposición “clérigos-laicos” y construyendo una “comunidad de ministerios”.
Muchos cristianos i cristianas queremos y trabajamos para que la Iglesia elimine todas las normas que implican cualquier clase de discriminación por razón de orientación sexual, género o estado eclesiástico; que no discrimine a las mujeres, que constituyen en muchas parroquias y proyectos sociales una presencia muy comprometida y silenciosa...
UNA INSTITUCIÓN JERÁRQUICA QUE SE ENCUENTRA ALEJADA DEL VATICANO II
En cambio vemos con preocupación cómo la institución eclesiástica va cogiendo una deriva cada vez más tradicionalista, hace una lectura restrictiva de los documentos conciliares, practica un gobierno fuertemente centralizado y un férreo control de los obispos, censura y reprime a los teólogos vinculados a la teología de la liberación, centra la mayor parte de la tarea evangelizadora en el cumplimiento de normas morales y ritos incomprensibles y alejados de la realidad antropológica y sociológica de nuestras sociedades. Contemplamos cómo la institución eclesiástica apoya y fomenta un conjunto de grupos integristas. Estos actúan, en muchos casos, como verdaderos fundamentalistas y combaten frontalmente los postulados básicos de una ética no religiosa, el pluralismo intrarreligioso e interreligioso; a la vez, tienen como objetivo imponer, como único y verdadero, el código moral confesional en toda la sociedad. (1)
Pero la razonable aspiración de todas las sociedades para ampliar el margen de libertades y el respeto y reconocimiento al pluralismo topa a menudo con los valores vigentes y con costumbres que se creían inmutables. Por eso, tanto los que exigen la ampliación de las libertades como los que quieren impedirlas, plantean sus reivindicaciones como demandas políticas. Hay que tener en cuenta que en un mundo que se proclama progresivamente laico asistimos a una repolitización de la religión, sobre todo desde la derecha.
A la luz del Vaticano II, la Iglesia ha de aceptar que en las sociedades modernas el orden moral puede fundamentarse sobre muchas éticas, tanto religiosas como agnósticas o ateas. Pretender someter el orden político a una única concepción moral, o considerarse poseedor único de La Verdad y querer imponerla a los otros por la fuerza, es fundamentalismo.
“LAS ALEGRÍAS Y ESPERANZAS, LAS TRISTEZAS Y ANGUSTIAS... “
Nos duele que un sector muy amplio de nuestra jerarquía, también la que forma parte de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que habría de ser solidaria con el documento del 1985 “Arrels cristianes de Catalunya”, no siga las huellas del Concilio Vaticano II. Y no tenga una presencia profética de denuncia de las injusticias que el sistema neoliberal provoca, sobre todo a los más débiles de nuestra sociedad. Nos duele que no lleve a cabo lo que el Concilio Vaticano II dijo: "Las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres i de todos los que padecen, son al mismo tiempo las alegrías y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo" (Gaudium et Spes,1).
Nos duele que nuestra Jerarquía eclesial se dedique a hacer campaña electoral y a manifestarse dando apoyo a las opciones políticas más conservadoras y reaccionarias que, según parece, le son afines. No hemos visto a nuestros obispos encabezar ninguna manifestación, con alguna excepción, ni contra la guerra de Irak, ni contra las condiciones precarias de trabajo y de vida que viven los trabajadores; ni tampoco los hemos visto manifestándose con los trabajadores y trabajadoras contra la siniestralidad laboral, la deslocalización de empresas aquí, en Catalunya, o el gran drama humano de las personas inmigradas; ni tampoco hemos oído su voz manifestando su rechazo por las torturas que se practican en el Estado español, y demasiadas veces con impunidad; ni tampoco denunciando la situación de las personas presas, las que padecen enfermedades mentales; ni tampoco les hemos visto movilizándose contra la especulación en la vivienda, ni contra la especulación financiera o contra los destrozos ecológicos, ni manifestándose con los movimientos sociales que denuncian el liberalismo económico que perpetúa la pobreza y la explotación en nuestro país y en todo el mundo; ni tampoco denunciando activamente y en la calle la dura situación de las mujeres, abiertamente discriminadas y maltratadas, en la sociedad.
LA TRANSICIÓN RELIGIOSA EN NUESTRO PAÍS AÚN ESTÀ PENDIENTE DE HACERSE
La reacción del gobierno socialista y de los otros partidos de izquierda ante los posicionamientos de este sector del episcopado va en la dirección de agravar la situación a causa del uso electoral que se le está dando. Corremos el peligro de que se genere una corriente de opinión que no solo sea contraria a determinadas prácticas de este sector de la jerarquía y sectores integristas que les hacen de altavoz, sino que se promueva en la sociedad una corriente antirreligiosa que no es nada deseable.
Tampoco los diferentes gobiernos progresistas han ayudado a que la institución eclesiástica asuma su nuevo rol en una sociedad plural y secularizada. Siempre han tenido miedo al enfrentamiento y han hecho continuas concesiones, especialmente en el ámbito económico y de la educación religiosa, y han mantenido de facto la posición relevante social de la jerarquía. La negativa reiterada a denunciar y modificar los acuerdos entre el Estado español y el Vaticano son un factor clave de la situación de tensión que hoy se está produciendo.
Desde esta perspectiva queremos recordar que aquellos grupos políticos que hoy hacen suyos los principios de la laicidad, de la igualdad jurídica y de oportunidades de todas las personas y confesiones y se sienten aludidos en la Declaración de este sector de obispos, en su momento deberían de haber sido más beligerantes ante las continuadas exigencias de privilegios por parte de la Jerarquía, porque estas exigencias nunca se verán satisfechas cediendo, o con actitudes débiles o timoratas. En este sentido, podemos decir que la transición religiosa en nuestro país todavía está pendiente de realizarse. (2)
QUEREMOS UNA IGLESIA QUE ABANDONA LOS PRIVILEGIOS Y LUCHA POR LA FRATERNIDAD Y LA JUSTICIA
Queremos una Iglesia de puertas abiertas, Pueblo de Dios, que no se repliegue sobre ella misma. Una Iglesia que no amenace ni esté en guardia permanente contra los y las representantes políticos elegidos por la sociedad. Una Iglesia que no abandere manifestaciones, como si fuese un partido político. Que intente convencer y no vencer.
Queremos una Iglesia que no mantenga diariamente el antitestimonio desde su propia emisora. Una Iglesia que trate de entender y que tenga una actitud acogedora hacia los que no piensen como ella. Queremos una Iglesia que tenga las puertas abiertas para dialogar, en lugar de reñir permanentemente a propios y extraños cuando estos traten de dar respuestas a los problemas complejos de hoy. Queremos una Iglesia con una mirada también de mujer, que abandone el discurso machista que tienen algunos de nuestros responsables de la Iglesia. Nosotros, hombres y mujeres creyentes, laicas y laicos, religiosas y religiosos, pedimos que se integre otra mirada y sensibilidad en sintonía con la manera de pensar, sentir, actuar como lo hizo Jesús de Natzaret.
Queremos una Iglesia que proponga el Evangelio de una manera serena, atrayente y esperanzada, sin imposiciones; un Evangelio que es –por encima de todo- una “Buena Noticia” para los pobres y oprimidos:
“El sábado fue a la sinagoga, como tenía por costumbre, y se levantó a leer. Le dieron el volumen del profeta Isaías, lo abrió y encontró el pasaje donde hay escrito: «El Espíritu del Señor reposa sobre mi, ya que el me ha ungido para llevar la Buena Nueva a los pobres, me ha enviado a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vuelta de la luz, a dejar en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor». (Evangelio de Lucas)
Queremos una Iglesia que abandone las situaciones de privilegio, que le confiere el Concordato, y apueste decididamente por el autofinanciamiento económico y por el anuncio del Evangelio con medios pobres y sencillos. Eso haría a nuestra Iglesia mucho más libre, profética y creíble para las clases populares y para todos, y llegaría a ser mucho más fiel al Evangelio de Jesús de Natzaret.
Por eso, pedimos que el Estado deje sin efecto los acuerdos concordatarios subscritos entre el Estado y el Vaticano, y proponga la substitución por acuerdos de cooperación del Estado con la Iglesia católica y las demás confesiones religiosas en condiciones de igualdad y sobre la base de garantizar lo que la Constitución reconoce en relación a la aconfesionalidad del Estado. (3)
RECUPERAR LA ESPERANZA Y LA INICIATIVA: OTRA IGLESIA YA ES POSIBLE!
La situación es bastante grave como para que las entidades, grupos, comunidades y movimientos de la Iglesia de Catalunya que firmamos el presente documento nos comprometemos a procurar poner los medios necesarios para recuperar la iniciativa en el seno de la Iglesia y fomentar la presencia social de las sensibilidades eclesiales que representamos.
Con esta voluntad nos dirigimos a:
Todos aquellos cristianos y cristianas, grupos, entidades y movimientos que viven la gravedad del momento y se sienten próximos a lo que manifestamos, y les decimos que no se dejen llevar por el pesimismo, que confíen en la fuerza del Espíritu e inicien un proceso de reflexión sobre cuál puede ser su aportación para generar una dinámica de transformación del modelo de Iglesia predominante, y que participen en los foros, redes y propuestas que se vayan promoviendo con esta finalidad. Hemos de superar el síndrome de fracaso y decepción que nos bloquea y hacer frente al integrismo. Hemos de construir procesos de confluencia, de unidad eclesial y de propuestas de alternativas, comenzando desde la base, para afirmar vital y comunitariamente que “Otra Iglesia YA es posible”
A los obispos de Catalunya, que asuman su papel de animadores y cuidadores de la comunidad diocesana. Ellos son responsables ante el Evangelio del futuro de esta Iglesia catalana y de las trabas que se va poniendo a la acción del Espíritu. El cristianismo es profético y arriesgado y no conservador. Necesitamos buenos pastores y profetas.
Es necesario que nuestros obispos marquen claramente el perfil propio enfrente de la CEE, reclamen el derecho a una conferencia episcopal propia y dejen claro en todo momento, ante la comunidad de fieles catalanes, cual es su postura. Callar es hacer seguidismo y, por tanto se es corresponsable de todas y cada una de las actuaciones y manifestaciones de la CEE.
Que con el fin de impulsar la recuperación de la vida eclesial catalana con un análisis realista de la situación que vivimos y el fomento de la corresponsabilidad, se cree un organismo eclesial, de ámbito catalán, con competencias para asesorar la CET, donde estén representadas la jerarquía y la base de la Iglesia catalana: los presbíteros, los religiosos y las religiosas y los grupos, comunidades y movimientos de todas las tendencias y sensibilidades.
A las/los políticos, que actúen con firmeza y coherencia para alcanzar el objetivo de una sociedad laica. Que denuncien los Acuerdos entre el Estado español y el Vaticano y que promuevan acuerdos de cooperación entre el Estado y las diferentes iglesias locales en condiciones de igualdad con el resto de tradiciones religiosas y bajo el principio de que cada iglesia ha de autofinanciar su funcionamiento ordinario. Las/los políticos tienen que abandonar el tema religioso como medio de confrontación política y estrategia electoral, promuevan el respeto hacia la libertad religiosa y de conciencia y reconozcan la acción beneficiosa que las diversas tradiciones espirituales y religiosas pueden aportar a la sociedad.
Les pedimos que promuevan un acuerdo nacional catalán sobre laicidad donde quede reflejado, entre otros aspectos, el papel de las instituciones políticas y de sus representantes en relación con la manifestaciones religiosas, para que en todo momento los principios de independencia entre los ámbitos político, social y religioso queden bien definidos
A la sociedad en general, que vaya más allá de los titulares periodísticos y de los tópicos sobre la Iglesia. La Iglesia no es solamente los obispos y curas. La jerarquía no representa a toda la Iglesia. En la Iglesia hay diversos puntos de vista i sensibilidades, tanto sobre temas propiamente doctrinales como también sobre temas sociales, políticos y morales. Todos y todas somos Iglesia y hay que escuchar la voz y el testimonio de todos.
En una sociedad democrática, cada vez más secularizada, pluricultural, pluriétnica y plurirreligiosa, la Iglesia tendría que apostar por ser signo y espacio de diálogo, ecumenismo, casa de todos y todas, comunidad que comparte las esperanzas y angustias, las luchas y sueños de los hombres y mujeres de nuestro país. Una Iglesia que se manifieste plural, cercana, conciliadora, austera, sin privilegios ni poder social, acogedora y centrada en la defensa de las personas empobrecidas y excluidas... Entonces la Iglesia será creíble y atrayente...Entonces será, como dice el Evangelio, “luz, sal y fermento en el mundo”.
Barcelona, 18 de Febrero de 2008
ENTIDADES, GRUPOS, COMUNIDADES Y MOVIMIENTOS FIRMANTES: ACAT (Acció dels Cristians per l’Abolició de la Tortura) – ACO (Acció Católica Obrera) – Associació “Araguaia amb el bisbe Casádaliga) – Associació cristiana de Gais i Lesbianes de Catalunya – Associació cultural El Pregó - Berchmans CVX – Campanya “volem bisbes cristians” – Sentre Eiximenis – CiJ (Cristianismo i Justicia – Col•lectiu de Dones en l’Esglèsia – Col•lectiu Diàspora – Col•lectiu Utopia “Joan N. Garcia-Nieto” (Baix Llobregat) – Comitès Oscar Romero de Catalunya - Comunitat de Base de Gavà - Comunitat de Base Joan N. García-Nieto de Cornellà – Comunitats cristianes populars de Sabadell – Comunitat de Linda Vista de Cornellà - Comunitat de Sant Antoni (Espulgues) – Coordinadora del “Moviment de Pobles i Comarques de Catalunya” de la diòcesi de Terrassa - Cristianisme Segle XXI - Cristians pel socialisme – Cristians segle XXI de Gràcia – CVX Catalunya (Comunitat de Vida Cristiana) – Esglèsia Plural - Fòrum JIC – GOAC-HOAC (Germanor Obrera d’Acció Catòlica) - Grup de Cristians de Base Sta. Coloma de Gramenet - JOC (Joventut Obrera Cristiana) – La Lliga Espiritual de la Mare de Deu de Montserrat – Una altra Esglèsia ja es posible.
NOTAS
1.- En el caso del Estado español encontramos actualmente una de las jerarquías más integristas de toda la Unión Europea. El hecho que la celebración del Concilio Vaticano II coincidiese en plena etapa de la dictadura franquista y, por tanto, en pleno nacionalcatolicismo ha impedido que muchos eclesiásticos hayan tenido una formación en sintonía con los nuevos aires conciliares. Durante la transición hacia la democracia el cardenal Tarancón hizo un esfuerzo para dar protagonismo a los sectores más abiertos y moderados del clero, pero los nuevos aires que se impusieron en Roma con Juan Pablo II rompieron aquel proceso. Los sectores tradicionalistas y mas integristas han vuelto a recuperar la dirección de la Iglesia española, con el apoyo del nuevo papa Benedicto XVI.
En diferentes documentos eclesiales (Constitución sobre la Iglesia, Ecumenismo, Libertad religiosa), pero especialmente en la Constitución sobre las relaciones Iglesia-mundo el Concilio Vaticano II declaró la legítima autonomía de las realidades sociales. “Esta autonomía en leyes y valores, dice, nace de un mundo progresivamente adulto y responde a la voluntad del Creador” (núm.º 26). Se trata de un principio fundamental: en un mundo ya mayor de edad, la ciencia, la política, la moral, la construcción de la paz y el diálogo, etc., no necesitan la validación de la fe. Y, por otra parte, la fe y sus expresiones no necesitan tampoco el soporte del poder.
2.- Una expresión de este conflicto es la campaña por la apostasía, iniciada hace tiempo por diversos grupos y personas de todo el país y que va creciendo de manera significativa. Estos grupos denuncian que la Iglesia católica utiliza los datos de las personas bautizadas, aunque que no sean creyentes, para recaudar financiamiento público, o alegar implantación social y prestigio sin el consentimiento por escrito de los interesados. Muchos ciudadanos, al llegar a la mayoría de edad, se encuentran formando parte de una confesión religiosa que nunca escogieron y que no se corresponde con sus ideas. Para que estas personas puedan regularizar su situación y evitar que las confesiones religiosas obtengan provecho de su pasividad estos grupos impulsan las acciones para ejercer el legítimo derecho a la apostasía.
3. Las entidades, grupos y movimientos abajo firmantes nos adherimos al estudio impulsado por la Asociación Cristianisme Segle XXl (“Vers un nou estatut jurídic constitucional de les relacions de l’Estat espanyol amb l’Església Catòlica”, elaborado por el Dr. Santiago J. Castellà, profesor de derecho internacional y vicerrector de Relaciones Exteriores de la Universidad Rovira i Virgili. Tarragona, noviembre 2006).
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Cristianos por el Socialismo ante la Declaración de la Conferencia Episcopal: Obispos neocons
Rebelión
Cristianos por el Socialismo comparte el rechazo a la Declaración de la Conferencia Episcopal que, en una especie de cascada, han hecho publico tantos grupos, organizaciones de Iglesia y comunidades de base. Todos se manifiestan dolidos por el secuestro que de su fe hace la Jerarquía, y de manera directa o indirecta plantean la necesidad de una revisión a fondo de las relaciones Iglesia y Estado.
La confrontación iniciada por una Jerarquía autoritaria y miope ha provocado el efecto contrario al que deseaba: un frontal rechazo de la sociedad a su mensaje y a sus formas. Por otra parte ha conseguido aglutinar comunidades y grupos dispersos bajo el lema de “Otra Iglesia es posible”.
Ante esta situación CPS hacemos las siguientes consideraciones:
1. Partimos de los principios del Vaticano II. En diferentes documentos el Concilio declaró la legítima autonomía de las realidades sociales. Se trata de un principio fundamental: en un mundo ya mayor de edad, la ciencia, la política, la moral, la construcción de la paz y el diálogo, etc., no necesitan la validación de la fe. Y por otra parte la fe y las expresiones de la fe ya no necesitan tampoco las muletas del poder.
Pero la razonable aspiración de todas las sociedades por ampliar las libertades y el debido respeto hacia el pluralismo chocan a menudo con valores vigentes y costumbres que se creían inmutables. Por eso tanto los que exigen la ampliación de las libertades como los que pretenden impedirlas, plantean sus reivindicaciones como demandas políticas. Extrañamente, en un mundo que se reclama laico asistimos a una repolitización de la religión, especialmente desde la derecha.
A la luz del Vaticano II la Iglesia debe aceptar que en las sociedades modernas el orden moral puede fundamentarse sobre muchas éticas, tanto religiosas como agnósticas o ateas. Pretender someter el orden político a una única concepción moral, o considerarse único poseedor de La Verdad y querer imponerla a los demás por la fuerza es fundamentalismo.
2. Queremos advertir que en nuestro mundo neoliberal el sistema necesita cada vez más la utilización de una fe infantilizada, domesticada, no-crítica, sometida, y una institución de la religión vinculada al poder.
Hoy asistimos a una verdadera confrontación entre dos expresiones públicas del cristianismo: una, neointegrista y neoconservadora y otra, más escondida, que conecta con la inspiración evangélica de cambio social en favor de los pobres. La primera, con poderosos medios, está acorde con el neoliberalismo económico y el conservadurismo político. Se trata de la corriente llamada “neocon”, muy presente en los Estados Unidos. Es obvio que desde el pontificado de Juan Pablo II, también el Vaticano se ha decantado a favor de esta corriente.
Por ello debemos considerar las declaraciones de nuestros obispos como reflejo de un fenómeno de mayor amplitud. Su voz no sólo está avalada por el Vaticano sino también por Washington y los centros en los que se decide el modelo económico del neoliberalismo, y en consecuencia el modelo cultural y religioso acorde con él...
3. El documento de los obispos tiene una intencionalidad política y como es lógico ha tenido respuesta política por parte de quien corresponde. Pero como creyentes deberíamos tener una respuesta desde la fe, profética, prescindiendo del resultado o de la oportunidad, al margen de cualquier cálculo o prudencia política, es decir, desde la opción por los desvalidos, desde las bienaventuranzas, desde el juicio definitivo a las naciones “tuve hambre y me disteis de comer, era inmigrante y me acogisteis”.
Desde esa perspectiva queremos recordar que aquellos grupos políticos que hoy reclaman para sí los principios de la laicidad, de la igualdad jurídica y de oportunidades de todas las personas y confesiones y se sienten aludidos por la Declaración de los obispos, hubieran debido ser en su momento mas beligerantes ante las continuadas exigencias de privilegios por la Jerarquía, porque tales exigencias nunca se saciarán cediendo o con actitudes débiles o timoratas.
Desde hace tiempo venimos exigiendo y en el futuro exigiremos al gobierno resultante una mayor beligerancia en la defensa de la laicidad, en el mantenimiento de un modelo de sociedad basado en la justicia y la igualdad y de un estado no comprometido con ninguna confesión, al margen de los costos o beneficios electorales que esta posición pueda tener.
4. Hechos como éste no cuestionan nuestra fe. Más bien la purifican. Sobre todo de las tentaciones de vincularla con el poder, con cualquier clase de poder, económico, político o cultural. Fe que nos impulsa a rechazar lo mismo que, según el relato de las tentaciones, rechazó Jesús. Jesús luchó fundamentalmente contra el intento de instrumentalizar la Fe en Dios al servicio del Templo, de la religión, y se jugó la vida por ello.
CPS, 10 de febrero de 2008
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La Comunidad Cristiana Popular “San José” de la Provincia de Cádiz contra el acto de los obispos del 30 de Diciembre en Madrid
Moceop
Somos un grupo de creyentes de diferentes localidades de la Provincia de Cádiz. Hemos tenido hoy dia 12 nuestra reunión y hemos comentado con indignación y disconformidad el acto celebrado en Madrid por los obispos en defensa de la familia cristiana. Y hemos decidido hacer llegar a la opinión pública nuestra postura.
1.- Lamentamos que nuestros obispos hayan hecho visible la unión de la Jerarquía de la Iglesia con el PP. a dos meses de las elecciones, dando la imagen de entrar en campaña electoral, como siempre, a favor de la Derecha.
2.- Nosotros también estamos a favor de la familia, pero entendemos que es necesario estar abiertos a toda clase de familias: de homosexuales, monoparentales, de diversas religiones y culturas, de parejas que conviven sin estar casados y otras muchas formas de familia que hoy se dan en nuestra Sociedad. Pensamos que el Gobierno debe regular las leyes pensando en todos los ciudadanos y en todos los tipos de familias. Estamos en un Estado no confesional y los obispos no pueden pretender que sólo se dicten leyes que protejan a los ciudadanos que compartan el criterio de familia “tradicional” que ellos defienden.
3.-Creemos que ha habido ocasiones donde hubiera sido más justificada la movilización de los obispos en la calle, como fue con motivo de la Guerra en Irak con el gobierno anterior, cuando toda España se echó a la calle para protestar por una guerra tan injusta que ha provocado y sigue provocando la muerte de centenares de miles de vidas humanas.
4.- Las 160.000 personas que apoyaron a los obispos en Madrid no nos representan a todos los cristianos, ya que somos muchísimos más los cristianos que tenemos una actitud de apoyo abierto a las nuevas formas de familia que se dan en la actualidad. Los que se concentraron en Madrid se representan sólo a ellos mismos.
5.- Nos gustaría que nuestros obispos supieran adaptarse al sistema democrático que hace ya muchos años tenemos y no pretender volver a la época del nacional-catolicismo queriendo que los gobernantes legislen para todos los ciudadanos de acuerdo con las normas que gusta a la Jerarquía eclesiástica.
Y que se revisen los acuerdos Iglesia-Estado para adaptarse a esta nueva situación, sin pretender privilegios decimonónicos, más propios de épocas ya pasadas que de un Sistema democrático y moderno.
12 de Enero de 2.008
COMUNIDAD CRISTIANA POPULAR “SAN JOSÉ” DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ
Javier Fajardo Sánchez 31.800.425 Puerto Real
Ángel Ramírez Sánchez 31.089.136 Puerto Real
Marcelo Villacorta Dueñas 31.241.561 Arcos de la Frontera
Luisa Ortega Rabanillo 31.285.784 Puerto Real
Rosa Sánchez de Medina Contrera 28.387.725 Puerto Real
Pilar Moreno Escudero 31.204.900 Arcos de la Frontera
Josefina García Díez 08.507.875 Cádiz
Juan Cejudo Caldelas 31.131.455 Cádiz
Gaspar Jiménez Jiménez 31.908.862 Cádiz
Manoli Sánchez Peralta 31.197.208 Cádiz
Josefina Muñoz Iglesia 31.206.429 Cádiz
José Gómez Iglesia 31.809.953 Cádiz
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Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía rechazan frontalmente la defensa que hacen los obispos de un único modelo de familia
CCP de Andalucía
Moceop
Las CCP de Andalucía manifestamos nuestro malestar por esa identificación de la familia con la forma “tradicional” que ha tenido hasta ahora. También rechazamos de plano la afirmación de que el llamado modelo católico de familia está inserto en la misma naturaleza humana.
Los miembros de CCPA nos sentimos cómodos en esta sociedad española que respeta distintos modelos de familia, sin imponer una fórmula determinada y única. En cambio, nos sentimos profundamente incómodos con ese intento larvado, pero repetido una y otra vez, de imponer un modelo de familia que los dirigentes eclesiásticos llaman “cristiana”.
Conocemos por experiencia muchos modelos de familia donde se vive la fe cristiana en profundidad y alegría, abiertos a la solidaridad frente a la marginación, y apostando con gran honestidad por seguir de cerca los pasos que inició Jesús de Nazaret.
Los mismos dirigentes eclesiásticos deberían tener muy en cuenta que muchas personas casadas por la Iglesia han decidido divorciarse para rehacer sus vidas y para encontrar nuevas oportunidades de amor, de ilusión y de esperanza. Y lamentamos la dureza de corazón y la intransigencia institucional ante esas personas, negándoles incluso el derecho a recibir los sacramentos.
Reconocemos con tristeza que la Iglesia oficial mantiene una asignatura pendiente con la sexualidad humana. Esa férrea vinculación de sexualidad con procreación les lleva a contradicciones insalvables que ya la propia vida se encarga de desmontar y rebasar. Somos muy sensibles a los inmensos sufrimientos que la moral sexual católica ha provocado en tantas personas de buena voluntad. Y lamentamos la ceguera institucional católica para no abrir los ojos a los signos de los tiempos.
Por fortuna para nuestra sociedad y para la propia Iglesia, detectamos con esperanza que las personas van tomando sus propias decisiones morales desde su adultez personal y no desde directrices externas. Y valoramos muy positivamente el grado de tolerancia y de respeto que va ganando terreno en la convivencia social.
Paralelamente, se van abriendo paso múltiples y variadas formas de vivir la fe cristiana sin el control impositivo de la autoridad eclesiástica. Pensamos en el futuro con optimismo y esperamos que, como tantas otras veces a lo largo de la historia, la Iglesia oficial no tendrá más remedio que reconocer, a regañadientes, los logros y las liberaciones que la propia sociedad autónoma ha ido consiguiendo para el conjunto de la ciudadanía.
Por último recordamos a la Jerarquía de la Iglesia Católica que, cumpliendo el mandato evangélico, antes de intentar quitar la paja del ojo del gobierno en cuanto a democracia y derechos humanos, quiten la viga del propio. Ellos pertenecen a una institución que aún no ha aceptado la declaración de derechos humanos, ni pueden aceptarla, al no admitir la igualdad entre hombre y mujer; y esa misma institución nada sabe de democracia ya que su gobierno es una fundamentalista monarquía absoluta.
Andalucía, 2 de enero de 2008
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La Iglesia católica está en crisis, y los obispos no hacen nada
Fausto Antonio Ramírez
Moceop
No es ninguna novedad si afirmamos que la Iglesia católica pasa por una crisis de identidad, para los de fuera, y con mayor dolor, para los de dentro.
A raíz de la manifestación del pasado 30 de diciembre en la Plaza de Colón de Madrid, y reivindicando el estatus de familia tradicional, son muchas las voces que se han escuchado estos días, desde fuera y desde dentro de la Iglesia, rechazando un modelo de familia y de Iglesia con el que es difícil identificarse.
Se tiene la impresión de que la Iglesia ha dejado de predicar y de transmitir al Jesús de los evangelios: un hombre libre, y cargado de alegría interior.
El punto de partida de la predicación de la Iglesia debería estar en volver a las raíces de las primeras comunidades, donde la misión fundamental consistía en compartir con los demás la alegría de la salvación y la libertad que Cristo ofrece al hombre.
Hoy en día, la Iglesia ya no ofrece este mensaje, y lo ha reemplazado por las normas, la moral estrecha, la condena y la amenaza.
Tanto es así que se ha erigido en único garante de las leyes civiles y éticas de una sociedad aconfesional, plural y democrática, donde no todos los que la componen son cristianos o creyentes.
La Eucaristía se ha convertido en arma arrojadiza para excluir, antes que congregar, para rechazar antes que acoger. Las comunidades cristianas deberían estar más abiertas para acoger, incondicionalmente, a aquellos que en la sociedad luchan por hacerse un hueco.
Cuando la sociedad se presenta mucho más abierta que la propia Iglesia, es normal que la gente prefiera reunirse en otros foros de corte civil, antes que en la Iglesia en la que sienten el rechazo y la exclusión.
No es una exageración afirmar que hay personas que no son bienvenidas en la Iglesia, como son los divorciados que se han vuelto a casar, o las parejas homosexuales, u otras que viven en situaciones irregulares, según el pensamiento del Magisterio eclesial.
Ciertamente, la Iglesia tiene la responsabilidad de promover una visión cristiana de la familia, pero igualmente, no puede dejar de lado a esas personas que viven de otra manera y que han hecho la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, y no ven razones para salirse de la Iglesia, ni para cambiar el modelo de familia sobre el que han deseado construir su vida.
Mientras la Iglesia les siga cerrando la puerta en sus narices, no habrá misión evangélica que valga, ni tenga la autoridad moral de Cristo, por mucho que el Papa se empeñe en ello.
La Eucaristía congrega y envía a los hombres en misión. Los cristianos no pueden seguir encerrados en sus grupúsculos sin tender puentes de apertura y diálogo con aquellas personas con las que se está en desacuerdo, bien por su forma de pensar, o por su modo de vida. Ellos también son hijos de Dios, y algunos incluso, hijos de la misma Iglesia, pero excluidos.
La Verdad es una sola, y la Iglesia no la posee en exclusiva ni en totalidad. De todos se puede aprender siempre. Existen otras muchas religiones en el mundo que tocan un aspecto de la Verdad que la Iglesia desconoce.
También hay personas que no creen, pero que en su modo de vida son capaces de transmitir un saber acerca de Dios que la Iglesia ignora. Si la Iglesia se abriese más al mundo, a la sociedad y a las demás religiones, su experiencia de Dios sería mucho más rica y plural, y estaría más cerca aún de la única Verdad que nos une a todos.
Cuando la Verdad impone el silencio, rechaza a otros por su diferencia, se aleja del diálogo y no quiere escuchar, estamos ante una Verdad sesgada, parcial y llena de falacias.
La Iglesia tiene miedo y termina encerrándose en sí misma, dando lugar a espectáculos tan lamentables como el del pasado día 30 en Colón. Allí se respiró más miedo y actitudes defensivas que aperturismo, libertad y ganas de encontrarse con los de fuera. El ghetto es lo más contrario que existe al espíritu de la misión y de la evangelización que, en ningún caso, pasa por la imposición.
Los intervinientes en Colón fueron más profetas de calamidades que apóstoles de la alegría y de la paz. ¿Conoce, a caso, la Iglesia todo lo que hay que saber sobre el amor? ¿Es que una pareja o matrimonio homosexual no puede mostrar y enseñar a la Iglesia otra forma de amar?
Sin duda alguna, cuando alguien puede enseñar a los demás algo más sobre el amor, nos está enseñando a todos algo nuevo sobre Jesucristo, aunque ni si quiera crea en Él.
La Iglesia, si quiere salir de esta crisis profunda, debe poder acoger todo lo que hable de la Verdad, se encuentre donde se encuentre, aunque piense que esas situaciones son incompatibles con la enseñanza oficial y magisterial.
El vaso de la paciencia está ya a punto de colmarse. Primero han sido los de fuera los que han puesto el grito en el cielo. Ahora, las voces de dentro de la misma Iglesia empiezan a unirse para manifestar su rechazo al pensamiento y formas de actuar de la Jerarquía.
La Iglesia está todavía a tiempo de cambiar el rumbo. Ojalá que lo consiga, con la ayuda de todos, antes de que sea demasiado tarde y la fractura social y eclesial sea entonces irreversible, porque en ese caso perderemos todos.
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Manifestación integrista por la familia y contra el gobierno..
Los obispos españoles, organizaciones integristas católicas y destacados
dirigentes y partidarios del Partido Popular han protagonizado una manifestación multitudinaria a favor de la familia y contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Nosotros y nosotras, creyentes y practicantes católicos, pensamos que debemos expresar públicamente nuestra discrepancia y nuestra crítica y hacer constar que no es ese el pensamiento de la mayoría de los católicos y católicas españolas, incluso entre los que votan al Partido Popular.
La concepción de la familia del integrismo católico expresada en la manifestación es la siguiente:
La familia es la célula fundamental de la sociedad y está basada en la institución del matrimonio.
La finalidad primaria del matrimonio es la procreación de los hijos.
La relación sexual dentro del matrimonio debe siempre estar abierta a la procreación. Cualquier relación entre los casados que impida la procreación por medios naturales o artificiales va contra el derecho natural
El matrimonio es indisoluble. Cuando la convivencia se hace imposible se contempla la separación sin rotura posible del vínculo. A lo más que puede llegarse es a la declaración de nulidad del contrato matrimonial por parte de un tribunal eclesiástico.
El matrimonio civil es nulo de pleno derecho para los bautizados. Por eso una persona casada y divorciada por lo civil puede contraer matrimonio válido por la Iglesia sin dispensas ni intervención de tribunales eclesiásticos. (Caso que hemos visto repetidas veces en personas importantes)
El óvulo fecundado tiene derecho a la vida. Cualquier interrupción del embarazo es un asesinato. En caso de fetos inviables y que producen la muerte de la madre necesariamente, como los fetos ectópicos, no es lícita la extirpación directa del óvulo, aunque suponga la muerte de los dos. .
Cualquier relación sexual entre personas del mismo sexo o cualquier excitación en solitario es algo que va contra la naturaleza. (Contra natura)
La educación de los hijos depende de la familia. El Estado actúa ilegítimamente cuando impone una asignatura laica de educación para la ciudadanía. Los padres católicos deben presentar objeción de conciencia a dicha asignatura.
El Estado actúa ilegítimamente cuando da leyes que legalicen el divorcio, el aborto, la educación no confesional para la ciudadanía, la venta libre de anticonceptivos, (aunque sea para evitar el contagio del sida) y el matrimonio de personas del mismo sexo. Es obligación del Estado proteger a la familia con leyes penales que castiguen el abandono del hogar y cualquier tipo de aborto, aunque peligre la vida de la madre.
Esta concepción de la familia y de la relación entre las personas podría admitirse en una organización libremente elegida para los componentes de la organización. Pero resulta intolerable y en gran medida monstrenco y trágicamente burlesco el querer imponer a todos los españoles y españolas semejante concepción de la familia y de las relaciones entre las personas.
Desde el punto de vista político lo más grave es que afirmen que la ley del divorcio, la legitimación de la interrupción del embarazo en casos muy concretos y graves, la educación para la ciudadanía o el matrimonio de homosexuales, hacen peligrar la democracia y van contra los derechos humanos porque van contra el derecho natural del que ellos son los únicos intérpretes legítimos. Tuvimos un Estado, que por ley se inspiraba en la doctrina de la Iglesia en el que el único matrimonio legítimo para bautizados era el eclesiástico, los matrimonios civiles para ellos eran nulos, no había divorcio, los anticonceptivos estaban prohibidos, las violadas que abortaban y los homosexuales iban a la cárcel, el abandono de la familia por parte de las maltratadas y el adulterio (de la mujer) eran delito. Todo conforme a la doctrina de la iglesia.
No nos engañemos: a esto quieren llevarnos: a una legislación que condene el divorcio, cualquier tipo de interrupción del embarazo, la homosexualidad, los anticonceptivos, las relaciones sexuales fuera del matrimonio, la educación laica para la ciudadanía, el laicismo...
Exhortamos a los católicos y católicas, incluidos los sacerdotes, mayoritariamente tolerantes, libres y nada integristas, sobre todo a las personas mayores que sufrieron la imposición de las normas morales y jurídicas de los obispos en un estado confesional, a que reflexionen y hagan lo posible, voten a quien voten y gobierne quien gobierne, para que el integrismo católico no recupere el poder político y judicial en el ordenamiento de la familia y de las relaciones sexuales.
Comunidades cristianas populares del estado español.
10 de enero de 2008
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NACE “FORO CURAS DE MADRID”
(Versión íntegra)
Desde Junio de este año nos hemos venido reuniendo un grupo de curas de Madrid para compartir inquietudes, búsquedas y anhelos en relación a la realidad social y eclesial que se está viviendo estos últimos años en Madrid.
Ese ha sido el embrión de una iniciativa que ha ido tomando forma hasta desembocar en un Foro de Curas de Madrid, creado el pasado 7 de Noviembre.
Somos curas de distintas parroquias y vicarías de Madrid, con edades y trayectorias pastorales diversas, pero que compartimos un mismo sentimiento de corresponsabilidad y preocupación por la tarea evangelizadora y la imagen pública de la Iglesia.
La pretensión de este nuevo Foro -en el que por el momento participan 80 curas, pero siguen llegando más- es ser un espacio de encuentro y apoyo mutuo así como una plataforma de interlocución con los Obispos y Vicarios, para superar la dinámica de silencio y falta de diálogo que predomina actualmente en la Iglesia de Madrid.
En estos tiempos en que los aires renovadores del Vaticano II parecen haberse apagado y la jerarquía se mueve con frecuencia desde el autoritarismo y la falta de escucha a los problemas reales de la gente de la calle, este nuevo espacio eclesial quiere apostar por el legítimo pluralismo, el debate abierto, el derecho a disentir y el diálogo en libertad, superando así toda pretensión de uniformidad.
En un contexto de crispación social y malestar en amplios sectores de la Iglesia, nos sentimos descontentos, preocupados y con frecuencia en desacuerdo con no pocas posturas, decisiones y actuaciones de la “Iglesia oficial” madrileña. No nos resignamos a que, en nuestra sociedad, sea la Iglesia la institución que menos credibilidad tiene.
Desde la una fidelidad creativa al Evangelio y a las directrices renovadoras del Vaticano II, queremos declarar nuestro ser Iglesia y nuestra opción por la comunión, pero una comunión que deja espacio a la crítica constructiva, al pluralismo, al diálogo en condiciones de igualdad y a la promoción de otras formas de vivir el Evangelio y de otros modelos de presencia eclesial en nuestra sociedad, y no sólo las que se nos ofrece desde la jerarquía.
Entre otros, los objetivos de este Foro que acabamos de crear son: asumir la laicidad como condición universal de la Iglesia y el ministerio jerárquico como servicio; reivindicar y asegurar el protagonismo de los laicos como valor esencial para el buen funcionamiento de la Iglesia; reconvertir las actitudes y estructuras autoritarias de la Iglesia en relaciones fraternas de igualdad, respeto y servicio; pronunciarse públicamente siempre que haga falta en la línea de cuanto sea asegurar la justicia y la libertad, los derechos humanos y las exigencias de los más marginados y pobres.
Frente a la imagen de una Iglesia que se queja y se lamenta, que juzga y que condena, aspiramos a ser un espacio dialogante y constructivo, que genere esperanza y la posibilidad de nuevos horizontes, marcado por un genuino espíritu profético que a la vez anuncia y denuncia, a la luz de la Buena Noticia de Jesucristo.
Eubilio Rodríguez, Julio Lois, Jorge de Dompablo,
Carlos Barberá, Benjamín Forcano, Agustín Rodríguez
-Miembros de la Comisión Permanente de FORO CURAS DE MADRID-
Madrid a 9 de noviembre de 2007
Festividad de la Almudena
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Grupos cristianos denuncian a los obispos por ciertos programas de la Cope
Pere Ríos
El País
La plataforma Cristianos en el Siglo XXI ha denunciado ante el Tribunal de la Rota a la Conferencia Episcopal Española por considerarla corresponsable de los “contenidos ofensivos y difamatorios” que se emiten en los programas de la Cope que presentan Federico Jiménez Losantos y César Vidal y que, según ellos, contradicen el ideario cristiano que debería defender la emisora y que proclaman sus estatutos.
Ese tribunal eclesiástico ya desestimó en julio una demanda idéntica al considerar que negar legitimidad a los denunciantes. Ahora han recurrido de nuevo para incorporar nuevos argumentos. Como las declaraciones de monseñor Enric Planes, observador permanente de la Santa Sede ante el Consejo de Cultura y Comunicación de Europa, quien declaró en abril que consideraba “suicidas, intolerables y sin sentido algunos planteamientos” de Jiménez Losantos y que creía necesario “adoptar medidas”.
Los denunciantes también consideran relevante que se expulsara a la Cope por manipulación de las audiencias de la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación y que Losantos haya sido condenado por vulnerar el honor de dirigentes de ERC.
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Una pequeña Comunidad(Grupo “Z”)
Moceop
Son ya 27 años de andadura, con motivo de las catequesis de nuestros hijos en una Parroquia de Moratalaz. Un grupo de padres decidimos seguir con reuniones periódicas porque vimos interesantes para la vida, los planteamientos que allí se hacían.
Alguien del grupo, al ponerle nombre sugirió «El Z» por aquello de la última letra del abecedario. Y con ese nombre nos hemos quedado. Nos gusta, (nada que ver con el grupo mediático). Casi todo el año nos reunimos cada quince días por las casas.
Desde el principio vimos claro la pertenencia a un grupo humano de posible amistad, y también cristiano donde compartir aspectos de la marcha de la vida en lo personal, la pareja, la educación de los hijos, las relaciones en el trabajo, los compromisos que podían surgir en nuestro medio, el testimonio cristiano, nuestro papel en la Iglesia, etc,
Nunca ha habido demasiadas pretensiones en el grupo. Hemos valorado mucho el compartir la vida: hablar de los problemas cotidianos nuestros y del mundo que nos rodea, con el Nuevo Testamento a mano para cristianizar nuestras reflexiones. Ha sido y es muy importante buscar luz en la Palabra de Jesús para caminar tranquilos, pero a la vez intentando mejorar nuestros modos de actuar.
Cuando llegó el momento, no nos costó al grupo aceptar como casado al cura con el que habíamos iniciado el camino. Descubrimos entonces que cada uno tenemos nuestro papel en la Comunidad (los ministerios), y que ésta es la que aglutina e importa más. Así que, decidido en común, si ha habido que celebrar la Eucaristía, bautizar, despedir con la Unción de enfermos, etc, se ha hecho cuando lo hemos visto oportuno.
Vivimos nuestra Fe convencidos de que coincidimos con una buena parte de la Base de la Iglesia, con las directrices del Concilio Vaticano II, y desde luego con el Evangelio de Jesús.
Nuestro principal descubrimiento en el grupo, es posible que haya sido así de simple: que Jesús está en medio de nosotros (en el mundo), y que sobre todo se manifiesta donde hay menos poder y más necesidad.
Por eso sentimos admiración y sumo respeto por los teólogos y teólogas comprometidos con «el Sur», misioneros, misioneras y laicos que se dejan la piel en el tercer mundo, gente que trabaja por los Mayores solos, los enfermos, los más pobres, parroquias y comunidades que se decantan por atender al mundo de la marginación y los más débiles de nuestra sociedad,…… Y hemos descubierto también que la Iglesia de Jesús está en el mundo para servir al Hombre y no al Sábado.
Esto ha hecho que nos cuestionemos no pocas veces (sin considerarnos más que ellos), que los que «mandan» en la Iglesia en estos momentos, una de dos, o son bastante mediocres la mayoría, o tienen poca Fe. Y rezamos por ellos de vez en cuando para que algún día cambien las cosas dentro de casa. Tenemos confianza que eso ocurrirá.
Como tal grupo cristiano o pequeña comunidad, nos consideramos bastante anárquicos, es decir, tenemos una metodología propia de funcionamiento, pocos objetivos y sí algunas ideas claras. Nos cuestiona ser fieles al Evangelio de Jesús siendo lo que somos y estando donde estamos cada día. Nos preocupa no ser buena noticia para los que nos rodean en casa, en el trabajo o yendo en el autobús. Nos preocupa si no aprendemos continuamente a convivir con otros que no piensan como nosotros.
Hemos crecido y hemos menguado en número. Hemos invitado a otros a nuestras reuniones y celebraciones. Nos conocen en el barrio un poco, y en general se comentan cosas en tono positivo. Si nos hemos relajado más de la cuenta, siempre algún acontecimiento interno o externo nos pone otra vez las pilas. Si se necesita, compartimos nuestros Euros.
En las crisis internas del grupo, ha mandado siempre el interés de la Comunidad. Eso lo tenemos bastante claro.
Podíamos ser menos cómodos? Cierto; más comprometidos en el ámbito de la Iglesia y de la sociedad? Seguro; más participativos? También. Pero dentro de nuestras posibilidades tratamos de ser sal y tratamos de no sentirnos demasiado satisfechos. Procuramos recorrer un camino, el de la vida, según lo que va aconteciéndonos y lo que pasa a nuestro alrededor.
Si alguien en la Iglesia nos margina, allá el. Nosotros no nos sentimos fuera para nada. Hay muchas formas de hacer el camino. Respetamos a quien utiliza liturgias según sus circunstancias, aunque no nos gustan las ostentaciones.
Como grupo humano y como comunidad creyente, nos sentimos privilegiados: disponemos de un lugar para compartir la Fe; compartimos también sentimientos de amistad y de familia cercana donde puedes desahogarte; un espacio de libertad evangélica donde nos sentimos hijos de Dios, hermanos de Jesús y miembros de una Iglesia que queremos menos atada al poder y más al servicio del mundo que le ha tocado vivir hoy. Agradecemos a Dios haber hecho de esta comunidad pequeña y doméstica, parte de nuestra vida como lo son el trabajo y la familia. Agradecemos a Dios que, por la pertenencia a este grupo, nos sintamos increpados desde la Fe, nos sintamos llamados a participar, y nos sintamos capaces de aceptar el reto del estilo de las Bienaventuranzas. Recibimos mucho más que damos.
Creemos haber visto fructificar la semilla que, sin pretensiones especiales, se ha sembrado en los hijos y en los padres (abuelos), a quienes hemos acompañado y acompañamos en los bautizos y las bodas, y hasta en los momentos de la muerte. Unos y otros están contentos con el «Z» al que pertenecen sus padres o hijos. Aunque los hijos no son muy de Iglesia, más de una vez nos han sorprendido con gestos de comprensión y cariño muy evangélicos.
Nos consideramos un grupo manifiestamente mejorable en la sensibilidad hacia los más desfavorecidos y en la oración.
Pese a nuestras inseguridades y dudas en la marcha, nadie nos quita nuestra esperanza y alegría en Jesús el Señor, para seguir viviendo juntos nuestra Libertad y nuestra Fe en la vida de cada día. Hacemos crítica de nuestra marcha, pero no para flagelarnos sino para intentar mejorar con signos concretos de pequeños compromisos. También hacemos crítica de la Iglesia oficial, sobre todo cuando se considera fin y no instrumento, o cuando se atreve a juzgar a gente que se preocupa de los pobres. Creemos que sirve más una imagen de Iglesia tocando suelo (servidora) y con menos capisayos y florituras, tal y como está el mundo de hoy.
Desde nuestro vínculo con el MOCEOP, animamos a vivir en comunidades desclericalizadas y en un ámbito de libertad evangélica, compartida cada día por más cristianos.
La oportunidad de pequeñas comunidades donde hay algún cura casado pueden ser lugares ejemplares para compartir la Fe, reflexionar en grupo, adquirir compromisos y mantenerse en una escucha permanente de los retos, a veces radicales, que propone el Evangelio de Jesús. El MOCEOP, en nuestra opinión tiene ahí su lugar en la renovación de la Iglesia. Su tarea fundamental está cumplida. Es tiempo de seguir actuando.
Grupo «Z» Madrid mayo de 2007
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Con la mirada en el horizonte
Teresa Cortés
Moceop
Teresa Cortés fue elegida en la pasada Asamblea Estatal de Moceop nueva coordinadora general del Moceop .Sustituye así a Ramón Alario quien había desempeñado esta misma función durante varios años. Tendrá el apoyo de un nuevo equipo directivo y de varios compañeros que asumen diversas responsabilidades en otras áreas como Acogida, Revista,Página Web, Comunicados, Relaciones Internacionales etc…(Redacción de R.C.)
Ya nos gustaría dar la noticia de que Moceop (Moceop-Tiempo de Hablar; Tiempo de Actuar –Moceop) no tiene razón de ser, porque la “otra Iglesia que es posible” fuera ya una realidad globalizada.
Mientras tanto hay que seguir en el tajo. Eso es lo que concluimos en nuestra Asamblea de El Espinar. Todavía seguimos creyendo que nuestras aportaciones, nuestras vivencias son válidas para que la construcción del Reino sea posible. Tenemos que seguir aportando nuestro granito de arena, y, con la libertad que nos caracteriza, seguir abriendo caminos en esta Iglesia inmovilista y marginadora.
Como decidimos que había que poner al frente de la coordinación del Movimiento una cara nueva y me ha tocado a mi poner la mía, os digo que me alegra, no por ser yo la elegida, sino por ser una cara de mujer la que lo haga visible.
Fue importante la decisión de que la coordinación la llevemos más de una persona. En este caso, me alegra mucho contar con la inestimable ayuda de Ramón, tantos años coordinador y con el que he compartido tantas cosas, tantos momentos vitales: alegrías, luchas, penas y dolores, ilusiones y esperanzas, y al que le agradezco su labor en pro de Moceop. Cuento también con Andrés, mi compañero de fatigas y de sueños desde hace 27 años y que tampoco ha escatimado esfuerzos en el impulso y avance del Movimiento. Y me rejuvenece contar con Pepe, que sintetiza la fuerza de los jóvenes, que nos aportan visiones nuevas y nos plantean nuevos retos.
Y digo muy alto que cuento también, y sobre todo, con la fuerza y la praxis de todas vosotras y vosotros, que hacen que nuestro Movimiento se atreva a pensar, se atreva a decir lo que piensa y, sobre todo, a vivir lo que predica, aportando con ello esperanza a muchas gentes deseosas de ver otro rostro de Iglesia
En la Asamblea quedaron cabos sin atar y temas abiertos a la reflexión: reformular objetivos, buscar un nombre más inclusivo, vivencia de la ciudadanía, teología de la sexualidad…… Os invito a todas y todos a trabajar esos temas y las cuestiones que quedaron sin concretar por falta de tiempo en la Asamblea y que resume muy bien Ramón en los Borradores que se incluyen en este número.
Las mujeres, en la reunión que tuvimos, manifestamos nuestro descontento: ¿qué le falta a nuestro movimiento para que nos ilusione? Si nos huele a clerical todavía, creo que las mujeres podemos jugar un papel importante para cambiarle el semblante.
Hago hincapié también en un tema que vimos como imprescindible: el tema de la acogida. Tenemos que estar abiertos para recibir, escuchar y acompañar a todas las personas que llegan a nosotros, salidas de la institución o no, marginadas religiosas o sociales. Creo que estamos capacitados para ello y que podemos ser un buen referente.
A pesar del poco tiempo de que dispongo sabéis que estoy animada y que os animo a todas y todos a tirar de este carro otros treinta años más.
Tere Cortés
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ASOCIACIÓN DE TEÓLOGAS ESPAÑOLAS (ATE).
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¡NO TEMÁIS, HERMANOS!... ¡NO TEMÁIS, HERMANAS!...
JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGAS ESPAÑOLAS (ATE)
ECLESALIA, 06/07/07.- ¡No temáis!, decía Jesús a quienes, en lugar de reconocerle, lo consideraron un fantasma.
¡No temáis!, es lo que, hoy, queremos decir a nuestros hermanos obispos y a quienes padecen “temor” por un fantasma actual: La educación para la ciudadanía y los derechos humanos.
¡No temáis!, porque hablar de ciudadanía es hablar de ética y la ética no es patrimonio de ninguna religión, sino de la dignidad del ser humano. Educar para la ciudadanía y los derechos humanos no lleva al relativismo moral, es un ejercicio de responsabilidad como sujetos adultos, autónomos, iguales y plurales, a quienes, en primer lugar, compete ordenar este mundo nuestro y buscar los caminos para hacerlo más humano. Una ciudadanía que ni necesita ni admite la tutela de nadie.
¡No temáis! la separación del Estado y la Iglesia o, como reconoció el Vaticano II, la autonomía de lo temporal.
Es cierto que, a lo largo de la historia, la ciudadanía ha anotado en su “haber” barbaridades e inhumanidades (¿la paja en el ojo ajeno?). Precisamente, por eso, necesitamos educarnos en y para la ciudadanía y los derechos humanos. Por eso, urge, para que no las sigamos cometiendo y, por el contrario, continuemos en el camino de los logros, como han sido los reconocimientos de los derechos humanos.
¡No temáis!, es sólo un fantasma. Mirad los contenidos del Ministerio de Educación. ¿Que con ellos se puede “adoctrinar”? Ciertamente, pero no será por la materia, sino por el afán manipulador de quien la imparta. Lo mismo que se puede hacer con la filosofía, las matemáticas, la historia o la química, por ejemplo.
Algunos habéis hecho un llamamiento a la “objeción de conciencia” y no parece que tiene mucho sentido. Como su nombre indica, la objeción ha de partir de la conciencia de cada cual y no, de hacer lo que desde fuera le dicen. Además, en las cosas de conciencia “neque Ecclesia (ni la Iglesia)”.
¡No temáis! a que la ciudadanía busque los medios para que las personas piensen, analicen, critiquen y elijan por sí mismas. Su logro sería una riqueza para nuestro mundo, un triunfo para la humanidad y, en nuestros términos, un gran paso en el plan de Dios. Porque Dios nos llama a ser sujetos y no, súbditos ni menores de edad.
¡No temáis!, tampoco, a lo que llamáis “ideología de género”, su nombre verdadero es “igualdad entre mujer y varón”. Eso que tanto se empeñó Jesús en decirnos, que tan claro está en el Evangelio, aunque algunos adulteran su interpretación, y que tendría que ser distintivo de los cristianos. No tengáis miedo a que nuestros jóvenes se eduquen en la igualdad entre los seres humanos y en el mutuo respeto; a que aprendan que “cualquier forma de discriminación por razones de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión” es abominable (y, como dice la Gaudium et spes 29, contraria al plan de Dios). Alegraos, más bien, porque aprendan a descubrir y denunciar tantos dogmatismos e ideologías u otros tipos de educación, que han inculcado la inferioridad de la mujer, su exclusión y su ser “para” el varón, con las gravísimas consecuencias que vemos cada día. Porque eso sí es atentar contra la dignidad de las personas y, en otra dimensión, es uno de los pecados de inhumanidad más graves.
Por todo ello, hermanas, hermanos, ¡No temáis!, es sólo un fantasma. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
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COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES(o Comunidades de Base )
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Cómo entiendo las Comunidades Cristianas
Manolo González
Somos Iglesia Andalucía
Entiendo las CCPP (o Comunidades de Base) como pequeños grupos de cristianos que nos reunimos periódicamente con un referente único: Jesús de Nazaret. O mejor: Jesús novedad radical de ayer y hoy. Y a la luz de su mensaje (vida en la historia y palabras) juzgamos y decidimos ante problemas, acontecimientos y vida nuestra. Acudimos hombres, mujeres, curas casados, curas célibes. Todos nos sentimos laicos, en igualdad plena. Nadie es más importante. Todos somos docentes y discentes.
No nos consideramos mejor ni peor que otros. No queremos ser alternativa alguna dentro de la Iglesia. Sencillamente somos cristianos que optamos por una forma de vivir nuestra fe que nos parece más en consonancia con el Evangelio y las primeras comunidades.
No juzgamos a nadie. Tampoco a la jerarquía. No queremos juzgarles, pero tampoco someternos a ella. Creemos que ellos están en una onda de poder y nosotros preferimos el servicio, no el poder, como distintivo esencial de Jesús y sus discípulos. No obstante aplaudimos a muchos obispos y curas. Algunos están con nosotros y nos animan por sus hechos y palabras, no por su rango eclesiástico.
Nos singulariza el modo de entender y celebrar la Cena del Señor. Sabemos que las comidas ocuparon un lugar importante en la vida de Jesús. Hasta lo acusaron de bebedor y comilón. Con talante abierto y acogedor comía con todos, incluso con pecadores, parias y proscritos. Y fue su última voluntad que recordáramos su persona y su mensaje precisamente en una comida. Por eso en las comidas, en un clima fraternal, los suyos se reunían y “recordaban” al maestro. No inventaron nada. La fusión entre comida, celebración y recuerdo del Señor fue costumbre y mandamiento del Maestro.
Hoy tratamos de regresar a esta forma primitiva y original de entender la Eucaristía. Más ágape fraterno, que acto ritual de culto. No aceptamos un ministro ordenado, como mediador entre Dios y los hombres (Jesús es el único mediador). Ni ritos y palabras mágicas que hoy nos dicen poco y que tratan de cambiar la esencia de las cosas
Este cambio radical de entender la eucaristía nos impide utilizarla como ingrediente de “todas las salsas”: bautismos, matrimonios, defunciones, concentraciones, fiestas. Tampoco como algo que ofrecemos a Dios para que nos lo contabilice en nuestro provecho. La eucaristía o fracción del pan la hacemos en torno a una mesa compartida por un grupo fraternal de creyentes, que se sienten convocados por el Señor, que participan de lo aportado por cada uno y que con lecturas, cantos, signos, plegarias y libres aportaciones de cada uno recordamos la Última Cena, tratando de que produzca entre nosotros esa carga vivencial que producía en las primeras comunidades.
Comer el pan es asimilarse a la persona de Jesús y a su actividad histórica como norma de vida. Comer el pan es alimento para hacer el camino. Y “Beber de la copa” es identificarse con “su sangre derramada por todos”. Es, por tanto “partirnos por los demás”. Entrega-servicio a los demás. . Tenemos que unir el comer el pan con el “Lavaos los pies los unos a los otros” y otras frases evangélicas que invitan al amor-servicio como mandamiento nuevo y testamento de Jesús. La eucaristía la celebramos en un grupo de iguales, en el que nadie habla en posesión de la verdad, ni manda, ni impone, ni censura, ni juzga, ni condena. Tras las lecturas expresamos públicamente el mensaje que nos envían, lo que pensamos, lo que sentimos, nuestros deseos, inquietudes, preocupaciones, utopías.
Alguien de la comunidad, hombre o mujer, es elegido para coordinar o animar la celebración. Marcará su ritmo y es símbolo de unión con otras comunidades. No lo hace todo, los diversos carismas recuperan su valor. El celebrante es toda la comunidad. Toda eucaristía es una concelebración de todos los miembros de la comunidad.
Los terceros domingos de mes nos encontramos en Antequera en una reunión más masiva representantes de las comunidades de Málaga. Y anualmente tenemos dos encuentro de comunidades, uno a nivel andaluz y otro a nivel nacional. Saludos a todos.
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COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE SEVILLA
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ENCUENTRO DE LEONARDO BOFF CON LAS C.C.P. de SEVILLA. Trascripción: Teresa Bravo Gómez y Antonio Moreno de la Fuente
Comunidades Cristianas Populares
El 20 de mayo del 2007, en el salón de Sevilla Acoge(c/ Aragón n.5. Sevilla), con la asistencia de unas 200 personas, miembros y simpatizantes de las Comunidades Cristianas Populares (CCP) de Sevilla y provincia (Comunidades de Marchena y Lebrija) y del Puerto de Sta María (provincia de Cádiz), tuvimos un encuentro con Leonardo Boff, en su visita a Sevilla. Tras la celebración de la Palabra dialogamos con él sobre temas diversos que como cristianos nos interesan, sabedores de su extensa y profunda erudición y magisterio teológico. Nos interesaba conversar con él especialmente sobre el estado actual de la Teología de la Liberación, las claves de la crisis de la Iglesia institucional, cada vez más inclinada hacia tesis autoritarias y conservadoras, el mensaje de la visita del Papa a Brasil y la vida de las Comunidades eclesiales de base de Brasil etc.,
Nos dirigió, en primer lugar, una larga charla sobre los temas propuestos, contestando después a las preguntas que le hicimos. Reproducimos ahora, tras el penoso trabajo de trascripción) la mayor parte de su intervención (60 mm de los 80 mm que duraría su charla y las numerosas intervenciones), respetando sus giros y expresiones, aunque a veces, para una mejor compresión, traducimos al castellano algunos de sus giros portuguesas. La charla la hemos dividido y hemos subtitulado sus párrafos para una mayor claridad y facilidad de lectura.
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1.- Estado actual de la Teología de la Liberación (TL).
“….Hacer la liberación es hacer un esfuerzo por crear espacios a la libertad. Una acción que va creando libertad, transformando la realidad de mala en buena, para que sea legítimo decir que Dios es Padre de verdad, con rostro de una madre que acoge, que es compasivo.
El texto que hemos escuchado del Éxodo (2, 23-25) es el texto fundador de la TL. de ayer y hoy. Los muchos oprimidos: ecológicos, étnicos e indígenas, afrodescendientes, negros, las mujeres bajo el patriarcado desde hace 2000 años.., gritan hoy y no sólo gritan los pobres, sino que grita también la selva, los animales, el planeta tierra, devastado también. La TL. incluye hoy la discusión ecológica, porque tanto el ser humano oprimido como la tierra oprimida deben ser liberados, porque ambos están bajo la sistemática explotación y devastados por un tipo de cultura consumista, explotadora, que crea, por una parte, una inmensa riqueza para ser consumida en ciertas regiones, pero que por otra crea una incalculable miseria.
La TL. sigue renovándose continuamente. Hace dos años, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, tuvimos un encuentro, una semana antes del Foro, sobre la TL. Vinieron representantes de todos los continentes, más de 300 personas: de África, de Asia, de América Latina, de Corea, Filipinas, Pakistán…Allí nos dimos cuenta de la vitalidad de la TL. Es una difamación, una mentira decir que ya no existe, que se pasó. No tiene la visibilidad que tenía antes, porque no es tan polémica como antes, pero es una teología viva en todas las iglesias que han hecho una opción por los pobres, contra la pobreza, a favor de la vida y la libertad. La marca registrada de la TL. es la “opción por el pobre”, no magnificando la pobreza, sino contra la pobreza que es injusticia. Dentro de esa opción por los pobres está involucrado “el gran pobre” de hoy, que es el planeta tierra, con sus ecosistemas. En el último Foro social mundial de Nairobi se reunieron también teólogos de todas las partes del mundo y mostraron que esa teología está viva, resumiendo su contenido en dos puntos: la cuestión de los pobres, de su grito y la cuestión de la justicia, cómo articular Evangelio y justicia, porque de ahí nace la liberación.
A mi juicio, la condena vergonzosa e injusta que Roma ha hecho de Jon Sobrino, por un libro suyo que publicó hace veinte años, es una señal de que Roma ha perdido la batalla contra la TL. Que no ha conseguido frenarla por los decretos publicados en el 1984 y 1986, por ello Roma ha intentado castigar a uno de los teólogos mejores de América latina, un superviviente de la masacre de toda su Comunidad, en 1989, en el Salvador. Jon Sobrino se salvó de milagro. Yo estaba invitado a dar charlas en Tailandia sobre cristología, pero la rabia contra el capitalismo me había hecho olvidar | |